Archivo de 5 Marzo 2009

Ayer, el debate sobre el Museo de la Memoria se convirtió en una demostración de hasta donde puede llegar la mentira y la descalificación. Como me comentó alguien, la “guerra sucia” pasó de Ayacucho a los diarios y al hemiciclo.

Todo comenzó con esta nota de Expreso:

Pues bien, para estos interlocutores dorados estaban destinados –según denuncia que ha hecho el legislador Édgar Núñez– un millón de euros donados por el gobierno alemán para la construcción del llamado Museo de la Memoria, según información oficial proporcionada por la PCM, anotó el presidente de la Comisión de Defensa del Congreso.“El ofrecimiento hecho por el gobierno alemán asciende a un millón 600 mil euros, de los cuales 600 mil euros se destinarían para las obras de infraestructura y un millón para ‘gastos corrientes’, es decir para pagar los sueldos de las ONG. Por eso la insistencia para que el gobierno europeo de todas maneras envíe ese dinero”, advierte el parlamentario aprista. Este pedido lo hace la Defensoría del Pueblo, abundó, “no lo hace el gobierno peruano”. “Además no son dos millones de dólares, como se dijo, sino un millón 600 mil euros, de los cuales un millón va para la burocracia caviar. Y el resto para una construcción que va a estar al costado del Ojo que Llora que quieren denominar el Gran Quipu de la Memoria, donde quieren trasladar la exposición fotográfica que está en el Museo de la Nación”, dijo. El parlamentario aprista consideró que “este es un lobby orientado y manejado por la Defensoría del Pueblo, para manejar y contratar con más de un millón 300 mil dólares burocracia administrativa caviar”.

La misma noticia fue rebotada por La Razón, en esta campaña que desde hace 5 años y medio ambos diarios - a los que también se suma Correo - tienen en contra de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Y tampoco extrañaba que Edgar Nuñez estuviera en esta campaña. Recordemos que fue uno de los protagonistas de Vidas Paralelas, la película de propaganda del Ejército, el autor del proyecto de Ley de Amnistia, que quiere volver a poner en debate y quien hizo enfrentar a Salomón Lerner Febres con “amantes de los derechos humanos” del calibre de Lourdes Alcorta, Luis Giampietri, Lourdes Mendoza del Solar o Mercedes Cabanillas.

Pero claro, Nuñez también ha sido autor de patinadas monumentales, como aquella de decir que los Comandos de Chavín de Huantar estaban procesados, para justficar la amnistía, cuestión que se demostró como falsa. Y, nuevamente, por cierto, patinó con roche. Veamos lo que dijo la Embajada de Alemania en el Perú la tarde de ayer:

La embajada de Alemania en el Perú aclaró hoy que el ofrecimiento para financiar el proyecto de un “museo de la memoria” no implicaba contratar personal de la Defensoría del Pueblo u otras instituciones de la sociedad civil.

A través de un comunicado, precisó que se había previsto destinar  650 mil euros, exclusivamente, para la construcción del “museo de la memoria” y de un centro de información.

Del mismo modo, informó que se preveía destinar un millón de euros para el mantenimiento del referido museo por un período de diez años, a fin de dar sostenibilidad al proyecto.

Detalló que ese monto se hubiera distribuido en 100 mil euros, cada año, para cubrir en forma mensual la contratación del personal para mantenimiento, seguridad y atención del museo (agua, luz, gastos de limpieza, personal de seguridad, mantenimiento de la muestra fotográfica, guía y otros conceptos vinculados exclusivamente con su mantenimiento).

Digamos, con esto le debería quedar claro - salvo a quien no quiera verlo - que ninguna ong o institución ganaba nada con esta iniciativa. Quienes ganabamos eramos todos los peruanos. Lo mismo ha precisado la Defensoría del Pueblo.

Pero la bronca siguió en el Congreso, justo en la Comisión de Defensa presidida por Edgar Nuñez. Las protagonistas: Juana Huancahuari y Cecilia Chacón (con la intervención del propio Nuñez y Luisa María Cuculiza):

Para redondear su faena, Nuñez volvió a patinar. Via Andina:

El congresista Edgar Núñez dijo hoy que se habría producido una supuesta manipulación en el uso de algunas fotografías de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), que constituyen parte de una muestra gráfica sobre la violencia terrorista en las décadas de 1980 y 1990. Durante una sesión de la Comisión de Defensa, que preside el legislador aprista, dijo que la emblemática fotografía que muestra a un campesino con un pañuelo en la cabeza ocultando uno de los ojos, presuntamente no correspondería a una persona que sufrió la pérdida de un ojo.

Para fundamentar su afirmación, mostró otra fotografía en la que se aprecia al mismo campesino, con la misma ropa, pero en la que se le ven los dos ojos, uno de los cuales,dijo, se encuentra prácticamente cerrado debido, según Núñez, a un proceso viral ocular.

