Ahora se entiende porque Valle Riestra se ha convertido en caserito de La Razón, el único diario que defiende a capa, espada y con mentiras la inocencia de Fujimori, dado que es el único jurista con algo de trascendencia mediática que dice lo indecible por seguir haciendonos creer que Kenya no sabía nada de lo de Colina. Si, claro…
Valle Riestra reveló que a pedido del ex presidente, lo visitará como abogado este martes 6 a las 11.30 en su celda del penal de Barbadillo, de la misma manera como hizo anteriormente con el ex jefe del MRTA, Víctor Polay y con el líder del etnocacerismo, Antauro Humala. “Lo visitaré no como congresista, sino como abogado, pues soy miembro ejerciente del Colegio de Abogados de Lima”, dijo.
Seguidamente, remarcó que lo visitará porque no se encuentra impedido por la Constitución. “Iré en la fecha indicada, luego de que haya terminado la sesión de la Comisión de Constitución y además no hay pleno, de manera que no tengo ningún inconveniente para visitarlo”.
Probablemente, don Javier no tenga impedimentos legales para esta visita. Sin embargo, todo hace indicar que el aún congresista podría convertirse en el nuevo abogado en la sombra de Fujimori, o, tal vez, en el relevo de César Nakasaki, si es que su propuesta de renuncia al cargo es declarada legítima, dado que los congresistas no pueden ejercer otra función, salvo la de docentes.
¿Qué dirán los compañeros sobre todo esto? ¿O es que seguiremos con el silencio que parece indicar una alianza?
Si hay alguien que me sorprende los lunes, miércoles y viernes es el Dr. César Nakasaki. Desde que tengo uso de razón no había podido apreciar tanto cinismo en un abogado, que siempre tiene una respuesta para tratar de encubrir los duros reveses de su defensa. Lamentablemente, procurar hacer del juicio, ante la opinión pública, un símil de Macondo, hace que se pierdan de la realidad los detalles más importantes de lo ocurrido en los últimos días.
Ciertamente, el libro de Jara contiene algunas debilidades conceptuales y de metodología periodística. Sin embargo, fue por la pista correcta y entrevistó a las personas que podían tener conocimiento de la cadena de mando. De hecho, la Comisión de la Verdad y Reconciliación - con mayor detenimiento y precisión - confirma la tesis de la guerra de baja intensidad y de la responsabilidad penal del ex dictador. Allí está el acierto del testimonio del controvertido hombre de prensa. De allí en parte, los debates sobre la sanidad moral de un periodista cuestionado por su actuación de los noventa - y que Jara haría bien en responder a las preguntas que se le hacen sobre esta materia - no deben desviarnos de quien es el acusado: Alberto Fujimori Fujimori.
Pero otro elemento que debería intranquilizar a Nakasaki y a su defendido es la sentencia que la Primera Sala Penal Especial expidió ayer sobre el caso La Cantuta - que se ha visto dividido en varios mini juicios - y que condena al general Julio Salazar Monroe a 35 años de prisión. El ex jefe nominal del Servicio de Inteligencia del Ejército tiene el dudoso honor de ser el militar con más años de condena por violaciones a los derechos humanos.
Pero más importante que el número de años y de condenados resultan ser los fundamentos de la sentencia. Indica Perú.21:
Este fallo, calificado de histórico por los familiares de las víctimas, indica que el destacamento estaba adscrito al SIN y que dependía de la Presidencia de la República.
Señala que Colina realizaba torturas, eliminación y desaparición de personas como parte de una estrategia antisubversiva, aplicada en Lima y en provincias, en los primeros años del gobierno de Fujimori (1991-1993).
Considera, además, que Fujimori -hoy procesado en la Corte Suprema por este y otros hechos de violación de los derechos humanos- recibía los informes sobre dicho destacamento del entonces jefe del SIN, Julio Salazar Monroe, ya que el propio ex mandatario había dispuesto, ilegalmente, que fuera esa instancia la que se encargara de la lucha contra la subversión.
En otras palabras, esta sentencia termina desbaratando varios de los argumentos de Nakasaki: 1. Colina sí existío y fue parte de la estructura del Ejército Peruano. 2. Colina realizó sus acciones como parte de una política antisubversiva. 3. Fujimori tenía conocimiento de estas acciones y no hizo nada por impedirlas.
Mientras tanto, el Dr. Nakasaki nos seguirá diciendo que todo marcha bien con su defendido, esperando que alguien crea sus argumentos dignos de García Márquez.
