ABORTO: UBICANDO EL DEBATE EN SU REAL DIMENSION
Escrito por: Jose Alejandro Godoy en Uncategorized
No es un tema que me entusiasme debatir. De hecho, considero que es de aquellos tópicos en el que las pasiones son más fuertes, se mezclan con las creencias y las no creencias religiosas y termina convirtiéndose en una discusión circular. De allí que no haya intervenido en debate alguno, ni en blogs ni en Twitter sobre el tema. Pero quizás sea la hora de decir algo al respecto, a través de algunos puntos precisos en los que hay que tener claro que se discute y diferenciar varios planos.
1. ¿Qué discutimos legalmente en estos momentos? El Congreso de la República viene discutiendo una Reforma Integral del Código Penal, para lo cual se ha formado una comisión revisora desde hace varios años. Hace algunas semanas, esta comisión aprobó que, en el proyecto que se presentaría para su discusión en diciembre, se contemplaría la despenalización del aborto en tres causales: por violación sexual, por inseminación artificial o de transferencia de óvulo fecundado no consentido y el llamado “aborto eugenésico”, referido a casos de graves malformaciones físicas o psíquicas, como los llamados “bebes anacefálicos”.
Actualmente, sólo es legal en el Perú el aborto terapeútico, es decir, en el caso en que se ponga en grave riesgo la vida de la madre gestante. No es aplicado de modo regular debido a la ausencia de un protocolo de atención emitido por el Ministerio de Salud.
No se discute, en este marco legal, si el aborto por otras causales sea despenalizado.
2. Dejando de lado las posiciones más radicales: Si hay algo que no me gusta de estos debates es que terminan sacando a los dos grandes extremos opuestos e igualmente intolerantes. De un lado, la cerrazon de quienes tienen una fe - no sólo la católica - para no contemplar la complejidad del problema del aborto y, del otro, aquellos que señalan que existe, per se, un “derecho a abortar” y atacan a los creyentes por el hecho de serlo. Yo creo que por allí no deberían ir los tiros de una discusión ciertamente compleja y que, en realidad, más allá de cuestiones religiosas o ateismos, debería ser encarada de modo adulto y no como un pretexto para atacar a quienes no tienen una religión o quienes sí profesan una.
En la misma línea, también deberían descartarse aquellas falacias ad hominem que impedirían que los hombres digamos algo a favor o en contra del tema, por el hecho que nosotros no tenemos el don de la maternidad. Creo que es un tema en el que los vetos, ni para unos ni para otros, deben estar descartados.
Dado que estamos hablando del establecimiento de una norma legal, creo que el debate debe centrarse, en todo caso, en aquellos aspectos que, lejos de cuestiones de fe, nos pueden servir para la validación de la misma, es decir, en la salud y la educación.
3. Una cuestión personal. Seré claro. El aborto me parece una opción que yo no tomaría, ni quisiera que mi pareja tome, ni nadie cercano a mi lo hiciera. Dejando de lado un momento cuestiones de mi propia fe - soy católico, nunca lo he ocultado -, el aborto es una práctica bastante radical, que cierra puertas a la conformación de una vida y al avance de la ciencia médica que ha hecho proezas para mejorar la calidad de vida de muchas personas. Y en casos de embarazos no esperados, siempre preferiría que la madre adopte la opción de tener a su hijo antes que interrumpir una vida por venir.
Dicho esto, no censuro a quienes en su momento tomaron esta decisión. Y ello porque tomar una determinación tan fuerte implica asumir una carga bastante fuerte, tanto en lo físico como en lo emocional. No es fácil estar en la situación de una persona que se encuentra en una situación de ese calibre.
Esta es una posición enteramente personal. Y por ello es que viene el siguiente punto a continuación.
4. Un tema de conciencia debe dejarse en libertad: Si el ser humano tiene libertad de conciencia, de acuerdo con la Constitución y los tratados internacionales sobre derechos humanos, pues, en este tipo de casos, lo mejor es dejar en libertad al sujeto para decidir, maduramente, sobre este tipo de cuestiones. Por tanto, con todas las dificultades éticas que ello implica, tiendo a estar a favor de la despenalización, sobre la base de dicho criterio. Más aún, cuando la misma no es un disuasivo para que dicha práctica se produzca, en buena parte de las veces, en condiciones que ponen en peligro la vida de cualquier persona.
