Para algunos, ego trip. Para otros, un indicador confiable. Lo cierto es que el grupo Apoyo ha institucionalizado como tradición su Encuesta del Poder, que se viene realizando ininterrumpidamente por 27 años. Los resultados de este año, en doscuadros presentados por Perú.21:
Comentarios:
1. Las semejanzas entre los líderes de opinión y el público en general:
- La Presidencia de la República es vista como la institución más poderosa del país. Y lo es en términos legales, simbólicos y factuales. De allí que la aprobacion presidencial, en los últimos años, sea tan baja, pues las expectativas sobre lo que puede hacer el Presidente de la República, así como el lenguaje popular y especializado sobre el mismo, son bastante más altos de lo que, en realidad, esta persona puede hacer.
- La importancia de los Presidentes del Consejo de Ministros. Mayor en democracia que en dictaduras. Y, en el caso específico de Jorge Del Castillo, ayudan dos factores: su alto perfil y el hecho de ser el número 2 del APRA.
- El peso del Alcalde de Lima, presente en ambas muestras. Las preguntas específicas con Castañeda Lossio son las siguientes: ¿se debe al cargo en sí o a su peso específico? ¿esta percepción le alcanzará para una carrera política hacia la Presidencia?
- Ningún militar entre los 10 primeros. Curioso en un país donde el Primer Vicepresidente, un ex marino, parece tener bastante influencia.
2. Las diferencias entre los líderes de opinión y el público en general:
- La Iglesia: Cipriani figura en el séptimo lugar para los encuestados de siempre, mientras que para la gente simplemente ni figura entre los 10 primeros. Preguntas sueltas: ¿la Iglesia pierde su peso específico?, ¿es por el “carisma” del personaje?, ¿hay alguna relación con el incremento de los evangélicos?
- Política vs. empresariado: Para la gente común, los políticos tienen más poder que los empresarios. Para los líderes de opinión, al revés. Pero se repite un nombre: Dionisio Romero, epítome del poder económico en el Perú. Fácil que es porque los Brescia y los Benavides aún mantienen su perfil bajo.
- Vargas Llosa: Presente para el público, ausente para los líderes. Quizás sea porque, a pesar del prestigio de quien debería ser este año Premio Nobel, varios periodistas y empresarios le sienten lejano de los problemas del Perú.
- Ollanta Humala: Fenómeno inverso: nombrado por los líderes, no por la gente. Eso de 16 millones de peruanos en búsca de un candidato sería un título perfecto en estos momentos. Humala, como siempre se supo, representa un malestar, no a él en si mismo.
3. Fujimori: Caso peculiar, pero explicable. Los guiños al APRA y su representación como la encarnación del autoritarismo en un país poco institucionalizado lo hacen ver como poderoso. Triste saber que un delincuente sentenciado mantiene esas cuotas de manejo pero, como sabemos, las mafias también son un poder. Habrá que ver como le va con las sentencias de los próximos meses.
4. Sectores:
- Sinceramiento de la encuesta al recoger a profesiones antes no incluidas: lobbistas, artistas, deportistas y maketeros. Y en el ítem de artistas, la inclusión de personajes como Fernando de Szyzslo al lado de Gisela Valcarcel o Magaly Medina.
- El poder de PPK: Ya no está en el MEF, pero sigue siendo el más influyente. Tal vez por su peso específico, tal vez porque sus dos sucesores han tenido perfil bajo.
- Abogados: La sorpresa no es el repetitivo primer lugar de Jorge Avendaño, sino que por primera vez en mucho tiempo tengamos a dos jueces en la lista: Francisco Távara (presidente del PJ) y César San Martín, presidente de la sala que juzga a Fujimori. César Nakasaki eleva su puesto en comparación al año pasado.
- Congreso: Sin variaciones mayores, salvo entre los apristas. Lo cierto es que, a diferencia del año pasado, no hay ningún congresista de la oposición en la lista. Signo de los tiempos.
- Intelectuales: La lista que menos varía. Y no se ve un recambio generacional ad portas.
- Periodistas: En su día, digamos que las cosas no han variado mucho, salvo en televisión, donde Rosa María Palacios ha tomado el liderazgo. ¿Cambiarán las cosas con los giros mediáticos de las últimas semanas?
