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Otro candidato al TC que debería renunciar

Ya anteriormente este blog había cubierto las andanzas abogadiles y políticas de Vladimir Paz de la Barra, candidato al Tribunal Constitucional, seriamente cuestionado por los procesos en los que ha participado como abogado y por muchas cosas más. Y no faltó algún defensor anónimo suyo quien me acusó de…desestabilizar al país (!!!) al sacar a la luz aquellas cosas que descalificarían a este personaje para ser elegido para un cargo tan respetable.

Pues bien, hoy Correo termina de darle el tiro de gracia. El diario de Mariátegui da cuenta de que en la celebración por su (efímera) elección coincidieron personas que no debían estar en el mismo espacio - tiempo histórico (como dirían los apristas): por un lado, el juez Angel Romero, cuestionado por irse en contra de un precedente del Tribunal Constitucional y en capilla ante el Consejo Nacional de la Magistratura, que tendrá que decidir finalmente su destitución; por otro lado, tres miembros del CNM, que tienen que ver su caso: Maximiliano Cárdenas (a la sazón, presidente de dicho organismo), Efraín Anaya y Carlos Mansilla. Sin duda, van a tenerse que inhibir en este tema. Y, por decoro, Paz de la Barra debería renunciar a su postulación.

De paso, Correo mata otro pájaro: la propuesta que algunos juristas y columnistas habiamos hecho para que el Consejo Nacional de la Magistratura se encargue de la selección de los magistrados del Tribunal Constitucional, previa modificación constitucional. Luego de este nuevo escándalo, dicha propuesta resulta inviable, por lo menos por ahora.

Sin embargo, como queriendo demostrar que no todo se puede hacer bien, Aldo Mariátegui hace lo que un periodista no debe hacer en estos casos - como lo señaló acertdamente Rosa María Palacios: tener candidatos propios y hacer campaña por ellos. Todo el halo de imparcialidad que pudo haberse tenido con una investigación seria se va por la borda cuando uno lee el editorial de Aldito (así como el del lunes) y ve que el buen Mariátegui sigue sin diferenciar intereses privados de temas públicos.

MAS SOBRE EL TEMA:
Pepitas y OcraM te cuentan sobre el asesor fujimorista de Mercedes Cabanillas.

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Las críticas sobre la elección de magistrados del Tribunal Constitucional han recaído principalmente en tres temas: la designación del cuestionado Javier Ríos Castillo, la poca transparencia con la que se ha llevado a cabo el proceso y, finalmente, los enjuagues en los que los empleados de la Presidencia del Congreso estuvieron involucrados.

Pero vale la pena detenerse en dos aspectos que no han sido lo suficientemente abordados: el proceso de selección en sí y los cuestionamientos a otro de los magistrados elegidos por el Congreso.

Con relación al proceso de selección, ayer el abogado Camilo Carrillo - pòstulante al TC y militante aprista - dio algunas precisiones sobre varias deficiencias de los procedimientos. Según lo que relató en el programa Sin Rodeos, las hojas de vida contenían un criterio que parece bastante superfluo para evaluar a los candidatos: la cantidad de condecoraciones que tenìan.

Pero aspectos que Carrillo - y creo que cualquier persona de sentido común - consideraría como necesarios, no fueron tomados en cuenta por el grupo evaluador liderado por Aurelio Pastor: conocimientos informáticos, idiomas, experiencia en la judicatura o como árbitros. Cuestiones que te preguntan en los exámenes para ser juez, en los concursos organizados por el Consejo Nacional de la Magistratura.

Es decir, ya desde allí, desde los criterios puestos para pedir la Hoja de Vida de cada candidato, no se tomaba en cuenta todos las calificaciones necesarias para ser un buen magistrado.

Lo segundo tiene que ver con Vladimir Paz de la Barra, el otro personaje cuestionado que queda en los aún electos como jueces constitucionales. Dado que las baterías de críticas se han centrado en Ríos Castillo, el ex decano del Colegio de Abogados de Lima ha pasado bastante piola con relación a las serias cuestiones que, recién después de su designación ha comenzado a responder, y no siempre de la manera más acertada.

