Archivo de la Categoría “Hubert Lanssiers”
A la memoria de Hubert, dos años después
Ayer, leyendo la revista Ideele, me enteré que hace algunas semanas, el diario Expreso, uno de esos medios de comunicación que sigue poniendo sal a las heridas del conflicto armado interno, se vanagloriaba de esta noticia:
El Ministerio Público abrió investigación preliminar por los presuntos favorecimientos que tuvieron algunos acusados por terrorismo, con la designación de sus abogados, que luego integraron la Comisión de Indultos, Derechos de Gracia y Conmutación de Pena, durante el gobierno de transición de Valentín Paniagua Corazao.
La titular de la 55° Fiscalía Provincial Penal, Frecia Junchaya Vera, será la encargada de las pesquisas en torno a la entrega de pruebas que hace tres semanas EXPRESO hizo a la mesa de partes de la Fiscalía de la Nación, en las cuales existirían claras referencias de que se indultó a los acusados por terrorismo, que resultaban siendo culpables de ese delito y otros afines.
Como es costumbre, Expreso miente. Y miente para seguir con dos de sus más grandes campañas: la persistencia en el terrorismo como el mayor problema de seguridad del país y la persecusión contra las organizaciones no gubernamentales de defensa de los derechos humanos, a las que siempre ha tachado - sin pruebas - de ser órganos de defensa del terrorismo.
Como bien se recuerda, durante el gobierno de Alberto Fujimori se dieron una serie de leyes para procesar a los acusados por terrorismo. Estas normas vulneraron todas las garantías del debido proceso garantizadas por la Constitución y los tratados internacionales, a tal punto que el propio dictador tuvo que darse cuenta que tenía un problema social: cientos de inocentes en prisión. Por ello, se creó una Comisión Ad Hoc para identificar esos casos y recomendarlos para el indulto presidencial. La Comisión fue conformada por el Defensor del Pueblo, el Ministro de Justicia y el padre Hubert Lanssiers.
El trabajo de la Comisión duró 3 años y luego fue incorporada al Ministerio de Justicia, pero el interés de Fujimori en el tema disminuyó. Fue durante el gobierno de Valentín Paniagua cuando el tema cobra un nuevo impulso y se reconstituye la Comisión, llamándose de nuevo a Lanssiers y a varios abogados especializados en derechos humanos, como Ernesto de la Jara, Wilfredo Pedraza (como representante de la Defensoría del Pueblo) y Javier Ciurlizza (entonces jefe de asesores del Ministerio de Justicia). Todos estos abogados conocían de la situación de las cárceles en el Perú y del drama que suponía la permanencia de inocentes en las prisiones peruanas.
¿En qué consiste la acusación de Expreso? En que todas estas personas patrocinaron casos de “terroristas” y que hubo un tráfico de influencias para liberar a patrocinados por las organizaciones en las que estas personas trabajaban.
Esta acusación es falsa por tres motivos:
1. La Coordinadora Nacional de Derechos Humanos prohibe a sus organizaciones miembros patrocinar casos de terroristas, por lo que están obligadas a hacer una investigación previa a quienes se acercaban a sus puertas para hacer las denuncias respectivas. Eso implicaba un drama humano adicional para quienes se sentían afectados, pero suponía, a la vez, un resguardo para estas organizaciones y una garantía para los familiares de que su caso sería visto.
2. Los casos, en efecto, eran presentados por las organizaciones a las que estas personas pertenecían. Pero la mayor parte de ellos fueron presentados con anterioridad a su nombramiento. Ademàs, era excepcional que otro tipo de abogados patrocinara a los inocentes en prisiòn. La pertenencia de los mismos a sectores con menores recursos para acceder a la justicia y la renunencia de varios abogados a comprarse este tipo de causas provocaron esta situación. ¿Alguna ganancia por ello? Ninguna. Los indultos no daban - ni dan - derecho a indemnizaciones monetarias y estos casos se defienden sin cobrar un solo centavo. Y no solo las ong’s a las que se sataniza presentaron casos, sino también el propio Lanssiers, a través de la Obra Recoletana de Solidaridad, un pool de abogados ex alumnos del Colegio Recoleta que comprometían parte de su tiempo en revisar los casos que Hubert conocía por sus visitas interdiarias a los penales.