Y ustedes, ¿qué opinan de la encuesta en cuestión?
Cuando parecía que estas noticias eran parte del pasado, veo en la web de la Coordinadora Nacional de Radio lo siguiente:
Pobladores de la comunidad de Pichis Río Seco, compresión de Huarcatán en el distrito de Ayahuanco de la provincia de Huanta, denunciaron a través de Radio Amauta, la desaparición de cuatro personas y dos niños el pasado 14 de septiembre, tras una incursión militar a la zona.
Lucy Pichardo, una de los familiares de las personas desaparecidas acompañada por el teniente gobernador de la zona, llegaron hasta la provincia de Huanta para poner en conocimiento que el pasado 14 de septiembre fuerzas militares ingresaron en horas de la noche a la comunidad, con disparos al aire, presumiblemente en el marco de una operación antidrogas.
Luego del ingreso militar, llegaron dos helicópteros que procedieron a bombardear la zona, generando confusión y temor entre la población, donde muchos de ellos optaron por salir de la comunidad.
Las personas que fueron declaradas como desaparecidas, producto de esta operación fueron identificados como: Los hermanos Máximo y Jesús Pichardo Fernández, Félix Canchanya Limache y Rosa Chávez, quien estuvo acompañada de sus dos menores hijos Moisés y Fresalinda.
Hasta el cierre de esta información, las autoridades militares de la zona no confirmaron el hecho mucho menos la desmintieron, por lo que la zona norte de la provincia vive momentos tensos y de mucha incertidumbre.
Según reportó El Comercio, el Consejero Regional de Huanta Zacarías Morales confirmó los hechos y elevó el número de desaparecidos a once personas. Si ya la denuncia era bastante seria, el hecho de que una autoridad regional brinde mayores datos nos indica que algo bastante grave está ocurriendo en Huanta. Y claro, cualquier persona esperaría que las autoridades encargadas de dar información tengan 1. disposición de investigar el caso y 2. respetar a las personas que han denunciado estos hechos.
“Lo que tengo de información es la que me da el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, que es el que comanda en toda esta zona las operaciones militares para recuperar Vizcatán. Esa es la información oficial que tengo, proporcionada la noche de ayer. Ninguna de estas personas han sido detenidas y cuando una de estas personas se les interviene y se las entrega de inmediato a la Policía”, refirió el titular del portafolio de Defensa.
A ver Ántero, si repasamos historia del conflicto armado interno, había algo que se llamaba patrones de violaciones de los derechos humanos y una de las conductas más frecuentes era la desaparición, en la que llevaban al detenido a cualquier lugar menos a la Comisaria. Descartar de plano el asunto no es la voz y menos aún, que declares cosas como estas:
“Esta es una operación psicosocial para detener la toma de Vizcatán. Esta es la impresión que me da. Es el último refugio de Sendero Luminoso. Son socios con el narcotráfico. Lógicamente cuando interrumpes esa cadena comienza a bajar el precio de la droga. Y gente que está en esa zona, que su forma de subsistencia es por la coca, lógicamente empieza a protestar. El Estado no puede permitir eso”, consideró.
Señor Ministro de Defensa, ¿no existe algo que se llama investigación? Digo, en un país donde el número de desaparecidos durante 20 años fue bastante elevado - y justamente, en la zona donde se ha registrado el hecho -, lo mínimo que se le pediría es que ordene una investigación y no irse de plano por el lado de lo psicosocial. Además, el combate a la droga o una protesta de los campesinos cocaleros, ¿amerita que se lleven a familias enteras, incluyendo niños, a un lugar que hasta ahora no conocemos?
Pero como la locuacidad le gana, Flores - Araoz termina con esta pieza monumental de… (pónganle el calificativo ustedes):
“Son cómplices o complacientes con el narcoterrorismo. Pueden desaparecer por un tiempo, pero eso no significa que los hayan capturado ni las Fuerzas Armadas ni la Policía. Hay que verificar en el registro electoral si es que en verdad existen (los supuestos desaparecidos)”, puntualizó.
Me siento en los ochenta. Crisis económica internacional, Alan de Presidente, denuncias por desapariciones y Ministros negando que éstas existan. No hay duda, como los Borbones de Francia cuando regresaron al poder, parece que no hemos aprendido nada.