¿Ya no se pide amnistías o condecoraciones a los asesinos? Basta ver al director de La Razón pidiendo poco menos que la Orden del Sol para Santiago Martin Rivas.
¿Ya no tenemos a los hijos de los funcionarios aprovechándose de los cargos públicos? Miguel del Castillo y su puesto en RBC nos podrían dar un indicativo.
¿Ya no se ataca a los opositores o a quienes presentan denuncias? Quizás sea hora de inquirir a Aldo Mariátegui sobre la forma en como trata a los que no están de lado del gobierno.
¿Importan los derechos humanos en el Perú? El maltrato a Luis Alberto Salgado por parte de su propio jefe nos dará la justa medida.
Todas estas preguntas responden a conductas que el gobierno más corrupto de nuestra historia ejerció con gran gala desde un golpe que no solucionó nada. Porque no fue producto del golpe la captura de Abimael y la mentada liberalización económica no fue más que mero mercantilismo. El país se barbarizó y se volvió en el páramo donde los Montesinos, los Martín Rivas y los Sosa mataban con total impunidad, los pésimos privatizadores le hicieron un grave daño a la economía de mercado, los Crousillat y las Lauras Bozzo convertían a la televisión en una casa de citas que aplaudía las trapacerías del régimen.
El testimonio de Sosa - si es que se anima a contar todo lo que sabe - puede ser clave para aclarar varios de los casos sobre violaciones a los derechos humanos ocurridos durante las décadas de 1980 y 1990. Su participación en hechos de sangre no se limita solo a Colina, sino también a una larga estancia en Ayacucho, en la que intervino en desapariciones y ejecuciones extrajudiciales. No en vano fue una de las fuentes principales de Muerte en el Pentagonito, la investigación de Ricardo Uceda sobre la actuación del Ejército peruano en aquellos años.
Esta captura se produce en un momento clave en el proceso a Alberto Fujimori. Ayer, Umberto Jara indicó que en el Perú se aplicó la guerra de baja intensidad, una doctrina militar norteamericana que enfatizaba en el uso de operaciones encubiertas, las cuales, en teoría, debían ser selectivas. En la versión norteamericana de esta teoría, se enfatizaba mucho en un discurso público que defendiera los derechos humanos, mientras que, en la práctica, se realizaban desapariciones y ejecuciones extrajudiciales.
En el Perú, tuvimos una versión propia de esta doctrina. Para Jara, la aplicación de la doctrina fue una respuesta a la insanía de Sendero Luminoso: Sendero hacía un atentado o mataba a alguien, el Ejercito tenía que responder con una acción similar. Ese es el famoso Ojo por Ojo que titula su libro. Lo curioso es que esta doctrina no fue necesaria para la derrota de la subversión, tal como los fujimoristas aún se empeñan en difundir.
La Comisión de la Verdad y Reconciliación también estableció que la teoría de baja intensidad fue acplicada a la peruana, con el control del SIN sobre las acciones del Destacamento Colina, una creación híbrida que tuvo a agentes del Servicio de Inteligencia del Ejército, los cuales eran insertados en los teatros de operaciones con una orden expresa a los jefes: denles todas las facilidades para que hagan su trabajo. Y ya sabemos a que trabajos nos referimos.
Dice la CVR:
“Las operaciones especiales de inteligencia forman parte de las operaciones militares regulares y no pueden ser planeadas ni ejecutadas a espaldas del jefe operativo ni del jefe de la región militar o frente contrasubversivo donde tengan lugar. Pero esto fue precisamente lo que hizo Montesinos desde el SIN. Los jefes operativos eran inducidos a dejar que se efectúen en sus dependencias operaciones especiales organizadas y dirigidas desde el SIN y el Comando Conjunto. Los objetivos y personal de esas operaciones especiales bajo control directo del SIN y del Comando Conjunto con frecuencia no estaban claros para los jefes operativos locales o les eran simplemente desconocidos. Esta estructura paralela permitió a Montesinos emplear agentes de inteligencia y personal militar de operaciones especiales para trabajos sucios como ajustes de cuentas con narcotraficanes, amenazas, chantajes y sobornos y actos terroristas contra oficiales disidentes u opositores políticos, o para operaciones psicosociales especiales, destinadas a producir cambios de conducta en el público en general, como la matanza de Barrios Altos”.
