
Es decir, lo que no se ha hecho en años se pretende hacer en semanas. Claro, la idea es presentar la mejor imagen posible ante el extranjero, pero no exageren no? Digo, con o sin cumbres, está bien la remodelación, pero al menos termine la vía expresa primero! Está creando gran incomodidad a miles de transeuntes y transportistas!
Inexplicable, porque pecaré de ignorante, pero no he encontrado a nadie que me explique la sinuosa lógica por la cual el remozado carril central de la Vía Expresa se ensancha y se angosta, se vuelve ora de tres carriles, ora de dos, a veces dos a la izquierda y uno a la derecha o viceversa.
Estos dos comentarios de Catalina y de Fabber, dos ciudadanos limeños como yo y como muchos de los que leen este blog, reflejan lo que muchos sentimos ante el desorden de la ciudad, ante tantas obras viales que, aunque necesarias, demuestran ser improvisadas y poco planificadas.
Me pregunto: Si se sabía desde hace algunos años que habrían dos cumbres internacionales en Lima, ¿por qué las obras se han hecho a ultimo momento? Y, en el caso de la Vía Expresa, ¿no se ha tomado en cuenta los errores en experiencias similares como el Transantiago o Transmilenio?
Pero nuestro alcalde, Lu Castañeda, ha optado por romper su silencio, claro, no para responder a los cuestionamientos de los vecinos, sino para decir cosas como esta:
“Lo que pasa es que quienes critican eso todavía andan con una mentalidad muy pequeña, una mentalidad de bodeguero. Las cosas ya cambiaron”.
Quizas al alcalde le convendría darse una vuelta por la ciudad, cuestión que parece no hacer, y percatarse que los bodegueros, a los que ha intentado menospreciar, son gente bien chambera y emprendedora. No en vano de una bodega salió un imperio de supermercados a escala peruana. Y creo que cualquier persona que tiene espíritu de emprendimiento querrá que su ciudad tenga un norte y no sea una seguidilla de huecos, cemento sin sentido y caos vehicular.
¿Y por qué Lu Castañeda da una respuesta tan destemplada? Fácil, 83% de aprobación en las encuestas y la convención de que los de arriba y los de abajo solo piden cosas básicas a su alcalde y no una gestión que vaya más allá de lo mediocre o de la placa de inauguración. La carencia de una visión nos deja sin revisiones técnicas, con una Vía Expresa defectuosa, sin mirar al mar que tenemos como privilegio y dejando a los alcaldes distritales lidiar con una distínción entre espacios públicos y privados que no se tiene en una ciudad que ha crecido caóticamente.
Pero no ha sido la única autoridad local con complejo de personaje de Chespirito. Ayer, un presidente regional se creyó Chaparrón Bonaparte y no precisamente por su parecido con Valentín Paniagua.
Hernán Fuentes es el controvertido presidente regional de Puno, cuyo estilo radical le ha valido no pocas críticas, estilo que mezcla a Hugo Chávez - a quien califica como presidente democrático (¿?) -, Antauro Humala y que aprovecha un tejido social debilitado para poder gobernar con cierta comodidad, aunque no con pocas dificultades.
Pues Fuentes se ha mandado con dos declaraciones que denotan su deseo de ser “yo el supremo” en su región, olvidando que pertenece a un Estado nacional. Primero, con su deseo de hacer un examen nuevo a los maestros de su región, para cubrir las plazas pendientes, olvidando un acuerdo entre los Presidentes Regionales y el Ministerio de Educación, mediante el cual éste último se encargaría del proceso de nombramiento de docentes.
Pero lo de Fuentes ayer fue para el escándalo. Expresó su deseo de convertir a Puno en un Estado Autónomo, sobre la base de un presunto federalismo que debiera adoptar el Perú. Fuentes ignora que los gobiernos federales se formaron porque entidades estatales pequeñas se juntaron en una mayor y le delegaron facultades, no al reves. El Perú siempre se definió como Estado unitario y ni siquiera se planteó el debate sobre su “federalización”, debido, justamente, a que su origen como Estado no fue ese.
En el fondo, Fuentes lo que entiende por descentralización es hacer lo que le da la gana, sin que el gobierno central lo controle. Pero de eso no se trata un proceso de descentralización, que tiene que ver con la creación de autoridades y aparatos de poder más cercanos a las necesidades básicas del ciudadano, sobre la base de las distintas realidades locales. Tan repulsiva ha sido la propuesta que el líder de la Asamblea de Presidentes Regionales, Yehude Simon, ha rechazado semejante barbaridad.
Y para remate, Fuentes es cuestionado por los propios congresistas de Puno, por gastos que no puede sustentar como la adquisición de una camioneta último modelo por 122 mil nuevos soles, para uso del Presidente Regional, o los 4 millones 249 mil 104 nuevos soles que se ha presupuestado para “propinas” (¡!).
Parece que hay autoridades locales que piensan que la gente dice que ellos están locos y que son ellos los que están en la razón. Sin embargo, no terminan de entender que con ello minan un proceso de descentralización que es vital para el país. La necedad y la incompetencia se dan la mano.
MAS SOBRE EL TEMA:
Augusto Alvarez Rodrich: El Plan de Fuentes
Roberto Bustamante: Castañeda habla
Utero de Marita: Castañeda contra los bodegueros
Menos Canas: Sin fuentes
Fabber no duerme: Lo inexplicable: la Vía Expresa de Castañeda
Cuaderno de Borrador: Por estas calles, por estas pistas