Hace algunos meses, una amiga me contó que Alberto Andrade se encontraba muy enfermo. Y pronunció esa palabra de 6 letras que uno nunca quiere oir en un diagnóstico médico.
Anoche, Andrade falleció en Estados Unidos, donde se encontraba desde hacía meses, afrontando su enfermedad.
No soy muy afecto a los panegíricos, pero quizás haya que mencionar varias cosas positivas en el balance del ex alcalde de Lima: ordenó el comercio ambulatorio, recuperó el Centro Histórico de Lima y el Mercado Central, así como otras zonas de la ciudad (por ejemplo, el Parque Central de Miraflores en su gestión como alcalde de ese distrito), organizó bienales de arte y tiene en su haber varias obras viales. También fue un incansable luchador por la democracia. De allí que duela tanto su partida.
Y duele aún más al saber quien lo reemplazará en el Congreso.



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