Archivo de la Categoría “Sergio Tapia Tapia”


Prácticamente desaparecibidas han transcurrido dos denuncias que involucran gravemente al Almirante Luis Giampietri, primer vicepresidente de la República, y que ponen en demostración su poco compromiso con la transparencia en la gestión pública y la defensa de los valores democráticos.

LA OFICINA PROPIA, CON PLATA DE TODOS LOS PERUANOS

La primera se refiere a la irregular transferencia de fondos que la Presidencia del Consejo de Ministros ha hecho para que Giampietri implemente un despacho como Vicepresidente. Recordemos que, de acuerdo a la Constitución, este cargo tiene como únicas funciones reemplazar al Presidente de la República si es que fallece, queda incapacitado de manera permanente o es vacado y encargarse del Despacho Presidencial cuando el titular se encuentre fuera del país. Por tanto, tener un despacho para atender sus funciones como vicepresidente es innecesario.

Esta denuncia fue hecha por el congresista Víctor Andrés García Belaúnde en la presentación de Jorge del Castillo en el Congreso.

Hoy La República publica los gastos en que se incurrió para la implementación de este despacho, con gastos verdaderamente sorprendentes. Los datos que verán a continuación complementan lo señalado por el diario de jirón Camaná.

Por ejemplo, el pago de S/. 9,500.00 a Gerardo Castro Rojas, militante aprista, Director Nacional de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Justicia y colaborador del diario aprista Del País. ¿El mérito del pago? Una asesoría en temas de desastres naturales (¿El Niño?). Castro también es parte de la comisión que investiga el allanamiento del Perú en el caso Castro Castro, ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Percy Pérez Balarbas es, desde noviembre de 2006, el presidente del Fondo Nacional de Desarrollo Pesquero (FONDEPES), organismo dependiente del Ministerio de la Producción, dirigido por Rafael Rey. Pero también recibió dinero por asesorías en materia de pesquería del despacho de Giampietri, por la friolera de S/. 5,130.00, durante el tercer trimestre del 2006. Pago que se hizo por un trabajo que sólo duró 9 días. Tiene otro pago por S/. 8,100.00 por este mismo tema.

Jorge Figueroa Guzmán es el abogado de Luis Giampietri en temas personales. Fue quien interpuso la queja contra la Primera Sala Penal Anticorrupción por la citación hecha al almirante para el caso Colina. Pero también ha recibido dinero de la partida destinada para el Vicepresidente por dos conceptos: una asesoría en pesquería (S/. 9,500.00) y apoyo profesional (dos pagos, por S/. 8,100.00 y S/. 9,800.00).

Pero el más beneficiado ha sido el abogado Sergio Tapia Tapia, conocido por su defensa profesional de violadores de derechos humanos y a quien Giampietri ha llevado como asesor a una sesión del Consejo de Ministros. Tapia ha recibido dos pagos: uno por asesoría en temas de Defensa Nacional (S/. 9,500.00) y otro por “apoyo profesional” (S/. 12,500.00).

EL ASESOR FACISTA DE GIAMPIETRI

Es justamente sobre Tapia sobre quien cae la segunda denuncia, referida a sus vínculos con organizaciones que, bajo el manto del catolicismo, avalaron violaciones a los derechos humanos.

En su columna del jueves 11 en Caretas, Gustavo Gorriti dijo lo siguiente sobre Tapia:

“No exagero. Entrevisté algunas veces a Tapia en los años ochenta y debo decir que encontré que conocía mucho sobre el funcionamiento de los organismos de inteligencia y, en especial, de la Marina. Era una persona inteligente y sin medias tintas. El hecho es que sus tintas coloreaban una camisa negra. Tapia llevaba tiempo vinculdo con la ultraderecha clerical, en especial con la argentina, con los grupos católicos ultramontanos, sobre todos los vinculados con el rabioso antisemita Julio Meinvielle, varios de cuyos continuadores terminaron como capellanes y consejros de los verdugos de la guerra sucia y cómplices de los torturadores de la ESMA”.

Julio Meinvielle fue uno de los principales teólogos argentinos, pero también un claro antijudío, quien llegó a decir que el “pueblo escogido de Dios” había “equivocado” el camino, por lo que le ocurrió todo lo que le ocurrió (léase, el Holocausto).

