Archivo de 2 Noviembre 2006

Mientras que la nueva “superconvivencia” sigue queriendo afectar los derechos ciudadanos.

Parece que el Presidente de la República ha cambiado de canción preferida. Ya no es “El Rey”, como en su periodo anterior, o “La Vida es un Carnaval”, como durante la campaña electoral. Ahora parece que el tema a cuyo son nos quiere hacer bailar es “Yo soy la muerte”, de El Gran Combo de Puerto Rico.

Y es que ayer, aprovechando que era un día muerto en lo que a informaciones se refiere, García lanzó la peregrina idea de presentar un proyecto de ley para implementar el artículo 140° de la Constitución, con el fin de incluir en el Código Penal la pena de muerte para sentenciados por terrorismo.

Varias cosas que comentar sobre este tema.

El primero, que si bien existen remanentes de Sendero Luminoso, los cuales deben ser combatidos por el Estado peruano, éstos, como reconoció el propio García ayer, no constituyen una amenaza para el país. Lo mismo ha mencionado Pilar Mazzetti, Ministra del Interior. Si no hay peligro inminente, ¿por qué lanzar una propuesta efectista?

El segundo, que dicho artículo constitucional fue expedido en vulneración de lo señalado por la Convención Americana sobre Derechos Humanos, que impedía ampliar los supuestos de aplicación de la pena de muerte. En 1979, los habíamos reducido. En 1993, el fujimorismo los amplió, desconociendo lo que decía dicha norma.

Y, sin embargo, el artículo nunca se aplicó. No por “falta de coraje” como mencionó ayer el Presidente de la República, sino porque se sabía que se vulneraría los compromisos internacionales del Perú en materia de derechos humanos. Además, la Corte Interamericana dictó una opinión consultiva en la cual señalaba claramente que el dictado y/o implementación de una norma que vulnerara la Convención ocasionaría responsabilidad internacional para el Estado. En otras palabras, una nueva sentencia condenatoria contra el Perú y un nuevo papelón internacional.

Por lo demás, era contraproducente hacerlo, dado el carácter fanático de los miembros de SL, que convertirían a los ejecutados en “mártires” de una guerra que nunca tuvo nada de legítima.

Y en tercer lugar, cabría preguntarse a quien le aplicarían la norma, pues la mayor parte de la cúpula de SL y del MRTA están en la cárcel, purgando penas altas impuestas, ahora, en democracia. La retroactividad de la pena, no existe en nuestro ordenamiento, que sepamos.

Huele esto a psicosocial. En momentos en que AGP hace gala de su poca tolerancia a las críticas frente a los exiguos resultados de sus 100 primeros días y en que la superconvivencia “apro-conservadora-fujimorista” dará, el día de hoy, su zarpazo contra las ong’s, afectando derechos ciudadanos. Al gobierno comienza a versele el fustán y a García esto le incomoda.

De seguro las Alcorta y las Cuculiza de este Congreso aplaudirán al Presidente por este anuncio. Lo cierto es que AGP parece no haber aprendido la lección de los años que luchamos contra el terrorismo: más inteligencia, menos efectismo, no violar los derechos ciudadanos.

UPDATE: La “superconvivencia” aprobó hoy la norma del controlismo.

ENLACES:
Alan García: “Guerra avisada, no mata gente”.
Augusto Alvarez Rodrich: Mata Gente.
La República: La propuesta presidencial y los problemas constitucionales que acarrearía.
Fernando Vivas: Vade Retro, ONG.
Beatriz Boza: ¿O ene qué?
Francisco Eguiguren: ¿Para qué más controles a las ONG’s?
Marco Sifuentes: El aprismo y el fujimorismo: historia de alianzas y persecusiones.
Caretas: El soplo de los 100 días.

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