Archivo de 30 Setiembre 2009

Como me decía una amiga esta mañana, la sentencia de 6 años a Fujimori parece demasiado poco. Demasiado poco para haber convertido al Estado de Derecho en una ficción, por haber convertido Palacio de Gobierno en un centro de chuponeo, por haber convertido a los canales de televisión en - salvo contadas excepciones - cloacas destinadas a bailar el ritmo del Chino, por haber corrompido a la sociedad como lo hizo.

Sin embargo, ello demuestra la independencia de criterio con la que se ha manejado la Sala Penal Especial de la Corte Suprema de Justicia. Sin estridencias ni figuración mediática, con firmeza y con la ley en la mano, los vocales César San Martín, Víctor Prado Saldarriaga y Hugo Príncipe Trujillo respondieron a la altura del reto que se les puso.

De allí que la imagen de hoy que más me emociona sea esta. Vía Perú.com:

Una vez concluida esta primera etapa de los juicios a Fujimori hay que señalar algunas cosas que no deben repetirse. Nunca más un gobierno que tenga el poder en una sola mano. Nunca más un gobernante que huya y renuncie por fax. Nunca más un gobierno que mate “en nombre de la pacificación” o que “robe pero haga obra”. Nunca más una mafia enquistada en Palacio de Gobierno. Y no cometamos el error de poner en el gobierno a una señora que tiene que explicar como pagó sus estudios universitarios y cuyo único programa parece estar entre el “hola, besho, abasho” y el indulto a un delincuente confeso.

Somos libres, seámoslo siempre.

PARA LA HISTORIA:

La cuarta sentencia que condena a Alberto Fujimori

MAS SOBRE EL TEMA

Economía de los Mil Demonios: A la larga la corrupción no le conviene a nadie (1)

MEMOREX:

En el 2007, Heidi Grossmann contó el caso CCN, uno por los cuales condenaron hoy a Fujimori. Video de AgenciaPeru:

También de AgenciaPeru, este reportaje de Marco Sifuentes sobre los 7 delitos de la extradición a Fujimori. Por todos fue condenado.

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Desde 1989, la izquierda peruana no obtiene un resultado electoral digno de grata recordación. Varios factores influyeron en ello: su tardío deslinde con la violencia como método de hacer política - lo que era una antítesis en sí misma -, el debilitamiento en su lectura de la realidad que consideraba a los movimientos sociales como un apéndice de los partidos, lo que no hizo ver la crisis de unos y otros, así como la caida del Muro de Berlín fueron algunos de los factores que la sumieron en una crisis de la que hasta ahora no se recupera. Y claro, también estuvo la disputa central en el seno de Izquierda Unida entre si se privilegiaba la arena electoral o la formación de un frente de clase mucho más amplio.

Algunos idílicos quisieran volver a los tiempos de Izquierda Unida, donde convivieron maoístas, marxistas, católicos de izquierda, mariateguístas y troskistas, entre otros. Creo yo que eso es inviable. Y lo es porque las tendencias dentro de la minúscula zurda peruana se decantan en tres grupos:

a) Un sector radical, que aún sigue creyendo en el viejo esquema de cambiar el esquema económico para que se produzcan las reformas en la sociedad. Aquí se encuentra Patria Roja y lo que quedan de los partidos de izquierda más radical de los ochenta, junto a colectivos nuevos, pero igualmente minoritarios. La gran mayoría de ellos se quiere subir al auto de Ollanta Humala.

b) Un sector moderado, cercano a la socialdemocracia y a los sectores liberales más democráticos. Son de los ubicados más cerca de organizaciones no gubernamentales o de medios de comunicación. Sus propuestas postulan reformas al actual modelo económico, la preservación de la democracia y los derechos humanos y cuentan con cuadros técnicos de cierto peso. Ultimamente, también cuentan con cercanía a movimientos regionales. En su mayoría, están cercanos a Fuerza Social.

c) Un sector intermedio, que postula cambios a través de una Asamblea Constituyente, no tan radicales como los planteados con el primer sector pero tampoco tan moderados como los segundos. Aun siguen viendo a Cuba como referente, pero toman distancia de Venezuela. Creen en un rol más interventor del Estado, sobre todo, en materia de recursos naturales.

