Enfoque sobre el cambio en la Procuraduría y los avances y retrocesos en el último año

El último año ha sido un periodo difícil para la lucha anticorrupción en el Perú. Por un lado, hemos enfrentado algunos golpes dados por la organización criminal Fujimori – Montesinos, a pesar de los cuales se han podido avanzar con algunos juicios orales importantes. Por otro lado, hemos tenido la preocupante actitud del gobierno frente a la lucha anticorrupción, en especial, frente a la Procuraduría instalada para operar como agente del Estado en estos procesos, cada vez que este organismo pretendía conocer algún caso de corrupción que involucraba a este gobierno, al existir lazos con la mafia que gobernó este país entre 1990 y 2000, en particular, el caso Almeyda y la presunta falsificación de firmas para inscribir a Perú Posible.

En general, la lucha anticorrupción en este periodo democrático ha quedado librada a la buena voluntad de los miembros de la Procuraduría y de la mayor parte de jueces y fiscales anticorrupción (cuya ampliación de facultades para investigar a este gobierno fue la mejor noticia en este campo durante el año que termina). La clase política en general y el gobierno en particular no han sido capaces de tomar este tema como suyo y, menos aún, ser consecuentes con las críticas que proferían y aún profieren a lo hecho por Fujimori en sus años de gobierno.

En lo que respecta a este gobierno, muchas de las denuncias realizadas por la prensa sobre presuntos actos de corrupción se refieren a asuntos cuantitativamente menores a los producidos en la década pasada, lo cual no quiere decir que no merezcan una reprobación moral y una sanción penal por ello, más aún si el actual Presidente fue elegido bajo las banderas del cambio y de la ruptura con aquel pasado vergonzante. Sin embargo, denuncias grandes, como las del caso Almeyda – Bavaria y las de la falsificación de firmas no han sido aún suficientemente investigadas. A dicha investigación parece temer este gobierno y lo demostró con la salida de Luis Vargas Valdivia de la Procuraduría anticorrupción.

Las virtudes del trabajo de Vargas Valdivia y su equipo han sido reseñadas por la prensa nacional en múltiples oportunidades y podríamos resumirlas así: honestidad, independencia, transparencia, defensa clara de los intereses del Estado y actuación clara tanto en casos de corrupción como de violaciones de los derechos humanos. En su pasivo, menor comparativamente hablando frente a las virtudes antes señaladas, podemos señalar cierta sobreexposición mediática y algunas declaraciones fuera de lugar. Aún así, la confianza debió ser renovada a todo el equipo.

Pero ello no ocurrió. El último viernes Vargas Valdivia hizo pública la noticia de que el Presiente prescindiría de sus servicios para el próximo año. Es cierto, no hay personas imprescindibles, pero el conocimiento que había adquirido de los casos, la competencia demostrada y el hecho que los juicios orales en que la mafia se jugará las penas más fuertes (Barrios Altos, La Cantuta, narcotráfico) se iniciarán a principios del próximo año, hacían y hacen pensar hasta ahora que la decisión tomada por el gobierno no fue la correcta.

Sin embargo, el gobierno nos volvió a sorprender, pero esta vez de manera más grata. El nuevo Procurador principal es el abogado Antonio Maldonado, quien se ha desempeñado en altos cargos de la ONU en materia de derechos humanos. Sin duda alguna, contar con un profesional independiente y con experiencia en casos que son decisivos para evitar la impunidad en el país era un paso importante. Quizás el perfil de Maldonado se acomodaba más a un encargado de cumplir con las recomendaciones de la CVR – es más, durante su presentación habló de “reparar a las víctimas” de la corrupción – que a un luchador anticorrupción. Más aún, su ausencia durante 10 años podría ser contraproducente si es que la corta transición que Luis Vargas Valdivia emprenderá en estos días no resulta suficiente para que se tenga el conocimiento de la mayor parte de los casos y del funcionamiento del sistema anticorrupción.

Por lo antes mencionado, concedemos el beneficio de la duda al Procurador Maldonado. Esperamos que la buena performance cumplida por Vargas Valdivia sea igualada o superada por su sucesor y que el equipo de procuradores adjuntos se mantengan en sus puestos.

Pero más allá de las personas, son las instituciones y las reformas institucionales las que arman las democracias sólidas. ¿Será el gobierno capaz de dar mayores facultades a la Procuraduría para que investigue al actual y a los siguientes gobiernos? ¿Podrá el Congreso hacer investigaciones serias en sus comisiones y no presentar dictámenes débiles, como en el caso de Jorge Mufarech? ¿Será capaz la sociedad civil de ejercer una verdadera presión para que los hechos del pasado no sean olvidados y los hechos del presente sean eficientemente investigados? ¿Podrá la prensa nacional armar menos investigaciones sin fundamento y presentar casos con mayor sustento? ¿Por fin la reforma judicial tendrá alguna relevancia el próximo año?

Las próximas semanas serán claves para encontrar alguna respuesta.
2 Responses to “LUCHA ANTICORRUPCIÓN: DUDAS LEGITIMAS Y UNA LUZ DE ESPERANZA”
  1. diego says:

    ya esperaba cuando iba a salir el blog desde el tercer piso. Me parece haber visto uno con un tìtulo similar pero no t lo podría asegurar, quizás en blogsperú. Pero bueno, respecto al post, es cierto que no se debió de sacar a Vargas Valdivia por una serie de cosas. Ahora, espero que se dejen de formar esas “comisiones investigadoras” que hacen nada.
    Ya deberías saber quien soy… visita el blog no más

  2. Desde el Tercer Piso » PROCURADURIA ANTICORRUPCION DESMANTELADA says:

    […] casi 5 años, este blog se inauguraba con un post que mostraba su preocupación por la salida de Luis Vargas Valdivia de la Procuraduría Ad Hoc Fujimori – Montesinos.  Y lo hacía por dos motivos centrales: la buena labor que Vargas Valdivia y su equipo habían […]

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