EL NOVELISTA, EL CUENTISTA Y OBSERVACIONES DE (E)LECTOR
Escrito por: Jose Alejandro Godoy en UncategorizedEl domingo último, el Presidente de la República respondió por fin a las interrogantes puestas por Gustavo Gorriti en el libro Petroaudios. Alan García Pérez dijo que no mandó chuponear a Ollanta Humala y, sobre las versiones que lo vinculan con Elías Ponce Feijoó, el líder aprista dijo que lo dicho por Gorriti era producto del trabajo de un novelista.
Pues bien, hoy el “novelista” le respondió al Presidente - cuentista en Caretas. Van los párrafos más importantes vía La Mula:
Pero hay realidades tan sorprendentes, paradójicas o desmesuradas que su narrativa asemeja y a veces supera la ficción. Para contar esas realidades se desarrolló el periodismo narrativo, que puede referir historias apasionantes, extraordinarias, difíciles de creer, pero donde todo, todo –como dicen, hasta los cruces de las t y los puntos de las íes– debe ser verdad. Ahí no hay la licencia del hecho (como en algunas de las novelas arriba mencionadas); ni el púdico disfraz del nombre (como en el roman à chef); ni el jugar con los hechos, manteniendo los nombres (como en la novelita aquella “El mundo de Maquiavelo” que usted sin duda recordará). La única licencia en el periodismo narrativo es proteger a fuentes vulnerables disimulando su identidad. Pero el relato debe ser completamente fidedigno y corresponder a la verdad de los hechos.
Me imagino que lo inesperado de la narración sobre su encuentro con Manuel Ponce Feijóo en 2006, le hizo desear que fuera una novela, pero tanto usted como yo sabemos que, por inusual que parezca, el relato sobre el evento, que hago en mi libro: “Petroaudios”, es totalmente fidedigno.
En el libro cuento (páginas 87 y 88) que: “Durante la campaña electoral de 2005-2006, fuentes familiarizadas con el pensamiento de Ponce Feijóo sostienen que el entonces candidato Alan García lo convocó a la oficina que tenía en el Paseo de la República, cerca del edificio de RPP ‘cuando apareció lo de (el audio) de Popi (Fernando Olivera) y (Genaro) Delgado Parker’. Eso fue en octubre de 2005”.
“De acuerdo con versiones confiables, Ponce Feijóo le contó a García que sus comunicaciones electrónicas –incluso correos electrónicos muy personales– habían sido interceptadas y penetradas antes de su regreso al Perú. Ponce Feijóo habría añadido que nada se hizo público entonces porque él se cuidó que no saliera y guardó la información”.
“Según el mismo relato, García y Ponce Feijóo bajaron al semisótano del edificio y ahí discutieron rivales electorales: ‘Usted ayúdeme con el comandante que yo me encargo de la Gorda’, habría dicho García. La referencia volumétrica era a la candidata Lourdes Flores, quien entonces tenía más sobrepeso que García”.
“Todo indica que Chito Ponce ayudó, porque luego hubo algunos apristas prominentes, entre ellos Agustín Mantilla, que sugirieron que aquel fuera nombrado jefe de la Dirección Nacional de Inteligencia. También, como es sabido, hizo luego ‘barridos’ electrónicos en el Congreso, a petición de Mercedes Cabanillas”.
“Ante eso, tal cual indican fuentes cercanas a Ponce Feijóo, la recompensa del nuevo gobierno fue pronta y explícita. ‘Como dijeron en la sentencia a Fujimori: está probado que el presidente García le dio (a Ponce) el grado a los tres meses de haber entrado. ¿Fue gratis? No lo fue –dice la fuente–, le dieron el grado de contralmirante porque ayudó a que sea presidente’”.
Hasta ahí el libro. Ahora, más datos:
La relación de Ponce Feijóo con su campaña presidencial, se dio a través de otro cuentista: Hernán Garrido Lecca. Fue el hoy vicepresidente Giampietri quien lo contactó con el versátil ex ministro, a quien su brusco adelgazamiento le ganó el inmejorable apodo de “llanta baja’, y quien ahora se agarra a cañazo limpio con los Wong en Andahuasi.
Fuentes muy confiables indican que antes de reunirse con usted, Ponce Feijóo tuvo varios encuentros con el grupo encargado del plan de gobierno del Apra. Era convocado por Manuel Casalino Grieve, quien murió en un accidente de tránsito hacia el final de la campaña de 2006. Ahí se encontró más de una vez con Jorge del Castillo.
Cuando fue a buscarlo a su oficina en el Paseo de la República, Chito Ponce fue recibido por su secretaria, Mirtha Cunza, quien también lo despidió. Quedaron en hablar a través de ella. Ponce acordó entonces en identificarse con el seudónimo de ‘Javier”, y llegó y se fue en un auto conducido por un chofer proveniente de la Marina.
Hay más datos, claro está, pero me parece que podemos dejar el evento establecido, ¿no le parece? Admitamos que corresponde a la verdad de los hechos y dejemos los cuentos para otras cosas.