Si hay un economista cuya obra recomiendo leer en estos días es Douglas North, Premio Nobel de Economía 1993. Este señor, que ya tiene 88 años, enfatizó mucho en que los cambios institucionales - entiendiendo como instituciones a un conjunto de prácticas, organizaciones y costumbres que configuran un todo en sí mismo - son los que estimulan los cambios económicos. Y, según lo veo, también hace que las crisis se activen y se resuelvan.
Y es que son dos factores claves, mejor dicho, dos instituciones claves de la economía norteamericana las que han fallado.
En primer lugar, el sistema de hipotecas. Este es el sistema mediante el cual la gente de clase media en Estados Unidos puede acceder al sueño de la casa propia. Pues bien, las tasas de interés bajaron para facilitar los créditos, luego del 11-S, y se comenzaron a hacer cuestiones bastante poco claras con las hipotecas. Perú.21 lo explica de mejor manera:
Los bancos te daban plata a manos llenas para que compraras tu casa. Como era previsible, ante la demanda, el precio de las viviendas empezó a subir, lo que llevó a muchos a la especulación: uno se endeudaba para comprar una casa, esperaba que subiera el precio, la vendía, con ese dinero pagaba la deuda y se endeudaba de nuevo para comprar otra y así… El fenómeno es conocido como ‘burbuja inmobiliaria’ e hizo ricos a muchos.
Una de las formas de crédito que se dio en esta época fueron las hipotecas subprime, que consistían en prestarle dinero a una persona con un mal historial crediticio. Resultaba rentable para las financieras porque, luego de unos primeros años de intereses bajos, estos subían y eran muy altos. No había preocupaciones. Se creía que los precios de las viviendas seguirían creciendo.
Sin embargo, como suele ocurrir, la fiesta duró poco. A partir de 2004, la FED empezó a subir la tasa de interés como una medida para frenar la inflación. Obtener créditos ya no fue tan fácil, la demanda de viviendas cayó y, con ella, los precios y, entonces, ¡plin!, la burbuja se desvaneció. Sufrieron los especuladores, quienes ni siquiera poniendo como garantía sus propiedades podían honrar sus deudas. Sufrieron, por supuesto, los deudores de las subprime. Y pronto sufrieron todos.
Y en segundo lugar, los sistemas de regulación, tanto del sistema de banca de inversiones como de la bolsa. Y aquí viene la explicación de porque las bolsas se cayeron hace algunas semanas:
En los años previos, a los genios de Wall Street se les había ocurrido que las financieras podían emitir bonos que estuvieran respaldados por las hipotecas subprime, y que resultaban muy suculentos por sus altos intereses. Pero, como ya vimos, la gente dejó de pagar. Y el valor de los bonos se desplomó.
Solo en el último trimestre de 2007, Citigroup, el mayor banco comercial de los EE.UU., había perdido US$9,800 millones a causa de títulos comprometidos con las hipotecas subprime. En abril de este año, Bear Stearns, el quinto banco de inversión de Norteamérica, tuvo que admitir que debía US$48,000 millones, dinero que estaba en bonos subprime. Un mes después lo compró el JP Morgan antes de que se declarara en bancarrota.
Es decir, los gringos fallaron en lo clave: ajustar los sistemas de regulación económica para que no se generara una crisis como esta. Es decir, falló el mercado y falló también el Estado. Ejemplo claro de que no no se disocia del otro.
Los vasos comunicantes entre política y economía fueron más evidentes ayer, cuando, luego del rechazo del plan de salvataje bancario propuesto por Bush, se produjo un nuevo lunes negro. A estas alturas, más que dogmatismo sobre el libre mercado, las explicaciones de la votación de ayer están en los cálculos electorales: salvar a los banqueros de inversión que se fueron solitos al hoyo es recontra impopular. De hecho, Michael Mooreexpresó dicho sentir en una carta en la que pide que la medida no se apruebe. Y desde la otra orilla, Ian Vásquez, del Instituto Cato (que está tan a la derecha como Aldo Mariátegui) le señaló esto a El Comercio:
“Los congresistas republicanos y demócratas no quieren correr riesgos electorales. Pedir respaldo a un plan que concede poderes imperiales al Departamento del Tesoro y que no ha sido bien pensado es algo muy difícil“, comentó Vásquez en declaraciones a El Comercio.