El cargo más grave contra Paz de la Barra es su actuación como abogado en un caso bastante polémico. Ocurre que ha patrocinado a Angel Romero, ex presidente de la Corte Superior de Lima en un caso que comprende el apartamiento de este juez de un precedente obligatorio del Tribunal Constitucional. Es decir, Paz de la Barra está defendiendo que se vayan contra lo que señala su ¿nueva? chamba como cuestión vinculante para todos los jueces.

El caso es el siguiente: en 1992, varios trabajadores del Banco Central de Reserva cesaron en sus funciones de manera voluntaria, luego de acogerse a los llamados “incentivos” para dejar su puesto. En los siguientes años se hicieron varias demandas sobre el caso, todas fueron denegadas. En el 2004, el caso llegó al TC y dijo que este tipo de salidas del empleo no fue un cese colectivo. Al año siguiente, en dos oportunidades, el TC establece que los casos parecidos al de los ex trabajadores del BCR deben resolverse en otro tipo de proceso que no sea el amparo. Echando por la borda dichos precedentes, la sala presidida por Angel Romero da una sentencia en favor de estos trabajadores.

El procedimiento ante la Oficina de Control de la Magistratura ha dado como resultado la recomendación de la destitución de los magistrados que integraron la sala de Romero - claro, incluyéndolo a él -, no solo por apartarse de un precedente obligatorio, sino porque se encontraron otro tipo de irregularidades igualmente serias, como el favorecimiento a personas relacionadas con Romero y otro vocal que intervino en la resolución del caso, Néstor Pomareda.

Frente a esto, Paz de la Barra ha pretendido justificarse en la libertad de elección de los clientes que tiene todo abogado. Pero, como lo dijo Francisco Eguiguren en una conferencia sobre justicia en la que estuve el viernes, los límites éticos son bastante importantes para decidir que caso patrocina o no un abogado, dado que siempre se va a intervenir en un conflicto de intereses. Y, aunque toda persona tiene derecho a la defensa, tiene que ser lo suficientemente conciente de lo que está defendiendo. Para Paz de la Barra, al parecer, eso no es problema.

Y claro, el cuestionado abogado no pensaba renunciar. Claro, hasta ayer que, cuando Mercedes Cabanillas y el APRA en su conjunto dijeron que la elección se anulaba, ahora viene a proponer una renuncia en bloque de los 3 magistrados electos que quedan. A estas alturas me queda claro que este personaje quiere salir con algo de dignidad, pues sabe que en el debate parlamentario varias bancadas van a recordar sus pecados, que también incluyen una destitución como juez por la pérdida del expediente del narcotraficante Evaristo Porras Ardila - cuyo abogado era nada menos que Vladimiro Montesinos - con lo que ese caso se cerró por varios años, o su postulación a la Presidencia Regional de Lima viviendo en la ciudad de Lima, que no forma parte de dicha región.

Como vemos, hay aquí más argumentos como para la elección sea invalidada.

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La ensombrecida elección del Tribunal Constitucional

Vergüenza. Otra cosa no puedo sentir luego de ver, en toda su dimensión, lo que fue la elección de los cuatro magistrados del Tribunal Constitucional, una elección que, en apenas minutos, ha tirado por la borda el prestigio que esta institución había logrado en 5 años.

Comencemos por la nueva conformación. Hay claramente dos apristas: Carlos Mesía, quien ha dejado su carnet partidario de lado, y Luis Alarcón Quintana, cuya filación incluso ha sido defendido por el cada vez más desdibujado Jorge del Castillo.

A ellos dos se suma un personaje cuestionado: Vladimir Paz de la Barra.

Como lo informamos oportunamente aquí, Paz de la Barra ha sido abogado de Angel Romero, ex Presidente de la Corte Superior de Lima. Romero está a un paso de ser destituido por el Consejo Nacional de la Magistratura, pues emitió una sentencia que varió un precedente obligatorio del Tribunal Constitucional. Es decir, Paz de la Barra defiende a una persona que se zurra en las sentencias de su nueva chamba.

Pregunta maliciosa: ¿Cuál será la posición de este nuevo magistrado cuando llegue - porque estoy seguro que llegará - un amparo de Romero que cuestione una probable destitución decidida por el Consejo Nacional de la Magistratura? Y, por cierto, recordando cosas del pasado de este nuevo magistrado, ¿cómo votará en el caso de la no contradicción de las resoluciones del Jurado Nacional de Elecciones, la misma institución que lo dejó postular a la Presidencia de la Región Lima a pesar que vive en La Molina?