Cuéntenos, por ejemplo, cómo hizo para cambiar tan radicalmente de opinión respecto de un político opusino a quien describe con el mayor desprecio en su novela, “el mundo de Maquiavelo”, y a quien ahora ha confiado uno de los ministerios más importantes para el país. Ya que las cosas son así, ¿está pensando en convocar a “Popi” al gabinete?
Cuéntenos cómo ha hecho para multiplicar su fortuna desde que asumió la presidencia por primera vez en 1985. Debiera contarnos ese relato. Los lectores lo devorarían. Hágalo. Si no, de repente otro lo hace por usted y le quita el copyright que tan claramente se ha ganado.
Algunas observaciones de (e)lector, una vez leida y oída la esgrima verbal y escrita de ambos oponentes.
Hay hechos que resultan siendo claros a estas alturas.
1. Ollanta Humala y su entorno más cercano fueron espiados durante la campaña electoral.
2. Elías Ponce Feijoó era cercano al hoy Primer Vicepresidente de la República y al hoy Presidente Regional del Callao.
3. Hay más datos que Gorriti coloca hoy que hacen que la versión sobre la existencia de una reunión entre Ponce y García sea cada vez más certera.
4. Ponce fue ascendido, su empresa hizo trabajos para el Congreso de la República y un personaje oscuro como Agustín Mantilla pensó en él como director de la inteligencia de este país.
5. Todo esto se produjo en un contexto en el que las empresas privadas de seguridad, algunas de ellas vinculadas a personajes de la Marina de Guerra del Perú y del mundo empresarial, aprovecharon el vacío existente en inteligencia para ganar poder e influencia. Y lo tuvieron durante un tiempo bajo este gobierno, hasta que García se enteró que los mismos en los que había confiado habían espiado no solo a funcionarios públicos de alto nivel, sino incluso a su círculo de colaboradores de mayor confianza.
6. En una de sus declaraciones más infelices, el Presidente reconoció que petardeó la candidatura de Mario Vargas Llosa en 1990 y que lo volvería a hacer. ¿Este antecedente no es suficiente para que todos nos hagamos preguntas?
Todos estos hechos, hacen necesaria, en primer lugar, una aclaración mayor del Presidente y de su entorno más cercano, sobre el real papel que Ponce Feijóo y su empresa tuvieron en esta campaña. Y requiere, por cierto, de una investigación fiscal y judicial que vaya a fondo en este tema. Cierto es que el Presidente, salvo algunos casos puntuales, no puede ser procesado penalmente. No proponemos la vacancia - como seguro algún radical que pululan por allí solicita a gritos hace rato - para solucionar ese tema. Por el contrario, García debe terminar el mandato para el que fue elegido. Pero, una vez que deje Palacio de Gobierno, deberá dar cuentas ante un Fiscal y ante el Poder Judicial para aclarar si es que participó en hechos que, según va quedando claro de a pocos, constituyen delitos.
En lo que si debe reconocer su paternidad el Presidente - que hoy ha negado sobre otros supuestos vástagos - es en una visión y en actos congruentes con la misma que han terminado empañando su Presidencia.
Ciértamente, el mayor logro de este gobierno ha sido la estabilidad macroeconómica y el crecimiento económico. Es cierto que el mismo no ha llegado a todos, o se ha redestribuido del modo en que se pudo hacer si es que García optaba por una vía más socialdemócrata, pero tampoco puede negarse dicho mérito al Presidente.
Sin embargo, García ha pretendido que ese manejo prudente de la economía e incentivo de la inversión se vincule con una visión casi evangélica sobre el libre mercado y las inversiones. Como lo hemos mencionado antes, el Presidente se ha comprado un rollo en el que los derechos humanos, el medio ambiente y la tolerancia hacia otras formas de pensamiento y visión económica son obstáculos para el desarrollo del país. Esta visión ha sido aplaudida y alentada desde periodistas cuyo corazón solo late al ritmo de una billetera o de cofradías dispuestas a continuar haciendo negocio con Cuco, a la par que escriben sus artículos. Y claro, la que compartían muchos de los cercanos a quienes espiaron.
En medio de ese clima, García habría sido el árbitro en el mercado, pero no para regularlo, sino para decidir quien entra y como entra a invertir. Digamos, el promotor de las inversiones se confundió con un descarado protector de cualquier cosa que sea inversión privada. De allí que hayamos visto a sus Ministros correr a la suite de un desconocido empresario dominicano que les prometía el oro y el moro en cuestión de infraestructura. Y esta historia se confundió con modus operandi de empresarios, periodistas, manejadores de imagen y chuponeadores que lo aplaudían para el periódico del día siguiente y hacían caja cada fin de mes, desde hace varios años.
Ello es algo que el Presidente también podría aclararnos a todos los peruanos.
P.S.: ¿Y el duelo con Gorriti? Digamos, el judoka le ganó esta vez a un boxeador peso pesado.



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