Archivo de 20 Octubre 2009

Al mes de que estallara el escándalo de los Petroaudios, Gustavo Gorriti dio la pista correcta sobre el origen de las indagaciones sobre el mayor escándalo de corrupción de este gobierno:

La investigación de El Comercio –a cargo de Pablo O’Brien– sobre la relación de grupos mexicanos (Banco Azteca y Cemex fundamentalmente) con altos funcionarios de este gobierno, empezó desde septiembre u octubre de 2007. Esos casos llevaron a los de hospitales y el de los petroaudios. Periodistas de AméricaTV y de Perú.21 tuvieron acceso a la información del caso varios días y posiblemente semanas antes de hacerlo público.

El golpe de estado en la dirección de El Comercio impidió que la investigación fuera publicada. Mientras tanto, AméricaTV y Perú.21 corroboraban la información. Cuando lo lograron, la publicaron.

Los negocios de grupos mexicanos con el gobierno han sido un tema recurrente de este blog, pues consideramos que es la pista correcta para desentrañar tanto la red de corrupción que se tejió y los negocios reales o frustrados que se encuentran alrededor del gobierno, como también para ir conociendo quienes fueron las personas o empresas que habrían mandado a hacer el espionaje industrial o, como otra hipótesis, a las cuales Business Track quería vender cierto tipo de información. De allí que se hayan hecho los reportajes sobre las vinculaciones de miembros del APRA con el Grupo Azteca (Hernán Garrido Lecca) y Claro (Rómulo León Alegría) conjuntamente con Marco Sifuentes, así como las exploraciones sobre el personaje mexicano del negocio petrolero, Mario Diaz Lugo.

Pero el cemento es el tema que nos ocupa hoy, porque hay novedades que van acercando los dos temas a los que hacíamos referencia.

Hace un año y medio, Giovanna Aguilar describió la llamada “guerra del cemento”. La misma se produjo luego que el gobierno peruano decidiera reducir los aranceles a cero a la importación del cemento:

Los productores nacionales de cemento han denunciado que la entrada al mercado de la cementera mexicana CEMEX obedece a una venganza debido a la negativa de Cementos Lima de retirarse del mercado estadounidense, donde CEMEX opera. La denuncia indica que CEMEX habría entrado al mercado peruano ejerciendo precios dumping por lo que la Asociación de Productores Nacionales (ASOCEM) habría denunciado, en agosto de este año, a CEMEX ante el INDECOPI. Según lo refieren las fuentes citadas y el propio comunicado de Cementos Lima emitido poco después de la rebaja de aranceles, el objetivo de CEMEX sería arruinar a Cementos Lima en el mercado local, para luego comprarla y hacerse del mercado interno y de paso deshacerse de ella en el mercado gringo.

Como relató Aguilar y reseñamos nosotros, las sospechas sobre un lobby a favor de CEMEX apuntaban al ex Ministro de Vivienda y Construcción, Hernán Garrido Lecca, debido a varias declaraciones suyas a favor de la rebaja arancelaria. Este asunto terminó entre denuncias de dumping en INDECOPI y declaraciones de economistas de un lado y otro del espectro indicando que la rebaja arancelaria no había favorecido en mucho al mercado de la construcción. Más información sobre el tema aquí.

La investigación de Ampuero y O’Brien en El Comercio, en efecto, apuntaba a este tema como uno de los centrales. Como sabemos, no salió publicada esta parte en el diario para el que trabajaban y todo quedó a nivel de comentarios en blogs.

Pero la pista cementera volvió hace un par de días, cuando, en La República, Angel Paez ha publicado dos reportajes (ver aquí y aquí) relacionados con varios hechos que coinciden en el tiempo:

1. Las empresas del grupo Cementos Lima son quienes, en conjunto, fueron los principales clientes de Business Track, la empresa de seguridad vinculada a marinos en retiro que hacían trabajos de seguridad y también, ilegalmente, espionaje industrial, a través de interceptación telefónica y de correos electrónicos.

2. Cementos Lima señala que los servicios proporcionados fueron estrictamente legales, vinculados a evitar la fuga de información y la interceptación de sus comunicaciones. Ellos estimaban que Cemex los estaba espiando.

3. La contratación de los servicios de Business Track por Cementos Lima se dio en la coyuntura de la guerra del cemento.

4. Se han encontrado correos electrónicos de funcionarios de Cemex en las computadoras incautadas a Business Track. Y como señala Paez:

En poder de los miembros de BTR detenidos se encontró correos electrónicos que supuestamente intercambiaron funcionarios del gobierno con directivos y presuntos “lobbistas” de Cemex, cuyos mensajes probarían que la rebaja a 0% del arancel al cemento sería obra de una conspiración para favorecer a la compañía mexicana. Precisamente, Cementos Lima contrata a BTR con la convicción de que Cemex contaba con fuertes vinculaciones con algunas personalidades del régimen, señalaron ex integrantes de BTR a las autoridades judiciales.

5. Hasta el momento, no existe evidencia que permita comprobar que Cementos Lima haya contratado a BTR para labores de espionaje industrial. La investigación judicial, según lo informado por La República, intentará establecer si Ponce Feijóo y compañía espiaron a Cemex por cuenta propia o por indicaciones de terceros vinculados al consorcio cementero peruano.

Independientemente de esta investigación puntual, lo que va quedando claro es que, en algunos casos, algunas empresas vienen recurriendo a dos tipos de prácticas vedadas: el espionaje industrial para petardear al rival y el trato directo con el gobierno para lograr contratos. Justamente, estos dos elementos son los que han confluido en el caso Petroaudios, lo que despierta desconfianza tanto en el gobierno como en la empresa privada y lo que suscita debates sobre la relación mercado - Estado en el Perú. Así como el fujimorismo le hizo mucho daño a la imagen de la economía de mercado en el Perú, lo mismo viene ocurriendo con el Petrogate. Si a ello le sumamos la desigualdad existente en el país, entenderemos porque existe mercado para propuestas que señalan que el modelo económico debe cambiarse. El problema es que sus posibles reformadores o revolucionarios no nos dicen cómo y tampoco si su modelo garantizará que los beneficios reales que sí existen con el mercado serán mejorados.

Como vemos, la corrupción no solo apesta, sino que influye de modo importante en como se dan ciertas relaciones políticas, sociales y económicas en el Perú.

MAS SOBRE EL TEMA:

Editorial de El Comercio: Petroaudios y la independencia periodística

Oswaldo Luizar: Tres empresas más estarían dedicadas al chuponeo

La República: Todo sobre la reunión en Palacio sobre las disputas por los Petroaudios

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