También señaló que el respaldo de los legisladores demócratas a la propuesta modificada durante el fin de semana responde a intereses partidarios y presiones estatales.
Vásquez mencionó, además, que el denominado plan de rescate financiero es deficiente, pues no concede ningún tipo de apoyo a los propietarios en riesgo de perder sus viviendas por falta de pago, ni garantiza la devolución de las inversiones destinadas a financiar los planes de jubilación de los obreros estadounidenses.
“Hablar de rescate financiero y ayudar solo a los inversionistas de Wall Street es entendido por muchos votantes como ’socializar’ las pérdidas. Aquí no fracasó el mercado de las inversiones, sino las políticas de gobierno de la administración Bush“, acotó el economista peruano.
En otras palabras, Bush va tener que ir pensando en otro plan de contingencia, menos costoso en términos políticos y más efectivo en términos económicos. Y quien gane, sea Obama o McCain, deberá ir pensando en ser el Presidente de la regulación y de la modificación institucional. Más que el capitalismo, lo que parece haber fenecido es una forma de especular con él.
Y vuelve a quedar claro, como decía el viejo North, que las instituciones siguen siendo la clave para que la economía crezca sostenidamente y llegue bien a todos. Lección que nuestro Presidente de la República debería tener en cuenta.
Pero lo que me ha llamado más la atención es la columna del propio Francisco Miro Quesada, en la que habla sobre la posibilidad de la revocatoria presidencial. Luego de todo un rollo largo sobre la democracia y el poder - que conviene leer para comprender la Encuesta del Poder de Apoyo que sale hoy - dice estas frases, impensadas en El Comercio hace solo unos días:
Un grupo de ciudadanos ha planteado la revocatoria del presidente en nuestro país. Es una propuesta política y democrática, como muchas otras, por ejemplo la de los congresistas. Pero para que proceda se tendría que reformar la Constitución, porque de acuerdo con nuestro ordenamiento constitucional, solo pueden ser revocadas las autoridades regionales y municipales.
Ha causado preocupación esta propuesta argumentándose que puede generar inestabilidad política y afectar la gobernabilidad. Sin embargo, para lograr un equilibrio entre el poder del pueblo y el poder del presidente, la solución a mi modo de ver es que se establezcan causales, de esta manera el presidente solo podrá ser revocado en caso que incumpliera esas causales. Así como las autoridades tienen límites en el ejercicio del poder, también el ciudadano debe tenerlos.
Hace pocas semanas se habría satanizado esta propuesta de revocatoria presidencial, en lugar de hacer lo que hace FMQ, que es colocar la misma en su justa dimensión y limitarla a causales específicas, que sería la única manera real que un mecanismo como la revocatoria - que es una forma de decirle al Presidente, “oiga, no lo está haciendo bien” - pueda funcionar en un país como el nuestro en el que, por un lado, una figura como esta, sin controles o causales específicas, podría generar gran inestabilidad y, por el otro, en el que el Presidente de la República es visto como un monarca en nuestro país, tanto en términos legales como culturales.
¿Los oficialistas llamarán “humalista” al nuevo director de El Comercio?
Bien decía Marco Sifuentes que los atentados verbales de Hernán Garrido Lecca nos estaban haciendo olvidar la pésima gestión de Luis Alva Castro, quien aún sigue de “Ministro del Interior”. Afortundamente, LAC vuelve a hacer algo como para que nos acordemos que el reino de la estupidez no se limita al Ministerio de Salud.
Como saben, una de las modalidades más extendidas de robos en la actualidad es la que se denomina como Marca. Mientras estás en el banco retirando una cantidad importante de dinero, algún sujeto te observa entre la gente que está sentada esperando su turno y va mandando mensajes a otro compinche afuera quien, junto con otros, te asaltará. No se descarta que en algunos casos también haya complicidad de algunos malos empleados de agencias bancarias. El caso más célebre de este tipo de delito es el robo perpetrado contra el director técnico de Universitario, Ricardo Gareca.
