Archivo de la Categoría “Raúl Wiener”



Los periodistas tenemos muchos defectos, pero de todos la vanidad es el peor, porque lo encuentro más propio de escritores, artistas y políticos que de gente tan imperfecta como nosotros, que somos seudointelectuales y, muchas veces, ignorantes. Gran parte de nuestro problema son los enormes egos en nuestra profesión.
(Ricardo Uceda, 10 de febrero de 2008)

Los encuentros y desencuentros sobre la situación de la fiscal Luz Loayza, la primera persona que se atrevió a acusar a Fernando Zevallos por el delito de narcotráfico, han traspasado los pasillos del Ministerio Público y han llegado a las salas de redacción de los diarios.

Dos posiciones comienzan a ser claras. De un lado, los diarios El Comercio, Perú.21 y La República, quienes manifiestan quejas fundadas y documentadas hacia la actuación de la Fiscal de la Nación Adelaida Bolívar y que incluso llegan a lanzar propuestas para solucionar este caso que tiene como trasfondo la falta de seguridad para magistrados y testigos involucrados en la lucha contra el narcotráfico. Varios bloggers hemos hecho eco de estas denuncias y las hemos complementado con varios datos y puntos de vista.

Del otro lado, el diario La Primera – y, en menor medida, Expreso y La Razón – han emprendido una campaña para desacreditar las versiones a favor de la causa de Loayza. Los argumentos centrales de los columnistas César Hildebrandt y Raúl Wiener – los más empeñados en esta empresa – no se basan en una inconducta de la fiscal o en documentos que desmientan su versión sino, simple y llanamente, en una sola palabra: prejuicios.

No voy a ponerme a defender a los grupos editoriales El Comercio y La República. Cada persona sabe en su fuero interno a quien le cree y a quien no. Sin embargo, si me parece criticable que la posición de dos periodistas que tienen varios años de carrera en el medio – independientemente del abismo de credibilidad que media entre uno y otro – se basen en sus odios, fobias y resentimientos hacia personas naturales o jurídicas o en teorías de la conspiración que niegan hechos que, por lo demás, están fehacientemente demostrados.

Peor aún, toda esta aventura ha tenido un corolario realmente penoso. Ha vuelto a revivir viejas rencillas entre periodistas, las cuales, lejos de centrarse en el tema de fondo con relación a la denuncia sobre narcotráfico, han sacado odios y perjuicios. Basta ver las diatribas de Wiener contra El Comercio y el periodista Marco Sifuentes, así como el intercambio de puyas entre Fernando Rospigliosi y Hildebrandt para darnos cuenta que el centro de la noticia está ya no en el lío entre fiscales o los vínculos del narcotráfico con las organizaciones encargadas de investigarlo, sino en estas pugnas y teorías de la conspiración que flaco favor le hacen al esclarecimiento de los hechos, como a la imagen de la prensa.

Y quizás por ello sea adecuada una voz algo más intermedia, como la que se recoge de Ricardo Uceda en una entrevista del dia domingo:

El caso Loayza es un síntoma de lo mal que está el Ministerio Público y buena parte de la prensa. Naturalmente están los medios que defendieron a Fernando Zevallos y no me sorprende que tengan en su agenda el defender a la fiscal de la Nación. Pero yo diría que en la prensa que sí investiga al narcotráfico hay muchas veces una excesiva intimidad con los jueces y los fiscales que desde sus fueros ven este caso.

Hace algunos meses, escuché a Santiago Pedraglio señalar que la prensa de investigación debía tener como norte de sus principales preocupaciones e indagaciones lo que venía pasando con el narcotráfico, dado que se venía constituyendo. Algunos periodistas parecen haber seguido dicha senda y han conseguido datos importantes, tanto sobre Zevallos como sobre los Sánchez Paredes. Otros, en cambio, parecen subestimar el tema, en el mejor de los casos, si es que los tentáculos de la corrupción no han llegado hasta algunas salas de redacción.

