La primicia la tuvo el blog Huancayork Times, que señala lo siguiente:
¿Y quién es ese tipo de cabeza “brillante”, camisa azul y mano izquierda en alto? El papi de la ministra Nidia Vílchez. El secretario general del Comité Ejecutivo Regional de Junín del APRA, Abdón Vílchez Melo. El mismo que hace unas semanas decía que no tenía nada que ver con un documento remitido a los gobernadores apristas para que aceleren los núcleos ejecutores, y que ahora aparece junto a la gobernadora de Pichanaki, Edith Ocaña Cecilio, en la juramentación de 30 núcleos ejecutores, en el citado distrito de la Selva Central.
Fuentes que estuvieron en el lugar nos informan que el “experto” secretario aprista Abdón Vílchez, en la misma reunión, tuvo a su cargo una disertación sobre los “núcleos ejecutores” (¿?).
Pocos meses como septiembre en los que tantas fechas con recuerdos involucrados se juntan. Pocos meses en los que los sentimientos se encuentran y tantos días seguidos vienen a la memoria con distintas sensaciones.
11 de septiembre de 1973: Para quienes están más a la zurda, es un día de duelo por la muerte de Salvador Allende y el fenecimiento de un proyecto de socialismo en democracia, no exento de contradicciones. Para quienes creemos en la democracia, fue un día triste, dado que se produjo un golpe de Estado que condujo a una de las dictaduras más prolongadas y sangrientas de América Latina, encabezada por un sujeto que no solo mandó a matar, sino que no dudó en robarle plata a su país. Sobre ese sujeto, escribí alguna vez:
La historia ya dio su veredicto. Y no reza ningún elogio para Augusto Pinochet Ugarte. Porque ni toda la plata del cobre justifica arrancar la libertad a alguien. Porque lo equivocado que pudo estar Allende no implicaba acabar con la democracia chilena por 17 años. Porque la estabilidad económica no puede avalar los crímenes cometidos, las violaciones a los derechos de las personas, la plata robada y en cuentas en el extranero. Porque ni lo poco bueno que pudo haber hecho en vida redime a alguien que convirtió a su nación en dos bandos enfrentados sobre su persona.
Sobre Allende, quizás el juicio más equilibrado sea el del politólogo Patricio Navia:
El de Allende fue un gobierno a todas luces desastroso. Es verdad que su deseo de inclusión social respondía a una necesidad del país. Pero el propio Allende reconoció su fracaso. Ese “mucho más temprano que tarde se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor”, refleja tanto su fe y su optimismo en el futuro como su frustración y su derrota. El Chile que murió con el bombardeo a La Moneda fue un país incapaz de solucionar exitosamente el desafío de la inclusión social. Los ambiciosos proyectos de Frei Montalva y Allende explican la actual popularidad de ambos líderes históricos, pero el golpe de 1973 brutalmente atestigua sobre sus fracasos.
11 de septiembre de 2001: Esta mañana preguntaban en Twitter que hacía cada uno de nosotros hace 8 años. Yo lo recuerdo perfectamente: escuchaba el programa de Guillermo Giacosa, cuando mi madre me dijo que pusiera la televisión. Ya se había estrellado un avión cuando luego vimos que impactó otro. Con mi abuela, durante toda esa mañana - no tenía clases en la universidad - veíamos todo el dolor, el drama y el impacto que tuvo ese atentado para todos nosotros.
Han transcurrido 8 años y se puede decir que, a nivel mundial, este acontecimiento ha cambiado el curso del siglo XXI. La conciencia de tener problemas globales, la torpeza del gobierno norteamericano que deterioró sus relaciones internacionales y debilitó su economía, la necesidad de compatibilizar la lucha contra el terrorismo con el respeto a los derechos humanos y al Derecho Internacional Humanitario, entre otros temas, han surgido como los ejes de discusión y política de esta nueva centuria.
Ahora, con un nuevo gobierno norteamericano y una mayor conciencia de los errores cometidos, ¿habremos aprendido la lección?
