Archivo de 27 Noviembre 2006

¿Qué implica la victoria de Rafael Correa en Ecuador?

Ayer se celebró la penultima elección del año en la región. En segunda vuelta y, aparentemente, por amplio margen, Rafael Correa, un economista de 43 años lider del movimiento Alianza País se ha convertido en el nuevo presidente de Ecuador.

Como sabemos, durante los últimos diez años, Ecuador ha sido el país más inestable de la región. Ha cambiado de presidente 7 veces en 10 años. Veamos: Abdalá Bucarám, Fabián Alarcón, Jamil Mahuad, Gustavo Noboa, Lucio Gutiérrez, Alfredo Palacio y ahora Correa.

La inestabilidad ha caracterizado a un país que ha depuesto presidentes por motivos diversos: corrupción, crisis económica e interferencia en el Poder Judicial. En estas crisis, el Congreso decidió el orden sucesorio, los conglomerados indígenas pusieron las masas y el Ejército la fuerza. Ello se debió a la atomización política ecuatoriana (donde 13 grupos están representados), a la fuerza del movimiento indígena en un país con 30% de extrema pobreza y donde el Ejército maneja buena parte de la economía ecuatoriana (incluyendo la empresa petrolera, la quinta en importancia en América Latina).

Correa es un político que plantea un aparente cambio radical en Ecuador. Quiere una mayor rdistribución de la riqueza, aunque no piensa firmar un TLC con Estados Unidos. Convocaría a una Asamblea Constituyente, por lo que no presentó candidatos al Congreso (lo que, de todas maneras, le quitaría cierta legitimidad) y, además, no cuenta con mayor experiencia política. Proclama, además, mayores derechos para mujeres e indígenas, pero no los ha incluido en su plataforma para llegar al poder.

La propia trayectoria personal de Correa no permite dilucidar cuál será el camino que finalmente tome. Correa ha seguido estudios de post-grado en Bélgica y Estados Unidos (siendo doctor en Economía por la Universidad de Illinois) y se confiesa como un izquierdista cristiano, aunque su discurso es más bien populista. De otro lado, el nuevo presidente no ha ocultado su admiración por Hugo Chávez, el tiranuelo venezolano que ha destrozado a su país, aunque en la última etapa de la campaña procuró dejar el perfil pro-chavista, para evitar complicaciones electorales (como las que tuvo Ollanta Humala en Perú).

Lo cierto es que el discurso cambiante, la inexperiencia política, la posible cercanía venezolana, la polarización social (el nuevo presidente ganó al multimillonario Alvaro Noboa) y la inestabilidad política dejan a Rafael Correa como una incógnita por despejar, antes que como una certeza de que el país del norte podrá alcanzar cierta estabilidad económica y política.

Comments 2 Comentarios »

Mientras chequeas estas líneas, el Presidente Alan García se reune con sus Ministros para ver cuál será la estrategia peruana para la aprobación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.

Como sabemos, a mitad de año, el Congreso del Perú ratificó el TLC, con protesta de congresistas cocaleras incluidas. En aquella ocasión dijimos tres cosas en las cuales nos ratificamos:

Por supuesto que hay muchas cosas criticables en los Estados Unidos (como la política bélica y económica de su actual presidente), pero no considero que estamos ante un caso de colonialismo comercial o de implantación del imperio. Ello obedece a fobias que la nueva izquierda latinoamericana (la de Chile, Uruguay y Brasil) ya ha dejado atrás“.

Un TLC no es, por sí mismo, la panacea o la garantía de que nuestra economía crecerá sostenidamente. Para que rinda sus frutos, debemos mejorar la competitividad del pais“.

Para que este acuerdo entre en vigencia ahora deberá ser aprobado por el Congreso de los Estados Unidos. No será una tarea fácil, dado que algunos representantes de estados agrícolas lucharán para que no se apruebe“.

Pues bien, la cosa, desde junio a hoy, se ha complicado.

