Archivo de 27 Diciembre 2008

Medios de Comunicación

En un año en el que los medios de comunicación han sido la noticia, cabe hacer un balance de tendencias, modas y hechos que marcaron a los mismos durante este año, con especial énfasis en su relación con el poder.

TELEVISION: UN AÑO FEMENINO

Patricia Salinas, en Caretas, acierta en señalar que fueron las mujeres las que marcaron este año televisivo. Para ella, fueron principalmente dos: Gisela Valcarcel y su reentré triunfal de Bailando por un Sueño - con polémicas sobre las votaciones, cambios de reglas y una conducción que mezcló lo lúdico y su reciente conversión al cristianismo evangélico -, que le permitió encabezar la Teletón con baile presidencial incluido.

La otra fue Magaly Medina, también en el ojo de la tormenta por un ampay armado a un jugador de fútbol, pero, por sobre todo, por su carcelería debida a la pérdida de un proceso por difamación ante Paolo Guerrero. Entre la polémica sobre si la sentencia estuvo o no bien motivada y sobre cuales eran los límites de los continuos excesos de Medina, lo cierto es que quien perdió fue la autorregulación de un medio que, no olvidemos, se basa en la misma para su control, lejos de censuras y censores ad hoc. Amen, claro, del drama personal que significa la prisión en si misma.

Pero otras damas hicieron noticia en la tele. No en vano son ellas quienes comentan ahora la noticia de modo más punzante. De un lado, Cecilia Valenzuela terminó la más baja de sus temporadas, con cierre voluntario de su Ventana Indiscreta, que terminó desgastada entre sus aplausos al gobierno y al empresariado sin ningún matiz, pero, sobre todo, por la pérdida de credibilidad que tuvo tanto en reportajes como en comentarios. Del otro, Rosa María Palacios sumó gestos e ironía, los que mezcló con ventilación de críticas al gobierno, preguntas incómodas, reportajes destinados para procesar problemas cotidianos - lo que juega en pared con su trabajo en Radio Capital - y campañas cívicas. Palacios, irreductible en su liberalismo político y económico, sigue siendo la presencia política de las 11.

En la ficción y el entretenimiento, también las mujeres fueron las que marcaron. Tula Rodríguez ventiló embarazo y vida privada en su mediano programa de mediodía, provocó polémica, parodia y fracaso de miniserie construida en torno a su propia historia. Mayor éxito tuvieron dos miniseries protagonizadas por mujeres: El Gran Reto, que le sacó la vuelta al rito de los danzaq con una presencia femenina y Sally, una correcta creación de Aristóteles Picho sobre la Muñequita Sally, cantante folklórica trágicamente desaparecida en el 2007. Y el gran fracaso ficcional, Magnolia Merino, pecó en programar erradamente y parodiar chapuceramente al gran monstruo de la televisión peruana.

Ello no implica que no existieran hombres que marcaran algunas tendencias. Los más polémicos en ello fueron Aldo Miyashiro y Beto Ortiz, que en Enemigos Íntimos procesaron coyunturas sociales a las que Prensa Libre no es tan afecta, pero que, cuando hicieron política, primaron las fobias de Beto, los silencios de Aldo y los celos de Baruch Ivcher. Mientras, que, de otro lado, el otro regreso fue el de César Hildebrandt, en un programa (y canal) modestos en pretensiones, pero con la ventaja de contar con el periodista más opositor y antisistema del espectro televisivo.

En lo que se refiere a la relación con el poder, dos fueron los hitos. De un lado, el cuestionamiento a los métodos de reparto de la publicidad estatal se puso de manifiesto cuando se descubrió el affaire RBC, canal vinculado en ese entonces al hijo del Presidente del Consejo de Ministros. Del otro, la denuncia de Cuarto Poder sobre los petroaudios puso en complicaciones al gobierno y abrió polémicas y despidos en otros medios de comunicación, algunas de las cuales se consideraron como funcionales a un gobierno que, de modo abierto, ha admitido que su principal oposición se encuentra en los medios.

LA RADIO MATUTINA

Si hay algo que marca a la radio es que sus horas más escuchadas están entre 5 de la mañana y el mediodía. Y la competencia, en estos años, se ha incrementado, sobre todo en lo que respecta a la oferta de noticias y comentarios de actualidad.