5. La despenalización y el aborto no son un fin en sí mismo: Copio esta parte de un informe de Ideele:
Si la despenalización del aborto reduce su número a largo plazo, no es un fin en sí. Basta para constatarlo dar una mirada a los Países Bajos, donde se registra la tasa más baja del mundo, especialmente gracias a una legislación no restrictiva pero también a condiciones favorables como una educación sexual universal, servicios de planificación familiar accesibles y facilidades para procurarse una contracepción de urgencia.
Más importante resulta garantizar el acceso a una educación sexual de calidad y a la planificación familiar, incluyendo los medios contraceptivos, asegurar la formación adecuada de los profesionales de la salud, así como la elaboración, aprobación e implementación de un protocolo de atención integral del aborto en todos los hospitales del país. En el caso del aborto terapéutico, el aludido protocolo debió ser implementado por el Ministerio de Salud en 1924, cuando se despenalizó este procedimiento en nuestro país.
Y ello me lleva al punto final de este post, el central y por ello lo dejo para el final.
7. Salud y educación sexual y reproductiva de calidad. Con excepción de los casos excepcionales que se vienen planteando como despenalizables, la mejor forma de evitar un aborto es a través de información clara sobre la sexualidad, la responsabilidad que implica y los métodos anticonceptivos necesarios para protegerse. Asimismo, es necesario que los médicos del país hablen del tema, cuenten con los instrumentos necesarios para poder atender mejor a los y las pacientes y se cuente con acceso libre a todos los métodos de salud reproductiva que se requieran.
Este es un tema de salud y educación públicas que deberían darse a todos los peruanos, sin importar su credo, su raza o su condición sexual, económica o cultural. Y en ello, desde la Iglesia Católica se requeriría más apertura para hablar de este tema y aceptar las implicancias de salud que ello implica. Sobre todo, cuando hay cuestiones importantes de salud de por medio. Y más allá del Estado, es ideal que en todos los hogares, de acuerdo a la edad de cada persona, se aborde la sexualidad del modo más maduro e instructivo.
En esa línea, y con esto termino, va Patricia del Río, en el comentario más lúcido que he escuchado sobre todo este debate:
Cuando uno revisa los datos de Flora Tristán, no puede más que sorprenderse: el 57% de las peruanas que salieron embarazadas y decidieron tener sus hijos no los planearon de antemano. ¿Qué está pasando? ¿Es “control de la natalidad” una mala palabra en el Perú? ¿Qué ha ocurrido en materia de políticas públicas en los últimos años para que el 13% de nuestras adolescentes ya sean madres? Todo indica que hemos pasado de las esterilizaciones forzadas de los noventa, a la inacción absoluta de la actualidad. Y lo único que escuchamos sobre el tema son discusiones bizantinas entre quienes quieren ver en el aborto un método anticonceptivo más (desconociendo lo traumático que resulta la experiencia para la mujer), y aquellos que no solo están en contra del aborto, sino también de la píldora del día siguiente, la del día anterior, los dius, el condón, etc.
¿Vamos a llegar a alguna parte así? Lo dudo. Lo ideal sería desfanatizar de una vez por todas la discusión y empezar a preocuparnos por que las mujeres peruanas, de toda condición social, puedan acceder libremente al método anticonceptivo que más les acomode. Mientras sigamos permitiendo que la la despenalización del aborto acapare la agenda; millones de niños seguirán llegando a un mundo que no los esperaba. Y otros miles, con menos suerte, se irán por el desagüe.
No ha sido un post fácil de escribir, dado que es un tema en el que nadie gana. Y es solo un punto de vista. Dejo abajo algunos links de distintas posturas sobre el tema, que me han parecido los mejor argumentados sobre este difícil tópico. Cada quien forme su propia opinión
MAS SOBRE EL TEMA: Pamela Acosta, El Morsa, Economía de los Mil Demonios, Menos Canas, Tinta Roja, Ideele, Marcial Rubio, Fernando Vivas, Susana Villarán, Beatriz Merino.



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