Archivo de 14 Marzo 2008

Luego de 10 meses de triste espectáculo, el escándalo Tula Benites ha dejado varios damnificados en la política peruana.

Ya en otros espacios se ha hecho referencia a como el Congreso ha quedado seriamente averiado en su imagen ante la opinión pública por una primera votación vergonzosa y una rectificación que, aunque saludable, ha sido efectuada por presiones de la opinión pública.

Pero el otro gran dañado es el Partido Aprista Peruano. Si bien también los fujimoristas también votaron a favor de salvar a la Canchaya del APRA - luego de unas declaraciones de Alan alabando al reo de Barbadillo -, digamos que no es sorprendente que los defensores de un sentenciado a 6 años de prisión traten de salvarle la vida a alguien que puede ir por tiempo similar a Santa Mónica.

El caso del APRA resulta distinto por varias razones. Es, a pesar de las discrepancias que se puedan tener con los apristas, un partido democrático y que cuando ha sido oposición ha denunciado varios hechos de corrupción que incluso le han costado bastante caro a sus parlamentarios. Cabe recordar que cuando Jorge del Castillo le filtró a Liberación las cuentas de Vladimiro Montesinos en el Banco Wiese, ello le costó persecusión a su esposa y a su cuñada, esta última, principal sindicada para pasarle el dato al entonces congresista.

Y claro, aunque ahora suene a papel mojado, hay que recordar que el APRA firmó un Compromiso de Lucha contra la Corrupción, días antes de la segunda vuelta.

Por último, por cierto, en casos similares a los de Benites, se votó de forma rápida y las bancadas involucradas no hicieron espíritu de cuerpo (ni de carnet) con los sancionados.

Para complicar más las cosas, este tema ha revelado una serie de pugnas internas dentro de Alfonso Ugarte. Tanto Alan García como Mauricio Mulder habían dado la orden de votar para sancionar a Tula Benites - claro, solo por un delito en lugar de tres - y la bancada se les insuordinó, bajo el liderazgo de José Carrasco Távara, quien fue uno de los parlamentarios que obstaculizó permanentemente la acusación constitucional contra Benites. Así, se produjo la escandalosa votación aprista del miércoles:

En contra de la acusación: Tula Benites (votando por salvarse a ella misma, cuestión por la que Luis Gonzáles Posada deberá dar una explicación), María Balta, Tomás Cenzano, Luis Giampietri, Humberto Falla, José Macedo, Elías Rodríguez (el parlamentario cuestionado por sus vínculos con los Sánchez Paredes) y Fabiola Salazar.
Se abstuvieron: Nidia Vílchez, Luis Wilson, Luciana León, Mario Alegría, José Carrasco, Wilder Calderón, Miguel Guevara, Lourdes Mendoza, Javier Valle Riestra y Julio Herrera.

Tan grave fue la cosa que Mulder tuvo que decir: O Tula o yo. Y aún así, votaron en contra, en la rectificación de ayer, Humberto Falla Lamadrid y Luis Giampietri. Falla ha intentado justificarse con lo siguiente:

“La presión mediática hizo cambiar de parecer y, lo único que hecho es ser coherente entre la votación de anteanoche y ayer. Ayer, de pronto, y por la presión mediática, se cambió opinión. Yo creo que no le podemos endigar dos delitos que son un imposible jurídico”

Justificación que, por cierto, calza letra a letra con las palabras de Tula Benites.

Y en cuanto a Giampietri, es la primera vez que veo que un Almirante se amotina ante una orden de su superior. Claro, su trayectoria a favor de la impunidad es el precedente perfecto a su conducta de estos días. Y claro, como es el Vicepresidente y para estas cosas si lo consideran como “invitado” del Partido, Mulder ya adelantó que no lo van a sancionar. Tan grosero ha sido el asunto que el habitualmente mesurado El Comercio dijo hoy:

¡Y qué decir del vicepresidente de la República Luis Giampietri! Votó como un fujimorista más, incluso ayer, en contra del desafuero de la parlamentaria.

Para culminar, ayer Alan García dijo, al final de su contacto con la prensa:

“Hago un llamado a los compañeros, en este caso como militante aprista, no sepultemos al Apra en Trujillo, no sepultemos al Apra en La Libertad, si quieren hacerlo que lo digan abiertamente, pero yo creo que esto es una bofetada a Trujillo y a La Libertad. Haya de la Torre debe estar conmovido y alarmado por este tipo de cosas”

Pues el caso Benites no es el único de trujillanos, por lo menos hay tres casos en La Libertad que mezclan las pugnas partidarias y los contactos con el narcotráfico que le van a hacer mucho daño si no cortan de raíz con esto.

Y, sí, Haya de la Torre estaría indignado por el olor que parece tener su Casa del Pueblo en estos días.

MAS SOBRE EL TEMA:
Conozca a la sucesora de Tula: Olga Cribilleros
La República: Alan llamó a cuadrar a parlamentarios apristas
Editorial de El Comercio: Oportuna rectificación con otoronguismo vigente
Augusto Alvarez Rodrich: Blindaje y complicidad
Carlos Basombrio: Tula o no Tula, Tula (ya no) será
Utero de Marita: Tula salvaste
Menos Canas: Sí se pudo

Comments 3 Comentarios »