MEDIOS, INTERESES Y TRANSPARENCIA: EL COMERCIO AL DESNUDO
Escrito por: Jose Alejandro Godoy en Uncategorized
En pocas semanas, el diario El Comercio cumplirá 170 años de circulación. No hay duda de que se trata de la mayor corporación mediática del país y que, por tanto, la atención sobre lo que ocurra en su seno, más allá de la mera chismografía, siempre va a ser objeto de atención por el público.
Esta semana, la revista Poder publicó un artículo de Ricardo Uceda llamado Como cae un director de El Comercio, en el que narra la historia de las salidas de Alejandro Miró Quesada Cisneros y Augusto Álvarez Rodrich de la corporación. En ambos casos, de acuerdo con la hipótesis y datos presentados por el autor de Muerte en el Pentagonito, todo se habría originado a partir de la facción más conservadora del diario, que no estaba dispuesta a que la familia Miró Quesada pierda la dirección del diario y tampoco le perdonaban a AAR su cercanía a sectores progresistas, a los que no podían controlar en Perú.21.
Para Uceda, los petroaudios no fueron un factor predominante en la salida de Álvarez Rodrich, como muchos habíamos señalado desde la blogósfera. Yo sigo pensando que, si bien pudo no ser la causa de fondo - todo indica que el encono contra Augusto venía desde antes -, fue el gatillo perfecto para despedirlo. Ello guarda congruencia con las declaraciones recientes de Francisco Miró Quesada Rada en Quehacer, quien señaló que las salidas de Fernando Ampuero y Pablo O’Brien sí estaban relacionadas con este tema.
Lo cierto es que estas revelaciones, propuestas a partir de una investigación y una entrevista, me motivan una reflexión sobre el debate que se dio por lares bloggeros a partir de los cambios en el Grupo El Comercio.
Como recordarán, fue un hecho de la realidad que fuera en los blogs que se diera el debate, discusión y presentación de datos más intenso y extenso sobre las repercusiones periodísticas del Petrogate: concretamente, las discusiones entre los dos bandos periodísticos que se formaron alrededor de la pregunta: ¿Qué privilegiamos: la presentación de la información ilegal obtenida en los audios o la persecución a los espías telefónicos? Y, por supuesto, acerca de las salidas de los periodistas antes mencionados - con excepción de Miró Quesada Cisneros - de los puestos que ocuparon hasta octubre de 2008, producidas, según teníamos entendido, a partir de los petroaudios y, de modo coincidente, con una reestructuración en la composición de fuerzas dentro del Grupo El Comercio.
Este hecho fue reconocido por Gustavo Gorriti, tanto en un debate similar al que venimos presenciando como en un artículo en Caretas. Cito sus palabras:
Los blogs han sido el principal vehículo de información sobre lo que sucedió dentro del grupo El Comercio. Quien deseaba estar informado tuvo que consultar los blogs. La diplomacia intraperiodística moduló a lo Valdivieso las referencias al caso, salvo una que otra excepción. En este caso, solo hay que agradecer a los blogs por su información.
Ello fue en respuesta a un artículo publicado por Hugo Guerra en El Comercio en el que mencionaba, como coda, lo siguiente:
Basta, entonces, de crear más líos artificiales en un gremio profesional ya tan golpeado desde la época del montesinismo. No permitamos que el lobby de ciertos grupos de presión y algunas ONG trate de pescar en río revuelto. Que la politiquería barata, la desinformación y la irresponsabilidad no se adueñen de las salas de redacción serias, porque ya bastante daño hacen esos bloggers que pretenden hacer un necio periodismo de periodistas.
¿Fuimos necios? Creo que la respuesta en ese momento y ahora es unívoca: no. Y no lo fuimos porque, como lo mencionamos al inicio, los blogs son hechos por ciudadanos de carne y hueso, con derechos, que tienen todo el derecho de opinar y expresar su preocupación por aquellos tópicos de su interés. Y para muchos de nosotros, era realmente preocupante la salida de tres periodistas que, con errores y aciertos, gozan de credibilidad en el medio y que, hasta donde vimos, de alguna manera eran “sancionados” por cumplir con los Principios Rectores del grupo editorial en el que trabajaban.