Esta idea ha sido controvertida y respondida por dos expertos en seguridad ciudadana. Primero, Carlos Basombrío:
¡Miles y miles de personas que escoltar cada día! ¿De dónde van a sacar a los policías? ¡Como si tuviésemos un depósito enorme de policías esperando que se les asigne alguna función! Obvio, no es así. ¿Elevarán, entonces, una plegaria al señor esperando el milagro de la multiplicación de los tombos? Y si Dios no ayuda, no quedará otra que desvestir un santo para vestir a otro. Es decir, a cada policía que se le asigne esta ‘nueva función’ tendrá que ser sacado de otra.
Pero asumamos que eso no importa. ¿Por qué casetas en los bancos de los centros comerciales y no en los demás? De hecho, la mayoría de las agencias bancarias no está en centros comerciales. Bastaría que los ‘marcas’ actúen en las otras y el problema continuaría. Otra cosa: ¿cuánto dinero merece la protección? ¿Los 3,000 soles de una persona que sacó los ahorros de toda una vida o los 30 mil dólares de un empresario que va pagar planilla? ¿Quién decide? Dicen que solo acompañarán dentro del distrito: ¿lo dejará el patrullero en la ‘frontera’ si el destino está unas cuadras más allá del límite distrital?
Si todo lo anterior no diera cuenta ya de algo inviable, ¿no es acaso un riesgo adicional de seguridad que un policía te escolte a la salida del banco? ¿No es este, más bien, un servicio a los ‘marcas’, avisándoles que tienes tanto billete que la policía te tiene que cuidar? ¿No terminaría siendo, el escoltado, candidato a un asalto o un secuestro?
Y en la edición impresa de Perú.21, también Fernando Rospigliosicritica la propuesta de Alva Castro, desde la misma perspectiva dada por su ex Viceministro del Interior.
Yo me pregunto. ¿Dónde queda en esta perspectiva la labor de inteligencia para detectar a bandas como éstas? Digo, si ya se conoce el modus operandi de las mismas y algunos de sus miembros ya han sido identificados, pues la labor inmediata debe ser la captura e informar a la ciudadanía de diversos mecanismos de prevención y precaución para evitar robos como éstos.
Un elemento más para seguir afirmando que con LAC y con el actual jefe de la Policía debemos temer por nuestra seguridad ciudadana.
Todo se concentraría, en apariencia, en lo que parece ser una línea de relevo generacional decidida por el directorio del Grupo El Comercio. Pero también a una de las constantes pujas de poder dentro de la familia Miro Quesada. Esta vez, la facción de los “Alejos” y de Bernardo Roca Rey ha sido la directamente afectada por esta decisión.
Y ya en el plano de la información - que es el que finalmente importa -, el nuevo director de El Comercio variaría algunas cosas. Pamela Acosta adelanta algunos de los posibles cambios:
Los primeros cambios serían una portada mucho más involucrada con la realidad nacional, secciones repotenciadas como deportes, o resucitadas como contracorriente, y la parte editorial insistiría mucho más que antes en la supervision de la gestion de los poderes de estado.
Además de ello, hay que tener en cuenta que Miro Quesada Rada tiene una posición menos conservadora que su predecesor en el cargo. Y si a ello se suma la salida de Fritz Du Bois del diario, El Comercio, dentro de su estilo, podría inclinarse por una posición política más liberal, en el sentido político del término y matizando su línea en materia económica.
Esta creación gráfica de Álvaro Portales, puesta la semana pasada en El Otorongo, ha sido premonitoria del último rapto de locura del Ministro de Salud Hernán Garrido Lecca.
Todos los medios, incluso aquellos más cercanos al gobierno como Correo y Caretas, han señalado que el Ministro ha perdido los papeles e incluso hasta el control de si mismo. Pero lo escuchado hoy no tiene precedentes. Vía RPP:
El ministro de Salud, Hernán Garrido Lecca, propuso hoy nombrar a veterinarios con maestrías en gestión como directores de los hospitales públicos, al radicalizarse la huelga médica, que lleva doce días sin perspectivas de solución.
Garrido Lecca puntualizó que los centros o puestos de salud deben estar en “manos de los mejores gestores y gerentes”, un anuncio que coincide con la decisión de los médicos huelguistas de dar de alta a los pacientes para entregar desde hoy cinco hospitales públicos al Gobierno.