Por cierto, el congresista José Vega Antonio ha reconocido que Paz de la Barra era el candidato de UPP y del Partido Nacionlista. Una razón más para no haber votado por Ollanta Humala.

Pero lo más grotesco e indignante de la votación de ayer fue la elección de Javier Ríos Castillo, un personaje sobre el cual este espacio ya había informado de su cuestionada labor como abogado de la Universidad San Martín de Porres en los noventa y de sus vinculaciones con el ex vicepresidente de Fujimori, César Paredes Canto.

Lo más oscuro sobre este personaje se ha podido conocer durante estas últimas horas. Según todos los medios de comunicación, como se puede ver en la foto de arriba, registrada por Caretas, Ríos Castillo se reunió el lunes en un privado del restaurant Fiesta - uno de los más exclusivos de Miraflores - nada menos que con dos joyas de la corrupción: Oscar López Meneses, hombre de confianza de Vladimiro Montesinos (y aun procesado por ser testaferro del Doc), y Agustín Mantilla, un viejo conocido de todos los peruanos, a quien todos vimos recibiendo 30,000 dólares en la salita del SIN. Además, en la comilona, estaban dos militares en actividad, uno de ellos, nada menos que el sub Director de Educación y Doctrina del Ejército. ¿Una mera casualidad, como argumenta el señor Ríos Castillo? ¿O una reunión para tratar sobre la diabetes con platos que retarían cualquier dosis de insulina?

A estas alturas, cabe preguntarse sobre el verdadero poder de Agustín Mantilla en el país. Un hombre que ha sido capaz de poner a Carlos Arana a las órdenes de Hernán Garrido Lecca y, más recientemente, colocar a Víctor López Orihuela como Director de Gobierno Interior. Y que nadie olvide que Mantilla aún tiene que responder por las denuncias por el Comando paramilitar que existió durante el primer gobierno aprista.

Como lo han recordado también los medios de comunicaciòn. Ríos Castillo estuvo procesado por chuponear a profesores de la Universidad Ricardo Palma, casa de estudios a la que también patrocinó como abogado. También fue, a principios de los ochenta, abogado de acusados por narcotráfico.

Pregunta: Si los antecedentes de Rìos Castillo se conocìan, ¿cómo se produjo su inclusión, cuando ni siquiera estaba entre los voceados?

Ayer, tanto Yohny Lescano y Raúl Castro, cuyas bancadas (Alianza Parlamentaria y Unidad Nacional) no votaron por la fórmula propuesta, señalaron que el cuestionado integrante había sido propuesto por el fujimorista Rolando Souza y aceptado por Aurelio Pastor, presidente de la Comisión Seleccionadora, con la anuencia del Partido Nacionalista. Fuentes del Congreso nos han confirmado esta versión, que revela el as bajo la manga que tenían los congresistas que representan a un delincuente, luego que salieran de la lista Marcos Ibazeta y Anibal Quiroga, sus dos primeras opciones.

Este no es más que el triste final de un espectáculo lamentable protagonizado por un Congreso que no hizo gala de transparencia alguna en esta elección.

Aurelio Pastor - quien hoy mismo debiera renunciar a la Presidencia de la Comisión de Constitución - hizo todo lo posible para evitar que los peruanos conocieramos las hojas de vida de los postulantes, los criterios de evaluación, los vídeos de las entrevistas y las calificaciones finales del concurso. Si al final hacen una componenda de la peor calaña, ¿para qué hacer la finta del concurso y timar a tantas personas que se presentaron al puesto, confiando en que la evaluación respondería a criterios objetivos? Ahora vemos las consecuencias de dicho oscurantismo: dos personajes sumamente cuestionados en el Tribunal, además de dos representantes natos del partido de gobierno.

A esto se sumó la prepotencia con la que ayer Mercedes Cabanillas condujo ayer el debate, desluciendo lo que hasta ahora era una gestión pulcra y serena, al señalar que el TC tenía que elegirse “sì o sí” ayer al mediodía. Todo estaba preparado.