(Informe Final de la CVR, Tomo II, página 353)
Y como bien sabemos, Montesinos solo tenía un jefe en la práctica: Alberto Fujimori Fujimori. Ello lleva a la CVR a concluir lo siguiente:
“Lo más significativo de este revés de la democracia es que fue producido por la nueva estrategia de conflicto de baja intensidad. De esta estrategia se esperaba que permitieran vencer al terrorismo sin producir numerosas violaciones de los derechos humanos ni retrocesos en la difusión de la democracia en el mundo. Lo primero se consiguió en el Perú parcialmente, pero al costo de crear grupos de operaciones especiales que no sólo cometieron excesos sino que, siendo miembros regulares de las Fuerzas Armadas peruanas (miembros del SIE), se convirtieron en el principal instrumento del SIN, la agencia central de los crímenes de Estado cometidos bajo el mandato y la autoridad directa del presidente Alberto Fujimori. En vista de que las amenazas de origen interno, reforzadas por las conexiones internacionales del narcotráfico, siguen siendo actuales en el Perú y América Lina, es muy importante revisar críticamente la formulación y aplicación de las ideas estratégicas de conflicto de baja intensidad, las cuales indican aún hoy el camino viable de la cooperación internacional para la seguridad y el nivel de fuerza adecuado de la lucha contra el terrorismo”
Parece que, con cierto retraso, algunos conspicuos miembros de la Iglesia Católica peruana van llegando a la modernidad. Vía la web del Arzobispado de Lima:
En su emisión del 01 de marzo, el programa “Diálogo de fe” inició una nueva etapa con la implementación de una cuenta de correo electrónico dialogodefe@rpp.com.pe que permitirá un diálogo interactivo entre el Cardenal Juan Luis Cipriani y los fieles que siguen su programa radial semana a semana y que ha cumplido recientemente nueve años.
Bueno, ya que Su Eminencia nos permite establecer un diálogo fluido a través del e-mail, quizás sea una buena oportunidad para que el Cardenal nos aclare algunas dudas, digamos teológicas. Así que, desde aquí y humildemente, sugerimos algunas preguntas:
2. Monseñor, hay una parte en la Biblia que dice que hay que combatir a los tiranos, ¿eso también se aplicaba a Fujimori?
3. Recientemente, la Iglesia ha considerado a la desmedida riqueza como parte de los nuevos pecados capitales. Dígame, ¿como se compatibiliza eso con su mensaje pastoral del año 2000: de los Estados Unidos lo único que queremos es su dinero?
4. El mensaje cristiano habla del amor al prójimo. Por ello le pregunto, ¿que pensaría de un pastor que, en pleno conflicto interno, ponía en su oficina “No se aceptan denuncias sobre Derechos Humanos” y cerraba los programas de la Iglesia sobre ese tema?
5. La religión católica se basa sobre el respeto a la verdad. Dígame, ¿qué parte del testamento de José de la Riva Aguero le da la razón a su representante personal en su lío con la PUCP?
6. Se supone que dos de los mandamientos de la Iglesia son “no robarás” y “no matarás”. Entonces, ¿es cristiano abogar por acusados de asesinato y corrupción?
Preguntas importantes para entender como nuestro Cardenal entiende la evangelización y el mensaje cristiano. ¿Alguien se anima?
La reciente polémica sobre la transmisión del juicio a Alberto Fujimori en Tv Perú - vean la polémica suscitada en Menos Canas al respecto - marca, a mi modo de ver, un nuevo capítulo en la discusión sobre lo que debe hacerse con los medios de comunicación del Estado.
Leyendo Rajes del Oficio 1 y 2, la serie de buenas entrevistas a periodistas hechas por Pedro Salinas, noto que si hay una pregunta que genera discrepancias entre nuestros referentes opinantes es la referida a si el Estado debe tener o no medios de comunicación. Veamos una pequeña muestra: - Beto Ortiz, con real politik, señala que es bueno que se conozca la verdad oficial. - Rosa María Palacios cree que, en principio, no los debería tener, pero que no es dogmática sobre el tema. - Rospigliosi cree que debe ser un canal cultural con un directorio independiente. - Alvarez Rodrich dice que estos medios deben orientarse a los objetivos del Estado. - Los Vargas Llosa padre e hijo, Bayly y Tafur, como buenos liberales, le dicen definitivamente no a la idea. - Y Fernando Vivas, nuestro crítico de televisión, dice que no debieran existir, pero que es potestad del Estado tenerlos.
