Decía el sábado que dos de las características del sentenciado Alberto Fujimori eran la felonía y la mentira. Luego de escuchar el dramático relato de Jorge del Castillo sobre su secuestro, me sigo reiterando en dicha afirmación y, conforme avanza el proceso judicial, la compruebo con creces.

Pero hay ocasiones en que, dentro de los ghettos políticos más cerrados – como lo es el fujimorismo – salen declaraciones que constituyen un rapto de reconciliación con la verdad.

Hace algunos días,Keiko Fujimori anunciaba la formación de un nuevo partido que constituiría una nueva plataforma para las elecciones del 2011, aparentemente, pensando en un “fujimorismo sin Alberto”. Pero su hermano Kenji desbarató la farsa, en el inicio de la recolección de firmas para Fuerza 2011:

Estos planillones no son cualquier papel. Son el pasaporte a la libertad de Alberto Fujimori. Ustedes son los verdaderos jueces del Chino”

Luego de escuchar ello, volvió a aparecer el viejo objetivo que el fujimorismo pretende: la amnistía para su líder. Amnistía que, como hemos señalado en oportunidades anteriores, no procede por violaciones de los derechos humanos. Y digo amnistía porque la presión que pretenden ejercer en el Poder Judicial, por la conducta de los magistrados que vienen resolviendo este caso, no traerá efecto alguno en verificar la inocencia o culpabilidad del ex dictador.

El 8 de febrero de 2001, en medio del festival de videos filmados en la salita del SIN, el cantante y animador Raúl Romero, cuyas simpatías fujimoristas eran conocidas, concedió una entrevista a Caretas en la que reveló sus 5 reuniones con Vladimiro Montesinos. Pero, más que esa revelación, lo que quedó en la mente de miles de peruanos fue lo siguiente:

En esa época, al igual que muchos peruanos, Carolina (la esposa de Romero) y yo consideramos a Montesinos un tipo que se sacrifica por el país. Y si se hablaba de la Cantuta, de Barrios Altos y de cierto control del Poder Judicial, a muchos de nosotros, desgraciadamente, nos parecía tolerable. Que me perdonen las víctimas, pero desde el punto de vista macropolítico nos parecía que era un precio a pagar

Aunque Romero volvió a hacer sus programas con cierto éxito, luego de esa infame frase nadie tomó sus declaraciones políticas en serio, incluyendo la de su arrepentimiento por lo dicho. El líder de Nosequien y los Nosecuantos dijo aquello que muchos tratan de defender sibilinamente – con argumentos tipo “la seguridad del pais” o “lo que debía hacerse” – en lugar de señalar aquello que en el fondo piensan: que era necesario matar gente para devolverle la paz al Perú.

7 años después, en otro contexto, otro rapto de honestidad semejante sobre los muertos durante el conflicto armado interno lo ha tenido el director del vocero oficioso del fujimorismo, La Razón. En su columna del domingo, Uri Ben Schumel tiene dos frases realmente de antología:

No nos parece digno de quien dirigió una guerra victoriosa el recurso del “desconozco”, “no recuerdo”, “me abstengo de responder”.

Y aún con una condena “menor”, no podrá participar en las elecciones de 2011 y para las de 2016 tendrá cerca de 78 años. De tal manera que en vez de hacer sumas y restas sobre meses o años más o menos en prisión, Fujimori debería decir lo que todos saben pero callan hipócritamente: para lograr la paz se tenía que pagar una cuota de sangre.

Y luego, como es costumbre de todos los que piensan que una muerte causada por el Estado es justificable, recurre al manido discurso del almirante Emilio Massera, uno de los jefes de la sangrienta dictadura argentina, para justificar violaciones de los derechos humanos en nombre de una “guerra justa”. Argumento que ya ha sido utilizado, entre otros, por Rafael Rey y Andrés Bedoya Ugarteche.

Esta honestidad brutal del vocero de la mafia desenmascara lo que, en el fondo, todos aquellos que siguen defendiendo a Fujimori, su golpe de Estado y todas sus “obras” piensan en el fondo.

