¿LIBERTINAJE DE EXPRESION?
Escrito por: Jose Alejandro Godoy en Mario Vargas Llosa, Santiago Pedraglio, cultura popular, debates públicos, libertad de expresiónVarios hechos coincidentes han producido que se vuelva a reabrir el debate sobre la libertad de expresión.
Por un lado, las posiciones a favor y en contra del cierre de RCTV y el rol de los medios de comunicación, a los que los defensores de Chávez acusan de ser “vendidos al sistema”.
Por otro lado, la conferencia del periodista Manuel Jesús Orbegozo, titulada El Boom de los Blogs y el Libertinaje de Expresión, frase esta última que ha suscitado todo un debate en la blogósfera lorcha.
Finalmente, el polémico artículo de Mario Vargas Llosa que, a partir de la publicación de las fotos de Cecilia Bolocco, reflexiona sobre la banalización de la esfera pública y hasta que punto la libertad de expresión puede tener límites más allá de los que señalan los tratados internacionales de derechos humanos.
Como era de suponerse, no ha faltado quien ha tratado de sacar agua para su molino, señalando que el artículo de MVLL se refería a los llamados blogs basura - discusión que no pienso reabrir aquí. Lo único que puedo anotar es que Vargas Llosa no señala que debe censurarse el contenido de los medios, así que aquellos que con ínfulas censoras debieran leer más detenidamente el último párrafo del artículo del escritor.
Sin embargo, hay un debate mayor que sí se desprende del artículo del más célebre de nuestros escritores: ¿En qué consiste la “banalización de la esfera pública? ¿Son los medios los responsables de la creación de la “civilización del espectáculo”?
Hoy Santiago Pedraglio intenta hacer una respuesta a Vargas Llosa, desde su posición de izquierda. Para él, la llamada “civilización del espectáculo” es producto de los defectos de los dos valores que el escritor defiende: la libertad y el mercado. Quizás Pedraglio, quien es una de las personas más inteligentes de la orilla izquierda, podría hacerse estas dos preguntas. La primera: ¿es el mercado el culpable de una crisis de valores o de un decrecimiento en el nivel del debate público? La segunda: ¿quién debe regular y qué debe regular, de acuerdo a lo que señala en su comentario? Ninguna de las dos cosas queda meridianamente establecida en su texto.
Coincido en que el nivel del debate público en los medios de comunicación es bastante pobre. Pero creo que las causas no están en los medios de comunicación social o en el mercado.
Una de las cuestiones que frecuentemente se plantea un críticos de los medios como Fernando Vivas es ¿deben cumplir un rol de “educación”? No. Su objetivo no es la formación académica de las personas. Pero al ser los principales formadores de opinión pública de este tiempo, pueden mejorar su nivel, por lo que puede (y debe) reclamarse esa mejoría, pero no por ello tiene que venir alguien a imponernos que ver o que no ver (sino veamos el ejemplo de Chávez en Venezuela). Cabe recordar también que los medios terminan siendo - en parte - reflejo de la sociedad en la que se desarrollan.
Noto, además, dos obsesiones de quienes tratan este tema en las orillas opuestas: por un lado, el escándalo frente a la cultura popular, casi como una pose de “yo soy más culto que el otro”; del otro lado, una teoría de la conspiración sobre “lo que los medios se callan”.
Sobre lo primero, conversando con un amigo llegabamos a la conclusión de que en realidad la cultura popular puede tratarse con altura y nivel tanto en los medios como en el círculo académico. Menospreciarla al punto de señalar que no existe o tratarla como si fuese una “noticia pintoresca” es negarle su reconocimiento como parte de las manifestaciones de la gente. A mi me parece igual de culto un ensayo de Levinas, como un estudio antropológico sobre Trampolín a la Fama o un buen reportaje sobre los graffitis o la Muñequita Sally. Esa obsesión por lo “culturoso” ha creado una suerte de snobismo culposo.
Del otro lado, la existencia de medios como internet o los blogs hecha por tierra las cuestiones de la manipulación mediática. Existe en este momento tanta información como nunca hemos tenido. Y varios de los profetas de la postura del complot terminan siendo tan o más tendenciosos que los medios a los que critican. Quizás el caso más claro, por lo cercano a nosotros, es el de Guillermo Giacosa, una persona medianamente inteligente, pero que desde un tiempo a esta parte termina viendo que todo aquello que se oponga a Estados Unidos es per se bueno, Chávez incluido.
Termino. Creo yo que los términos del debate público pueden modificarse - y de hecho ya se están haciendo con los blogs - pero no creo que para ello deba existir un ánimo censor. Si se quiere que se traten temas de fondo en los medios, quizás haya que buscar fórmulas más imaginativas o creativas de hacerlo. Y claro, hacer un esfuerzo por tener una educación de mejor calidad, pues de lo contrario, seguirán siendo pocos los que intervengan en la esfera de la opinión pública o lo harán de manera desinformada. Un sistema educativo que ayude a discenir y ser críticos es quizás la mejor herramienta para tener una mejor ciudadanía.
MAS SOBRE EL TEMA:
Roberto Bustamante: Mario Vargas Llosa y la sociedad del espectáculo



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