A estas alturas, cabe preguntarse si los 84 que votaron a favor sabían de la importancia del Tribunal Constitucional. Si conocían que esa institución ha dicho que los delitos de lesa humanidad no prescriben, si sabían que había definido los criterios para que te repongan por un despido arbitrario, o que habìa confirmado el cierre de la “cédula viva” o el pago de las regalías mineras. Viene la interrogante sobre si conocían que este TC fue el que ayudó a que la legislación antiterrorista correspondiera a los estándares de un Estado democrático y no a los de una autocracia, o el que permitió que los ciudadanos vemos las encuestas a boca de urna al cierre de cada elecciòn, o el que ha dicho que puede controlarse las vulneraciones a los derechos constitucionales cometidas por cualquier institución contemplada en la Constitución. O si recuerdan que fue quien paró la Ley Wolfenson que beneficiaba a los corruptos o detuvo cualquier intento de los procesados por corrupciòn y violaciones de los derechos humanos para evadir la acción de la justicia.

O quizás, sea que lo tengan muy en cuenta y, por eso, le hayan pretendido poner una lápida moral, una conformación vergonzosa, algo que impida que los controle. Diez años después que el Congreso fujimorista destituyera a tres hombres probos por oponerse a una ley ìrrita para una reelección inconstitucional, ayer el Congreso faltó a la memoria de Manuel Aguirre Roca y Guillermo Rey Terry y le ha asestado un duro golpe al Tribunal Constitucional. Es una lástima que algunos que desde sus bancadas o en las calles reclamaron para que los magistrados destituidos fueran repuestos, hoy sean parte de una ignonimia que la ciudadanía repudia.

POST SCRIPTUM: Aunque no es el mejor momento para hacerlo y puede sonar poco elegante decirlo, debo mencionar que este pequeño blog fue uno de los pocos espacios desde los cuales se siguió constantemente - con plagios hechos por medios serios de por medio - esta elección, pues conocía de su importancia para todos los ciudadanos. Hoy, que vemos el triste y penoso final que ha tenido, no puedo sentir más que desazón porque pareciera que el esfuerzo que desde esta pequeña tribuna se ha hecho parece haber sido en vano. O quizás no. Tal vez este golpe sirva para que los ciudadanos nos percatemos de la trascendencia de elecciones como esta, de la importancia de la transparencia en los asuntos públicos y de que, al final, somos quienes debemos controlar a las personas a las que elegimos. Y en el caso del Tribunal Constitucional, podríamos pensar si el mecanismo actual de selección debe cambiarse o reglamentarse de manera tal que se evite el cuoteo político. Esta ha sido una pequeña cuota, ojalá no sea tarde para enmendar el horror cometido.

LEYENDA DE LA FOTO:
1) Agustín Mantilla
2) Óscar López Meneses
3) General EP Roberto Vértiz, Sub Director de Educación del Ejército. Cuestionado por la compra de gasolina en el Ejército.
4) Javier Ríos Castillo, elegido como magistrado del Tribunal Constitucional.
5) Comandante EP José ‘Chino’ Cuadra
6) Jorge Luis Mantilla, hermano del ex ministro aprista.

COMO NO LE QUEDO OTRA: Rios Castillo renuncia al cargo.

PEPA DE PEPITAS: Periodista Paola Ugaz cuenta los detalles de la pascana de Mantilla y Ríos Castillo

SE CONSUMA LA VERGUENZA: Congreso confirma salida de Ríos Castillo, pero confirma a los otros tres, entre ellos a cuestionado Paz de la Barra.

MAS SOBRE EL TEMA:
Gerardo Eto, magistrado electo: Este es el momento para poner correctivos a elección del TC.
Augusto Alvarez Rodrich: Que fantástica esta fiesta.
Juan Paredes Castro: ¿Cuál era el apuro para esta tremenda torpeza?
Agencia Perú: Mantilla dice que trató temas de coyuntura con Ríos Castillo
Utero de Marita: Hombre de Mantilla en el Tribunal Constitucional
Fernando Vivas: Mantilla, el TC y los otorongos
Ernesto de la Jara: El comienzo del Fin del Tribunal Constitucional
Yohny Lescano: Debe anularse todo el proceso de elección del TC
Lourdes Flores: Hubo una repatija política
Mauricio Mulder: En contra de anular la designación de 4 integrantes del TC
Carlos Tapia: Es una muestra pública del poder de Mantilla

(Foto: Oscar Medrano)

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