Archive for November 3rd, 2009

La semana política se ha visto alborotada por las publicaciones hechas por el diario El Comercio (ver aquí y aquí) sobre la supuesta pertenencia de Elsa Malpartida a Sendero Luminoso entre 1989 y 1994.  La hoy parlamentaria andina se acogió al régimen de la Ley de Arrepentimiento, norma que permitía acceder a determinados beneficios a cambio de información valiosa para desarticular a las organizaciones subversivas y terroristas.

Por ello y ante una cuestión bastante delicada, es necesario tener varios puntos claros:

1. La lógica de una norma de colaboración eficaz, como era la Ley de Arrepentimiento, es la entrega de información que pueda ser brindada por personas que estuvieron, de alguna manera, involucradas en una organización delictiva, con miras a su desarticulación.  Dependiendo de la información y del grado de participación en los hechos, se otorgan los beneficios correspondientes que, en algunos casos, llegaron incluso hasta el cambio de identidad. Por lo general, se aplica la reserva de la identidad del colaborador, por lo que se le asigna un código de identificación, cuando se ha verificado que la información que dio es cierta.

Cabe recordar también, por cierto, que en nombre de esa norma se cometieron también varias injusticias, dada la falta de verificación independiente de los datos proporcionados en varios casos. Cualquier texto serio sobre la problemática de inocentes en prisión por terrorismo, indica que uno de los factores que jugó en este tema fue la información de varios arrepentidos.

2. No es cierto, como errónamente han señalado algunos voceros del humalismo, que para acogerse a estas normas se necesita tener una investigación fiscal o un proceso judicial. La Ley de Arrepentimiento permitía a cualquier persona que tenga algún vínculo con la organización otorgar información. No importaba para nada que hubiera un juicio de por medio.

3. Bajo dicho régimen, salvo para cuestiones históricas, no importaba mucho si la persona se hubiera adherido a Sendero Luminoso o al MRTA por propia voluntad o por coacción. Una vez que se otorgaba el beneficio, era como si hubiera cumplido con su pena con la sociedad. Es decir, equivale a la rehabilitación de un preso en la cárcel, quien recupera todos sus derechos al salir de prisión. De allí que hasta Rafael Rey haya dicho que una persona acogida a este régimen tenía todo el derecho legal de postular a un cargo público.

4. No se puede decir alegremente que el humalismo está vinculado a Sendero Luminoso por la pasada pertenencia de una de sus miembros a esta organización, sea cual fuere la forma en que la misma se suscitó. Ello sólo se podría mencionar si es que se comprueba que la señora Malpartida sigue ligada, de alguna manera a lo que queda de Sendero Luminoso. Es como si dijéramos que el fujimorismo está vinculado con el terrorismo dado que tuvo una parlamentaria electa en el 2000, Nery Salinas de Torres, investigada y exculpada en un extraño proceso judicial por el delito de terrorismo, por sus cercanías al MRTA. Y lo decimos en un espacio que considera que ambas organizaciones cuentan con serios defectos.

Tampoco puede argumentarse, como lo ha hecho el Presidente de la República, que éste es un argumento más para impulsar la renovación por mitades del Congreso. La elección de los miembros del Parlamento Andino es un sufragio distinto al del Congreso, por más que coincidan en fechas. En lo que sí se debería pensar, tan igual que para la elección del parlamento, es otorgarle a esta elección – si es que se sigue realizando – una fecha distinta a las de otras elecciones. Y habría que pensar si es que realmente la elección de miembros del Parlamento Andino debe ser por sufragio universal, considerando sus funciones.

5. Cuestión distinta de la legal es si Elsa Malpartida debió hacer pública esta información para postular. Este es un tema ético en el que la decisión era exclusiva de la candidata al Parlamento Andino y donde se ponderaban dos elementos: la reserva de su calidad de acogida al régimen de la Ley de Arrepentimiento y la necesidad de los electores de conocer si es que una persona perteneció a una organización que le causó demasiado daño al país y cuyos crímenes son condenados por todos nosotros. Aquí hay respuestas distintas: El Comercio señala que sí debió conocerse este hecho, mientras que César Hildebrandt indica que este hecho se debió mantener en reserva. Unos privilegian que todo acto de un político deba ser puesto ante la opinión pública para ser ponderado y otros el régimen de reserva que rodea a un estatus de colaborador eficaz.

Mi posición personal: Pienso que el régimen de la Ley de Arrepentimiento le daba todo el sustento legal a Malpartida para no hacer público este tema. Sin embargo, creo que debió decírselo a Ollanta Humala, dado que esto podía merecer todo el revuelo que ha causado y ser usado en contra de su agrupación.

Menudo problema, que nos da cuenta de como el legado del conflicto armado interno sigue estando presente en la política peruana y sigue siendo usado como arma para irse contra el adversario o para ganar réditos políticos.

MAS SOBRE EL TEMA: La defensa de Elsa Malpartida, este mediodía

MAS OPINIONES: Laura Arroyo Gárate, Fernando Rospigliosi, Fritz Du Bois, Nelson Palomino, Roberto Pereira

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