Es en este último sector, encarnado en el Partido Socialista, donde se han presentado problemas esta semana. Un grupo de dirigentes de esta agrupación, encabezados por la secretaria general Susel Paredes, dejó el PS de modo intempestivo, por discrepancias por la política de alianzas de esta agrupación. Paredes dio su versión a La República:

Hace dos días usted y 31 militantes del Partido Socialista (liderado por Javier Diez Canseco) renunciaron. ¿Qué pasó a que se debe este alejamiento?

Nosotros tuvimos una serie de obstáculos y diferencias porque tenemos una visión distinta de lo que debe ser un partido de izquierda, moderno, que no dependa de un líder que les dice a sus militantes y a los movimientos sociales qué es lo que debe de hacer.

¿En qué otros puntos discrepaban?

En todos los partidos hay discrepancias algunas de las cuales no se han podido salvar, entonces no queremos pelearnos, ni convencer a alguien que tenemos la razón, vamos a construir en otro lado, en el movimiento Tierra y Libertad con el Padre Arana.

¿Un motivo de su alejamiento fue la cercanía con Ollanta Humala?

Si. Nosotros no pensamos que existan candidatos naturales, por ejemplo yo no creo que Ollanta Humala sea el candidato natural de la izquierda, no lo es, es una persona que recién entró en la política, estuvo en el ejército muchos años…

¿Piensa que por venir del Ejército Humala es autoritario?

Él podría tener una formación que lo lleven a tener esa conducta, y nosotros proponemos otra cosa.

Entonces está en contra de esta alianza

No, si hay que hacer alianzas o tener conversaciones se harán, lo que no es tácito es que Ollanta es jefe de nadie. Porque el proceso de acumulación no va detrás de una persona, va detrás del movimiento popular.

¿Qué piensa del lenguaje utilizado por Humala?

La política no necesita de eso, bien fácil es insultar, lo difícil es hablar sin los facilismos que provoca la plaza.

En otras palabras, Paredes y los demás se van porque no quieren aliarse con Ollanta Humala y prefieren a Marco Arana. De hecho, fue Paredes quien comenzó a impulsar la idea dentro del PS de postular a Arana en lugar de Humala como el candidato de un frente de izquierda. Otro sector prefería a Humala. Y hace un par de días, Javier Diez Canseco le respondió a Paredes, en el mismo medio:

Los renunciantes han decidido formar el MAS y, desde él, trabajar con el Padre Arana en una propuesta de renovación y forja de una alternativa. Ojo, una alternativa real implica una amplia unidad de fuerzas y un liderazgo legítimo y colectivo. El PS, que abandonan, acordó en dos eventos nacionales promover un Frente Amplio por el Cambio, por un Nuevo Perú: una Nueva Constitución, una Constituyente y un Nuevo Gobierno que abran paso a la justicia social, a la democracia participativa y comunitaria, efectiva descentralización y un Perú plurinacional, a una economía al servicio de la gente que recupere soberanía sobre nuestros recursos naturales, con un Estado que regule, redistribuya riqueza y atienda a la gente.

Es decir, una amplia unidad de las fuerzas del cambio, con unidad programática para gestar una real opción de gobierno y de poder popular organizado, a cuyo interior debería definirse –democráticamente–la candidatura que mejor represente la opción de cambio y cuente con los equipos colectivos capaces de gestar y gestionar un gobierno del cambio. El PS no plantea un “candidato natural” del Frente, no veta militares o sacerdotes, ni excluye a ningún sector que batalle por el cambio basado en la lucha política y social.

No es la primera vez que sectores de izquierda desprecian el valor de la unidad y ponen por delante el perfil propio. Ser dueño de la verdad y mal manejar las diferencias es un viejo error. Si no puedes mantener la unidad de un partido, ¿cómo predicar la unidad más amplia? El PS promovió una nueva relación entre partidos y movimientos sociales. Por ello impulsó e integró la Coordinadora Político Social (CPS) junto a gremios, movimientos sociales y regionales, y partidos progresistas, nacionalistas y de izquierda, para reagrupar fuerzas por el cambio. Por lo mismo es parte del Frente Nacional por la Vida y la Soberanía (Frenvidas) que coordina AIDESEP y se forjó al calor de la extraordinaria lucha de los pueblos indígenas amazónicos.