Lo importante para el periodismo es, por un lado, investigar hasta las últimas consecuencias en este tipo de casos, tomando la debida distancia de las fuentes que, no lo olvidemos, tienen “agenda propia”. Ello no implica dejar de lado casos como el de las amenazas a Luz Loayza, pues las mismas no tienen fecha de caducidad y es necesario incidir en la necesaria protección a los magistrados, lo cual, por cierto, no implica que la prensa deje de criticar las actuaciones judiciales y fiscales cuando sea necesario.

Lo peor de estas historias de “sospechosos comunes” es que, bien intencionados o no, estos hombres de prensa fanáticos de las intrincadas fantasías sobre evil news corporations dejan de lado aquello que es lo central de este caso: la existencia de poderosos narcotraficantes en el país que tienen montada una red de contactos en la política, el empresariado y, además, en las instituciones encargadas de investigarlos. Y ello debe sumarse el problema de seguridad interior que vienen propiciando a través de sus sicarios y protectores, algunos de ellos, remanentes de Sendero Luminoso.

Así como se exige independencia a los periodistas de los poderes políticos y económicos, también es necesario que no sean tontos útiles del narcotráfico, que es otro poder en el Perú. Y, por las últimas revelaciones, parece que recién estamos comenzando un partido bastante largo en la lucha por obtener la verdad. ¿Lo sabrán jugar todos los periodistas?

POST DATA SOBRE EL TEMA DE LA FISCAL LOAYZA:
Luego de ver los reportajes en Cuarto Poder y Panorama sobre el lío entre fiscales, me quedan claras dos conclusiones, que ya fueran adelantadas por Mirko Lauer en una columna de la semana pasada: la Fiscal Luz Loayza no se encuentra en una posición adecuada para seguir en este caso, no por los errores administrativos que ambos programas detectaron o por las vínculaciones con la DEA de las cuales Hildebrandt reniega - en un error del experimentado periodista desde mi punto de vista - sino porque emocionalmente no está lo suficientemente tranquila como llevar a cabo una investigación que requiere nervios de acero.

El otro gran punto urgente es la creación de un sistema de protección a testigos, jueces y fiscales que funcione de veras y que evite que nuestros magistrados queden en guardia baja frente a amenazas físicas o amendrentamiento mental. Y, por último, es imperioso que el Consejo Nacional de la Magistratura investigue en serio a Adelaida Bolívar: su conducta y los contactos de su esposo con la banda de Fernando Zevallos lo ameritan y han hecho que muchos ciudadanos dejemos de confiar en ella.

Si las instituciones de nuestro país dan algunos pasos en esta dirección, evitaremos que el gran ganador de este sainete sea Fernando Zevallos.

MAS SOBRE EL TEMA:
El Comercio: Rechazan hàbeas corpus a Luz Loayza
Luz Loayza: Quien se beneficia de esto es Zevallos
Juan Paredes Castro: Los poderes del Estado vs. el poder del narcotráfico
César Hildebrandt: Prensa y poder
El Mundo de Plástico: Amores Perros (nos van a matar)

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Hoy día he estado algo desconectado del mundo, pero, al volver a la blogósfera, me he percatado que varios hemos coincidido en tocar el tema que creo que debe preocupar más a la prensa y al país en general: el narcotráfico.

Así que veamos esta suerte de guía bloggera del día del narco:

El Fiscal, el APRA y el narcotráfico: Roberto Bustamante nos señala los vínculos familiares de la Fiscal de la Nación con personas del partido de gobierno y con el clan Zevallos. Preocupante saber que personal de confianza de la Presidencia del Consejo de Ministros - de la que, ojo, depende DEVIDA - está vínculada a una persona cuestionada por vínculos presuntos con el narcotráfico.

Los Infiltrados: Segunda parte de lo comentado por Bustamante, en este blog. Vean como la prima de la Fiscal de la Nación es la intermediaria con su posible reeemplazante y la historia del nexo mediático de Fernando Zevallos: José Mejía Regalado. La yapa: recuerden una de las razones por las que Benedicto Jímenez cayó en desgracia.

