
Esta foto, tomada por Caretas, nos muestra como quedó el helicóptero derribado en Sinaycocha la semana pasada, acción demencial que le costó la vida a tres miembros de la FAP. Y algunos se nos vino el deja vu en relación con una acción similar que se produjo en 1999, también con el derribo de un helicóptero. La República recuerda lo ocurrido en ese año:
“Dalton” es conocido por haber participado en las “negociaciones de paz” con el coronel EP Eduardo Fournier Coronado, oficial entonces adscrito al Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) y a órdenes de Vladimiro Montesinos. El plan se inició tras la captura de Óscar Ramírez Durand (a) “camarada Feliciano”, el 14 de julio de 1999. El SIN pretendía que lo que quedaba de la columna de “Feliciano” se entregara, entre quienes se encontraba Víctor Quispe Palomino, “camarada José”, y “Alipio”.
El 2 de octubre de ese año, al aterrizar el helicóptero Mi-17 en la localidad de Sanabeni, donde supuestamente continuarían las negociaciones, los senderistas emboscaron a los militares. Fallecieron cinco, mientras que Fournier consiguió escapar con vida.
En su momento, Fernando Rospigliosi comentó el tema y otras perlas de Fournier:
Porque de lo que no parece caber duda, es que se trataba de una operación conducida por el Servicio de Inteligencia Nacional, ya que era comandada por Eduardo Fournier, un general del arma de inteligencia, que ha trabajado durante años con el ex capitán Vladimiro Montesinos.
Fournier participó hace un año en un montaje del SIN, que pretendió atribuirse la captura de la senderista Jenny Rodríguez Neyra, alias “Rita” (no es la misma “Rita” que fue capturada con Feliciano y que parece fue una pieza clave en el desastroso operativo de Satipo).
En esa ocasión, varios senderistas hartos de los maltratos que sufrían a manos de Rita, la amarraron a un árbol e informaron al destacamento militar más cercano. El 31 de octubre de 1998 Rita, enferma y hambrienta, fue traída a Lima.
Pero los expertos sicosociales del SIN decidieron inventarse una gran victoria. Se llevaron nuevamente a Rita al Huallaga y con Alamo Pérez Luna fabricaron un video donde la captura de la terrorista fue, supuestamente, producto de una brillante operación de inteligencia y de una homérica batalla contra las huestes subversivas. El video del avezado reportero fue difundido en la Revista Dominical el 8 de noviembre de 1998, y allí aparecía el entonces coronel Fournier explicando sus inteligentes planes. ¿Qué planeaba el SIN en Satipo en esta ocasión? No se sabe con exactitud, pero lo que todos conocen son los resultados.
Fournier luego publicó un libro adjudicándose buena parte del mérito de la captura de “Feliciano”, luego que el gobierno de transición le diera de baja. Ha sido de los insistentes del mantra autoritario que señala que “con Paniagua y Toledo se bajó la guardia contra la subversión”. Estuvo muy cercano al fujimorismo y, desde hace meses, es parte de Bien Peruano, la agrupación con la que el general Edwin Donayre quiere lanzar su carrera política.
Hoy Gustavo Gorriti cuenta la historia detrás de ese fiasco militar de 1999. Algunos extractos:
Hay diez años de distancia, una extraña historia y un nombre común entre la desastrosa emboscada de Anapati, en octubre de 1999, y el trágico derribo hace pocos días del helicóptero Mi-17 de la FAP en Sinaycocha. El nombre es el de Jorge Quispe Palomino, “Raúl”, vinculado con ambas acciones.
Como recordarán, el 2 de octubre de 1999, un helicóptero del Ejército, que llevaba al general Eduardo Fournier y varias otras personas, para negociar la rendición de los senderistas en el VRAE, fue emboscado cuando aterrizaba en Anapati. Los pilotos, junto con varios oficiales y suboficiales, además de un importante ex senderista arrepentido, fueron muertos en el ataque. Mientras los sobrevivientes, incluido el general Fournier, se dispersaban para salvarse, los senderistas capturaron el armamento del helicóptero, especialmente la ametralladora MAG.