Lo curioso es que esa misma lógica de menosprecio por la vida humana era la que tenía Sendero Luminoso. Basta ver este extracto de un documento senderista que refleja el parecido en el pensamiento de ambos grupos:

En 1983 acordamos el Gran Plan de Conquistar Bases, una de cuyas tareas era la Conformación del Comité Organizador de la República Popular de Nueva Democracia. A partir de allí hemos seguido la lucha entre el restablecimiento del viejo Poder por el enemigo y el contrarestablecimiento del nuevo Poder, aplicando la defensa, desarrollo y construcción. Así, el nuevo Poder atravesando el baño de sangre se desarrolla, los Comités Populares se están templando en duro combate contra el enemigo regándose con la sangre de las masas campesinas, de los combatientes y de los militantes.

De hecho, en la sección Carnecitas del diario antes aludido, se dice lo siguiente:

A Suecia
Y las mismas circunstancias con el genocida Abimael Guzmán. También sacarlo de la cárcel de la base naval con el acuerdo expreso de que pase el resto de su anciana vida en Suecia (donde viven algunos de sus familiares) o al país europeo que él escoja con la camarada “Miriam”.

No es coincidencia que ello ocurra. Como lo señaló Carlos Basombrío en un trabajo sobre Sendero Luminoso y los derechos humanos, el efecto más perverso de la actitud de SL frente a estos derechos fue la forma en que disminuyó en la población la importancia del respeto a los mismos. La magnitud y forma de la violencia, afectando a la población civil, generó en la población una actitud “pragmática” frente a los derechos fundamentales. ¿De qué manera? A fines de los 80 se da una crisis social de frustración frente a la situación del país y, frente al tema del terrorismo, la población comienza a inclinarse por opciones autoritarias para resolver dicho problema. La lógica de la eficacia es la que prima. Es allí que discursos como los de Romero, Ben Schmuel y otros calan en un sector del país, que sigue defendiendo esta actitud como la válida para enfrentar al terrorismo.

Sin embargo, cabe hacer una reflexión mayor. Sin duda, el Estado tenía el derecho y deber de defender a sus ciudadanos de lo que fue la mayor amenaza a sus derechos fundamentales. Pero no podía hacerlo de cualquier manera. Las matanzas y demás violaciones de los derechos humanos no se justifican en nombre de ninguna pacificación. Y aquí no solo hay argumentos éticos y de principio, sino también prácticos. Parte de la demora en la derrota de Sendero Luminoso y del MRTA se debió a que dichas vulneraciones hicieron que la población desconfiara de las Fuerzas Armadas y Policiales. Otra parte, como sabemos ahora, se debió a la utilización del terrorismo como arma política. Si hay militares y policías procesados no es por venganza o hacerle el juego a Sendero Luminoso, sino porque se olvidaron de a quien defendían: a todos nosotros.

Nada justifica la muerte de un ser humano. Absolutamente nada.

PD: Quizás otra forma de entender todo esto que he escrito sea con este video de Mecano. Hace bastante tiempo que no escuchaba esta canción, pero creo que es pertinente colocarla aquí. Nos habla justamente de aquello que he intentado desarrollar en estas líneas, de por qué no existe un derecho a matar.

ACTUALIZACION (21.01.2008 - 10:50 AM):

Hace algunas semanas Martín Tanaka publicó un artículo en su blog en el que, con ironía, planteaba las mismas tesis que La Razón esgrime recientemente. La aparición del artículo de marras ha suscitado un comentario de Tanaka que es indispensable leer.

De otro lado, con argumentos más “amplios”, Ben Schmuel sigue defendiendo su idea del “vale matar en algunos casos” en su editorial de hoy. Si a ello le sumamos la tesis “Kenji Fujimori” sobre la amnistía para su padre, la estrategia queda clara: se van a jugar porque le perdonen los crímenes sobre la base de que la sociedad amparó dichos asesinatos. Pobre gente.

Sin embargo, sigue quedando una pregunta en el ambiente: ¿por qué hay personas dispuestas a consentir este tipo de pensamiento?

MAS SOBRE EL TEMA:
Laura Arroyo Gárate: ¿Nakasaki pierde el juicio?

11 Respuestas a “LA HONESTIDAD BRUTAL DEL FUJIMORISMO”
  1. Martín dice:

    JAG,

    qué espeluznante lo del director de La Razón. Y ¿leíste esto?

    http://martintanaka.blogspot.com/2007/12/carta-de-mefistfeles-alberto-fujimori.html

    ¿No te suena parecido? Saludos.