Y en esas mismas indecisiones también andan nuestros políticos. Tal como lo ha indicado Fernando Vivas, en los próximos días culminará un trabajo largo para la elaboración de una Ley especial para la radio y televisión estatales que permita, de una vez por todas, liberarla del máximo de sus defectos: la supeditación a los vaivenes políticos y a los intereses que cada gobierno tiene de tener “buena prensa”.
Ello implica definir el peso de las noticias, las actividades oficiales y de la “parrilla de programación” cultural dentro del canal del Estado. Esta es la razón que ha hecho que Vivas y Alvarez Rodrich propongan salidas intermedias para la transmisión del juicio a Fujimori, en el entendido que la programación propuesta por la señal televisiva debe respetarse, pero que noticias como el proceso judicial más importante de nuestra historia deben ser cubiertas de manera especial y pedagógica.
Creo yo que el Estado debe tener medios de comunicación a su cargo, pero con una visión de televisión pública. ¿Que implica ello? Que se tenga una cobertura informativa sobria y equitativa, programas de entretenimiento de calidad y un fuerte componente cultural que no deje de lado las manifestaciones y costumbres - pues de imaginarios y prácticas se compone la cultura - de todos los rincones de nuestro país. Ello implica un manejo independiente, profesional y que, en algunos casos, revista la forma de coproducciones y colaboraciones con universidades o productoras independientes. Televisión Nacional de Chile quizás sea un ejemplo donde podamos mirarnos como futuro de lo que ahora es TV Perú.
Y mientras tanto, los televidentes deben seguir reclamando para que la programación cultural se mantenga y los programas informativos no parezcan cada vez más una edición de La Tribuna. La presión pública, basada en la buena imagen que tuvo el canal del Estado durante el gobierno pasado, puede generar un cambio mientras se aprueba la legislación pertinente. Y cuando ésta se apruebe, debemos estar vigilantes para que los mecanismos de independencia se encuentren plasmados y sean respetados por un gobierno que quiere tener un tono monocorde y sin críticas en la pantalla chica.
Ojalá no tengamos que apagar la tele para informarnos de mejor manera.
Hace 10 años, el testimonio de la agente del Servicio de Inteligencia del Ejército Luisa Zanatta remeció al país, por el calibre de sus revelaciones sobre hechos claramente delictivos ocurridos durante la dictadura de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos.
En sus declaraciones, Zanatta dijo varias cosas que hoy se saben ciertas y que pueden ser claves para los procesos judiciales en los que Alberto Fujimori debe aclarar cuentas ante la justicia peruana. Además, develó con ello la entraña de un régimen autoritario y corrupto, independientemente de los supuestos logros de los que sus partidarios se jactan.
Es por esta razón que rescato el testimonio de la agente Zanatta. Esta persona - sin ánimos de volverla martir, pues fue parte de varias de las acciones por las cuales se juzga a varias personas en este momento - tuvo la capacidad de hacer un alto en su vida y decidir salir de un sistema cada día más podrido y denunciar varias de las cosas que hizo, vio y escuchó.
MARIELA BARRETO
En una entrevista larga con el periodista Edmundo Cruz, para el diario La República, Zanatta habla del caso del descuartizamiento de la agente Mariela Barreto, ex miembro del destacamento Colina y ex pareja de Santiago Martin Rivas:
¿De qué tratò su ùltima conversación con Mariela Barreto Riofano? Me dijo que el “Chato Bazán” (Antonio Sosa Saavedra, miembro del grupo Colina) le habìa dicho que todo apuntaba hacia ella, en relación a una investigación abierta por el SIE para determinar quien filtraba información a la prensa. El Chato Bazàn es el màs maldito de todos, me dijo. Yo le comente que hasta donde sabìa, efectivamente, ella habìa participado en el grupo Colina. Inclusive Maflo (siglas de Marco Flores, miembro tambièn de la banda), que es un técnico, habìa comentado el asunto. ¿Mariela Barreto era del grupo Colina? Si, ella me lo dijo. Yo la vi muy mal, estresada y nerviosa. Entonces le recomendé que hablara con su jefa y le contara que estaba siendo presionada. “Ah Luisa, tu estás creyendo que los chanchos vuelan”, me respondò: “tu presentas un informe y terminas cantando en la puna. No, no voy a hacer eso, tu sabes que yo tengo una bebé y que están rondando mi casa” ¿Sabía que la estaban persiguiendo? Si, me dijo que tenía problemas con Maira (agente AIO María Chumpitaz) (Esta agente también participó en las actividades de Colina) ¿Por qué? Le habìa confiado algunos problemas a ella y esta (Maira) la había delatado. Mariela le dijo a Maria que quería salirse del Ejército. También le dijo a Maria que ella había sido una de las personas que había entregado informaciones a la revista Sí. ¿Le dijo que los casos La Cantuta y Barrios Altos eran de la autoría de Colina? Sí, porque ella quería que investiguen a toda la gente que ha particiapdo. Estaba molesta con Martin Rivas porque no le pasaba la pensión para su hija. Esto la irritó y la decidió a delatarlos. yo le pregunté si la habían detectado y me dijo que no, que usaba a una tercera persona. Y le dije “No me cuentes nada, mientras menos sepa, mejor”.
