Archivo de 23 Marzo 2009

Ante el acontecimiento inevitable de la muerte, queda muy poco por decir. Y pienso que muchas veces sobran las palabras. Sobre todo, cuando la misma llega de forma súbita, inesperada, en el mejor momento de una persona.

No conocí personalmente a Álvaro Ugaz, pero crecí escuchando su voz como reportero y conductor en RPP y, más recientemente, en CPN. Fue una persona que cumplió muy bien su trabajo en cuanta comisión hacía y su partida ha conmovido no solo a sus colegas, sino también a todos los que alguna vez escuchamos su voz.

Quienes hemos perdido familiares o amigos en accidentes de tránsito lo sentimos de modo particular. Durante el pasar de los últimos años, el número de accidentes mortales se ha incrementado en modo tal que ahora acumula casi tantos muertos como los estimados para el conflicto armado interno. Manejar, en el Perú, se ha convertido en una tarea muy peligrosa.

Por ello, quizás los mejores homenajes que. tanto los oyentes que escucharon a Álvaro Ugaz como las autoridades a las que entrevistó tantas veces, pueden brindarle sean dos: 1. Manejar con mayor prudencia, respetando las reglas de tránsito y 2. Proponer medidas efectivas - no efectistas - ante tantas muertes en las carreteras.  Creo que si se comienza a avanzar en ello, sería una noticia que a Ugaz le hubiera gustado que se cubriera.

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Tiempo de crisis económica. Si bien aquí aún no ha tocado - felizmente - en la magnitud norteamericana, ya se sienten algunos signos de desaceleración económica que, esperemos, se puedan controlar a fin que la cosa no se desbaranque.

Por ello, viene siendo necesario alertar a la gente cuando se vienen barbaridades, sobre todo, dados los antecedentes de quien nos gobierna.

Para comenzar, recordemos un informe didáctico de Perú.21 de hace unos meses, en el que explicaba la madre del cordero de la crisis económica en Estados Unidos:

Los bancos te daban plata a manos llenas para que compraras tu casa. Como era previsible, ante la demanda, el precio de las viviendas empezó a subir, lo que llevó a muchos a la especulación: uno se endeudaba para comprar una casa, esperaba que subiera el precio, la vendía, con ese dinero pagaba la deuda y se endeudaba de nuevo para comprar otra y así… El fenómeno es conocido como ‘burbuja inmobiliaria’ e hizo ricos a muchos.

Una de las formas de crédito que se dio en esta época fueron las hipotecas subprime, que consistían en prestarle dinero a una persona con un mal historial crediticio. Resultaba rentable para las financieras porque, luego de unos primeros años de intereses bajos, estos subían y eran muy altos. No había preocupaciones. Se creía que los precios de las viviendas seguirían creciendo.

Sin embargo, como suele ocurrir, la fiesta duró poco. A partir de 2004, la FED empezó a subir la tasa de interés como una medida para frenar la inflación. Obtener créditos ya no fue tan fácil, la demanda de viviendas cayó y, con ella, los precios y, entonces, ¡plin!, la burbuja se desvaneció. Sufrieron los especuladores, quienes ni siquiera poniendo como garantía sus propiedades podían honrar sus deudas. Sufrieron, por supuesto, los deudores de las subprime. Y pronto sufrieron todos.

Entre 2005 y 2006, la explosión de la burbuja se fue tumbando no solo a las financieras –que no podían cobrar sus créditos hipotecarios y a las que les era cada vez más difícil obtener sus propios préstamos– sino, también, a las inmobiliarias y a las empresas constructoras. El 2006 terminó con medio centenar de financieras en bancarrota y con un millón 200 mil embargos.

Bueno, el gobierno de Alan García no aprende la lección. Hace una semana, Carlos Bruce nos advirtió de lo que se viene (vía Correo):

Sin embargo, la última propuesta de la ministra de Vivienda no sólo es un claro ejemplo de populismo, sino una muestra fehaciente de que a este gobierno no le importa gobernar con seriedad sino para las encuestas con miras al 2011.