“Las competencias para gerenciar (dirigir) un establecimiento de salud poco o nada tienen que ver con las competencias para dirigir un acto médico”, dijo Garrido Lecca en el XIX Congreso Nacional de Ciencias Veterinarias en la ciudad de Puno, informó la agencia oficial Andina.
Con todo el respeto que me merecen los señores veterinarios y su labor para curar a nuestras mascotas, me queda bastante claro que su función, por más que tengan algún conocimiento de medicina, no tiene nada que ver con la salud de seres humanos. Y si el Ministro buscaba alguien con capacidad de gestión, pues hay médicos o administradores que podrían cumplir con dicha tarea. Comparar a los veterinarios con los médicos es un nuevo acto de temeridad verbal que, además de ser rechazado por los médicos en huelga, no aporta nada más a la entrapada negociación para solucionar el conflicto que ya tiene 12 días de paralización en marcha, sin visos de solución.
A veces uno piensa que, más que reformas, el país necesita un psiquiatra.
(Este post quizás me saldrá algo personal, pero creo que, en este caso, bien vale la pena)
INTERNET
Hace un par de semanas, el router de mi cuenta en Speddy hizo caput, a pesar que algunas horas antes había estado funcionando perfectamente. Llamada a Dr. Speedy para ver que pasaba y la recomendación: consigan un router en Telefónica para que vía telefónica les ayudemos a configurarlo. Los viejos fueron a la oficina más cercana y no tenían stock. Regresaron y la siguiente llamada a Dr. Speedy fue contestada por una chica que se negaba a dar el pase para comprar el router a través de ellos - que fue la otra solución que nos dieron -, por razones que hasta ahora no me logro explicar. Luego de reclamos y anuncios de “me voy a la competencia”, finalmente la persona que atendía la llamada nos dio el pase. Eso sí, 5 días sin Internet, que, obviamente, exigimos que no nos cobraran.
Dos días antes que me entregaran el nuevo router - que, a decir verdad, funciona mejor que el anterior - llamé a Dr. Speedy para que me dijeran como iba el procesamiento de mi pedido. Me atendieron cordialmente pero, oh sorpresa, a los dos minutos me llamó un operador de la Telefónica para hacerme una encuesta sobre el servicio que me habían dado. Evidentemente, le expresé mi queja por lo que había sido el maltrato de hacía unos días y, claro, algunas sugerencias sobre buen trato al cliente y mejora del servicio de Internet que, digamos, podrían ser aprendidas en el próximo entrenamiento del equipo de Telefónica. Aparentemente, las tomaron de buen grado. ¿Si las aplicarán? Ahora tengo mis dudas.
Mi celular era Bell South y, con la absorción de la compañía por Telefónica, obviamente, mi celular pasó a esta compañía. Primera dificultad con el cell: finales del 2006, un buen día, mi celular simplemente no prendió. Ir a la oficina de Telefónica a dos cuadras de mi casa para que me digan “señor, su celular está muerto y tenemos que cambiarlo por otro. La falla en el equipo es “de origen”. Se demorará 5 días porque hay que sacar los equipos de la aduana”. Se imaginan, vísperas de año nuevo, yo con necesidad de comunicarme con medio mundo y con ganas de estampar contra la pared a los españoles.
La segunda, ya se imaginan, fue el día del terremoto, que me releva de mayores comentarios. Salto rápidamente a la tercera: hace 4 meses, luego de grabar un video con un amigo, me llama el entonces enamorado de una amiga para preguntarme un fono, respondo el pedido, cuelgo mi celular y, a los 20 minutos, noto que se había apagado. Al prenderlo, noto que los números que estaban grabados en el teléfono - los del chip se salvaron - se habían borrado. ¿Motivo? Solo Dios y la Telefónica saben. En esos momentos agradezco mantener la agenda a mano para la mayoría de teléfonos.
Ayer, a las 7:30 pm, en Pueblo Libre, cojo mi celular para ver la hora y el mensaje “SIM no disponible”. Tuve que sacar el chip, volverlo a poner, prender de nuevo el celular para que, oh maravilla, vuelva a tener comunicación.
Luego de esto, estoy pensando seriamente migrar a la competencia (y ello que no reporto la serie de veces que he querido llamar a alguien y, simplemente, la llamada no entraba).