3. El indulto no era otorgado por esta Comisión, sino por el Presidente de la República. Lo hizo Fujimori y también Paniagua y Toledo. Los casos eran presentados cuando existía unanimidad en los mismos y cuando se comprobaba que no existía relación alguna con el terrorismo. Justamente, para llevar a cabo esta labor de reparar vidas frustradas por una condena injusta fue este trabajo.
¿Por qué esta campaña? Para mi es claro. Con sus virtudes y defectos - sobre los cuales debieran hacer una revisión -, las organizaciones de defensa de los derechos humanos han contribuido a que varias causas importantes se vean en el Perú y son de los organismos más críticos con el actual gobierno. Los medios que más las contrarían son aquellos que comparten tres características: lenidad frente al fujimorismo y su atroz herencia, un macarthismo militante y una adhesión a Alan García que hace palidecer al propio Mauricio Mulder. Por ello no me extrañó que el Presidente quisiera mezclar inocentes con culpables publicando las listas de todos quienes pisaron las cárceles por terrorismo, sin importar que más de 1,000 personas no tuvieran culpa de nada.
Pero en el camino, además de manchar honras de quienes participan en esas organizaciones, se embarra a un sacerdote que falleció hace dos años - y que no puede responder, por tanto, a esta ignonimia - y que durante toda su vida luchó para que la vida de las personas que viven en las cárceles sea más digna y, además, se pretende buscar la nulidad de los indultos otorgados, cuestión que es jurídicamente imposible y que, además, añade un drama adicional a quienes vivieron un tiempo en las prisiones peruanas, esa sucursal del infierno, sin haber cometido delito alguno.
Y quizás, por ello, sea importante recordar alguno de estos casos:
“Cada minuto que pasaba parecía una inacabable hora. Prohibida la lectura, la escritura, el trabajo, parecíamos seres del mundo vegetal. La visita familiar era una vez al mes por un máximo de 30 minutos. La visita de los hijos menores, el mismo tiempo pero cada tres meses” (Yehude Simon)
Se trata de vidas, de compatriotas como nosotros. Por eso es que acusaciones como estas me generan tanta rabia.
1 Comentario »

Durante las dos primeras semanas de febrero, el futuro del sistema penitenciario peruano - sin que haya mucha bulla de por medio. ha comenzado a agitarse y provocó una nueva crisis de liderazgo en el Instituto Nacional Penitenciario (INPE).
Hace un año, en este blog hicimos notar la necesidad de contar con una política penitenciaria que fuera efectiva y coherente con los preceptos constitucionales. Ciertamente, y tal como lo ha mencionado Laura Arroyo Gárate en otro articulo sobre este tema, a mucha gente le importa poco lo que pase con las personas que se encuentran en prisión - justamente porque, en el imaginario de muchos, se deja de ser persona por cometer un delito -, pero es responsabilidad del Estado velar porque la situación de aquellas personas a las que privó de la libertad en mérito de una sanción penal mejore. Y para ello, era necesario que asuma su responsabilidad.
Ello pasaba - y pasa aún - por tres medidas claras: definir cual es el ente que se hará cargo del sistema penitenciario (hasta hoy el INPE y la Policía comparten dicha responsabilidad), establecer un régimen de mejora de la calidad de vida y condiciones de rehabilitación de los internos y, finalmente, implementar el Código de Ejecución Penal, para poder fiscalizar cualquier posible abuso y contar con las herramientas legales para manejar cualquier disturbio del orden dentro de cada establecimiento penal.
Pero esto no ha sido prioridad para un gobierno que ha tenido 4 jefes del INPE en menos de cuatro años y que no ha podido establecer una política coherente en esta materia.
Por el contrario, parece que la salida se encuentra en evadir responsabilidades y trasladarlas al sector privado.
Volvamos a lo ocurrido este mes. La Ministra de Justicia Rosario Fernández y el entonces presidente del INPE Gustavo Carrión han discrepado sobre un asunto que parece ser hasta hoy poco claro: la tercerización o privatización de las cárceles. La primera de ellas parecería ser una medida adecuada para acabar con ciertos defectos de gestión en temas como la alimentación. La segunda implica que el sector privado se haga cargo del control de los penales, medida que ya algunos han planteado para la construcción de nuevos establecimientos.
La falta de claridad en el MINJUS sobre este tema y los conflictos sobre este tema han motivado la renuncia de Carrión y su reemplazo por quien fuera su vicepresidente, Leonardo Caparrós, quien tampoco parece tener claro que es lo que su jefa desea tener como modelo carcelario.
