CARTA A GIAMPIETRI
Escrito por: jgodoymejia en Antonio Maldonado, Luis Giampietri, Moisés Tambini del Valle, corrupción, derechos humanos, difamaciónSeñor
Luis Alejandro Giampietri Rojas
Encargado del Despacho Presidencial
Presente
Señor Giampietri:
Debo confesar que fue usted la principal razón que me hizo dudar en mi voto de segunda vuelta, cuando muchos asumimos que Ollanta Humala era la peor opción que podría pasarle al país, tanto en términos democráticos como económicos.
Y es me parecía - y me sigue pareciendo - inaceptable su actitud de ocultamiento y negación frente a las violaciones de los derechos humanos cometidas por algunos de sus compañeros de armas durante el conflicto armado interno, la cual lindaba y linda con la complicidad, con la anuencia con la idea de que las vidas humanas eran costos a pagar y que el país podría aceptar la muerte de inocentes en nombre de una pacificación que usted confunde con la amnesia y la paz de los cementerios.
Hoy, lamentablemente, debo decir que no me he equivocado sobre la impresión de desconfianza que tuve frente a usted, la cual se ha acrecentado con el transcurrir de los meses.
Apenas llegado al gobierno y encargado de la Comisión de Inteligencia del Congreso, usted desató sus iras santas y persecutorias contra el Instituto de Defensa Legal, entidad que por 25 años ha defendido los derechos humanos y la democracia en nuestro país. ¿El motivo? El hecho de que abogados de esta institución defendieran a una de las víctimas del caso El Frontón, aquel suceso cuya recordación no le motiva, precisamente, los mejores recuerdos y que quisiera que los peruanos mantengamos en el manto del olvido.
Pero allí no ha quedado la cuestión. Usted ha seguido defendiendo la idea de que cualquier juicio a miembros de las Fuerzas Armadas es una ofensa al honor de las mismas, como si la institución tuviera que contagiarse necesariamente por los crímenes que cometen sus malos miembros. Y lo hizo nada menos en una ceremonia en honor de alguien a quien todos reconocemos que fue un caballero hasta con el enemigo.
Pero allí no ha quedado su complicidad con el crímen y el autoritarismo. Su defensa del hoy reo Alberto Fujimori ha sido patetica y la interposición de una moción para condenar a los gobiernos democráticos de Paniagua y Toledo por una supuesta relajación de la política contrasubversiva (y que ahora pretende volver a poner en debate) solo juega con los intereses de quienes pretender seguir haciendo creer que era necesario un golpe para acabar con la subversión y que los muertos de Barrios Altos y La Cantuta solo fueron meros accidentes en el camino.
Peor aún, ya en el poder, ha aprovechado el mismo para poner a sus amigos en puestos cercanos. Como el abogado Sergio Tapia Tapia, cuya predilección por las camisas negras es bastante fuerte. O como sus otros amigos y abogados que están como asesores, o los que recientemente usted han sido contratados por encargo suyo por el obsecuente Jorge del Castillo. Y claro, como olvidar que su hermana acaba de ganar una contratación en la institución que usted dirigió durante la dictadura: el IMARPE.
Pero el suceso más bochornoso tiene mucha relación con los tiempos en que usted se tomaba fotos con Vladimiro Montesinos.
Al inicio de este gobierno, usted tenía una investigación pendiente sobre once licitaciones producidas en la Marina de Guerra del Perú, para la compra de repuestos, basada en un informe de Contraloría. Dichas once licitaciones fueron otorgadas por un comité de adquisiciones que usted presidió.
Posteriormente, en una de las más extrañas maniobras que hemos visto, el señor Moises Tambini del Valle - el mismo que dice que no hay pruebas contra Fujimori y se toma fotos con vocales montesinistas y el Presidente de la República - ha hecho todo lo posible por ocultar el caso al obligar a los procuradores bajo su cargo a no ahondar más en el tema.
Y, para complicar más las cosas, usted llegó hasta el extremo de inteponer una denuncia por difamación al ex procurador Antonio Maldonado, quien solo pidió el inicio de investigación del caso y describió el curso que había seguido la investigación y se había quejado sobre la existencia de intocables en este gobierno.
Pues bien, en un proceso lleno de cambios extraños de jueces y de presiones, el día de hoy, mientras usted despacha en Palacio de Gobierno, el ex procurador Maldonado será sentenciado por opinar y por cumplir con las funciones que el Estado le encargó. Y encima, le va a tener que pedir disculpas.
¿Merece disculpas alguien que ha hecho de su cargo político el perfecto vehículo para sus intereses particulares? Creo que el público que lee esta carta abierta coincidirá conmigo en que no.
Lamento que el país tenga que pagarle a usted un sueldo como parlamentario. Se ha convertido en la principal razón de que, a mis peticiones habituales de todos los días, le ruege a Dios por la salud del Presidente de la República, dado que usted lo reemplazaría en caso de fallecimiento. Y es que usted representa todo lo que hace que sienta, por este gobierno, una melancolía bastante cercana al asco.
Atentamente,
José Alejandro Godoy.
PD: Mi solidaridad con Antonio Maldonado por esta nueva infamia del Almirante Frontón.
ACTUALIZACION (03:00 PM)
Ideele Radio confirma que Antonio Maldonado fue sentenciado por difamación. Aunque le tendrá que pagar una cantidad irrisoria a Giampietri, sin duda, queda un mal precedente para todo quien pretenda que la impunidad no sea la que prime en nuestro país o que podamos opinar sobre determinado caso. Una nueva contribución a la Historia Universal de la Infamia.



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