OJO CON LA VIOLENCIA
Escrito por: Jose Alejandro Godoy en Occomamba, Sendero Luminoso, conflicto armado interno, narcotráfico, violenciaEl feriado de ayer se vio alterado por una lamentable noticia: un ataque perpetrado a la comisaria de Occobamba (Apurímac) cobró la vida del comisario Héctor Zegarra Bernaola y ha dejado heridos a tres suboficiales.
Si bien los analistas aún especulan sobre si remanentes de Sendero Luminoso participaron en este suceso condenable por donde se le mire, tanto Jaime Antezana como Carlos Tapia han coincidido en la hipótesis central: la acción del narcotráfico como represalia a un operativo de incautación de drogas.
Y es que, más allá de la costosa propaganda que el Ministerio del Interior nos ha puesto durante semanas, es claro que el Estado no tiene una política de lucha contra el narcotráfico. Y ello comprende tanto el aspecto meramente represivo - donde parece que no existe una estrategia - como lo que se refiere a los cultivos alternativos y a las políticas sociales indispensables para enfrentar un problema que, no lo olvidemos, estuvo cruzado durante años con el conflicto armado interno.
Y si las investigaciones determinan que fue Sendero Luminoso, pues cabría decirle al “Ministro del Interior” y a los ayayeros del gobierno donde están los defectos de la política antisubversiva: el desarrollo de los truncados planes de paz y desarrollo, las disputas entre la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas y la carencia de un trabajo de inteligencia en la zona. Las leyes ya están dadas y las Fuerzas Armadas y Policiales parecen ser más conscientes ahora de que ese trabajo tiene que hacerse respetando los derechos humanos, dado que existe un proyecto de Ley dirigido a crear un protocolo de actuación en esta materia.
Sin embargo, otro aspecto que no se debe descuidar es el político. Un reportaje de Caretas alertó sobre la presencia de personas allegadas a SL en las universidades. Y el cuestionable premio a Mónica Feria reabre el debate sobre que hacer con las personas que, sin haber empuñado un arma o matado personas, avalaron lo que fue una ideología brutal y sanguinaria como la que representó Sendero Luminoso.
Con la lucidez que lo caracteriza, Martín Tanaka ha llamado a estar alertas y a defender los derechos de todos los peruanos teniendo en cuenta de que lado estamos: el de la democracia y la legalidad. No el del terror. Ese deslinde ha sido hecho por las organizaciones de defensa de los derechos humanos y se ha repetido en el caso Feria.
Pero yo iría un paso más allá. Quizás sea hora de que nuestros partidos políticos hagan lo que deberían hacer: presencia política y confrontación de ideas. A esta gente no solo se le combate con una buena estrategia militar, sino también en el campo de las ideas. Y allí es donde hay una falencia importante por cubrir. Es un trabajo que debería comenzar el día de hoy.
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