Archivo de 27 Noviembre 2009

(En medio del cómplice de espionaje detenido ayer, el alcalde que más ha destruido Lima con contactos directos en la universidad más cuestionada del país y de una seria revelación de Carlos Ferrero sobre pago de devengados al actual Presidente en el 2002, bien vale la pena ver algo que los peruanos hacemos bien.).

La primera vez que supe de los hermanos Deysi y Jorge Cori fue en agosto del año pasado. Se habia celebrado el Día Internacional de la Juventud con una pachanga con el Grupo 5 en Palacio - la primera, la segunda fue hace un mes - y se había invitado a los flamantes campeones mundiales escolares en Singapur a la pascana.  No fueron.  Y las razones que dio su papá, un sacrificado padre de familia que a veces no puede acompañar a sus hijos porque no puede costearse el pasaje, me parecieron válidas: varios de los que los llamaron, nunca los apoyaron.

Lo que ha venido despúes ya ha sido dado a conocer por los medios: los Cori han continuado con una estela de triunfos que nos hacen recordar los mejores tiempos de Julio Granda.  Campeones mundiales en sus respectivas categorías juveniles, jorge Cori con norma de Gran Maestro Internacional. A los chicos, como le contaban ayer a Rosa María Palacios, les han llovido becas para seguir estudios universitarios y para nacionalizarse. Ellos toman esto con mucha calma y, por cierto, quieren seguir con la nacionalidad peruana.

Lo ocurrido a los Cori es lo mismo que le pasa a la mayoría de atletas peruanos. En las últimas semanas, he venido siguiendo las noticias quienes han resultado con alguna medalla en los Juegos Bolivarianos. Y todas las historias se asemejaban: esfuerzo individual, mucho apoyo económico y moral por parte de los padres o los esposos de los deportistas, algún apoyo de la empresa privada, una que otra noticia en un diario - generalmente, en El Comercio - y del Estado, naranjas huando.  Solo aparecían Woodman, Alan y el elenco estable de la política peruana cuando había ceremonia, foto o entrega simbólica de algún premio.

Este ejemplo es simbólico de lo que nos pasa en nuestro país. Esfuerzos individuales consistentes, empresas que salen adelante por su propio esfuerzo frente a un Estado que no tiene políticas de promoción de actividades. En este caso, en el deporte, queremos organizar Panamericanos aunque no tengamos una política deportiva. “Pensar en grande” le llamaba el Presidente. O más recientemente apelaba a la envidia para hablar de los logros del país. Yo preferiría hablar de los héroes anónimos o de los no tan anónimos como los Cori, aquellos que se van a casa con la satisfacción de hacer bien lo que les gusta, con su propio esfuerzo.

¿Puede usted, señor Presidente, tener la misma satisfacción?

DEL ARCHIVO: El Morsa escribió sobre Deysi Cori antes que todos

DE NAPA: Tres videos tres de los Cori: ver aquí, aquí y aquí

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