Sin duda, la medida causa polémica. De un lado, hay quienes consideran per se que el sector privado es un mejor gestor que el Estado, por lo que sería una buena idea ir hacia un modelo donde el Estado no tenga esta responsabilidad. De otro lado, las alergias a la palabra privatización aparecen cuando pueden haber posibles intereses en curso o cuando se ven experiencias donde la intervención privada no ha sido eficiente, como en el caso de FORSUR.
Sin embargo, creo que se pierde el tema de fondo. Como lo ha señalado el Consorcio Justicia Viva:
Puede decirse que la verdadera discusión para avanzar a paso firme en la reforma penitenciaria es el tratamiento coordinado y fiscalizado de las causas estructurales de los problemas en las cárceles (hacinamiento y falta de medicinas). La solución no es sólo construir más penales y una buena administración (lo que por cierto, ya es bastante), por lo que temas como la sobrepenalización, las propuesta de las penas alternativas y la lentitud de los procesos judiciales (a lo que por cierto apunta la implementación del nuevo Código Procesal Penal) deben ser también considerados en la estrategia de reforma.
Como se puede ver, la solución de los problemas antes citados tiene que ver con una política legislativa que el sector privado no puede solucionar - a menos que privaticemos también el Congreso - sino que está en manos del Estado, por lo que la visión de la señora Fernandez - que parece ser la de Palacio - para dejar de lado su responsabilidad en el tema penitenciario sería, a todas luces, desacertada.
Así, el tema no pasa por si las cárceles se venden o concesionan o si algunos servicios se entregan a los privados, sino por una visión integral que considere dos tipos de elementos: los jurídicos, que están en manos del Estado, y los humanos, pues es necesario recordar que, cuando hablamos de cárceles, estamos hablando de seres humanos, por más que hayan cometido crímenes que nos parezcan repulsivos.
Me pregunto ahora, ¿que diría Lanssiers si viera este debate?
MAS SOBRE EL TEMA: Justicia Viva: Para privatizar el sistema penitenciario es necesario saber que… Laura Arroyo Gárate: Prisión privada, pero no dorada
6 Comentarios »

¿Y los inocentes? Los vi el otro día en el terraplén de Castro Castro pulcramente alineados, como se dice, blancos y tiesos como una fila de espárragos, y esta mirada reflejaba no el sol de la libertad sino la sombra de la angustia, frente a un mundo que, en su ausencia, había galopado. Tenían en la mano la resolución que permitía su salida, pero ya intuían que este diploma de graduación de la universidad de los condenados no significaba gran cosa. Cuando uno ha sido sentenciado una vez, lo es de por vida (Hubert Lanssiers)
Cuando uno está por terminar la carrera de Derecho, puede percatarse hábilmente de dos cosas. La primera es que la justicia y la Ley no equivalen a lo mismo. Una norma, por más que cumpla con los estándares formales para su expedición, puede ser profundamente injusta o, peor aún, padecer de esa enfermedad jurídica que los abogados llamamos inconstitucionalidad y que debe ser curada por 7 médicos reunidos en la Casa de Pilatos. La segunda es que uno de los documentos que mayor dolor puede causar en la vida se llama sentencia condenatoria, cuando a quien se envía a San Jorge, Castro Castro o Santa Mónica tiene la misma inocencia que un niño de 5 años.
En el Perú, en los años en que nos matamos entre compatriotas en nombre de una interpretación ideológica fanática y tanática o de la defensa del Estado, confluyeron ambos fenómenos en un grupo de personas, a las que, literalmente, se les cortó la vida por varios años.
Aun hay en mi país quienes señalan que las normas dictadas por un dictador fueron la única respuesta válida para acabar con los ríos de sangre. Olvidan que ese mismo autócrata, luego de una presión fuerte de la opinión pública, tuvo que crear una comisión especial para poder liberar, mediante el indulto, a un importante número de personas: 1,372 seres humanos, de acuerdo a los datos de la Comisión de la Verdad y Reconciliación.