La persona que atrajo a Fournier hasta el punto preciso de la emboscada, haciéndole creer que se iba a producir la rendición masiva de los senderistas, fue “Raúl”. (…)
Pocos recuerdan que el jefe senderista que perpetró ambos ataques fue no solo capturado y preso en 1999, sino que logró fingir convincentemente su arrepentimiento y disposición a trabajar para el gobierno de entonces. De hecho, Jorge Quispe Palomino, “Raúl”, colaboró en la captura de “Feliciano”, vivió en un cuartel, vistió el uniforme militar, voló en varios vuelos de reconocimiento, jugó fulbito en el equipo de la gente de inteligencia, cantó yaravíes, rasgando la guitarra, en celebraciones dentro del cuartel, les contó los trucos del movimiento sigiloso y las emboscadas rápidas en el monte, les advirtió de cómo cuidarse de ellas, hasta que ganó por completo su confianza y los hizo sentir que ya lo tenían totalmente controlado. (…)
No está claro, dicen las fuentes, si Quispe Palomino convenció a Fournier, o viceversa, que él podía lograr la rendición de todos los senderistas levantados en armas en el VRAE, pero el hecho es que tanto Fournier como su jefe Montesinos se embarcaron en esa operación de inteligencia.
Quispe Palomino logró que Fournier y el SIN lo dejaran en libertad. No solo eso: consiguió que le dieran un teléfono celular para poderse comunicar con su presunto manejador, Fournier.
Cuando retornó libre al VRAE, Quispe Palomino mantuvo por un tiempo la ficción. Comunicó a Fournier que los estaba convenciendo, pero necesitaba pruebas de buena voluntad. Así, en un primer vuelo, les entregaron pilas, medicinas y ropa. En el segundo vuelo, les dieron comida y se tomaron fotos, pero sin Quispe Palomino, que ya solo hablaba por teléfono satelital.
En la tercera oportunidad, Quispe Palomino informó a Fournier que ya había conseguido la gran capitulación. Exigió que solo llegara un helicóptero. Todo indica que Quispe Palomino dio indicaciones precisas de dónde debía posarse la aeronave en Anapati y una vez que esta quedó bien colocada sobre la mina, la hizo reventar.
¿Qué llevó a Quispe Palomino a actuar una ficción tan convincente de su presunto deseo de colaborar? Luego de escuchar sus feroces críticas a Feliciano, creo que decidió utilizar a las fuerzas de seguridad para librarse de él sin costo interno y hacer posible que su familia asumiera el liderazgo de SL-VRAE. Después, logró engatusar completamente a Fournier y, a través suyo, no solo consiguió recuperar la libertad, sino llevarse un teléfono celular de regalo, que le sirvió para perpetrar la letal emboscada de hace una década, cuyo botín en armas hizo posible la de la semana pasada.
La historia contada por Gorriti nos hace ver varias cosas, algunas para la historia y otras para el presente. En cuanto a la historia, nos deja ver la inoperancia del SIN de Montesinos para la pacificación nacional. El argumento que “gracias al SIN” se logró la derrota militar de Sendero Luminoso se cae a pedazos con este canto a la ineptitud en el que Fournier y Montesinos fueron llevados de la manito por un senderista. Y luego los fujimoristas acusan a otros de ser blandos con la subversión.
Y en cuanto al presente, nos demuestra como el Sendero del VRAE y el Sendero que está con Abimael Guzmán no son la misma cosa. De hecho, Elena Iparraguirre mandó un mensaje desde la carcel diciendo que los del VRAE son mercenarios. Y del otro lado, los del VRAE le han dicho de traidor para abajo a Guzmán. Son igualmente asesinos, son igualmente sanguinarios, pero con objetivos distintos: unos se han convertido en los sicarios de la droga, los otros quieren una inaceptable amnistía.
Esto último es lo que deberá tener claro el gobierno peruano para saber como responder a ambas facciones.



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