Archivo de la Categoría “política”


Cuando leo cosas como las que comentaré a continuación, me pregunto si aún estamos en la Edad Media, o, peor aún, en la época del nazismo.
Creo que muchos hemos compartido la preocupación por la designación de Luis Alva Castro como Ministro del Interior. Su pasado como Ministro de Economía del primer gobierno aprista, su desconocimiento sobre temas de seguridad, su complicada relación pasada con el Presidente de la República y el peligro del copamiento del partido de gobierno en puestos públicos son suficientes síntomas para encontrarnos en alerta frente a lo que sucede en Corpac.
Sin embargo, hay quienes cuestionan a LAC por lo que suponen es una inconducta…
Un blogger de ratonil apodo, pero que responde en el registro civil al nombre de Guillermo Barrientos, cuya intolerancia por la justicia social, los derechos humanos o por lo que, a su criterio, es lo contrario al dogma católico, señaló lo siguiente en su comentario sobre la designación de Alva Castro:
El culpable del aprocalipsis 85-90, Luis Alva Castro, vuelve al gobierno por la puerta grande. Olvidémonos de las dudas sobre su sexualidad (”queridito” incluido), incluso de las sospechas de contubernio con el fujimorismo (se acuerdan de la carátula de Caretas “La Boda del Siglo” Fujimori-Alva Castro?). ¿Ke plan tienen los compañeros con Alva Castro de ministro del Interior?
Mi pregunta es: ¿la opción sexual de una persona es razón suficiente para descalificarla? De haber sido así, Miguel Angel no habría podido pintar una de las obras religiosas más importantes de la historia, los frescos de la Capilla Sixtina, por encargo de dos papas.
Esa misma intolerancia fue la que llevó a que los nazis a perseguir a los homosexuales, a quienes consideraban como inferiores o defectuosos genéticos y a quienes impusieron ponerse un tríangulo rosado invertido para identificarlos, además, claro, de enviarlos a campos de concentración. O al Franquismo español a considerar esta conducta como “peligrosidad social”, por lo que era suceptible de una sanción y de ser enviado a centros de salud mental para su “reeducación”. O como el castrismo cubano, como lo recordarán quienes vieron Fresa y Chocolate.
O, por supuesto, a la proverbial intolerancia de nuestro Cardenal, quien alguna vez dijera que “los homosexuales no están en el plan de Dios”. ¿No que todos somos hijos de Dios?
Si lleváramos esto al extremo, tendríamos que echar a la hoguera todas las obras de Oscar Wilde, los discos de Freddy Mercury o las películas de Pedro Almodovar.
Ya en otras ocasiones esta visión que tiene este personaje ratonil ha sido criticada, con justa razón. El autoritarismo ramplón, el conservadurismo irreflexivo se juntan en este personaje con una apertura de mercado que ni Hayek o Friedman propugnarían. Muestra patente que algunas mentes equivocan liberalismo con conservadurismo, de la manera más patética e intolerante.
Finalmente, volviendo a mi reflexión inicial, creo que poco nos debe importar lo que un político haga o no en su alcoba. Si el Ministro del Interior tiene o no determinada conducta sexual no es algo de nuestra incumbencia. Su trabajo es el que está bajo el escrutinio de sus ciudadanos. Y en eso es en lo que nos concentraremos a la hora de criticarlo o apluadirlo. Lo demás, es mera chismografía barata.
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¿Por dónde van los programas periodísticos y políticos en nuestra television?
Una pregunta que cualquier televidente se puede hacer es: ¿dónde está la política en la televisión?
Y es que nuestros espacios periodísticos parecen haberla desterrado en buena parte o tienen serias limitaciones para sacar productos de calidad o que redonden una faena completa.
Los más esforzados intentos se encuentran de lunes a viernes a las 11 de la noche, ya saben por cuales señales, pero arrastrando varios defectos.
La Ventana Indiscreta ha perdido punche y humor. Un televidente agudo se percata de que hay dos espacios separados: uno, donde hay reporteros esforzados haciendo lo mejor posible para sacar el programa adelante y poner temas más o menos interesantes (por citar tres ejemplos, la denuncia sobre la compra de patrulleros en la Policía, la masacre de Sacharaccay en Ayacucho o el olor a hediondo de la Vía Expresa chalaca construida por Alex Kouri); el otro, donde se ubica Cecilia Valenzuela haciendo una conducción excesivamente complaciente con el gobierno, decididamente respetuosa de la investidura presidencial como no lo fue con Alejandro Toledo y morigerando los acentos fiscalizadores de su equipo de Agencia Perú. El humor parece haberse restringido a La Cortina de Humo de Carlos Alvarez, en un programa que tuvo a Eliane Wars como paradigma de clave humorística de la política.