COLOFON
Fallas en el servicio como las antes reportadas son letra común todos los días. Y, de hecho, las oficinas de Telefónica, Osiptel e Indecopi están plagadas de quejas como ésta. El problema es que hay algo que no está funcionando bien, tanto en el servicio como en el procesamiento de reclamos, lo que hace que el usuario de servicios públicos como estos - por más que estén en manos privadas - se sienta evidentemente descontento.
Sin duda, creo que algunas cosas buenas ha traído la Telefónica, pero las condiciones en que se negoció su venida fueron las causantes de que brinde el servicio que brinda. Si el Estado tuviera la capacidad suficiente para renegociar condiciones y sobre todo, regular mejor el mercado de telecomunicaciones, abusos con los usuarios como los antes mencionados podrían evitarse. Y si los usuarios dejamos de vernos como clientes y más como ciudadanos, evidentemente, algunas cosas podrían ciertamente mejorar. De lo contrario, post como este o quejas como las que escucho en las colas para pagar los servicios de Telefónica seguirán siendo el pan de cada día.
Anoche fui espectador de uno de los espectáculos políticos más lamentables que he visto en mi aún corta vida. En el programa de Rosa María Palacios, Lourdes Alcorta y Aurelio Pastor defendieron la poca transparencia del Congreso de la República, con argumentos que sonaban más a plañidera y frescura que a otra cosa. Ambos atacaron a la conocida periodista por “atreverse” a exigir lo que es un derecho ciudadano: que los funcionarios públicos nos rindan cuentas de los gastos operativos que todos pagaron con nuestros impuestos. La frase que reflejó todo fue proferida por Alcorta: “Yo no voy a decir nada sobre mis gastos operativos porque no me da la gana”. Los diez últimos minutos de la antológica entrevista, a continuación (los diez primeros, en la web de El Comercio:
Pero la sinverguencería no ha quedado allí. En el acto más lamentable de los hechos por un Congreso altamente desprestigiado - y no por culpa de la prensa ni de los blogs -, la Mesa Directiva ha decidido cambiar las reglas de juego para no justificar los gastos operativos. Perú.21 cuenta la historia:
Su alicaído nivel de aceptación ciudadana, sin embargo, no parece importarles en lo más mínimo a nuestros legisladores quienes, ratificando su falta de sintonía con la población, han decidido cambiar para beneficio propio, y entre gallos y medianoche, las reglas de juego que desde setiembre de 2006 eran aplicadas para la rendición de cuentas de sus gastos operativos.
En consecuencia, los congresistas ya no están obligados a rendir cuenta documentada del 90% de la partida de S/.7,617.20 que les asigna mensualmente el Legislativo ni a sustentar el 10% restante mediante declaración jurada. Desde agosto último, la justificación con recibos o facturas la realizan por un monto no menor al 30%, y el 70% restante, que equivale a más de S/.5 mil, queda prácticamente a su libre disponibilidad pues solo tendrán que firmar una declaración jurada simple para justificar su desembolso.
Lo curioso es que el cambio propuesto y hecho gracias a Velásquez Quesquén y compañía se hizo luego de que estallara el escándalo José Anaya. Pero no por las buenas razones, sino para evitar que la auditoría hecha por el Congreso detecte otros casos similares al de este parlamentario.
Repasemos. Un congresista desconocido, de un partido dividido y nuevo es detectado en uno de los actos de fraude más claros de los que el país tiene memoria. Sus pares lo entregarán como trofeo esta noche para que la ciudadanía diga que otorongo si come otorongo. Mientras tanto, se encarga una auditoría a la Contraloría, pero ya con reglas cambiadas para que no se detecte ninguna irregularidad. Y esa misma auditoría es puesta como pretexto para que no entregar la información sobre gastos operativos - que es pública - a los ciudadanos que lo soliciten.
Como me dijo una amiga anoche, más que biombo sobre sus cuentas, los congresistas pretenden poner un muro de ladrillo.
ADOPTA A TU CONGRESISTA PARA QUE RINDA CUENTAS: Si quieres pedir los gastos operativos de un congresista has clic aquí para que sepas los pasos que tienes que hacer. Si los pediste y te rechazaron la solicitud, puedes bajárte un modelo de solicitud de aquí, teniendo en cuenta que tienes 15 días desde que te dieron la carta de rechazo para presentar la solicitud.