¿CORREA DE TRANSMISION?
Escrito por: Jose Alejandro Godoy en Ecuador, Rafael Correa, elecciones 2006¿Qué implica la victoria de Rafael Correa en Ecuador?
Ayer se celebró la penultima elección del año en la región. En segunda vuelta y, aparentemente, por amplio margen, Rafael Correa, un economista de 43 años lider del movimiento Alianza País se ha convertido en el nuevo presidente de Ecuador.
Como sabemos, durante los últimos diez años, Ecuador ha sido el país más inestable de la región. Ha cambiado de presidente 7 veces en 10 años. Veamos: Abdalá Bucarám, Fabián Alarcón, Jamil Mahuad, Gustavo Noboa, Lucio Gutiérrez, Alfredo Palacio y ahora Correa.
La inestabilidad ha caracterizado a un país que ha depuesto presidentes por motivos diversos: corrupción, crisis económica e interferencia en el Poder Judicial. En estas crisis, el Congreso decidió el orden sucesorio, los conglomerados indígenas pusieron las masas y el Ejército la fuerza. Ello se debió a la atomización política ecuatoriana (donde 13 grupos están representados), a la fuerza del movimiento indígena en un país con 30% de extrema pobreza y donde el Ejército maneja buena parte de la economía ecuatoriana (incluyendo la empresa petrolera, la quinta en importancia en América Latina).
Correa es un político que plantea un aparente cambio radical en Ecuador. Quiere una mayor rdistribución de la riqueza, aunque no piensa firmar un TLC con Estados Unidos. Convocaría a una Asamblea Constituyente, por lo que no presentó candidatos al Congreso (lo que, de todas maneras, le quitaría cierta legitimidad) y, además, no cuenta con mayor experiencia política. Proclama, además, mayores derechos para mujeres e indígenas, pero no los ha incluido en su plataforma para llegar al poder.
La propia trayectoria personal de Correa no permite dilucidar cuál será el camino que finalmente tome. Correa ha seguido estudios de post-grado en Bélgica y Estados Unidos (siendo doctor en Economía por la Universidad de Illinois) y se confiesa como un izquierdista cristiano, aunque su discurso es más bien populista. De otro lado, el nuevo presidente no ha ocultado su admiración por Hugo Chávez, el tiranuelo venezolano que ha destrozado a su país, aunque en la última etapa de la campaña procuró dejar el perfil pro-chavista, para evitar complicaciones electorales (como las que tuvo Ollanta Humala en Perú).
Lo cierto es que el discurso cambiante, la inexperiencia política, la posible cercanía venezolana, la polarización social (el nuevo presidente ganó al multimillonario Alvaro Noboa) y la inestabilidad política dejan a Rafael Correa como una incógnita por despejar, antes que como una certeza de que el país del norte podrá alcanzar cierta estabilidad económica y política.




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