Cabe indicar que, hasta la saciedad, Santiago Martin Rivas ha negado su autoría en estos hechos, pero este indicio apunta hacia el escuadrón de la muerte que este personaje dirigió.
FRAUDE 95
Esta es la firma de Luisa Zanatta en el registro electoral de la mesa de votación en la que votó en las elecciones municipales de 1995. El problema es que, como personal militar, durante esa época, no tenía el derecho a emitir su voto, sino que fue parte de una consigna para aumentar la votación a favor de Alberto Fujimori. Esto fue lo que le contó a Cruz:
¿En cuantas elecciones has votado? En todas las que han habido desde 1990, pero solo en la de 1995, para Presidente de la República, nos dieron una consigna. ¿Consigna? ¿Orden? Sí ¿El mismo día de las elecciones? El viernes anterior. El jefe del Departamento de Enlace nos reunió y nos explicó lo que teníamos que hacer. ¿Les dijo por quién había que votar? Es obvio, teníamos que votar por el que estaba gobernando ¿Quien era? El presidente Fujimori ¿Cuál fue tu rutina ese sábado nueve? La verdad, llegué tarde, casi no voto. Después me quedé a observar y chequear para que no pasara nada. Eso fue lo que nos dijeron. ¿Votaban todas las agentes? Todas las que teníamos libreta habilitada. En general, para cada elección nos reunían y se hacía planes. ¿El SIE te gestionó tu libreta electoral? No, yo tenía libreta electoral cuando ingresé a la escuela.
CHUPONEO CON COLINA
Esta foto es reveladora de muchas conexiones. Aparece Luisa Zanatta, en medio de una central de espionaje telefónico, en la que se encontraron varios equipos de interceptación. La persona que está a su costado es Marco Flores Albán, jefe del Puesto de Escucha del Servicio de Inteligencia del Ejército y, quien, además, era parte del personal administrativo del destacamento Colina.
Caretas contó cuales fueron las acciones de Zanatta como parte del espionaje:
Luisa pasó todas las pruebas. En 1994 se utilizaban equipos llamados “roperos” o “frigideres” para interceptar llamadas.Estos pertenecían al equipamiento de la CPT y, según el testimonio de Luisa, había una partida presupuestal especial para pagar al personal encubierto en esta empresa por su “colaboración”.
En el “ropero” estaban los cables de las líneas telefónicas y allí se manipulaban los “chupones”. A veces Luisa era una de las agentes que estaba literalmente al otro lado de la línea, en vivo y en directo.
Otras veces, desgrababa cintas activadas por la voz y acumuladas automáticamente.
A fines de 1994, se compraron equipos de origen israelí más modernos y de mayor capacidad.Llegaron con instructor y todo. Quince días de clases con el agente visitante (Luisa hizo las veces de traductora con sus 2 años de inglés) bastaron para aprender el manejo de estos aparatos.
En adelante, el trabajo fue más fácil. La computadora para intervenir las comunicaciones apodada “Octopussi” funcionaba como una audiograbadora múltiple y además registraba cómodamente todos los números telefónicos de las llamadas que recibía el interceptado, imprimiendo las copias necesarias con la identidad de los usuarios.
¿Quiénes eran los “escuchados”? Ella recuerda por lo menos a Henry Pease y a Jorge del Castillo. La mayoría eran políticos de oposición, pero tambien periodistas, incluyendo dos de agencias internacionales y sobre todo oficiales de las propias Fuerzas Armadas.
Fue con los nuevos equipos israelíes que se trabajó en la campaña de 1995. El mayor EP Ricardo Anderson Kohatsu del SIE -a quien en 1997 se le acusara de participar en las torturas a la agente Leonor La Rosa- era jefe de Luisa Zanatta. En 1995 se enteró a través de este oficial que el coronel EP Enrique Oliveros del SIE había dado la orden que se incluyera a una persona más en la lista de los interceptados.