La política bélica y económica de George W. Bush, a la que hicimos referencia en dicha columna, le pagó la factura al gobierno republicano (seamos claros, no ganaron los demócratas, perdieron los republicanos) y han perdido la mayoría en el Congreso. Ello ha hecho que en el periodo de lame duck que le queda al actual periodo de la Cámara de Representantes el TLC no haya sido incluido en la agenda y se vea la posibilidad de aprobar la APTDEA. La opción que hoy se discute en el Consejo de Ministros es la del cabildeo de 7 Ministros en Washington y una presión más fuerte hecha por Hernando de Soto.

De otro lado, si bien los peros en contra del TLC parecen haberse morigerado en el Perú, en Estados Unidos son dos temas los tomados como pretexto por los demócratas: el cumplimiento de las normas laborales y la cuestión del medio ambiente. Sobre el segundo tema, parece haber cierto consenso en que es necesario contar con una autoridad ambiental fuerte e independiente de las presiones empresariales. Sobre el primero, creo que deberíamos escuchar al laboralista Jorge Toyama: “En el Perú tenemos mejores leyes laborales que en los Estados Unidos, pero no se cumplen en la realidad”. Son dos cuestiones internas que el gobierno debería ver como resolver: dotar de mayor fuerza a CONAM y fortalecer el Ministerio de Trabajo (¿cuánto le han dedicado en la nueva Ley de Presupuesto?) son dos cosas que están en la cancha del Poder Ejecutivo.

A ello se suma la absurda acusación que algunos integrantes de este gobierno - Jorge del Castillo y José Antonio García Belaúnde - hicieron este fin de semana a Alejandro Toledo sobre la postergación del debate del TLC. Vamos, sí Toledo era quien quería que esto se firme sí o sí, al hombre no pueden achacarle que retrasó el debate. Por lo demás, Toledo se comprometió a cumplir la ley laboral, cosa que en el Perú, lamentablemente, no se hace y que - independientemente de sus motivaciones - nos presentan los demócratas con justa razón. Si a Toledo se le tiene que reconocer en algo es precisamente en su tesón para buscar este tratado, cuestión que ayer ha señalado el Presidente García, a quien tampoco debería achacársele responsabilidad alguna por vaivenes en la política norteamericana que eran perfectamente previsibles.

En lo que sí parecen haberse quedado sin argumentos o planes los encargados del gobierno actual es en las políticas de fomento a la competitividad y de compensaciones a los sectores que serían afectados por el TLC. Hernando de Soto dijo que, tal como estaba la competitividad del país, el Tratado sólo beneficiaría al 2% de empresas en el Perú. Sin embargo, parecemos haber perdido el norte en esta materia y ni siquiera la mencionamos. Independientemente que se apruebe el TLC con Estados Unidos, es indispensable contar con una política nacional que promueva empresas que, a la par de competitivas, respeten los derechos de sus trabajadores y del resto de ciudadanos. Este es el tema que se ha convertido en la verdadera “pata coja” del TLC, pero al que parece que los comentaristas y encargados de políticas no prestan tanta atención.

ACTUALIZACIÓN: Jorge del Castillo ha señalado que se pedirá que el TLC sea votado el 2007 en el Congreso norteamericano. Perú.21 señala lo siguiente:

“Luego de considerar todos estos elementos y que existe sin duda un gran riesgo que podría ser altamente negativo, hemos decidido tomar el común acuerdo con la Casa Blanca y el Congreso americano de que el sometimiento de la votación del TLC se haga mejor el próximo año”, dijo el primer ministro a la prensa en Palacio de Gobierno.

MAS SOBRE EL TEMA:
Archivo del Tercer Piso: TLC: Recta Final (con bronca incluida).
Augusto Alvarez Rodrich: El consenso sobre el TLC.
Perú.21: AGP le enmienda la plana a sus ministros por el TLC.
Editorial de El Comercio: No perdamos la brújula ante el TLC.
Editorial de La República: Debate inconducente.
Mirko Lauer: El TLC cuelga de un hilo demócrata.
UterodeMarita.com: Alan le jala las orejas a Jorgito.

Comments 2 Comentarios »

Creative Commons License
Desde el Tercer Piso by José Alejandro Godoy is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-Sin obras derivadas 2.5 Perú License.