ALAN Y LA PRENSA
Escrito por: jgodoymejia en Alan García, César Hildebrandt, Juan Carlos Tafur, Pedro Salinas, periodismo, prensaAyer por la noche conversaba con un amigo sobre el libro de Pedro Salinas, Rajes del Oficio, al que calificamos ambos como un estado de la prensa en la primera década del siglo XXI.
Pero leyendo los diarios de hoy, diría que dicho estado, reflejado a través de las opiniones de los periodistas más independientes del medio - aunque se cuela por allí un director de un medio que es candidato a dirigir El Peruano -, es parcial.
Sin duda, existen periodistas que tienen la valentía de decir, todos los días, lo que piensan y lo que sienten, sobre todo frente a un gobierno al que hay varias cosas que criticarle.
El problema es que parecen islas en medio de un tono general en que, como dice Salinas en una entrevista para Dedo Medio, a Alan García lo creen un Churchill en algunos medios de comunicación. Y yo añadiría que, peor aún, el Presidente cree lo mismo.
Ello explicaría lo relatado en el editorial de Augusto Alvarez Rodrich de hoy: el Presidente cuadra a un conocido reportero de RPP y le insinua que su director de noticias (Raúl Vargas Vega) y su dueño (Manuel Delgado Parker) no harían preguntas incómodas.
Es cierto que todo Presidente busca tener “buena prensa”, es decir, que le pregunten más por los supuestos logros y obras físicas antes que por los cuestionamientos. Ello explica, por ejemplo, porque Luis Castañeda Lossio hace de mudo casi todo el tiempo, con excepción de presentaciones complacientes en los noticieros de la mañana para presentar sus nuevos proyectos. Y ese es un mal que no solo caracteriza a García, sino a casi todos los detentadores de poder en el Perú.
El problema está cuando se tiene un Presidente al que no le gustan los contrapesos a su poder, frente al cual existe una oposición cada vez menos importante y en un país desinstitucionalizado donde la prensa es el único vehículo a través del cual la ciudadanía expresa lo que siente y se pueden hacer denuncias.
Y, para complicar más las cosas, cuando existen propietarios de medios de comunicación que hacen difícil tener una relación independiente con el poder. Ello explica las dificultades de César Hildebrandt o Juan Carlos Tafur, por mencionar dos ejemplos, de encontrar medios en que los cobijen. A pesar que finalmente se logran ubicar, toma tiempo que vuelvan a reencontrarse con su público.
Casos de intentos de control y amedrentamiento también han existido: la compra de contenidos al diario La Razón, el caso de los periodistas golpeados por bufalos apristas hace un año, el reciente affaire Salgado - Ivcher o la conversión de Tv Perú en Tv Apra son ejemplos de ello.
Sin duda, coincido con varios de los entrevistados por Salinas en su libro cuando señalan que la relación entre el poder y la prensa debe ser difícil, complicada y en la que las distancias deben estar presentes. El problema está cuando el detentador del poder no comprende dichas relaciones y pretende que bailemos todos al son que nos toca, sobre todo, cuando no sabe explicar problemas que nos agobian a todos.




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