Archivo de 13 Noviembre 2006

La relación entre empresarios y política en debate.

La semana pasada, Lourdes Flores Nano presentó su balance de los 100 primeros días de gestión del Presidente Alan García. Aunque reconoció aciertos del gobierno, la tónica general fue de crítica a las reformas que el gobierno estaría dejando de hacer, en un momento de bonanza económica y alta popularidad.

Sin embargo, las declaraciones que más llamaron la atención fueron aquellas referidas a los empresarios - entendiéndose como ellos a los agrupados en CONFIEP - y su relación con AGP: “se han echado con el gobierno”, “son mercantilistas”, fueron algunas de las expresiones utilizadas y que fueron rechazadas por representantes de los gremios empresariales.

Es ciertamente curioso que sea Lourdes Flores quien haga estas declaraciones. Después de todo, el Partido Popular Cristiano - que preside -, a pesar de su impronta socialcristiana, ha sido el mejor defensor político de los intereses empresariales. Y no olvidemos el mote de “candidata de los ricos” a los que se hizo acreedora por llevar en su plancha a Arturo Woodman, uno de los brazos derechos de Dionisio Romero, como por tener el respaldo de aquellos cuya única y sempiterna preocupación ha sido que los intereses de los grupos económicos se solidifiquen, incluso a despecho de trabajadores y del crecimiento del propio país.

Pero, a pesar de esta observación, Lourdes Flores no ha dicho una mentira. Por el contrario, que recuerde, es la primera vez que un político que no pertenece a la izquierda o haya sido zurdo haya dicho palabras como esta. Aunque, debemos decirlo, Hernando de Soto fue quien acuñó la percepción sobre el mercantilismo en su libro El Otro Sendero.

En el Perú, se ha confundido el apoyo al empresariado y a la inversión con “hagamos lo que el inversionista quiere”, “demósle prebendas no importa su productividad”, “quedemos bien con el poderoso” o “no importa que los trabajadores o las comunidades revienten, flexibilicemos las reglas laborales al máximo y no nos preocupemos del medio ambiente, papá Estado siempre defenderá la inversión”.

Esta situación nos resume nuevamente la precariedad institucional de nuestro país, donde el empresariado trata de congraciarse con el gobierno, para que éste no boicotée sus actividades o le permita trabajar como desea. Pasó en el segundo belaundismo con Ulloa y Rodríguez Pastor como representantes de los empresarios, con los 12 apóstoles de García en su primer gobierno, con los contubernios con el fujimorismo, con PPK durante casi todo el gobierno de Toledo.

Es cierto que algunos empresarios parecen haber entendido el mensaje de responsabilidad social empresarial que está en boga en el mundo contemporáneo y de no pasar por Palacio para hacer negocios. Sin embargo, un gran bloque, que parece ser aún mayoritario sigue considerando que la legislación sólo debe estar adecuada a sus intereses, que el trato directo con el gobierno es la única manera de hacer business, que el medio ambiente y el trabajador son sólo meros instrumentos del capital. Eso es contrario a la existencia de una economía social de mercado estable, sólida, con reglas claras y que permita un desarrollo sostenible.

El país necesita inversión para poder crecer. Es cierto. Pero no por ello todos los pedidos empresariales son per se saludables. Nuestros empresarios deben reflexionar en que no son una isla, ni los únicos en el país y que el desarrollo de sus actividades debe tener en cuenta su entorno, tanto dentro como fuera de la empresa.

En el país necesitamos más Wong, Añaños y Acurios, empresarios emprendedores y creativos, y menos Dionisios que sigan sacándole dádivas a un Estado siempre dispuesto a hacerles caso.

ENLACES:
Lourdes Flores Nano: Empresariado está “totalmente echado” al gobierno.
Juan de la Puente: Empresariado nacional es tradicionalmente mercantilista.
Augusto Alvarez Rodrich: Los políticos de los ricos. Pérdidas y Ganancias.
Federico Salazar: Lourdes descubre la pólvora.

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Recordándole el prontuario a un cínico que alguna vez gobernó el Perú.

Alberto Fujimori, el hombre que gobernó autocráticamente el Perú durante la década del noventa, ahora dice padecer del mal de Alzheimer.

No recuerdo nada de lo que me acusan, no tengo conocimiento, fueron las frases más repetidas en la testimonial que dio ante el juez chileno Alvarez, quien lleva su proceso de extradición en el país del sur.

Pero en esta columna sí tenemos buena memoria. Y aquí le recordamos al cínico ex dictador algunas de las notas más profusas de su prontuario.

¿Se acuerda, señor Fujimori, que usted fue el único rector en la historia de la Universidad Agraria que no presentó balances ni memorias durante su gestión?

¿Recuerda que Vladimiro Montesinos no sólo fue su asesor presidencial, sino que fue su cómplice en actividades delictivas, carrera que comenzó en 1990, cuando lo ayudó a ocultar un expediente de evasión de impuestos en el que estaba involucrado?

¿Olvida que el Código Penal de 1991, el mismo que usted promulgó, penaba con 20 años de prisión los golpes de Estado y, a sabiendas, dio un golpe el 5 de abril de 1992?

¿No recuerda que firmó las resoluciones de felicitación para Santiago Martin Rivas y otros miembros del sanguinario grupo Colina? ¿No se acuerda de los nueve testimonios de miembros de este destacamento que lo señalan como responsable de las matanzas de La Cantuta y Barrios Altos? ¿No recuerda que la eliminación y desaparición fue su verdadera política antisubversiva?

¿No se acuerda de los tractores y medicinas chinas que eran el jugoso negocio de su amigo y cómplice Víctor Joy Way?

¿No le suena el nombre de Augusto Miyagusuku Miyagui, quien como Presidente de Popular y Porvenir - la aseguradora estatal - y representante de las ong’s Aken y Apenkai, se convirtió en su cajero? ¿No revisa Internet y no ha visto que La República publica las cuentas secretas de su amigote? ¿No aprobó usted la postulación del hermano de su cajero - Manuel Miyagusuku Miyagui - con el número 11 en la lista de Si Cumple por Lima?

¿No se acuerda de la jugosa CTS de 15 millones de dólares a Montesinos, que usted le llevó en persona en varios maletines?

¿No se acuerda de todas las compras de conciencia que se hacían en la salita del SIN y cuyo último propósito eran asegurar su permanencia en el poder?

¿Es tan cínico que olvida la serruchada de brazo a Fabián Salazar, quien fue el primero en tener noticias sobre los tristemente célebres “vladi videos”?

Usted que se jactaba de recorrer todo el país, ¿puede olvidar las esterilizaciones forzadas que su gobierno implementó en la sierra del país?

¿Puede demostrar su desbalance patrimonial y como pagó las universidades costosas de sus hijos en el exterior, sí decía ganar “sólo” 2,000 nuevos soles mensuales?

¿No se acuerda de los decretos secretos de urgencia que permitieron la malversación de bienes y fondos?

Finalmente, si es tan desmemoriado, ¿por qué pretende volvernos a gobernar?

ENLACES:
La República: Con plata del SIN Miyagusuku compró terreno para Fujimori.
Perú.21: Fujimori argumenta falta de memoria ante acusaciones.
Omar Chehade: Evasivas no lo beneficiarán.
Luis Bambarén: Todos sabemos que Fujimori está mintiendo.

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