Entre 6:15 y 7:20 am, Raúl Vargas reina en el dial de RPP. Cuando comenta - pero sobre todo, cuando se enfada - en esa hora donde no hay casi competencia, Vargas termina modulando opiniones en ese gran espacio de opinión negociada que a veces resulta siendo RPP. A partir de las 7:20, se modula, entran los columnistas económicos como Rafael Hidalgo y PPK y hasta que Patricia del Río y Alvarez Rodrich formulan alguna pregunta interesante, la medianía de la inmediatez de los reporteros es la única que mantiene viva a la radio más importante del país.

En la competencia, hubo novedades. De un lado, el paso de CPN Radio a otro grupo empresarial, vinculado con la minería, dejó de lado en mucho el seguimiento a la agenda política, ganó en entretenimiento, pero dejó de marcar pautas con entrevistados de otras tiendas que no necesariamente pasaban por RPP. Ese vacío lo cubrió No Hay Derecho, un espacio alquilado por el IDL a Radio San Borja, que si bien tiene las virtudes y defectos de ser un programa hecho sobre la agenda de una ong, tuvo la virtud de tocar temas y traer invitados poco frecuentes en otras frecuencias.

La novedad principal ha sido Radio Capital, con un formato bastante cercano a las radios españolas de opinión, con la presencia de periodistas de peso y líneas abiertas para discutir diversos temas durante sus horas de programación. El peso, sin duda, está en la programación de lunes a viernes, donde se alternan diversos estilos y conductores. Lo mejor, hasta ahora, las horas de Philip Butters. Claudia Cisneros, Juan Carlos Tafur y Rosa María Palacios. El público, sobre todo taxistas y amas de casa, se suma a las ganas de participar que tienen muchos y que este medio permite.

PRENSA ESCRITA: TERREMOTOS Y ENEMISTADES

Sin duda, los cambios mayores se produjeron en el Grupo El Comercio. De un lado, Alejandro Miró Quesada Cisneros dejó la dirección del decano, en medio de cambios en el equilibrio de poderes dentro de la propia familia conductora de este medio. Francisco Miró Quesada Rada asumió la dirección, con un tono - sorprendentemente - más conservador, que algunos atribuyen al editor de Opinión Hugo Guerra y con una marcada tendencia a “promover la gobernabilidad” asociándola, por momentos, a cierta condescendencia con el Presidente de la República. Aún así, El Comercio siguió siendo el diario que marca referentes, últimas palabras y algunas novedades, como, durante este año, lo fue SIC, la página de jóvenes del diario que ha ido mejorando con el transcurrrir de las semanas.

Pero el terremoto mayor se produjo en Perú.21. El diario que se convirtió en la respuesta liberal a su propio hermano mayor y a Correo perdió parte de su identidad con el despido de Augusto Álvarez Rodrich, debido a sus discrepancias editoriales con los accionistas de El Comercio. AAR le dio personalidad propia al diario, que también perdió a sus columnistas. De a pocos, el medio ha entrado a una fase de transición, en la que la opinión de Fritz Du Bois aún no se nota, pero que ha traido a nuevos columnistas y mantiene a su buena planta de reporteros y editores. Aún se verá en el 2009 que ocurre con este medio.

La República capitalizó esta pérdida de espacio y consolidó un conjunto de columnistas que promete ser lo mejor del medio. El diario sigue apostando a su crecimiento empresarial y a un mejor manejo de su imagen. El golpe más serio que tuvo fue la partida de Alfredo Marcos, luego que se revelara sus tratos comerciales con el actual gobierno.

En otros medios, los vecinos inamistosos de la prensa escrita se llaman Correo y La Primera, enfrascados en peleas entre sus directores y secciones de trascendidos. Lo peor del caso es que, líneas editoriales al margen, el estilo panfletario, la puya ideológica y algunos columnistas destacables (Salinas y Valdivia de un lado, Hildebrandt del otro) caracterizan a ambos medios.