La ministra ha anunciado que la cuota inicial de los créditos hipotecarios para las viviendas de carácter social, que están en el marco del programa Techo Propio, se reducirá de 10% a 1%. Esto es, en pocas palabras, una barbaridad. Una iniciativa sin ningún fundamento técnico. Una persona que no puede juntar un 10% de cuota inicial, probablemente no va a poder pagar el crédito de S/.40,000. Este programa tiene una filosofía en la cual inculcamos el ahorro de la gente en la cuota inicial. Por eso, bajar a una décima parte la exigencia del ahorro, es un despropósito. Por otro lado, al bajar la cuota inicial se incrementa la cuota mensual y por tanto aumenta la posibilidad de incrementar la morosidad.

Si los prestatarios no cumplen con sus pagos, esos fondos se pierden. No se puede garantizar la sostenibilidad del sistema si no se pagan las deudas. Fue precisamente a través de las hipotecas subprime o “hipotecas basura” en los EE.UU. que se empezó relajando las condiciones para los más pobres, eliminando la cuota inicial, y ya todos sabemos cómo acabó todo esto. La crisis hipotecaria subprime en EE.UU. se produjo por la combinación de la bajada de los precios en el mercado inmobiliario y la existencia de segmentos de población muy endeudados que no pagaron sus deudas por falta de ingresos por trabajo y por una subida rápida de los tipos de interés.

Es decir, si aplicamos la propuesta García - Vilchez, el resultado es el siguiente: rebajas el crédito, accede gente con pocas posibilidades de pagar, ya no estamos en bonanza y comienza a subir la morosidad, se encarece más el crédito, la clase media se hunde de lo lindo. Digamos, 1988, con otros métodos, pero con similar sentido de la estupidez. ¿Alguien dijo que Alan había madurado en lo económico?

Pero claro, Alan apuesta al 2016, a la amnesia, pero no al futuro de todos los peruanos. Esperemos que este anuncio no llegue a ejecutarse.

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Buena parte de los limeños hemos esperado, durante una década, la ansiada reconstrucción del Teatro Municipal, destruido durante un incendio en 1998.

Si bien se realizaron espectáculos exitosos en las ruinas del recinto, era claro para todos que debíamos contar con un recinto cultural que, respetando ciertas líneas originales, tuviera lo último en tecnología y comodidades para los espectadores y artistas, recuperando un espacio cultural para la ciudad.

Hoy El Comercio informa que las obras se han iniciado, pero, como ya es costumbre en la gestión de Luis Castañeda Lossio, con severas irregularidades:

A la denuncia de que las obras no cuentan con la aprobación del Instituto Nacional de Cultura (INC), se suma ahora la confirmación por parte de los arquitectos del consorcio Puerta de Tierra de que los trabajos no corresponden al proyecto original ganador de la buena pro. “Nosotros no nos responsabilizamos por las obras que lleva a cabo el municipio de Lima en el Teatro Municipal”, señaló José Bentín Diez Canseco, gerente general de José Bentín Arquitectos, empresa que forma parte del consorcio Puerta de Tierra.

“Nuestro proyecto fue entregado a satisfacción de la municipalidad con todas las aprobaciones exigidas en todas sus instancias: por el INC, el Ministerio de Vivienda, el Instituto Nacional de Defensa Civil, así como de las mismas comisiones revisoras del municipio”, explicó.

El arquitecto Bentín lamentó que después de que el proyecto fuera entregado al alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio, ahora se construya una obra totalmente distinta. “Entre gallos y medianoche la municipalidad preparó en tres meses otro proyecto”, señaló.

En enero pasado el consorcio Puerta de Tierra había enviado una carta al Invermet (Instituto de Inversiones Metropolitanas) para informar que no se harían responsables de la obra ejecutada si esta no se construía a partir de su proyecto. “Entonces no estábamos seguros, pero luego de ver lo que publica la prensa, estamos seguros de que lo que hace la municipalidad no tiene nada que ver con nuestro proyecto”, remarcó. Por cierto, Invermet nunca contestó la carta.

