INSEGURIDAD CIUDADANA
Escrito por: jgodoymejia en Luis Alva Castro, Ministerio del Interior, Policía Nacional, protestas, seguridad ciudadanaLas últimas protestas violentas ocurridas en el país durante la semana pasada han puesto en evidencia que el gobierno, además de no tener una política eficiente para el manejo de conflictos, no cuenta con medios adecuados para asegurar la seguridad de todos los peruanos.
Independientemente de quien haya causado la muerte de cuatro personas durante dichas manifestaciones – en particular, los dos campesinos fallecidos en Ayacucho – lo cierto es que la Policía Nacional no ha sido capaz de controlar el uso de la fuerza, sea de sus propios miembros, sea de quienes el Ministro del Interior sindica como las personas que cometieron los asesinatos. Peor aún, la existencia de dos informes contradictorios de la propia PNP hace difícil establecer con claridad que fue lo que realmente pasó, con todos los perjuicios que ello conlleva.
¿Qué nos indica esto? Que no contamos con una Policía suficientemente organizada para afrontar lo que van a ser una serie de protestas sociales, sea por el tema de las cumbres internacionales o por los problemas existentes en el país. Y ello tiene que ver con la ausencia de una reforma policial consistente y que no ha sido retomada luego de los impulsos iniciales a inicios de esta década.
Peor aún, la ausencia de un liderazgo claro en el Ministerio del Interior nos demuestra a las claras que el capricho presidencial al mantener a Luis Alva Castro viene causando efectos perjudiciales. Y no solo se trata de la muerte de ciudadanos, sino de la falta de estrategia para afrontar la lucha contra los remanentes de Sendero Luminoso – y, sobre todo, la carencia de apoyo real, como lo señaló un reciente artículo de Gustavo Gorriti en Caretas – o los temas de gestión referidos a la compra de patrulleros o al manejo de nombramientos dentro de un sector bastante caliente.
En un país tan poco institucionalizado como el Perú, lo que hagan las personas que se encuentran a cargo de puestos de relevancia determina finalmente cual es el destino real de las políticas públicas. Lamentablemente, cuando una persona que no se destaca por su competencia está al frente de estas instituciones, termina perjudicando tanto al gobierno al que dice servir como a un país que requiere que el orden se imponga, con respeto a los derechos humanos y con inteligencia.
(Artículo aparecido originalmente en Prensaperuana.com)
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