Dionisio Huancas Masaje es un campesino piurano de 70 años. Fue obligado a salir de su casa por terroristas encapuchados y armados. Junto a otros pobladores tuvo que presencia uno de los llamados “Juicios Populares” que culminó con la muerte de una persona. Se ha comprobado que el anciano fue obligado a presenciar el suceso, que se encontraba desarmado y con el rostro descubierto y que incluso ayudó a enterrar a la víctima. Pero se la acusó por terrorismo y está encarcelado esperando se resuelva su proceso. (Eduardo Dargent, Hijos de un Dios Menor: Cifras, súbditos e inocentes)
Cuando estás en la adolescencia, vives en la clase media limeña y estudias en un “buen colegio” no hay muchas cosas que te preocupen, salvo las notas en el colegio. El resto del tiempo lo dedicas a ver tele, jugar con el video juego de moda, salir con tus amigos y preguntarte sobre si la mirada de aquella chica que cuando sonríe se le forman hoyitos es más que la de una amiga.
Pero también esa edad, en dicho espacio y en algunos colegios, puede ser la oportunidad para saber que el país no comienza en la Javier Prado. Aunque yo ya sabía que mi ciudad era mucho más grande que los confines del Zanjón y La Molina, dado que el primer Tercer Piso estuvo en el Centro de la ciudad, el colegio me brindó la oportunidad de conocer ese otro país, el afectado por la violencia.
Con su afectación de erres propia de quienes nacieron en Bélgica, la imagen que imponía respeto y su peculiar sentido del humor, hubo alguien que, sin que muchos lo conocieran, iba todos los días a las cárceles, no a hacer misa como muchos suponen es la principal función de un sacerdote, sino a reconfortar – sea en silencio o con alguna palabra -, a ver los trabajos artísticos que se hacían en los talleres y a comenzar a bregar a sacar a aquellos invisibilizados por el sistema de justicia y por el país que habían sido llevados a una condena de 20 años de prisión en uno de esos procesos tan veloces que empalidecerían el reciente record de Asafa Powell en los 100 metros planos.
Por esas casualidades de la vida, ese mismo hombre que no tenía cuello de televisor y que solo usaba sotana para hacer misa, vivía y enseñaba Filosofía en el mismo colegio donde este blogger hizo la primaria y la secundaria. Y claro, Hubert hacía locuras como la de tener una tienda en el colegio – que aún permanece hasta hoy – donde se venden los trabajos de las personas que moran en una celda de 4 x 2 o de hacernos rezar a todos los alumnos una semana en familia, en el año que me iba del colegio, por una persona inocente que aun no había sido liberada o que recientemente había recuperado la libertad.
Y por ello fue que muchos pudimos conocer, en nuestro mundo de privilegiados, que los inocentes en prisión eran más que las cifras que Jorge Santistevan decía en el programa de Hildebrandt, que habian muchas historias detrás de los abrazos a la salida de las cárceles. Y veíamos a Hubert al lado de ellos, sonriendo luego que aquellos que pertenecían a los mismos grupos que la CVR nos diría fueron aquellos desde donde provenieron las cifras de muertos y desaparecidos.
Y yo me pregunto: si Lanssiers estuviera aquí con nosotros, ¿que diría al ver el periódico de ayer?
Y allí me sentencian unos jueces sin rostro. Inclusive no me dejaron entrar a los abogados, a ninguno de los abogados. Yo reclamé mi abogado. Yo reclamé mi abogado y me contestaron: no, no te preocupes, nosotros somos tus abogados. (Informe Final CVR. Testimonio de Eleuterio Zárate Lujan)
Pero la realidad de los inocentes en prisión no estaba tan lejana como podía pensar.
1997. Programa de Confirmación. Por las cuestiones medio locas de mi colegio y la responsabilidad absoluta de mi profesor de religión, la confirma la hago en el Colegio Héctor de Cárdenas. Una de esas experiencias que marcó mi vida por las experiencias que tuve y las personas que conocí. A algunas de ellas las veo hasta el día de hoy.
Entre los chicos y chicas que estabamos allí, en un programa de confirma que nos hacía vivir la fe con los pies bien puestos en el país - recuerden, en dictadura, con el TC defenestrado y con el tema de Frecuencia Latina en efervescencia -, destacaba un chico con aptitudes de líder. Se llamaba - se llama - Yail y luego supe que su papá estaba en la cárcel, condenado injustamente por terrorismo.
El papá de Yail hoy es Presidente Regional de Lambayeque.
