Archivo de 3 Marzo 2009

Estimada señora de Vito (así se apellida el esposo, no le den otras interpretaciones):

Alguna vez nos debemos haber encontrado por el colegio, sobre todo, cuando tenía esa aparatosa corte de Mercedes Benz y policías a su disposición y a las de sus tres hermanos, mientras su “api” convertía a este país, mi país, en su chacra personal. De allí en más, la vi en su rol de Primera Dama más joven de la historia, luego como defensora de su papá prófugo y, en los últimos dos años y medio, viviendo de nuestros impuestos y ocupando una curul para hacer lo que mejor sabe: blindar a su papito.

Porque eso, señora de Vito, es lo que ha sabido hacer siempre desde toda la vida, desde adolescente, cuando su papá y su socio le pusieron un traje sastre color pastel y le dijeron que reemplazara a su mamá. Parece que los años en Boston, pagados con la plata de todos los peruanos, no le enseñaron mucho más allá de “hola, besho, abrasho” (insertar imitación del Gordo Casaretto aquí).

Ahora los partidarios de un delincuente, que en lugar de partido debería llamarse banda, quieren que usted postule a la Presidencia de la República, en el entendido de que el ex dictador no sale en mucho tiempo (25 años, cálculos pesimistas mediante). Yo le pregunto: más allá de indultar o amnistiar a su progenitor, ¿qué es lo que hará en Palacio de Gobierno si es que para desgracia del Perú, los electores optan por el suicidio colectivo? ¿Qué programa le propone al país? ¿Va a continuar la “obra” de su padre (es decir, la pulverización institucional, el robo, el asesinato, la compra de medios de comunicación)? ¿Tiene las condiciones para ser Presidenta de la República?

Más serenidad, señora de Vito. No pierda los papeles. Y vaya comprando fruta, su papá la va a necesitar.

Saludos.

PD: ¿Puede decirle a su abogado que no la haga tan larga con los alegatos?

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1. El aspecto legal: Primer tema de discusión: ¿el TLC con Chile debió pasar por el Congreso o no? Alan y los Ministros dicen que no, dado que lo que ha entrado en vigencia el domingo es la addenda a un Acuerdo de Complementación Económica suscrito en 1998, que tampoco pasó por el Congreso. Los nacionalistas ya plantearon su demanda ante el Tribunal Constitucional, quien finalmente decidirá sobre esta materia. Debate técnico en estricto, pero que tiene otras aristas.

Ello nos lleva al punto 2: la cuestión política. Aquí se mezcla, de un lado, la necesidad de discutir en público los términos de un acuerdo comercial, sobre todo, cuando se trata de un país vecino y, dados los antecedentes de otros TLCs que sí han sido discutidos arduamente tanto dentro como fuera del Congreso, como el suscrito con Estados Unidos. Y del otro, el hecho de que este acuerdo tenga que ver con Chile.

Y es que toda cuestión que tenga que ver con Chile, que se dirige al punto 3: El lado simbólico - patriótico. Los oponentes al acuerdo esgrimen tres tipos de razones: el patrioterismo de toda la vida y que se emparenta con ese trauma nacional irresuelto llamado Guerra del Pacífico y que es alimentado por algunos periodistas que creen que parte de la identidad nacional está en odiar a Chile (y allí se mezclan temas como la Demanda por los límites marítimos y la compra de armas por parte del Ejército Chileno como los pretextos para decir: Chile nos hará la guerra, invadamos Arica o compremos más armas que ellos). Otros motivos tienen que ver con cuestiones de sentido de lesividad del tratado en cuanto a la soberanía territorial y económica: Manuel Rodriguez Cuadros, de un lado, y José Antonio García Belaúnde y Mercedes Araoz del otro expresan las posiciones opuestas. Y, finalmente, las preocupaciones por la gran cantidad de inversiones chilenas, sobre todo, en los sectores de servicios.

Y aquí viene el punto que para mí me parece central en esta discusión: el económico. Luego de leer a analistas zurdos y diestros, la opinión más sensata la da Ben Solis de Homo Económicus:

El diagnóstico inicial es uno: Chile nos supera grandemente en inversiones (sépase que hasta hace un par de años la inversión peruana en Chile era sólo de 20 millones de dólares, mientras que la chilena en Perú ascendía a 4600 millones de dólares). Y por el lado de las exportaciones, aunque podemos superarlos cuantitativamente, la estructura de nuestras exportaciones es básicamente primaria: materias primas. Materias primas que ellos usan -por ejemplo en el caso del crudo o del molibdeno- para darle valor agregado y venderlo a mucho más, incluso a nosotros mismos. No obstante, el error aquí es mencionar este asunto -como se hace en los vídeos- en un tono de qué-vivos-los-chilenos, cuando en realidad resulta una conducta competitiva y económicamente comprensible. Esa es la típica del picón. Tendríamos que preguntarnos qué podemos hacer los peruanos al respecto.

Y este es el punto al que quisiera llegar: el gobierno peruano no ha tomado hasta el momento dos tipos de medidas: ni aquellas que nos permitan elevar la competitividad - es decir, estimular cadenas productivas - ni las que nos permitan compensar a quienes se verán perjudicados por este tipo de acuerdos comerciales.

En otras palabras: Señor Presidente, ¿se acuerda del TLC hacia adentro

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