Esa persona era el candidato presidencial Javier Pérez de Cuéllar. Esta versión de la señora Zanatta confirma nuevamente la denuncia lanzada por el programa “Contrapunto” del Canal 2 en la era de Baruch Ivcher.
COLINA SI EXISTIO
Keiko Fujimori ha tenido que aceptarlo, pero, con ello, ha hecho trizas la estrategia de César Nakasaki, el abogado de su padre. Diez años antes, Zanatta decía lo siguiente:
Se que ha existido el grupo Colina desde cuando yo estaba en la Escuela. Recuerdo que un instructor nos comentó lo de Barrios Altos. Inclusive dijo que cuando habían operativos en Ayacucho o el Alto Huallaga y encontraban subversivos, los mataban, los quemaban, los fondeaban, los tiraban al río ¿Tuvo oportunidad de conocer a algún miembro de ese grupo? Cuando regresé tuve la oportunidad de trabajar con el señor “Bazán” ¿A quién te refieres cuando hablas de Bazán? Me refiero a Antonio Sosa Saavedra.
Pero también se reveló que Colina era parte de los engreidos del régimen, tal como los propios agentes han revelado en el juicio a Fujimori.
Los Suboficiales del Colina, ¿gozaban de algún privilegio? Si, se les pagaba una remuneración extra, se les daba movilidad también. ¿Una bonificación o auto? Un auto. También celulares, biper. Mientras que a nosotras nos daban rines. (…) ¿Había mucha diferencia con el resto? Claro, se notaba en el trato ¿Por qué en el trato? De repente la mala suerte mía fue que entonces yo era una “pinche” porque cuando podíamos preguntar por qué nos trataban mal, la respuesta consoladora era: “Cuando estés en Colina…”. Así nos decían.
Y sobre Martin Rivas, Zanatta da varias opiniones bastante fuertes y que terminan de demoler el testimonio que dio hace algunas semanas en el proceso:
El jefe del Colina aparentemente era Martin Rivas, ¿lo llegó a conocer? A Martin Rivas lo conocía de nombre a través de Mariela. En persona, me crucé con él cuando me tocó cubrir el servicio de penal en el Cuartel Bolivar. Hubo una audiencia y allí estuvo. Tenía que darme su documento para entregarle su tarjeta de visita. Me miró y lo dejé pasar. ¿Como veían usted y sus compañero al mayor Martin Rivas? Era muy hermético, pero todo el mundo hablaba de que era muy sanguinario. El dice que era un analista nada mas Analista, ¿de qué? De muertos. Ante la Comisión de Derechos Humanos ha dicho que se dedicaba a analizar y elaborar documentos. No, no. La prueba es Mariela. Mariela antes de morir fue maltratada por él. La lastimaba. Si él era una persona honesta, con nombre, por qué nunca quiso ayudarle con su hija. Mariela sufría además porque dentro del sistema. Es más, a nosotras nos decía. Ya, una semana con Martin Rivas, para que aprenda ¿Qué nos iba a enseñar? ¿A analizar?
EPILOGO
Aunque luego hizo declaraciones ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y ante otros medios de comunicación, Zanatta desapareció del mapa. Hasta donde he podido averiguar, sigue viviendo en Estados Unidos, con la misma vida tranquila que comenzó a llevar por aquellos años. Sin duda, su testimonio permite corroborar varios de los hechos que se han mencionado durante el juicio a Fujimori y se mencionarán en el siguiente proceso, que comprende el tema del espionaje telefónico.
La inexistencia de pruebas no puede ser esgrimida por el fujimorismo. Este testimonio desde dentro lo demuestra. Y quienes quieran leer todo lo que le contó Luisa Zanatta a Edmundo Cruz, pueden revisar La Azotea del Tercer Piso.
Rescatando la memoria, el pasado no se olvida. Sobre todo cuando tenemos un ex presidente amnésico que pretende hacernos “caidos del palto”.
PD: Este es el post 1,000 de este blog. Agradezco a todos los lectores, detractores y amigos de esta página por haberme permitido llegar a este número significativo de actualizaciones.
Según el decreto de indulto, Dianderas ha sido sacado de 9 procesos judiciales en su contra por razones de salud, luego de una operación coronaria llevada a cabo hace algunos meses, que, según el perdón presidencial, no le permitía permanecer en un penal.
