Archivo de la Categoría “programas sociales”


El viernes conversaba con mi jefe acerca de como iba el gobierno y, sobre todo, si es que tenía o no un norte. Yo pensaba que Alan tenía un norte bien definido, a la derecha, mientras que mi contraparte decía que, en realidad, de lo que carece el país es de un rumbo bien definido.

Luego de ver los diarios de ayer - aprovechando la desconexión de Internet, “gracias”, Telefónica -, pues creo que mi jefe was right, especialmente, al ver las nuevas medidas del gobierno en materia económica y social.

Comencemos por el reparto de alimentos de madrugada que comenzó el miercoles. Me preguntó, ¿dónde quedaron las recomendaciones para ajustar los programas sociales? De hecho, en estos meses el gobierno se embarcó en una serie de fusiones para mejorar la gestión de los mismos y ahora nos sale con una medida que no estaba dentro del libreto.

La improvisación se nota. Este reparto se produce luego de que las encuestas han ido reflejando que la gente le echa la culpa a Alan por las subidas de precios. Por ello, es sintomático que las “bolsitas salvadoras” tengan como membrete “Presidencia de la República”.

Sobre la forma en como se ha manejado este reparto, me remito a esta observación de Carlos Basombrío:

Ya dentro de la opción escogida, llama la atención que se haga en la madrugada y a modo de operación militar. No pocos pobladores deben haber quedado medio traumados al oír a la tropa entrando en sus barrios y ser despertados de madrugada, sin saber bien por qué.

Mulder ha criticado la falta de imaginación, se podría agregar la falta de respeto. Si bien focalizar en las viviendas de los más pobres tiene sentido, no queda claro que esto tenga que hacerse violentando el descanso de la gente y usando a las Fuerzas Armadas. Si el objetivo era evitar tumultos y reclamos, esto se ha logrado muy parcialmente, ya que los noticiarios estuvieron llenos de quejas de los no beneficiados.

Pero otra muestra de que al gobierno le gusta, cual músico de jazz, improvisar sobre la marcha, es la iniciativa para disolver Proinversión y enviar sus funciones a los Ministerios. La nota de agudeza la pone Álvarez Rodrich:

Para un gobierno cuyas principales autoridades políticas son tan poco entusiastas por aplicar reformas relevantes que mejoren la eficiencia en la administración pública, acaso por la confusión que esta les produce debido al escaso entendimiento que tienen de la misma, es lamentable la alta proclividad a desaparecer instituciones que sí tienen un papel importante por cumplir.

Es claro que Proinversión necesita una reingenería, para cumplir con un rol vinculado más hacia las concesiones y otras formas de inversión, así como con una mejor interacción con los gobiernos regionales. Sin embargo, esto no se logra tratando de echar a David Lemor o mandando al diablo a una de las pocas instituciones que funcionan meridianamente bien en el país.

La carencia de norte viene siendo clara. No se sabe hacia donde ir, ni tampoco qué hacer. Quizás deban recordar que el principal objetivo de la economía es mejorar la calidad de vida de las personas, antes que solo pensar en cocteles por un grado de inversión que parece ser apenas una buena noticia en un mar de improvisación.

MAS SOBRE EL TEMA:
Augusto Alvarez Rodrich: En busca de un mal menor
Mario Saldaña: ¿Chau Proinversión?
Diario de IQT: ¡Clientelismo político!

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La Contraloría General de la República ha elaborado el Diagnóstico Situacional de los Programas Sociales en el Perú al Tercer Trimestre de 2006, un documento que nos muestra la realidad de los instrumentos para la lucha contra la pobreza en el país y que nos va dando cuenta de los retos y preocupaciones que genera este tema durante la actual administración gubernamental.

Llaman poderosamente la atención varios datos que ya han sido recogidos en otros informes similares, elaborados por organizaciones no gubernamentales u organizaciones internacionales, y que nos dan cuenta clara de los defectos de gestión que provocan el mal funcionamiento de dichos programas.

Así, encontramos que pocos programas sociales cuentan con una norma básica de creación, lo que explica la dispersión de los programas y la débil institucionalidad que los cobija. Este problema se concatena con la ausencia de líneas de base e instrumentos de medición que permitan establecer el real impacto de estos programas en los beneficiarios de los mismos, lo que implica un serio problema para conocer si es que estamos avanzando realmente en combatir la pobreza.

A estos problemas se suma la dispersión de los programas, lo que ocasiona varios efectos: el incumplimiento de los objetivos planteados, la subcobertura de beneficiarios y la ausencia de sinergias, lo que no llega a completar una política pública coherente.

Pero los males se complican por otros aspectos que ya no con cubiertos por la Contraloría y que tienen que ver con nuestra agitada política nacional.

Como sabemos, hace algunas semanas, Jorge del Castillo tuvo un rapto de honestidad y habló de los privilegios para los lugares que tuvieran autoridades locales del partido de gobierno. Si bien luego existió una retractación – y el pretexto perfecto para el cambio de ministros -, la sensación de que el uso político de los programas sociales existiría en este gobierno se ha mantenido.

Peor aún, dicha sensación se puede incrementar debido a los deseos presidenciales de mantener al APRA en el sillón presidencial en 2011. Cabe recordar que las declaraciones de Alan se produjeron en medio de una reunión de gobernadores de la región La Libertad. Los gobernadores son autoridades que, en teoría, representan al Presidente en todos los distritos del país y que son nombrados por la Dirección General de Gobierno Interior, una dependencia de la cartera que “dirige” Luis Alva Castro. En todos los gobiernos, esta Dirección ha estado en manos de un miembro de la agrupación política que sostiene al gobierno y no es la excepción en este caso: Víctor López Orihuela, vinculado a Agustín Mantilla, es el encargado de hacer estas designaciones. Ello implica la presencia de una maquinaria partidaria destinada a manejar el tema electoral de manera directa, a lo que se suman esta serie de mítines ministeriales a los que el actual gabinete parece acostumbrarse.