Yehude, al que pude conocer en el 2005, por motivo de un Foro en el que pude hacerle algunas preguntas sobre la competitividad en el Perú, ha reflexionado mucho sobre lo que fue su experiencia en la cárcel y su activismo radical de los años ochenta. Activismo que nunca lo llevó a militar en el MRTA, como el gobierno de Fujimori hizo creer. Pero lo mantuvieron 8 años en prisión porque querían un trofeo que exhibir, como lo hicieron con cientos de peruanos anónimos. Y por ello tiene hoy la autoridad moral suficiente para criticar la nueva estigmatización a la que a muchos peruanos como él quieren someter.
A los años de cárcel, Alan Garcia quiere sumarles el señalamiento del vecino.
“El criminal que participó en el atentado de El Polo es un terrorista que fue indultado”, vocifera un ex policía. Sucede que el aludido nunca había pisado una prisión en su vida. Un periódico publicó la lista de indultados que recuperaron su libertad durante el gobierno de transición y el actual con la venenosa advertencia: “ ¡Ojo con estos nombres!” y sigue el alegre festival de los cazadores de brujas. Un venerable diario, pasando por encima de fiscales y jueces, en un articulo mal escrito y rebozando de estupideces acusa a un achica de terrorista, ni siquiera “presunta terrorista”; la joven, si esto puede concitar el interés de alguien, acaba de recuperar su completa libertad sin mérito a juicio oral, claro que el necio periodista le malogró la existencia pero supongo que es un detalle. (Hubert Lanssiers, testimonio ante la CVR)
Si, Hubert, la estigmatización y la estupidez vuelven de cuando en cuando al país, sobre todo, cuando el terror, sea la denominación que tuviere, vuelva a dar zarpazos. Porque seguimos sin aprender nada, porque seguimos sin entender que las soluciones de mano dura son contraproducentes por poco éticas y poco prácticas. Porque seguimos pensando en estadísticas y no en seres humanos.
Lo peor, es que quien lo hace, dijo que fue perseguido y estigmatizado por 9 años. ¿No se acuerda de eso, señor Presidente?
MAS SOBRE EL TEMA: Francisco Távara, presidente del Poder Judicial: Código Penal prohibe dar nombres de los encarcelados por terrorismo Utero de Marita: 2 + 2 = ¿? Menos Canas: Discursos compartidos
7 Comentarios »
Hace unos días conversábamos y salió por allí el tema de la vocación.
Notaba tu preocupación pues pensabas que la carrera que habías escogido no te iba a dar lo suficiente para vivir lo que querías (preocupación que todos tenemos, especialmente los que estamos en clase media) o que no te iba a terminar de satisfacer o llenar como persona, pues tenías otras preocupaciones y metas que te estaban haciendo pensar si la decisión que tomaste al iniciar la universidad era la mejor.
Te di una respuesta, que salía del corazón y que procurara que miraras más allá de la contingencia monetaria que a todos nos agobia, que te impulsaba a ver dentro de ti, para que comenzaras a buscar en tu interior que era aquello que te motivaba a ser una persona mejor y a que te pusieras como meta ser la mejor persona en lo que te desempeñaras (cuestión que, sin duda, te abrirá muchas más puertas y te dará aquella tranquilidad que esperas). Pero aun no estoy convencido de que mi aun corta experiencia vital pueda servir de mucho.
Por ello recurro a las palabras que hace un tiempo escribió un amigo mio, que me enseñó algo más que filosofía. Siempre que puedo recurro a él, para que ayude a tener las ideas más claras. Y a pesar que ya no está físicamente aquí para aconsejarme, lo que redactó hace algunos años, cuando le preguntaron que era lo que esperaba de sus alumnos, creo que te puede servir.
Algunas cosas de aquel texto las reproduzco a continuación, acompañadas de algún comentario mio suelto por allí, pero dejaré que sea él quien hable más en esta ocasión. Ojalá te pueda servir. Me lo comentarás la próxima vez que nos veamos.
“La vida de la mayoría de los hombres es un camino muerto que no conduce a nada, pero otros saben desde la infancia que se dirigen hacia un mar infinito; ya el sabor de la sal quema sus labios, el viento de los cuatro horizontes silva a sus orejas, hasta que, franqueada la última duna, esta pasión infinita les abofetea de arena y espuma; les queda entonces sumergirse en ella o hacer marcha atrás”.