Una pregunta que podría hacersele al Presidente es si es que esa imposibilidad no hubiera llevado una salida intermedia, es decir, que sea arrestado en su casa, con los controles médicos del caso. Más aún, la Ministra Rosario Fernandez nos debe una explicación sobre la decisión en cuestión dado que solo hace unas semanas su antecesora en el cargo, María Zavala, no consideraba como pertinente el otorgamiento de dicho derecho de gracia. Y ex procuradores anticorrupción ya habían alertado sobre dicha posibilidad.
Por cierto, Dianderas ha tenido poderosos padrinos en este pedido. Uno de ellos, el Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, quien desde su púlpito de RPP había dicho que “Quiero saludar y rendir mi homenaje al almirante Giampietri, permanentemente acosado por un Poder Judicial rarísimo y al Gral. Dianderas”
Como se ve, la lucha contra la corrupción tiene tanta prioridad para este gobierno como hacer reformas de fondo para el país. Aquí tenemos una muestra. Y los ciudadanos nos merecemos una explicación por esta increible resolución.
La semana pasada, Santiago Martin Rivas expuso al desnudo la táctica de defensa de Alberto Fujimori: negar hasta el hartazgo la existencia del destacamento Colina, acusar a los testigos de vendidos al sistema o “colaboracionistas” - lo que en jerga militar, quiere decir, traidores (¿a qué o a quién?) - y desacreditar lo que pueden ser los testimonios y documentos más contundentes contra el ex mandatario.
Sin duda, el testimonio de Martin Rivas logró impactar en la opinión pública y, por lo menos el miércoles, logró sorprender incluso a los magistrados y a los abogados de todas las partes. Pero el viernes pasado su suerte cambió, cuando los asistentes al video y quienes lo veían por televisión podían apreciar el video que filmó el líder operativo de Colina ante el periodista Umberto Jara. Vídeo que, por cierto, no admite dudas de su certeza y frente al cual la tesis del ensayo no resiste el mayor análisis y una simple pregunta: ¿Por qué Martin ensayaría una declaración que no es compatible con su defensa judicial?
Pero otras falsedades de la declaración han sido desmentidas. El jefe de Colina llegó a desconocer a sus propios compañeros de armas y de crimen. Pero los conocía y desde algunos años antes de los crímenes. La foto que ven a continuación, presentada por el diario La República, muestra a Martin junto a varios de los personajes a los que negó conocer o a los que mencionó que solo había visto “alguna vez”.
A ello se sumó la presentación de documentos vinculados con las operaciones del Destacamento que fueron firmados por Martin. La firma fue reconocida por Jesús Sosa Saavedra, uno de los jefes de equipo de este escuadrón de la muerte y que actualmente se encuentra en la clandestinidad.
¿Qué fue lo primero que comenzaron a hacer como grupo? Entrenar, como es normal. Solo que aquí se incluía un entrenamiento con armamento, y había que tener más continuidad porque se supone que en cualquier momento puedes hacer operaciones. No es lo mismo que estar en oficina. Barrios Altos fue la primera operación, ¿no es cierto? Claro. ¿Quién la ordenó? Montesinos, que era el asesor del presidente Fujimori. ¿Directamente él? Sí, porque le fueron a dar parte a él, le fueron a decir ‘ya se cumplió el trabajo’. Y tú le das parte a la persona que te pide hacer el operativo. ¿Cómo fue? Al día siguiente de lo que pasó, fuimos con Martin, Pichilingüe y Rodríguez Zabalbeascoa a la oficina del SIN y en la puerta se encontraron con Montesinos y ahí le informaron. No escuché todo, pero sí que dijeron que ya se había hecho el operativo y ahí estaban los muertos. Yo estaba a cuatro metros. ¿Y en el camino hacia el SIN ellos comentaron lo que le dirían a Montesinos? Se lamentaban por la muerte del chiquillo. Ahora buscan quién lo mató, pero nadie sabe quién lo hizo. El chiquillo se metió justo cuando se estaba disparando a los terroristas que Abadía había señalado. ¿Cómo llegó la orden para Barrios Altos? Nosotros nos preparábamos, entrenando. Yo he tenido dos o tres contactos con Abadía, fui a hacer un reconocimiento al lugar donde se iba a hacer la pollada y hasta ahí yo no sabía que se iba a entrar a eliminar o sacar gente. La orden llega cuando ya se iba a ejecutar. ¿Martin Rivas les dijo que había orden de matar? No. Nosotros fuimos cerca del lugar y paramos a tres cuadras para esperar e hicimos un reconocimiento. Entonces solo pensábamos que haríamos una detención. Martin Rivas dijo: entramos, juntamos a la gente y ahí nomás les damos, nos demoraremos dos o tres minutos. ¿Al terminar la reunión con Montesinos recibieron alguna felicitación? Cuando nos regresamos, ellos (Martin Rivas, Pichilingüe y Rodríguez Zabalbeascoa) comentaron que no querían seguir trabajando para él. Dijeron: ‘ta cojudo este, nosotros somos verdes, tenemos que trabajar con el comandante general.