BLOGS

Espacios en clave mucho más alta que el resto de medios, la blogósfera ya no solo fue una moda, sino que se convirtió en espacio de debate y procesamiento de coyunturas que otros medios no tocaron o pasaron ligeramente, ciertas investigaciones o pepitas que surgieron desde las entrañas de Internet y polémicas sobre su posible fenecimiento o reconversión animaron el año en lo positivo. En lo negativo, queda en el balance cierta tendencia a considerar al medio más importante de lo que es, lo que genera que a veces los bloggers hagan una réplica del “periodismo sobre periodistas” que termina convirtiendo debates o encuestas en duelos de egos.

Pero el mejor balance sobre los alcances y límites de la blogósfera lo pone Eduardo Villanueva:

Y es que desde hace un buen tiempo, con las comunidades virtuales, los softwares sociales y la ilusión renovadora que nace con la Internet y los nuevos medios, muchos asumen que vivimos un auge en las relaciones sociales; otro por el contrario, proponen que la existencia de estos artilugios electrónicos no hace más que de espectros que suplantan la realidad social. Lo cierto que es que cada vez es más fácil encontrarse en un espacio de refuerzo permanente de nuestros prejuicios y sofismas, sin necesidad de argumentar en favor de ellos, o siquiera entender la precariedad de los argumentos que usamos.

Esto se disgrega al espacio público virtual. El Quinto Estado del que habla William Dutton, el tejido potencialmente global de interesados en dialogar intensamente sobre temas específicos, de importancia global, es una posibilidad que constatamos mínimamente cuando enunciamos la existencia de una “cholósfera”, una esfera de blogs peruanos. Más allá del cliché odioso, que prefiero reemplazar por la “blogachada” por razones que espero sean más claras al final de esta larga disquisición, lo que proponemos es que estamos todos en esto y que de alguna manera, algo logramos en común. Los 10 momentos de la cholósfera de Marco Sifuentes, son algo así como el Salón de la Fama de la trascendencia novomediática peruana: cómo pasar de la capilla a la sociedad.

Ciertamente, ha ocurrido. Aunque quizá tampoco ha ocurrido. Las correas de transmisión entre la sociedad, la prensa y la polity / el gobierno en el Perú se rompieron con la república oligárquica, y no han vuelto a establecerse. Esto está claro: el mejor ejemplo fue Fujimori. Buscando algo que la reemplace, los blogs y sus parientes tratan de ofrecer algo que permita que la indignación no requiera capital para lanzar un diario, y que tenga más alcance que un dazibao o una hoja mimeografiada. Cuando se trata de adoptar un congresista o de revelar menjunjes del faenón, finalmente se intenta canalizar la voluntad de algunos por una patria mejor.

No ha funcionado, digámoslo de frente. Como acota Marco, por más rebote mediático que le dio a este intento la periodista más consciente de la existencia de la blogachada, Rosa María Palacios, igual no pasó nada, e incluso los queridos otorongos se subieron el sueldo para hacerse la vida más fácil. El sector más pensante de la blogósfera local, con más intención de “hacer patria”, lo intentó y falló. Al menos se ganó el insulto del año.

Ahora, se intenta aumentar y mejorar el debate sobre la ciudad, a partir de la situación en San Marcos o de las idas y venidas sobre la Costa Verde, o para difundir position papers sobre el Tren Eléctrico. Todos estos son intentos fascinantes pero finalmente insuficientes. El grupo de buenos muchachos (no en el sentido de Scorsese) que trata de ampliar el debate público no logra trascender sus propios alcances. El quiebre entre lo que se intenta y lo que realmente ocurre sigue siendo inmenso. Y se va a poner peor cuando comience el período electoral: no importa cuánto lo intenten, los blogueros no van a conseguir que Castañeda hable en serio, ni siquiera que asuma su responsabilidad por brutalidades como su pésimo manejo de las revisiones técnicas o su carencia de política urbana más allá del concreto y chorritos de agua. La percepción nacional sobre las obras seguirá bastando.

La blogachada no logrará que el 2011 sea una elección entre el malo conocido, el muertito reaccionario, la hijita de papá y el chavista sin plata. El debate no mejorará. La capilla no saldrá de sus confines, porque la sociedad peruana sigue siendo fragmentada y fracturada.

Esto no impide que valga la pena intentarlo.

Ciértamente, lo seguiremos intentando.

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