La relación de Tapia con los sectores más conservadores no es nueva. En su novela Mateo Diez, Pedro Salinas menciona que uno de los cofundadores del Sodalicio de Vida Cristiana fue Sergio Tapia. Como sabrán, el Sodalicio es de las organizaciones más conservadoras de la Iglesia y mereció la atención de la prensa a raíz de sus métodos de captación de jóvenes seguidores. Ciertamente, hay gente valiosa dentro de la familia sodálite, comprometida verdaderamente con su fe y congruente con ella, pero las suspicacias por la conducta de algunos de sus miembros no se hacen esperar.

El Sodalicio ha ganado posiciones rápidamente en la Iglesia, con ayuda de Juan Luis Cipriani. José Antonio Eguren fue su primer obispo, ocupando el puesto de Obispo Auxiliar de Lima, durante los primeros años del mandato de Cipriani. En su momento, Eguren tuvo una posición sobre la CVR bastante parecida a la que tienen el Arzobispo y el Almirante Frontón. Ahora, es el Arzobispo de Piura. Su segundo obispo, Kay Schmalhausen, tiene serios problemas en Puno. Es conocida, además, la campaña sobre la base de infundios y mentiras que se hace contra Gustavo Gutierrez y los sacerdotes progresistas desde ACIPRENSA, órgano de prensa católico vinculado al SVC.

Los vínculos de Tapia con las organizaciones argentinas ultramontanas son ciertos. Un grupo ultraconservador argentino llamado FASTA tiene como representante en el Perú a Tapia. FASTA tiene una Universidad cuyos Estatutos reflejan claramente su tendencia. El fundador de esta agrupación, Anibal Fosbery, ha sido vinculado con los altos mandos militares que dirigieron Argentina entre 1976 y 1983 y que hasta hoy se resisten a ir a juicio por violaciones a los derechos humanos. También ha sido capaz de homenajear a nazis que encontraron refugio en la Argentina de Perón (quien, no olvidemos, tuvo sus vinculaciones con el facismo)

Veamos lo que dice una investigación de Horacio Verbisky para Página 12 sobre sus actividades:

La Universidad FASTA también realizó en Mar del Plata un congreso argentino e iberoamericano de Filosofía del Derecho, Política y Bioética para estudiantes y jóvenes graduados universitarios. En Filosofía del Derecho, el temario incluyó “El derecho injusto”, como este sector considera a las leyes y tratados internacionales que permiten juzgar los crímenes de la dictadura. También “el derecho de la guerra: guerra justa e injusta; guerra preventiva; guerra de guerrillas; religión y constitución; libertad de prensa; razonabilidad; tradición, constitución y tratados”. Esta corriente de pensamiento tradicionalista objeta el carácter consensual de los tratados internacionales de derechos humanos incorporados a la Constitución en 1994 y sólo reconoce el derecho natural, que considera de origen divino. El Congreso también tuvo un capítulo sobre derecho penal: “Fines de la pena y garantías; solidarismo, absolutismo, garanto-individualismo y sus expresiones”. Las publicaciones de la Fraternidad y de los profesores de esos cursos son inequívocos. Guerra justa es la denominación que reservan para la represión dictatorial. En Filosofía Política, el Congreso versó sobre “Soberanía y nuevo orden mundial - Gramscismo y hegemonía cultural”. Uno de los intelectuales afines es el sacerdote jesuita Alfredo Saénz, quien en su trabajo “La estrategia ateísta de Antonio Gramsci” escribió que “estamos en guerra, una guerra que en el fondo es teológica. Gramsci ha trazado con aterradora lucidez la esencia, el camino y la meta de la revolución: la decapitación de Dios y el endiosamiento del hombre”. En Bioética hubo capítulos para la homosexualidad considerada como una enfermedad, la manipulación genética, la eutanasia y el “abortismo pretoriano”. Para estos defensores de la dictadura cualquier forma de aborto, aun luego de una violación, constituye “justicia por mano propia contra un tercero inocente”, según un folleto de 2004.

Como parte del comité académico del, digamos, polémico evento, estaba el Dr. Sergio Tapia, como representante del Perú. Es decir, Tapia avalaba con su presencia las tesis más cercanas a lo dicho por el Almirante Emilio Massera frente a las desapariciones cometidas durante la dictadura militar argentina, reflejada en esta frase:

No he venido a defenderme. Nadie tiene que defenderse por haber ganado una guerra justa, y la guerra contra el terrorismo subversivo fue una guerra justa. Sin embargo yo estoy aquí procesado por haber ganado una guerra justa.

¿No les recuerda a las columnas de Giampietri en La Primera, de hace un año atrás?

MAS SOBRE EL TEMA:
Utero de Marita: El asesor de Giampietri.

