A UN AÑO DEL PETROGATE: NUEVAS REVELACIONES
Escrito por: Jose Alejandro Godoy en Alberto Fujimori, Uncategorized
Hoy se cumple un año desde que se conocieron los primeros Petroaudios, que destaparon el mayor escándalo de corrupción de este gobierno. Lo que comenzó siendo un escándalo producido por las intereferencias indebidas en una licitación de lotes de petróleo - y que aportó las palabras “faenón” y “honorario de éxito” al vocabulario de la política peruana -, termino siendo, de un lado, una trama de negocios que involucraban diversos sectores y a altos funcionarios de este gobierno y, del otro, un episodio de espionaje industrial que reveló la privatización de los servicios de seguridad y las malas prácticas empresariales y estatales en un contexto de alto crecimiento económico.
Colocados en este escenario, la revelación más importante de los últimos días se produjo el viernes en Prensa Libre. Carlos Hidalgo presentó el listado de clientes públicos y privados de Business Track, un elemento que, si bien no implica en todos los contratantes la comisión de actos delictivos, si va a servir para dilucidar la pregunta de fondo de este escándalo: ¿Quién mandó a espiar y por qué? Veamos el reportaje:
Se requiere una investigación profunda en estos aspectos. Como se recordará, la hipótesis de investigación que se tiene sobre este tema es que no fueron los negocios petroleros los que desataron el espionaje, sino que, en realidad, se vinculó a las relaciones de altos funcionarios de este gobierno con empresas mexicanas vinculadas al cemento y a la banca. Como nos indicó una fuente esta semana, en la empresa mexicana relacionada con el negocio cementero están plenamente convencidos que el espionaje vino de un competidor. Uno de ellos lo ha negado en el reportaje anterior. Este hecho es quizás uno de los que deba investigarse más exhaustivamente.
En hechos conexos, ha vuelto a tomar relieve el rol que ha tenido César Gutiérrez, ex presidente de Petroperú, en toda la operación de los lotes petroleros. La atención mediática se ha centrado en las versiones contradictorias acerca de la relación que Gutiérrez tiene con Lili LeMasters, ex traductora y representante de Discover Petroleum, la empresa del faenón. (Ver más sobre ella en un reportaje del Utero de Marita y en un post de diciembre de 2008 en este blog).
Pero las revelaciones más importantes no vienen por esta suerte de Melrose Place de la corrupción, sino por los reales vínculos de Gutiérrez con la gente de Discover. Vía El Comercio:
El Comercio obtuvo información sobre que Gutiérrez Peña —y él la confirmó en una entrevista con este periodista— se reunió en su despacho hasta en 17 oportunidades con representantes de la empresa extranjera, como el noruego Jostein Kjaerstad, el dominicano Fortunato Canaán, el mexicano Mario Díaz Lugo y los peruanos Ernesto Arias Schreiber y León Alegría entre octubre del 2007 y setiembre del 2008. Es decir, antes de la convocatoria pública de Perú-Petro, que se efectuó el 6 de mayo del 2008.
No solo eso, Gutiérrez llegó a reunirse con Rómulo León fuera de la sede de Petro-Perú. La cita se efectuó el 31 de mayo del año pasado en la casa de Miguel Atala Herrera, vicepresidente de Petro-Perú. Fue solicitada por el propio León Alegría, quien concertó la cita con Gutiérrez a través de su correo electrónico. En esa comunicación, León se dio el lujo de establecer los puntos que se iban a tratar, uno de los cuales era el de la empresa noruega y su interés por los lotes petroleros.
Gutiérrez Peña confirmó dicha reunión en la casa del vicepresidente Atala, pero negó que allí se hablara sobre el tema de Discover. Este Diario, entonces, le preguntó al ex alto funcionario si era normal que dos integrantes del directorio de la estratégica empresa estatal —que entonces tenía negociaciones con gigantes de la industria como Petrobras (Brasil), Reliance (India) o Pluspetrol (Argentina)— se reunieran en un inmueble particular con un personaje que representaba a Discover, que ponía la agenda a tratar, la fecha de la cita y el lugar del encuentro. Gutiérrez respondió: “Yo normalmente no iba, pero aquí había un tema controversial (debido a las otras empresas que León asesoraba)”.
Este, sin embargo, no habría sido el único hecho extraño propiciado por Gutiérrez. El 22 de julio del año pasado, recibió a la delegación de Discover (encabezada por Kjaerstad e integrada por León y Lemasters, entre otros). Luego de la cita le pidió al ingeniero Luis Suárez López, jefe de la Unidad de Exploración de Petro-Perú, que acompañara al personal de la compañía extranjera a las oficinas de Perú-Petro para que conversaran con los funcionarios que tuvieran que ver con el tema de su calificación preliminar. Al respecto, Gutiérrez justificó su proceder diligente argumentado: “Eso siempre se hace”.
Estas reuniones ocurrieron sin conocimiento del gerente general de Petro-Perú, Miguel Celi, también procesado por este caso, al igual que Gutiérrez. Celi dijo a El Comercio que recién se enteró el 7 de agosto del 2008 de la intención de los noruegos de asociarse con ellos para participar en la convocatoria de Perú-Petro. Pero hay más. El 20 de agosto —dos días después de que fracasaran las posibles asociaciones con Reliance y Pluspetrol, que también estaban interesadas en la convocatoria— Gutiérrez se reunió con la delegación de Discover y decidió agruparse con ella. Todo ocurrió aquel día, en cuestión de horas, sin evaluar a esta empresa y solo confiando en la cuestionada clasificación que había pasado en Perú-Petro. Inmediatamente, ambas entidades enviaron un comunicado a esta última institución, en este informaban que iban a participar en la buena pro de los lotes petroleros.
Fue tan apresurada y hasta informal la asociación que cuando esto ocurrió, ni Petro-Perú ni Discover habían acordado el porcentaje exacto de la participación que iban a tener cada una en dicho consorcio. Recién el 4 de setiembre (14 días después del acuerdo inicial y seis días antes del anuncio de los ganadores del concurso), ambas entidades finiquitaron las negociaciones.
En resumen, el proceso en sí mismo fue irregular, no solo por el cambio en las bases técnicas, sino en el mismo procedimiento de asociación entre la empresa petrolera estatal y su par privada noruega. Estos son los reales elementos de juicio que Gutiérrez debería aclarar, más allá de las contradicciones de fechas sobre desde cuando estuvo con su pareja sentimental. Y, por supuesto, este es el centro del tema judicial que lo involucra junto a otras 13 personas. Ojo, estos datos habían sido ya comprobados por la Contraloría cuando estalló el escándalo y fueron dados a conocer por Perú.21 en su momento.
Finalmente, ayer Cuarto Poder presentó evidencia que confirmaría que Francis Allison no habría hecho asesorías para Business Track, sino que habría utilizado a este empresa como fachada para otros ingresos. Se presentaron una serie de vouchers de depósito en la cuenta de la empresa de seguridad firmados por Juan Abusabal Villegas, ex prefecto de Lima, quien dejaba plata en este cuenta un día antes que Allison pasara por caja. El ex ministro y ex alcalde había mencionado que Abusabal fue la persona que le presentó a Carlos Tomasio de Lambarri, uno de los directivos de la cuestionada empresa. Con esta revelación, Allison se mete en un lio más grueso, que podría involucrar, incluso, una investigación por lavado de activos.
Como vemos, este caso aun tiene varias cosas que desentrañar. Y no son petróleo, precisamente.
MAS SOBRE EL TEMA:
Augusto Álvarez Rodrich: La Divina Comedia
Fritz Du Bois: Feliz cumpleaños “faenón”



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