“Nos llamó la atención que las personas que trabajaban en el nuevo proyecto nos dijeran que no tenían planos, fotografías antiguas, ni información que abundaba en nuestro proyecto. Entonces descubrimos que no estaban trabajando con nuestros planos.

Además, ni el monto de la obra ni el área por construir ni las especificaciones técnicas ofrecidas por la municipalidad coincidían con nuestro proyecto”, dijo Bentín.

Hasta aquí, es claro que la Municipalidad no respetó el compromiso con Puerta de Tierra, lo que, hasta aquí, implica un pleito contractual que se resolvería del mismo modo que con Lidercom, la empresa de las revisiones técnicas, es decir, o con un arbitraje o en el Poder Judicial. Y, claro, como es costumbre en la gestión municipal, contratarían a algún abogado para procurar evitar pagar los montos que se deben por el contrato.

Pero este tema es aún más grueso. El arquitecto Bentín hace una denuncia bastante seria:

Como se sabe, toda obra pública realizada por cualquier organismo del Estado se origina de un concurso de méritos. La Municipalidad de Lima lo convocó para la reconstrucción del Teatro Municipal en octubre del 2004 y el consorcio Puerta de Tierra fue el ganador. Sus arquitectos desarrollaron una propuesta, tramitaron todas las aprobaciones y entregaron el proyecto final a la gestión del alcalde Castañeda, quien cumplió con la liquidación económica. El paso siguiente era convocar una licitación pública para la construcción de la obra.

La municipalidad no ha convocado a licitación pública. En el interín, ellos mismos hicieron otro proyecto. Se supone que una obra que es licitada y que ha ganado un concurso de méritos tiene que ser construida. Tú no puedes construir otro proyecto, ni utilizar dinero público para hacer lo mismo que ya habías contratado. Eso se llama malversación de fondos”, consideró el arquitecto limeño.

La Municipalidad sigue sosteniendo que su proyecto es una modificación del original de Puerta de Tierra, con lo que no serían necesarios los nuevos permisos, ni la aprobación del Instituto Nacional de Cultura. Pero hace solo pocos días, una nota del propio diario El Comercio desmentía a los representantes de la comuna limeña:

La presidenta de Emilima, Flor de María Valladolid, declaró a este Diario que los trabajos de recuperación del siniestrado recinto artístico estarían concluidos en enero del próximo año. Agregó que la restauración está avanzada hasta en un 45%.

Esta se realiza de acuerdo con estudios y expedientes elaborados por los propios ingenieros de Emilima; de ese modo se desestima el proyecto del consorcio Puerta de Tierra, que contaba con el aval del INC y que ganó la buena pro para la restauración del teatro. La Municipalidad de Lima sostiene un juicio por ese tema con el consorcio. “El alcalde Lima dijo que los juicios continúen, pero la obra empieza y termina”, precisó Valladolid.

Añadió que la restauración apenas representa una parte del trabajo integral que implica todo el nuevo proyecto. “La obra tiene varios aspectos. Una cosa es la restauración, otra el reforzamiento estructural, otra la reconstrucción de la caja escénica y otra el proyecto de la puesta en valor del entorno. Son acciones que no se cruzan, sino que se van trabajando de forma paralela con grupos especializados totalmente diferentes uno de otro”, explicó la especialista. Según el cronograma de trabajo, las tareas de esta primera etapa deberán concluir en octubre próximo.

A ver, si dicen que están en juicio con el consorcio ganador del diseño arquitectónico, ¿por qué la Municipalidad sostiene ahora que están haciendo la obra sobre la base del diseño de Puerta de Tierra? Para mi es claro, para no sacar los permisos que se requieren para ejecutar la obra, sobre todo, el que respecta al Instituto Nacional de Cultura.

Todos queremos un buen Teatro en Lima, pero no a costa de infringir la Ley. Que el Alcalde vaya guardando su sonrisa de inauguración con la que pretende solucionar los problemas de la ciudad. Esta obra huele mal y nos comprueba el poco interés de Luis Castañeda Lossio sobre la cultura. Déjese de condecoraciones y denos explicaciones.

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