Archivo de 23 Noviembre 2007

A estas alturas, muchos vienen especulando sobre lo que pasará con Frecuencia Latina luego que ayer Caretas destapara que Baruch Ivcher tiene pasaporte israeli.

Las reacciones de los detractores de Ivcher no se han hecho esperar. En un furibundo artículo, César Hildebrandt ha demandado una investigación exhaustiva sobre un tema que, para muchos, podría tener como consecuencia un nuevo desalojo de Ivcher de la propiedad de Frecuencia Latina.

Sin embargo, el tema es más complejo que un pasaporte y es bastante parecido a lo que, paradójicamente, pasaba con la nacionalidad japonesa de Alberto Fujimori.

La Nationality Law israelí de 1952, modificada en varias ocasiones, señala lo siguiente:

Articulo 14, b.
An Israel national who is also a foreign national shall, for the purposes of Israel law, be considered an Israel national

En castellano: El israelí que tiene también una nacionalidad foránea, para la ley de dicho país, es considerado como un nacional de Israel.

Este resquicio legal permitiría sostener a Ivcher que, para efectos de la nacionalidad peruana, renunció a la ciudadanía israelí, pero, a la vez, tenía derecho a contar con pasaporte de Israel ya que su país de origen lo seguía considerando como nacional de dicho país. Es lo que sostiene hoy el diario La República como una opción posible en el colofón de su informe sobre el tema.

Dicha interpretación, solo sería válida, sin embargo, si es que Ivcher hubiera optado por la “cláusula del retorno” (artículo 2 de la Nationality Law) que permite a los hijos de israelíes obtener la nacionalidad del estado judío, para lo cual tenía que haber sucedido este hecho una vez que fue despojado de la nacionalidad peruana. Según fuentes de la Comunidad Judía, este habría sido el caso del empresario televisivo. De todas maneras, un fuerte tufillo a leguleyada se respira en el ambiente.

¿Pronóstico? Va a venir una batalla de abogados procurando, cada uno de ellos, dar su interpretación sobre la nacionalidad y sobre si se puede anular la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre la materia. Y claro, al fujimorismo defendiendo la “inocencia” de su líder en este tema.

Pero hay dos hechos objetivos que no podemos olvidar en esta historia.

El primero es que, independientemente de pasaportes y nacionalidades, el tema de la nacionalidad de Ivcher no fue más que el pretexto para los planes del fujimorismo: apoderarse de la televisión para la re-reelección. Las pruebas objetivas: Frecuencia Latina cambió de línea editorial y los hermanos Winter vendieron, con contratos de por medio, el contenido de los programas periodísticos al gobierno de Fujimori.

El segundo es que, aprovechando eso, Ivcher ha pretendido sacar mayor ventaja económica de lo que su condición le permitía. La millonaria indemnización obtenida mediante un arbitraje que no estuvo exento de presiones mediáticas al gobierno de Toledo, así como el pedido para no pagar impuestos, pone al propietario de Frecuencia Latina al nivel de aquellos que venden sus servicios en las batallas.

Quizás por eso sea que opté por acabar con este post con algo que dije hace cerca de dos años sobre este caso:

Si todos los que luchamos contra la dictadura tuvieramos su afan de lucro, pediríamos reparaciones del mismo calibre por lo que perdimos en el combate contra Fujimori. Así no son las cosas. Si salimos a las calles o denunciamos - en medios grandes o en nuestros pequeños círculos - las tropelías del dictador fue por una cuestión de convicción, no por salir en la foto o recibir algún pago. Desafortunadamente, algunos lo creyeron así.

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Acabo de ver la entrevista que Rosa María Palacios le ha hecho a Moises Wolfenson y que ha tenido una coda realmente impresionante: un pedido de indulto hecho por el empresario de medios de comunicación.

De acuerdo con la Constitución, quien puede otorgar el indulto es el Presidente de la República. Y, para ello no necesita expresión de causa.

Considerando que Alan ha salido en defensa de Wolfenson, que éste tiene un abogado de las canteras de Alfonso Ugarte y que la apelación que han hecho al TC probablemente ratifique el precedente anterior, como que el dueño de La Razón tiene muchas opciones de aparecer en esos Decretos Supremos que se lanzan en Diciembre, por razones humanitarias.

Como bien lo decía Rosa María al final de su programa, este caso parece ser emblemático de lo que puede ocurrir. Porque, si Alan indulta a Wolfenson, ¿será el primero de muchos indultos? ¿Podría comprender a Fujimori en esa figura?

Quizás ahora podamos entender las incongruencias de García. Critica los indultos contra inocentes, pero ahora podría dar el indulto a un culpable. Mal mensaje en la lucha contra la corrupción.

MIENTRAS TANTO:

Como lo informa Perú.21, en la corte de Huaura buscan favorecer a José Enrique Crousillat. Cabe recordar que en este distrito judicial se intentó buscar el favorecimiento para Wolfenson, dado que aquí se aplica el nuevo Código Procesal Penal. No se toma en consideración que esta norma tiene un plan de implementación gradual que, claro, debe acelerarse, pero no debe servir para intentar saltearse al sistema anticorrupción.

Mientras tanto, Carlos Rivera señala en una columna en El Comercio sobre la existencia de un proyecto de ley para simplificar el juicio oral, en el que se plantea que el acusado ya no concurra al proceso luego de brindar su declaración. El peligro alertado tiene que ver con el caso Fujimori, pues el Chino podría no declarar y pasar el resto del proceso sin enfrentarse a Montesinos, Hermoza Ríos o a las propias víctimas. ¿Sobre protección en el juicio más importante de la historia peruana?

MAS SOBRE EL TEMA:
Augusto Alvarez Rodrich: Paraíso de Piratas
Justicia Viva: Caso Wolfenson II: Alan García, compañero, presidente…y abogado

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