¿Qué metas tenemos para este ciclo? ¿Para este año? ¿Para dentro de 5 años? ¿Cuál es mi ubicación en el mundo? ¿Hacia donde espero ir? ¿Qué quiero hacer como profesional y como persona?
“Encuentro triste que sólo se enseñe el resultado de las ciencias y no su historia: este fascinante viaje entre las hipótesis adoptadas y descartads, entre las intuiciones y los instrumentos de medida que las confirman o desmiente; estas mil pistas abiertas y cerradas; este recorrido alucinante que nos lleva desde Demócrito hasta Einstein; estos millones de experiencias detectivescas que sirvieron para desenmascarar un virus; esta concatenación, en el tiempo y el espacio, de conocimientos elaborados por una multitud de cerebros hermanados que rescatan lo que queda, en el hombre, de grandeza y de dignidad.
Actualmente, un alumno de primer año de ingeniería sabe más de física que Leonardo Da Vinci o Pascal; pero ¿sabrá pensar como ellos?“
Todos, en algún momento de nuestra vida, tenemos varios profesores, pero verdaderos pocos maestros. ¿Cuántas veces recurrimos a ellos? Pensaba en lo que Salomón Lerner Febres podría decirle a sus alumnos de filosofía en la PUCP no sólo sobre su experiencia en el estudio de Heidegger, sino como parte de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, o Juan Gargulevich le podría transmitir a las varias generaciones de periodistas que ha formado en las aulas o en los medios que ha trabajado, o en las reflexiones y manejo teórico que alguien como Julio Cotler transmite a sus colegas jóvenes en el IEP.
Si estas mentes lúcidas, de las cuales hay pocas, están allí, al alcance de tu mano, recurre a ellas para plantearles las dudas que tienes o por dónde quieres enfocar tu carrera. No te digo que pienses como ellos ni mucho menos, sino que te puedan dar las herramientas necesarias para que tu puedas encontrar tus propias respuestas.
“Uno, a veces, sale de su clase con moretones en el alma.
“¿De que me sirve?” Esta es la madre de todas las preguntas. “¿De qué sirve una flor, una puesta de sol, de qué sirve un cuadro de Van Gogh si no fuera por su valor mercantil, de qué sirve el amor?”
(…)
La Recoleta (cámbiale por la PUCP o el nombre que te parezca) nunca tuvo como meta primordial el fabricar minicerebros lo bastante chatos como para poder deslizarse cómodamente por la grita de las respuestas “correctas” que dan acceso a las universidades amputadas de lo “universal”; mentes de opción única, homúnculos anémicos, víctimas de un sistema que termina por convertir al joven, no en hombre (o mujer), sino en cosa, en artefacto eficiente henchido de conocimientos de los cuales el factor humano ha sido eliminado“.
Una cosa que me ha enseñado la vida es a procurar ir más allá de lo que daba el currículo escolar o universitario. En hacerme otras preguntas. Tuve la suerte de encontrar personas con las mismas inquietudes. Pero también tuve la fortuna de encontrar a las personas que me ayudaran a vivir aquellos momentos fuera de lo académico, que me hicieran avanzar por aquello que los veteranos llaman “universidad de la vida”, de la cual sólo nos graduamos el día que de aquí partimos. Y procuro disfrutar cada una de aquellas cosas con la riqueza y la novedad con la que llegan a mi vida. A veces fallo, me equivoco, como todos, nadie es perfecto, pero hay que tener la fortaleza necesaria para conocer nuestras limitaciones y saber afrontar esas dificultades. Y no olvidarnos que en un país como el Perú, somos parte de los privilegiados y que hay que saber aprovechar, en el buen sentido del término, esa oportunidad que lamentablemente otros no tienen.
“Todo el mundo puede pasar un examen, trabar amistades o enemistades, todo el mundo puede ganar o perder plata, ser víctima de un duelo. Pero lo esencial es el significado de este éxito, de este duelo o de esta amistad en la perspectiva de aquella búsqueda de sí mismos, de aquella encuesta y conquista que representa para cada uno, el cumplimiento de su destino.