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Ayer, Perú.21 reveló “la última de Giampietri“: un cuestionado abogado defensor de violadores a los derechos humanos es su asesor principal y concurre a las sesiones de Consejo de Ministros. Es más, estuvo en la misma sesión donde concurrió el personaje de la semana pasada: Alberto Pandolfi Arbulú.

Todos quienes trabajamos de alguna manera en el tema de derechos humanos sabemos quien es el asesor de Giampietri, el abogado Sergio Tapia Tapia. Su trayectoria profesional ha estado caracterizada por el patrocinio legal de personas involucradas en violaciones a los derechos humanos y, además, defendiendo durante el gobierno de Alberto Fujimori posiciones que podrán ustedes ver a continuación.

Tapia ha sido agente del Estado en el caso Neyra Alegría y Otros, referido a la Matanza del penal El Frontón, ocurrida durante el primer gobierno de Alan García. En la sentencia de dicho caso, se señala que el abogado del Estado no presentó pruebas y llegó a alegar lo siguiente:

“La demanda no ha sido debidamente probada, en cuanto a que el Estado Peruano habría violado los compromisos de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, en particular los artículos 1, 2, 4, 7, 8 y 25; con ocasión del develamiento del motín que protagonizaron los internos por delito de terrorismo en la isla-penal “El Frontón”, el 18 y 19 de junio de 1986 y los subsiguientes días”.

Esos artículos se refiere a las violaciones del derecho a la vida, garantías judiciales y a la libertad personal en este caso. Ha quedado suficientemente demostrado que existieron ejecuciones extrajudiciales en el penal El Frontón y que las personas por las que se demandó en este caso fueron algunas de las afectadas. Ello lo comprueba esta sentencia de la Corte, así como las investigaciones del Congreso y de la Comisión de la Verdad y Reconciliación.

Otra perla la constituye su alegato en el caso Rodolfo Robles Espinoza ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. En 1996, el ex militar, uno de los denunciantes de la existencia del Grupo Colina, sufrió un intento de secuestro por personas allegadas al Servicio de Inteligencia Nacional. En su defensa, Tapia dijo que Robles atacaba a las Fuerzas Armadas con sus acusaciones. Como era de suponerse, los endebles argumentos de Tapia no convencieron al sistema interamericano y el Estado peruano, ya en democracia, desagravió a Robles y a su familia, por los atropellos cometidos.

Otro de los casos donde Tapia tuvo un triste papel fue el de Baruch Ivcher Bronstein, a quien se arrebató su nacionalidad peruana y su canal por ser crítico, por lo menos a partir de 1996, frente a la dictadura fujimorista. Ese caso lo tuvo que defender ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Ante la Corte, como sabemos, no lo hizo, pues se pretendió hacer la leguleyada del “retiro de la competencia contenciosa” de la Corte Interamericana y fue dejada sin efecto la designación del abogado como agente del Estado.

Tan comprometido estaba este abogado con el régimen fujimorista que asistió como representante del Ministerio de Justicia en la Segunda Reunión de Ministros de Justicia de las Américas, celebrada por la OEA en marzo de 1999, es decir, cuando el fujimorato ya estaba totalmente corrompido y con varios procesos por violaciones a los derechos humanos en su haber en el sistema interamericano.

Pero Tapia tiene un tema más en su haber, que lo involucra directamente con Giampietri y Alan García. En 2003, el Ministerio de Defensa lo contrató como abogado de los marinos involucrados directamente en la matanza de El Frontón, en el proceso penal que se ventila en el Poder Judicial en este caso. Según una denuncia hecha por los abogados de la parte civil en este caso, Tapia habría estado conversando, de manera previa a una audiencia, con el testigo en este caso, ciudadano Alan García Pérez, cuestión que no se permite y que mereció la suspensión de la audiencia en su oportunidad (hablamos de mayo de 2005).

A estas alturas del partido, más de uno en Alfonso Ugarte debe comenzar a evaluar seriamente la permanencia de Luis Giampietri en la Célula Parlamentaria Aprista. Por la salud moral del gobierno y del país, ya va siendo hora que los apristas decentes - que existen, por cierto - reclamen al Presidente de su partido y de todos los peruanos, así como a sus principales dirigentes que de una vez por todas deslinden cualquier vinculación con un hombre que le está causando un grave perjuicio que, quizás ahora no se note en las encuestas, pero que le podrá costar muy caro a Alan García ante los ojos de la historia.

De usted depende, señor Presidente, si quiere ser recordado como un estadista o como un político desprestigiado en sus dos pasos por Palacio de Gobierno.

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