  2. Jomra dice:

    Saludos

    Son dos posiciones claramente enfrentadas, quienes creemos que “no vale todo” y quienes aplauden una ejecución extrajudicial porque “es lo que había que hacer”. Lo malo es que toda nuestra educación cívica está dirigida a justificar lo injustificable, y darle la razón al poder en razón de la seguridad… Y ni siquiera es una seguridad real, ya que la delincuencia campó a sus anchas.

    Hasta luego ;)

  3. Anonymous dice:

    1. Fujimori es el ex presidente de la República.

    2. “Ghetto” es una invención de los nazis para despreciar a sus enemigos, así como desprecia Godoy a los suyos.

    3. ¿Acaso la amnistía es peor que la prescripción? ¿Hay que recordar constantemente entonces a Alan y El Frontón? Ahora mismo el equino orate está recibiendo honores del rey del “¡por qué no te callas!”, rey de España, rey de la libertad de expresión, jo…er.

    4. Raúl Romero, lo dijo ya Caretas, es el líder del “Yo sí sé y por cuánto”. Nada menos que un millón y medio de dólares. Vladimiro, en ese momento, no tenía esa plata a la mano y por eso no se la dio. Si no este sujeto feo desde su engendramiento no está en San Jorge o en Lurigancho.

    5. Uri tiene “la razón”, pero a veces desvaría, para alegría de sus detractores entre ellos uno que otea desde el tercer piso.

    6. La paz que tú gozas ahora, Godoy, que no fue lograda gracias a tu sangre, precisamente.

    7. Equiparar a Fujimori con Sendero es lo mismo que equiparar a “El Tercer piso” con “La Razón”. Ambos son medios de expresión, ambos dan noticias, ambos son leídos por sus condicionales y no condicionales. ¿Hay diferencia? Bueno, también las hay entre Fujimori y Abimael. Más pensamiento, pues, Godoy.

    8. El que hizo que la población desconfiara de las FFAA fue Belaunde y despues Alan, quien ahora está de presidente. Si la falta de análisis y el exceso de prejuicio se ve a la legua en ese tercer piso.

    9. Pon también el video de Massera, si es que existe, pues, si es que eres objetivo, digo y repito, si es que eres objetivo.

    (Comentario candidato, por supuesto, a la censura del dueño del tercer piso, como todo comentario que no le es sobón).

  4. Reaño dice:

    La frase de Godoy es directa y verdadera: “Nada justifica la muerte de un ser humano. Absolutamente nada.”
    Ningún estado de derecho, bajo la guerra más cruel que se quiera, puede hablar de muertos “necesarios”, inocentes víctimas de la represión del aparato político del poder…
    Ya de por sí toda guerra es indigna, lo suficiente como para que quienes están o deberían estar del lado del derecho y de los principios se ensucien vanamente las manos y manchen, así, no sólo la historia de nuestra patria sino la de todo nuestro tiempo…

  5. Puchuruco dice:

    Ante la locura desmedida de entablarse en una lucha armada (o en cualquier conflicto), la inteligencia es la mejor arma. Cuando se lucha, ambos bandos salen heridos y, peor aún, la gente de alrededor, que muchas veces no quiere tener nada que ver, sale perdiendo. Es absurdo seguir defendiendo la postura de que “El ejército pacificó al país”. Es verdad que el Ejército puso su parte, y que era necesario que interviniera de alguna manera. Después de todo se trataba de una guerra. Pero fue la ardua tarea de la Inteligencia de la Policía la que detuvo a Sendero, no el Ejército. Lamentablemente, el trío Fujimori - Montesinos -Hermoza Ríos se encargó de atribuirse todo el crédito en detrimento de quienes, por lo bajo, seguían las pistas que llevaron a la captura de Abimael.

    En ese sentido, la frase de “anónimo” que dice “La paz que tú gozas ahora, Godoy, que no fue lograda gracias a tu sangre, precisamente.” carece de sentido. La paz se logró gracias a un trabajo de inteligencia, no gracias a la matanza indiscriminada de “presuntos terroristas”. Ahí, precisamente, es donde está la injusticia.

  6. Polietileno dice:

    Los Ghettos eran barrios en donde los Nazis ponían a las “razas inferiores” como judíos, negros y gitanos a que estén apiñados y mueran de hambre, así no gastaban balas.
    En cuanto a lo que dice JAG sobre la “Guerra justa” de Massera, Qué guerra es justa? Como un grupo de aniquilamiento puede ser considerado justo en el contexto de una adhesion a tratados sobre derechos humanos?