¿Cuál guerra contra el narcotráfico?: El ahora freelance Marco Sifuentes, sobre la base de una columna aparecida en Correo de Trujillo, nos recuerda a algunas de las joyas del partido de la estrella con vínculos con el narcotráfico. Casos clamorosos: el abogado aprista de los Wolfenson y de los Sánchez Paredes, los narcocandidatos a alcaldías en el 2006 o el jefe de los procuradores vinculado con los Zevallos. Y eso que no nos remontamos a casos como los de Manuel Angel del Pomar o Carlos Langberg, en los ochenta, a los que bien valdría la pena darles una nueva revisión, a la luz de lo que vemos hoy.

El columnista valiente: También del Utero de Marita y que nos demuestra los límites de las teorías conspirativas. Coincidiendo con varios comentaristas anónimos - y otros seudónimos - de este blog, el periodista Raúl Wiener se manda con una teoría conspirativa de campeonato: El Comercio ha tendido un tinglado para bajarse a Adelaida Bolívar para lo cual estaría utilizando a Luz Loayza. El señor se olvida que en Iquitos los sicarios están a la orden del día, las documentadas amenazas a Loayza y hasta los pedidos cachacientos de Zevallos para que la Fiscal vuelva a Maynas. Increible como la ceguera ideológica puede llevar a extremos de negación como estos. Bueno, si hasta Gustavo Espinoza Montesinos sigue pensando que Tarata fue obra de los militares…

Cuento incompleto: En su irónico estilo, Laura Arroyo Gárate les cuenta la historia completa del caso Bolívar - Loayza - Zevallos como para que hasta Raúl Wiener la pueda entender.

Luego de ver todo esto, tengo la sensación de que estamos solo ante la punta del iceberg. Creo que hay mucho más por ver aún en esta larga novela. Solo espero que su título no sea La Próxima Víctima.

UPDATE (07.02.2008):
Raúl Wiener intenta responder al post de Marco Sifuentes. Pero en el camino comete dos errores de marca mayor.

El primero, admitir que no leyó los informes de inteligencia que alertaban de las amenazas a Luz Loayza. Cuestión gravísima en alguien que es jefe de investigación de un diario. No me extraña dado que - modestia aparte - aquí tuvimos que presentar las pruebas que omitió en un reporte sobre las andanzas de Aldo Mariátegui en Tailandia, pagadas por Suez.

El segundo, no presentar pruebas sobre la presunta conspiración del grupo El Comercio contra Adelaida Bolívar. A estas alturas, Wiener solo balbucea las hepáticas columnas de César Hildebrandt, cuyos odios por la familia Miró Quesada y Fernando Ampuero (que trabaja para el Mercioco) ya cansan a estas alturas. Y solo esboza como prueba la acusación fiscal contra Fernando Rospigliosi, columnista de Perú.21. Vamos, la acusación contra Rospi era tan descabellada que las patrañas de Bolivar tuvieron que detenerse por falta de pruebas.

Francamente, a veces uno no entiende como personas como Wiener llegaron a manejar medios de comunicación. Y no por sus ideas, que son respetables a pesar que están en las antípodas de las mías, sino porque no hace lo que un periodista debe hacer: contrastar información y sustentar sus afirmaciones.

Don César Levano, por favor, mándelo a Bausate.

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Hoy, el diario La Primera ha sufrido otro de los varios cambios que ha tenido durante su corta existencia.

UN DIARIO DE AZAROSA EXISTENCIA

Como recuerdan, el diario comenzó siendo dirigido por Juan Carlos Tafur, quien se llevó a buena parte de los columnistas que lo acompañaron durante su estancia en Correo, desde Rosa María Palacios hasta Javier Diez Canseco. El diario también dio cabida a personajes como Luis Giampietri y Lourdes Alcorta y mostraba, digamos, pluralidad en sus columnistas.

Luego de la campaña electoral, el diario, que pertenecía al empresario chakano José Lolas Miani, pasó a ser propiedad del pirotécnico Ricardo Wong, ex candidato presidencial y luego amigo del Presidente García. En ese tránsito, ingresó César Hildebrandt a tener una columna diaria y salió Tafur del diario, siendo el nuevo director el periodista Carlos Quiroga, bastante cercano a las filas apristas.