El PS tiene un Grupo de Trabajo de Frente Único con la Secretaría de Movimientos Sociales. Y desecha la tesis de que los movimientos sociales son correas de transmisión de los partidos. Los entiende como interlocutores y contralores de éstos, reconociendo y bebiendo del protagonismo político de las fuerzas sociales. Caminando con ellas en las decisiones políticas. En esa batalla, el PS también reconoció e impulsó fuerzas regionales y descentralistas contra viejas ideas. Pero los renunciantes caminan a un movimiento que no es parte de los bloques políticos sociales, como Frenvidas o la CPS. ¿Será ese el camino renovador?

En mi opinión, se mezclan varias cosas aquí, que justamente menciono al inicio del post, con excepción del elemento violento. Es decir, buena parte de la izquierda se hace las mismas preguntas que hace 20 años: ¿privilegiar la formación de partidos o de un frente único? ¿se postulan cambios radicales o graduales? ¿quién debe ser el líder? ¿se prioriza las elecciones o la formación de un bloque mayor?

El tema es que en el camino quedan otras dudas como: ¿En qué consistiría el cambio propugnado de darse una alianza? ¿Ollanta Humala es de izquierda o puede considerarse parte de este bloque? ¿Se ha hecho un diagnóstico desde la izquierda de porque no llegan a ganar elecciones?

El panorama se complejiza aún más con el paneo de candidatos zurdos hecho hoy por Mirko Lauer:

Marco Arana. Avances en el reclutamiento de cuadros políticos que vienen de las ONGs. Todavía con problemas de recordación entre el gran público. Tarea principal: pasar de una imagen simplemente antiextractiva a una propuesta multidimensional. Quizás lo gane el tiempo para entrar en serio a la próxima elección regional-municipal.

Mario Huamán. Ya no se habla de un proyecto electoral en torno de la CGTP, pero la organización sigue combinando el activismo político con el sindical. Lo más probable es que termine al lado de Humala, en la lista parlamentaria, junto al PC y Patria Roja, si es que esa invitación se llega a materializar.

Ollanta Humala. Sigue manteniendo su imagen de opositor Nº1, pero también la de candidato Nº3 o Nº4 en la competencia. En consecuencia hay ruido de serruchos en torno suyo. Guerra silenciosa entre las alas izquierda y derecha de su partido. Tener una bancada grande le está resultando un handicap a la hora de hacer campaña.

Yehude Simon. El premierato lo ayudó a crecer, pero no logra mantener el nivel de presencia nacional que este le prestaba. La alianza con el Apra parece esfumada, y ahora se busca juntar grupos chicos, sobre todo los de fuerte implantación regional, para ir haciendo uno más grande. Lo rodea una cierta atmósfera de indefinición ideológica.

Susana Villarán. Su partido Fuerza Social está dedicado de lleno a los preparativos para lanzarla a la alcaldía de Lima. Hasta el momento la encuesta no da muchas esperanzas, pero el esfuerzo es visto como una forma de crecer. Sin embargo FS tiene otras cartas municipales y regionales bajo la manga, aunque las mantiene muy pegadas al pecho.

El mercado de kits electorales de la ONPE sugiere que veremos más candidatos, precandidatos o cuasi candidatos de izquierda, o que lo parecen a primera vista, que estos cinco. Por ejemplo, el partido de Isaac Humala o el del presidente de la región Puno. Además de docenas de agrupaciones locales cuyo horizonte es el 2010.

Luego de este panorama, quedan qalgunas interrogantes más: ¿Puede la izquierda sincerarse y reconocerse en dos bloques diferenciados, uno radical y uno socialdemócrata? ¿Podrán salir del marco de reclamos sindicales y regionales de un lado y de la lógica de ong del otro, para poder conformar partidos serios y sólidos? ¿Van a leer el país con ideas claras y no con esquemas ideológicos rígidos? ¿Cómo van a sacudirse de los sanbenitos que le inyecta el lado diestro del electorado? Y, sobre todo, ¿cómo van a convencernos que un gobierno de izquierda no desandará los avances en economía y democracia de esta década y podrán combatir los defectos y omisiones de estos últimos años?

Preguntas que, esperemos, tengan pronta respuesta.

BONUS TRACK: Lauer, Rospigliosi y Alvarez Rodrich comentan “el magnetismo de Arana” en Llanta de Prensa

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