Finalmente, uno nace príncipe o vendedor de salchichas. La fórmula seduce y llevarla has su conclusión lógica me procuraría una satisfacción lógica me procuraría una atisfacción perversa. Desgraciadamente, no resiste a la experiencia. Todos hemos conocido a algún tendero o mercachifle que en el curso de una noche de naufragio o de incendio se reveló superior a sí mismo y este incendio permanecerá como la noche de su vida. Pero a falta de nuevas ocasiones, a falta de terreno favorable, a fltade religión exigente, volió a dormir sin tener fe en su propia grandeza. Ciertamente las vocaciones ayudan al hombre a liberarse, pero igualmente necesrio liberar las vocaciones. Así se expresaba, en substancia, Saint Exupéry”.
Creo que es lo central de lo que trato de decir. No comments. Voy con el último extracto.
“Es por todo aquello, amiga, por todo aquello que acabo de escribir con una especie de rabia adolescente, que no quise darte una respueta encerrada en párrafo pulcramente alineados como tarros. de mermelada sobre los estantes de un super-mercado ¿Por qué no confesarlo? El niño que fui todavía se agita en mi viejo esqueleto y traba contigo misteriosas complicidades.
No espero nada, nada que ya no lleves en sí como la fruta su cuesco. Al fin y al cabo, cuando se despierta un incendio, el bosque sólo se quema por intermedio de sus propios árboles.
Esperar…no tengo tiempo de esperar, nadie lo tiene. Como lo canta Joan Baez en su admirable elegía To Bobby “the time is short and there is work to do”.
Termino. Este texto ha sido una invitación para que vayas un poco más allá de la interrogante que me planteaste hace unos días. Espero que te ayude a iluminar tu camino y a ayudar a que te pongas grandes metas que luego puedas alcanzar, y a que, desde lo que haces, puedas contribuir a que las cosas - en lo personal y en el entorno que nos rodea - puedan mejorar. Bueno, este texto es un inicio. Conseguiste que me saliera de mis preocupaciones habituales, sacara la política de este espacio y me pusiera a cranear como poder responder de mejor manera a aquello que me daba vueltas desde hacía días. Ya lo conversaremos.
(Las partes en cursiva de este texto las he extraido de “¿Qué espera usted de sus alumnos?”, escrito por Hubert Lanssiers originalmente para ser publicado en el Boletín Escolar del Colegio Recoleta. El texto lo pueden ubicar en la recopilación Los Dientes del Dragón, editada por Petroperú hace algunos años. Creo que el libro aún lo pueden conseguir en El Virrey y, of course, en la Recoleta).
No Hay Comentarios »
Normalmente no hago promociones o “comerciales”, pero creo que, por lo que reseñaré a continuación, bien vale la pena romper la regla.
Como algunos lectores asiduos de este espacio sabrán, desde hace varios años, el padre Hubert Lanssiers hacía una importante labor por la rehabilitación de las personas que purgan cárcel en los diversos establecimientos penales del país, así como para la mejora de sus condiciones de vida.
Una de las cosas que Lanssiers apoyó en vida fue la creación artística y los talleres de manualidades en Santa Mónica, Lurigancho y Castro Castro. Los talleres han permitido que quienes se encuentran privados de su libertad encuentren un oficio con el cual ganarse la vida una vez cumplida su pena, así como ayudar a sostener a sus familias. Cada año, se han venido realizando exposiciones venta en diversos lugares de Lima con el fin de difundir la importancia de devolver la dignidad a quienes sufren prisión como otorgar ayuda económica a estas personas a través de la venta de lo que realizan.
Como muchos saben, Hubert nos dejó en marzo. Quienes se encuentran a cargo de la Obra Recoletana de Solidaridad (ORES) viene continuando la labor de Lanssiers a través de las exposiciones venta y la visita a los amigos en prisión.
En este momento, se viene realizando la muestra “Arte para la Libertad”, en el Colegio de los Sagrados Corazones Recoleta (mi segunda casa, donde estuve 10 años de mi vida y donde conocí a Hubert). Lo que se presenta allí está a la venta y son muestras de verdadera calidad artística. Quizás encontremos allí el regalo de Navidad que andamos buscando y, de paso, ayudamos a alguien que lo necesita.
LUGAR: Auditorio 4 Colegio SSCC Recoleta Av. El Golf Los Incas 368 La Molina
HORARIO: Lunes a Sábado de 9:00a.m. a 5:00 p.m. Del 2 al 20 de diciembre de 2006
Archivo del Tercer Piso: Un hombre bueno y sabio. Colegio SS.CC. Recoleta: Semblanza de Hubert Lanssiers.
No Hay Comentarios »
|