Como sabrán, luego vino el affaire Federico Dantón, revelado por Hildebrandt en su columna y los despidos del columnista y de Quiroga. Entró luego Juan de la Puente, que se retiró por motivos de trabajo y, posteriormente, Enrique Sánchez Hernani. Y, en nuevo desbarajuste con Wong, en enero de este año, Sánchez Hernani y 10 periodistas más renunciaron al medio. A los pocos días, Hildebrandt también se fue.

Ocupó la dirección el militar en retiro Juan Sebastían Verástegui Marchena, ex editor de Actualidad Militar, la revista oficial del Ejército Peruano. Resulta más curioso que Ricardo Wong haya contratado a alguien que ponía su Curriculum en Neurona.com antes de ser director de un medio. El medio se vino en picada, perdió credibilidad, contrató como columnistas a Javier Espinoza (¿se acuerdan?, el candidato de los guantes blancos), el general aprista Germán Parra Herrera y, glup, Luz Salgado Rubianes.

EL NUEVO RUMBO DEL DIARIO

Pues bien, hoy La Primera sale con nueva diagramación, director y línea editorial.

El nuevo director es el conocido periodista de izquierda César Lévano. En su primera columna al frente del medio, ya va señalando por donde van a ir los tiros:

No hay primera sin segunda. Este diario inicia hoy una nueva etapa. Lo hace en momentos en que los factores de crisis se acumulan en la amplia rosa de los vientos del país.

A los gobernantes se les dijo, se les advirtió, se les demostró con abundantísimas razones. No hicieron caso.

Contra la sordera social y la miopía política, contra la claudicación nacional del neopierolismo pro chileno, surge ahora la nueva versión de LA PRIMERA. Será, pues, un diario de oposición.

Dejamos a otros el triste privilegio de callar cuando la corrupción se reinstala en las alturas, y el abuso y la sobreexplotación –así como las sobreutilidades— se enseñorean.

Y en otro párrafo, para que no nos quede duda de la filiación del diario:

“Estos principios conducen a definir este diario como agrarista, regionalista y amazónico, vinculado a la defensa de los obreros, los campesinos y los empresarios nacionales y nacionalistas”

Otras novedades: Hildebrandt vuelve como columnista fijo del diario, el polémico periodista (tambien zurdo y radical) Raúl Wiener será el jefe de investigación. Como pueden notar, este medio se coloca claramente a la izquierda de La República. Un giro de 180 grados con lo que han representado sus anteriores lineas editoriales.

De acuerdo con Pepitaspuntocom, el nombre de Lévano fue sugerido por Hildebrandt, con quien tiene una amistad de vieja data. Pero también la presencia de Wiener se debería a H., dado que fue columnista de Liberación, cuando ese diario estaba bajo la dirección del conocido periodista.

LOS HOMBRES DETRAS DE LA PRIMERA

La Primera ha cambiado de manos. Se ha vendido el nombre - no así el logo - y se ha formado una nueva empresa editora. Se sabía que Martín Belaúnde, personaje vinculado a Ollanta Humala, estaba detrás del diario. Sin embargo, aunque no se ha podido confirmar que Belaúnde es el verdadero dueño, aparecen otras personas como accionistas de este medio.

Por ello, resulta interesante conocer quienes están detrás del nuevo diario. Primero, veamos la partida electrónica de Las Rosas Editorial SAC, la nueva empresa detrás de La Primera.


Los accionistas son Gastón Cajina Barrera (Presidente del Directorio), Jorge Chang Soto (Director y Gerente General) y Francisco García Lozada. Resulta bastante variopinta esta mezcla, dado que Cajina es Secretario Nacional de Organización del PPC (ello explique quizás porque la primera entrevistada sea Lourdes Flores) y regidor en la Municipalidad de La Molina, mientras que Chang Soto ha sido Personero Legal del Partido Nacionalista Peruano.

Es decir, un propietario pepecista y otro humalista, un director marxista clásico, un columnista central que podría llamársele de simpatías zurdas y un radical de izquierda de jefe de investigaciones. La pregunta es: ¿qué saldrá de todo esto?

Esperemos que sean los intereses periodísticos, más allá de las tendencias particulares de las personas que se han arrejuntado en este proyecto, los que primen en esta nueva etapa de La Primera. Es saludable ver nuevas alternativas en el mercado periodístico, pero habrá que ver si esta termina de cuajar.

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