Núñez, quien indicó que indaga esta situación, dijo que ya ha conversado con el referido campesino, el mismo que será trasladado en los próximos días al Congreso de la República para que personalmente relate cuál es la verdadera historia de la fotografía.

 
Pues la mentira tiene patas cortas. La foto a la que Nuñez hace alusión es esta:

Y la historia de esta foto es la que viene, tomada por Caretas y que recogimos del blog Perú Foto Libre:

¿Te acuerdas de mí?”, preguntó Oscar Medrano, reportero gráfico de CARETAS.
Edmundo Camana Sumari, de 56 años, no tardó en reconocerlo:
–“Ahh, sí. Tú viniste cuando los terrucos me sacaron la mierda
”.

Fue hace exactamente 25 años. El domingo 3 de abril de 1983, unos 60 terroristas de Sendero Luminoso incursionaron en el distrito de Santiago de Lucanamarca, a 180 kilómetros al sur de Ayacucho. Asesinaron a 69 personas a machetazos, en venganza porque el pueblo se rebeló ante la tiranía senderista y mató a algunos de ellos.

Medrano fue el único periodista en llegar a Lucanamarca un día después del suceso. El excepcional testimonio de la tragedia apareció en CARETAS 743. Entre las víctimas de la atroz “mesnada”, como la calificó Abimael Guzmán, hubo 18 mujeres y una veintena de niños. Sólo cuatro pobladores sobrevivieron. Edmundo Camana, 31, y ganadero,fue uno de ellos. El comunero recibió un corte profundo en la nuca y fue abandonado pensándolo muerto.

Veinte años después, el retrato de Camana de Medrano se convirtió en la foto símbolo de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. El paño de tela sobre la mitad de su rostro, y la mirada profunda y triste del comunero, simbolizaron con estoica certeza la tragedia política de esos años.

Un cuarto de siglo después, CARETAS retornó a Lucanamarca en busca del sobreviviente. No fue fácil dar con él. En CARETAS 743 consignó su nombre como Celestino Ccente, “oriundo de las alturas de Iquicha, provincia de Huanta”. El comunero había dado un nombre falso por temor a una represalia.

Por esta razón, la propia CVR no pudo recoger su testimonio. Se pensó que estaba muerto. Pero no era así. El pasado fin de semana, Medrano y quien escribe caminaron 15 km desde Lucanamarca hasta colina de ‘Condorhuachana’ (donde nacen los cóndores) donde, al pie de la colina, en una casa construida con piedras, vive Camana. El hombre está paralizado de la cintura para abajo como resultado del hachazo. Su hermana Victoria lo cuida en la medida de sus exiguas posibilidades. La familia vive del pastoreo de un puñado de ovejas, reses y alpacas. Postrado sobre una piel de oveja Camana observa la famosa fotografía y recuerda: “Tú eres un gamonal explotador”, me dijeron. “Me agarraron cerca de Muylacruz, cuando venía de mi estancia montado en mi caballo. Uno de ellos me tiró un puntapié y yo me amargué y le saque la mierda.

Era bajito nomás, pero el resto de sus compañeros lo ayudaron. Eran muchos y no pude defenderme. Luego de amarrar mis manos con la soga de mi caballo, me arrastraron con dirección a Lucanamarca. En el trayecto, encontramos a varias personas haciendo su faena comunal al borde de la carretera. Éstos, al ver a los senderistas, se escaparon, pero 10 fueron capturados”. Entonces se desató la carnicería. “El primero en ser atacado fui yo”,narró Camana. “Me arrodillaron en presencia de los demás y me golpearon con el hacha en la nuca. Caí desmayado y no escuché cómo los mataron a los demás. A la una de la madrugada desperté en medio de los cadáveres. No había nadie. Me dolía fuerte mi cabeza que estaba cubierta de sangre.

Es decir, Camana fue una víctima de Sendero Luminoso y su herida no corresponde al ojo, sino a la cabeza. De hecho, yo he podido ver una foto de Oscar Medrano, de la misma persona, sin la cobertura de la tela, en la que se aprecia la herida en la cabeza, no en el ojo. Y, además, como me recordó alguien mientras escribía este post “el campesino fue herido en Lucanamarca por Sendero Luminoso. Una de las víctimas reconocidas por Abimael Guzmán. Y Camana podría simbolizar más bien la reacción de los campesinos contra el terror de Sendero”. Doble error.

Aunque, a estas alturas, me queda claro que Nuñez no actua solo. Le dictan un libreto que se aprende de paporreta. Y por eso, por no indagar, patina, como hemos visto. ¿Quién lo dirige? Aun no lo se, pero después de leer a Farid Matuk, tal vez usted, apreciado lector, pueda tener una respuesta.

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