Sosa admite otras cosas más: la existencia del destacamento - aunque con el nombre de “Lima” -, cuyas ordenes operativas estaban a cargo de Martin Rivas. Y, con posterioridad a Barrios Altos, las órdenes de matar - pues Sosa admite los crímenes - ya vinieron del Comandante General del Ejército, Nicolás Hermoza Ríos. Con ello se confirma la tesis de que Colina respondió a dos tipos distintos de mando, pero que ambos tendrían como cúspide a Alberto Fujimori. Todo ello desbarata la tesis esgrimida por Martin de que Colina no existía o nunca cometio asesinatos.
Ayer jueves, se terminó de conocer el grosor de las mentiras brindadas la semana pasada en el proceso. En un artículo en Caretas, Umberto Jara contó las presiones que sobre él han caído por los famosos vídeos de Martin Rivas y como Carlos Pichilingüe ha intentado desprestigiarlo con la especie de que se plagió sus escritos. La verdad es que el ex Colina tuvo escritora a cargo y su libro no fue editado por su contenido difamatorio.
Pero Jara deja una sorpresa más: Un nuevo video de Martin Rivas. Y dos imágenes de regalo que lo muestran explicando lo mismo que dijo en el primer video, pero con cuadros, papelógrafos y demás elementos ilustrativos. Solo le faltaba el power point.
No sorprende que Martin Rivas haya esgrimido la palabra “No” tantas veces que pretendiera hacer que creamos su cinismo y sus mentiras.
Decir que la entrevista brindada a Umberto Jara fue “un ensayo de lo que iba a declarar en el Poder Judicial” resulta francamente inverosimil, sobre todo cuando en dicha “práctica pre - judicial” esgrime una autoconfesión, ante un periodista con el que se sentía cómodo, sobre las actividades del Destacamento Colina, “ensayo” que, por cierto, no ha puesto en práctica en sus declaraciones judiciales.
¿A qué está jugando Martin Rivas? Pues no esta jugando precisamente para el esclarecimiento de los hechos. De hecho, el ex procurador César Azabache explicó ayer en Prensa Libre la serie de incongruencias del testimonio del jefe operativo de Colina, así como los elementos que el tribunal debería tomar en cuenta para ponderar el testimonio de alguien que ha faltado a la verdad. Y también recomendó a todos los abogados involucrados en el proceso que hagan bien su tarea y se dediquen a convencer a quien tienen que convencer, que es a la Sala Penal Especial y no necesariamente a la opinión pública.
Sin embargo, el juicio si puede servir, como apunta bien Laura Arroyo Gárate, para desarmar la tesis esgrimida por los medios adictos a la dictadura de que era necesario vulnerar derechos humanos para derrotar a Sendero Luminoso - y que es la tesis que Martin Rivas esgrime en el libro de Jara - y para el mundo confirme que lo que indicó la Corte Suprema de Chile, al aprobar por unanimidad la extradición en violaciones de los derechos humanos, lo que indica que sí existen elementos claves para el procesamiento y sanción de Alberto Fujimori.
Pero creo que este proceso judicial también deberá servir para comenzar a separar la paja del trigo. Ayer, el jefe de Colina quiso arguir que las acusaciones en su contra eran una campaña contra las Fuerzas Armadas. No todos en las Fuerzas Armadas actuaron como este sujeto y su grupo de la muerte. Hubieron oficiales que defendieron al país con honor y respeto a los derechos humanos y quienes dejaron su vida por defender la democracia. ¿Pueden los familiares de estos militares honorables sentirse bien por ser confundidos con asesinos por declaraciones como estas? No lo creo. Y si bien las Fuerzas Armadas aun son reticentes a aceptar la dimensión de violaciones a los derechos humanos cometidas por sus miembros, no toleran grupos como Colina en su seno.
Seguiremos viendo más declaraciones como estas en varios dias. Y sin duda, no habrá quien se ofrezca a justificarlas. Pero, al final, serán los jueces quienes ponderen. Y para ello, la Fiscalía y los abogados de la parte civil deberán hacer bien su trabajo.