Y parece que el primer indicador claro en los programas sociales se acaba de producir. Juntos es el programa social del Estado que más fondos tiene asignados y, desde el gobierno pasado, era presidido por Alfonso Velásquez, ex Ministro de la Producción. Pues a Velásquez acaban de pedirle la renuncia. ¿Los motivos?

Fuentes de la institución revelaron que, el último sábado 9 - en la sede del Ejecutivo -, Huarachi había acusado a Velásquez de no facilitar la ampliación del ámbito de acción de los distritos beneficiarios de 628 a 870.

También se supo que Juntos no venía respondiendo a las expectativas del Gobierno y que la remoción del cargo de su titular, por ser de confianza, es una decisión que le compete a la Presidencia del Consejo de Ministros.

Asimismo, se comenta que el renunciante jefe del programa fue marginado de la reunión palaciega y que su salida obedecería a una intención política del Apra de controlar un programa que maneja 700 millones de soles.

Todas las versiones sobre el particular apuntan a que el reemplazante de Velàsquez sería Iván Hidalgo Romero, quien es una suerte de “zar antipobreza” desde tiempos de Virginia Borra. Claro, pocos han notado que es miembro del Partido Aprista Peruano.

Si a las deficiencias de gestión se suma el control partidario de los programas sociales, pues estaremos ante un manejo bastante ineficiente y sesgado de la lucha contra la pobreza. En un panorama en el que, además de los defectos antes anotados, no existe confianza en la entidad estatal encargada de elaborar los indicadores sobre pobreza, el celo sobre lo que este gobierno haga con los programas sociales va a tener que ser mayor.

Con la pobreza no se juega. Pero en Palacio parece que quieren jugar a quien obtiene más votos manipulando la misma. Jugar con fuego siempre implica quemarse.

MAS SOBRE EL TEMA:
Raúl Ferrero Costa: Se mantienen los niveles de pobreza

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Percy llega a una casa que conoce bien, pero a la que hace tiempo no iba. Va a visitar a un amigo del colegio en el que estuvo hace un par de años. Casi nada ha cambiado, excepto el color del edificio cuyas escaleras acaba de subir.

Mientras espera que su amigo termine de alistarse, Percy conversa con la dueña de casa, quien le guarda mucho afecto. Le pregunta sobre como le está yendo en el nuevo colegio, sobre sus hermanos que ya son mayores de edad. Percy le cuenta a la señora de 52 años que su mamá está por irse a España. No es la primera vez que él sufrirá una separación familiar.

Pero Percy la pasa bien durante todo ese día, a pesar de la inminencia de una nueva partida en su vida. Va a almorzar con la familia de su amigo, arma el arbol de Navidad, se entretiene en la computadora y, a las siete de la noche, retorna a su casa feliz, a reencontrarse con los demas niños con los que vive. Se le nota más despierto que antes, menos retaido de la última vez que vino a la casa, comenta el hermano mayor, quien de cuando en cuando se ha asomado a observar a los chicos como se divertían.

La vida no ha sido nada fácil para este joven. Perdió a sus padres a temprana edad y, por suerte para él, fue acogido en una aldea infantil. Tuvo la opción de estar en uno de los mejores colegios de Lima y la supo aprovechar durante toda la primaria. Sin embargo, no logró adaptarse del todo a la secundaria y dejó el colegio donde estaba y pasó a otro, igualmente bueno, pero menos exigente. Su mamá sustituta viajará a España a labrarse un futuro mejor y él ya está viendo la posibilidad de estudiar electrónica y computación. Su sueño es estudiar algo que le permita hacer robots que puedan facilitar la vida de las personas.

Sin embargo, ayer sentí que Percy se sintió muy acogido por nosotros, pues lo tratamos como a todos los amigos de mi hermano. Luego que se fue, mi mamá rompió a llorar, pues veía en él a todos los niños que no tienen las mismas oportunidades y, a los cuales, no siempre se los acoge como alguien igual a “Nos-Otros”. El día de ayer, mientras otros se debatían entre el campeonato de fútbol y descansar de la juerga del sábado, recibíamos una lección de vida y un encuentro con el país al que no siempre miramos de frente a los ojos.

Por la noche, veía en Canal N las desafortunadas declaraciones de Jorge del Castillo sobre las “nuevas prioridades” de los programas sociales del gobierno, luego desdichas. Y me preguntaba, este rapto de estupidez y sectarismo - porque otra expresión no puede dársele a este desliz -, ¿no termina reflejando lo que siente nuestra clase política ante los principales problemas del país?

Hace algunas semanas, escribía un post sobre como las dificultades en la aceptación de las otras lenguas que se hablan en el Perú nos reflejaban relaciones de poder y de exclusión. Sin duda, las declaraciones de Del Castillo nos indican el lamentable rumbo de hacia donde vamos en el camino de derrotar a la pobreza. Peor aún, nos refleja como, para un gobierno que dice ser para todos, hay quienes son más iguales que otros.

Mientras tanto, chicos como Percy crecerán, se volverán mayores de edad y los gobernantes los seguirán tratando como clientela antes que como lo que son: ciudadanos.

MAS SOBRE EL TEMA:
Roberto Bustamante: Ser pobre

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