  7. Federico Villarán dice:

    Eso le pasa por plagiar. Los articulos son palabras firmadas, hay que pensarlos muy bien.

  8. q2 dice:

    Pues estoy totalmente de acuerdo con Ben Schmuel, Mefisto, o el lado oscuro de Tanaka quien quiere que haya sido el de la idea.

    Raúl Romero dijo una gran verdad, algo que muchos pensábamos, pero a las vez callábamos, el que sea lamentable no quiere decir que no sea necesario. Si bien sus declaraciones fueron inoportunas, no dejaron de ser honestas por eso, por lo políticamente incorrecto de las mismas, toda la hipocracia peruana se le fue encima.

    Ahora, si algo me molestó de Romero es su “disculpa” a todas luces falsa y posera, la única forma en que le hubiese creído algo es si hubiese devuelto el dinero. Así cualquiera.

    Al respecto me gustaría saber que opinión tiene el administrador de éste blog respecto a la agresión física que sufrió el animador de parte de una horda “derechohumanista” por simplemente -equivocado o no- hacer uso de su derecho a opinar.

    “Nada justifica la muerte de un ser humano. Absolutamente nada.”
    ¿Ni siquiera la propia defensa? ¿Eh?
    ¿Por qué no le enrostras éste mismo principio a uno de tus caseros el Dr. Coqui Bruce por su contínua apología al aborto.
    ¿O es que los nonatos no son seres humanos?

  9. Roberto Miranda dice:

    El fujimorismo de La Razón siempre me pareció falso, es cierto que se ha convertido prácticamente en el último reducto para muchos fujimoristas que escriben allí, pero La Razón nunca me convencía en su fujimorismo. Me incomodaba siempre los guantes de seda con el que trataba a García y a los apristas en general. Es claro que ha sido el único medio en defender públicamente a Fujimori y a su gobierno, pero siempre sospechaba que era un ropaje fujimorista, con el propósito de atraer a los simpatizantes de Fujimori hacia los predios apristas. Desde sus inicios eso fue evidente en La Razón. Siempre complacientes con el alanismo, pero al mismo tiempo presentándose como fujimoristas radicales. Para decirlo en otras palabras, La Razón tiene un barniz fujimorista pero un contenido aprista, y en su versión bufalesca más recalcitrante.
    Sin duda es una jugada maestra del aprismo (buenos para la politiquería pero un desastre para gobernar), pero ese fujimorismo instrumental no puede durar mucho tiempo, porque a la hora de de decidir, lo harán con la estrella de cinco puntas en el corazón. Sólo así se entiende las benevolentes palabras de Alan García para con el ex director de La Razón, y el intento de cierto sector castrense para condecorarlos.
    Ahora bien, cuando se presenta como testigo el señor Jorge Del Castillo (Su frase célebre “los apristas recibirán primero” lo pinta de cuerpo entero), señalando a Fujimori como el que dio la orden para su detención, levantando el alborozo en predios rojimios, La Razón sale respaldando el testimonio de Del Castillo, en coherencia con su verdadero corazón aprista. En lugar de escribir sobre la torpeza de Jorgito al inventar un secuestro con fiscal y médico legista incluídos, o describir sus dudas culposas al oir de Nakasaki la mención al Comando Rodrigo Franco; La Razón editorializa declarando errada la defensa de Fujimori, y prácticamente proclama la culpabilidad de Fujimori. Lo que para muchos fujimoristas puede resultar una traición a Fujimori, no es sino la confirmación del aprismo disfrazado de fujimorismo que siempre practicó La Razón. Son quintacolumnistas mercenarios, infiltrados en las huestes naranjas.
    Ya lo saben amigos, en la defensa de Fujimori estamos sólo con la fuerza del pueblo, mientras que la casi totalidad de los medios están controlados, por los enemigos políticos de Fujimori.

  10. el blog del morsa » Putis en la memoria dice:

    […] para lograr la paz se tenía que pagar una cuota de sangre.” (Diario La Razón, citado en La honestidad brutal del fujimorismo, Desde el tercer […]

  11. Desde el Tercer Piso » EL PLAN DEL CHINO dice:

    […] en el caso de un grupo de gente que sigue pensando que vale matar en algunos casos, esta propuesta va a ser saludada y hasta […]

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