Pero, además, había otro punto en el que debe hacerse énfasis: la necesidad de transparentar las decisiones de los medios de comunicación. Como bien lo señala Gorriti:
Entonces, los medios principales, sobre todo los de referencia, tienen un accionista que no cobra dividendos pero que tiene derecho a todas las explicaciones: el pueblo. Cuando se ha logrado, en todo o en parte, esa relación fiduciaria y se la pierde, no solo sufre el medio: la libertad de prensa se desnaturaliza y la democracia entra en peligro.
Por eso es una falacia sostener que unos despidos vinculados con la investigación periodística de una escandalosa corrupción son un asunto empresarial en el cual nadie tiene por qué meterse.
Por lo contrario, todo el mundo debe averiguar y meterse. Y el periódico o los periódicos deben sentirse obligados a examinar en público y con toda claridad sus decisiones respecto del manejo informativo en asuntos de importancia central para el país.
A mi modo de ver, este fue uno de los principales errores del grupo El Comercio: no hacer transparentes sus decisiones o sus vínculos empresariales. Por ello fue que un puñado de blogs presentaron cierta información que era correcta y no falseaba la verdad, pero que creíamos conveniente que el público sepa para que se forme su opinión. Era nuestro derecho presentarla y también era derecho nuestro exigir al grupo periodístico más importante del país una explicación clara y directa de lo que venía aconteciendo en su seno.
Al final, tanto Uceda como Miró Quesada Rada terminaron confirmando la hipótesis de Roberto Bustamante:
El diario Perú.21, creo, cumplió un fin bastante definido a inicios de la década, en los primeros años del gobierno de Toledo (con los recuerdos de del gobierno de Fujimori y de la fallida transición con Paniagua). Digamos que el equilibrio de fuerzas conservadoras (que sostuvo al fujimorismo) se ha recompuesto y ya no es necesario una línea editorial como la que mantenía AAR. Sale. Aunque causó harta sorpresa, no deberíamos asombrarnos. El Comercio (y sus distintos productos) ha tenido una línea conservadora histórica y más bien, lo de Perú.21 fue una suerte de intermezzo, una corta desviación de su tradición periodística.
De hecho, el reposicionamiento de un diario tradicionalmente conservador y de sus medios tabloides, en medio de cambios sociales importantes, es una tarea pendiente dentro de la corporación. Francisco Miró Quesada lo entiende así, pero, por la coda de Uceda, todo indica que se ha convertido en rehen de quienes lo pusieron en el sillón de director.
Es por ello que, además de la propuesta del defensor del lector, Eduardo Villanueva acierta en lo siguiente:
Todos los miembros de los directorios de empresas mediáticas deberían dejar en claro cuáles son sus relaciones empresariales, y cualquier conflicto de interés entre lo que hace el medio y lo que hace el empresario debería ser puesto explícitamente, en blanco y negro, a la hora de cubrir un hecho o investigar algo. No se espera que se inhiban o que se alejen: solo algo tan simple como decir “en el tema del aeródromo de Collique, este diario quisiera aclarar que un miembro del directorio del grupo empresarial al que pertenece tiene un familiar participando en una licitación para utilizar los terrenos; exponemos esto para evitar cualquier malentendido”.
Sin duda, en medio de sus celebraciones, los miembros de la familia Miró Quesada bien podrían hacer un alto en el camino para analizar la situación. Material humano y buenos periodistas tienen en sus 5 diarios y 2 canales de televisión. La pregunta de fondo es si se acuerdan de sus principales clientes, que no son los que ponen avisos, sino nosotros: los ciudadanos.



Entradas (RSS)