
Esta imagen, una de las que la revista Time difunde en su versión web, corresponde a lo que viene ocurriendo en Haití, país devastado por un terremoto producido ayer. Muchos nos hemos sentido conmovidos, con razón, con lo ocurrido en el país más pobre del hemisferio y que ha tenido que soportar dictaduras sangrientas, inseguridad ciudadana y una situación de abandono total. El Estado haitiano es ciertamente precario, al igual que sus construcciones.
Hasta el momento, no existe un estimado de víctimas y la situación es ciertamente triste y dramática. En lo que respecta al Perú, nuestros soldados que han ido a cumplir su labor como Cascos Azules de la ONU se encuentran a salvo, pero aún se desconoce cual es la situación de los 20 a 30 compatriotas que residen permanentemente en dicho país. Medios peruanos vienen informando sobre sitios en Internet donde se pueden hacer donaciones para ayudar a nuestros hermanos haitianos.
Cuando ocurren tragedias de esta naturaleza, sea en la parte del mundo donde ello ocurre, nuevamente vuelvo hacia mi alrededor, es decir, hacia lo que pasa en nuestro país y no puedo dejar de recordar que hace apenas dos años y medio, estas eran la imagen de Pisco que daba la vuelta al mundo:
Como bien sabemos, la reconstrucción de Pisco se ha convertido en la principal deuda social que tiene el actual gobierno. El organismo creado para la reconstrucción, así como el gobierno regional de Ica y las municipalidades locales comparten la responsabilidad de la ineficiencia en esta tarea. Como dijo en su momento Patricia del Río, la solidaridad de los ciudadanos de a pie y sus ganas de salir adelante contrastan con la inoperancia de sus autoridades. Y eso que hablamos de un lugar relativamente cercano a Lima, en una región que venía teniendo altas tasas de crecimiento gracias a la agroindustria.
Y si no queremos ir muy lejos en el tiempo o en el espacio, hace apenas 10 días Villa el Salvador y Collique se vieron afectados por las lluvias, antes de Navidad Ayacucho vivió un huayco de proporciones que llegó hasta zonas cercanas a la Plaza de Armas y podríamos seguir enumerando.
En todos estos casos, a las manifestaciones de la naturaleza - sean por cuestiones de cambio climático o de la propia topografía del país - se ha sumado la poca planificación que tenemos como Estado para la expansión de las ciudades, para contar con zonas de contención de desbordes de ríos o huaycos y, por cierto, para la prevención de desastres naturales en general.
Pero a ello se suma también cierta desidia de nuestra parte. Pondré el ejemplo más cotidiano: los simulacros de sismo en los trabajos o centros de estudio. Muchos no toman estos simulacros en serio, bajan riéndose y no tienen claras cuales son las zonas de seguridad dentro de su propio centro de labores, universidad o colegio. Tomar estas cosas a la ligera son parte de las (ir)responsabilidades que tenemos como ciudadanos.
Por ello, más allá de la tristeza que sucesos como los de ayer nos suscitan, la reflexión va hacia qué estamos haciendo para prevenir los impactos de desastres naturales que se produzcan en el Perú.
MAS SOBRE EL TEMA:
Mi Geo: Terremoto en Haiti
La cobertura completa sobre lo ocurrido en El País y BBC Mundo
Denle una mirada a la web de Defensa Civil, para saber como prevenir desastres naturales



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