12 de septiembre de 1992: La captura del siglo. Quizás el mayor esfuerzo policial de la historia. Y vale la pena insistir en recordar algunas verdades y desmentir a algunos apropiadores de la historia. Rescato, como cada año, este post de Marco Sifuentes:
Algunos datos viejos pero poco populares sobre la caida de Abimael Guzmán, hace exactamente 15 años (17 años mañana, nota de DTP):
1. No se la debemos a Fujimori. Sáquense esa imagen de Fujimori vencedor del terrorismo de la cabeza (aunque tuvo el buen tino de reforzar a las rondas campesinas). Hace quince años, cuando cayó Guzmán, el Chino estaba absolutamente desprevenido, en un hueving feroz en la selva (a donde solía ir a pescar utilizando aviones militares, es decir, recursos del Estado).
2. Hasta entonces, Fujimori había basado toda su estrategia antisubversiva en los miltares y, en especial, en el Ejército. El fujimorismo miraba con recelo a los policías del Grupo Especial de Inteligencia (GEIN), que capturó a Abimael. De hecho, el GEIN fue infiltrado en 1991 por el sanguinario Grupo Colina del Ejército. Cuenta Fernando Rospigliosi:
En 1991, algunos de los miembros del grupo Colina, los mayores Santiago Martin Rivas y Eliseo Pichilingüe, fueron destacados al Gein. Pero los del Gein los echaron al poco tiempo, cuando se descubrió que en realidad no iban a colaborar sino a espiar. Es decir, el choque de las dos estrategias [la del Gein y la de Colina] era concreto, casi físico.
3. El GEIN de Benedicto Jiménez y, en general, la Dincote de Ketín Vidal lograron mantener a raya a los Colina y Montesinos. De hecho, cuando capturaron a Guzmán, no avisaron ni a Fujimori ni al Ministerio del Interior (dirigido por militares durante todo el fujimorato) ni al SIN. Escribe Gustavo Gorriti:
Mientras el SIN de Montesinos prohijaba al escuadrón Colina, el GEIN (que logró mantener lo más lejos posible al SIN) desbarató la dirección senderista y luego arrestó a Guzmán sin causar ni sufrir ni un muerto, ni un herido, en dos años y medio de operaciones. ¿Cómo les pagaron el delito de haber vencido con limpieza? Deshicieron el GEIN, hostigaron a sus jefes y, lo que es peor, trataron de falsificar la historia. Si hay alguna recomposición de Sendero, como dice Fujimori, ya se sabe a quién agradecer.
De hecho, ahora sabemos que Sendero nunca fue derrotado plenamente por el fujimorismo (la captura de Feliciano fue casi la chiripa de un policía y hasta hoy continúan las capturas de senderistas).
4. ¿Y quién creó el GEIN? Este es el dato políticamente incorrecto de la historia, pero lo houston es lo houston. Según la Comisión de la Verdad:
En el último año del gobierno aprista se creó dentro de la DIRCOTE el Grupo Especial de Inteligencia (GEIN) que, dos años después capturaría a Abimael Guzmán Reinoso (…) El 1° de junio de 1990, el GEIN allanó una casa cercana al cuartel general del Ejército, donde hasta pocos días antes se había alojado Guzmán. (…) El GEIN que fue reforzado por el Ministro Mantilla demostró su eficacia, operando con un presupuesto ínfimo en comparación al de otras unidades policiales.
En la casa de Monterrico se halló abundante información sobre la cúpula de Sendero. De hecho, cuando el GEIN allanó la casa, todo indicaba que Guzmán y sus secuaces acababan de escapar. Se salvaron con las justas. Toda nuestra historia hubiera sido muy diferente si Abimael caía entonces, en el penúltimo mes del primer gobierno de Alan García. (Nota de DTP: luego Gustavo Gorriti contó que en los primeros meses del gobierno de Fujimori, Montesinos frustró la captura de Abimael)
Basta de la cultura de la criollada, del bacalao, de la yuca. Basta de la pendejada hecha gobierno en aras de “la paz”, el “modelo” o cualquier otro concepto políticamente correcto que es solo una excusa para pisotear al prójimo. O todos somos iguales o esta cosa que se llama Perú no funciona. Sólo así seremos libres, seámoslo siempre.