(¿Y el Dedo Medio? Bueno, mientras no hayan cambios de libreto o personaje, esa secuencia está destinada a no funcionar)
En la vereda de enfrente, Rosa María Palacios tiene las agallas para hacer las entrevistas inteligentes, incómodas y decidamente chanconas que no hace la competencia. Sin embargo, Prensa Libre no cuenta con un equipo de reporteros solvente que pueda sostener el programa más allá de los monólogos y entrevistas de la abogada. Y eso supone una limitación, dado que no todos los políticos quieren acudir al programa y los reportajes se concentran en temas policiales o de seguridad ciudadana. ¿Funciona en el rating? Quizas, pero no aporta mucho más de lo que ya se conoce sobre estos temas y, en términos televisivos, al margen del importante rol social que cumplen estos reportajes, no terminan de entregar un producto televisivo que llame la atención.
¿Y los domingos? La oferta es la siguiente:
Cuarto Poder parece no encontrar rumbo. Si bien hay reportajes que tocan amenamente temas de fondo como la reforma del Estado o los juicios pendientes al fujimontesinismo, digamos que decae el programa cuando toca “el asesinato” o “la violación” de la semana. Y el programa, peor aún, ha dejado de marcar agenda política o, siquiera, la de los periódicos del día siguiente. Claro, salvo cuando Sol Carreño y Raúl Tola transformaron su set en un talk show de exhibición de vidas privadas y la abogada Patricia Simón se convirtió en la nueva Laura Bozzo por un día.
Panorama ha mejorado. Ciertamente no es un programa opositor y el tufillo genarista de “nosotros apoyamos lo bueno para el país” y de canal de la nostalgia (ver rubro reportajes de Alamo Pérez Luna recordándo tiempos pasados) se respira por los poros y se deja ver en el pronter que lee Jessica Tapia. Pero los pocos reportajes de fondo que tienen si han logrado tocar temas escondidos, como el asesor emerretista de Evo Morales, los narco corridos peruanos o las millonarias compras de gasolina en el Ejército.
Desde el cable, Canal N ha pasado a ser un noticiero permanente de casi 24 horas, sin columnistas de peso que puedan aportar un enfoque político sólido (como lo tenía la extinta Rueda de Prensa) y un cumplidor Jaime de Althaus marca su propia agenda, más a la derecha del grupo El Comercio hoy en día. Sin Rodeos, el único espacio político que le queda al canal, se encuentra entre el bien intencionado rollo onegenil, la apuesta saludable por los temas de fondo, pero con ausencias importantes en materia de producción televisiva y una conducción que requiere un cambio a gritos.
¿Qué queda como balance? Espacios con poco presupuesto para investigar o pocas ganas de investigar. Conductores de distintas tendencias que, con la solitaria excepción de Rosa María Palacios y Hans Landolt, no parecen estar dispuestos a cuestionar demasiado al poder. Pérdida de peso político en la televisión, pérdida de un saludable debate en el medio que más personas consultan para formarse una opinión y las cada vez más sentidas ausencias de Paredes Castro, Lauer, Alvarez Rodrich, Pedraglio y, por supuesto, César Hildebrandt.
Quizás en esta etapa de vacas flacas en términos periodísticos, la televisión deba comenzar a repensar su papel como agente formador de opinión.
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A seis meses de gobierno, Alan García no encuentra la hoja de ruta
Ni cambio, ni responsable. Así encontramos a un Presidente cada vez más desaforado, cada día protagonista mayor de un escenario político que pretende convertir en un monólogo antes que en una obra coral y un coro que, a diferencia de los griegos, no le advierte de las posibles desgracias que le podrían pasar.
NO HAY CAMBIO
La enseña de García es no tocar para nada la economía. A los empresarios ni con el pétalo de una rosa, no importa que las condiciones en las que hacen su inversión en el Perú no dejen nada para el país y para su población.
Está bien que exista la estabilidad macroeconómica necesaria para un crecimiento económico saludable y que fue una ficción durante su primer gobierno. Pero, más allá del candado humano que supone Luis Carranza al mando del Ministerio de Economía, ¿qué ideas tiene el gobierno para una política económica que estimule la inversión en condiciones que ayuden a todos los peruanos? ¿Cómo hacer que el crecimiento llegue a todos, para dar igualdad de oportunidades? De ello, naranjas Huando y sin pepa.
Un ejemplo claro de la falta de rumbo gubernamental es lo que ha ocurrido con el TLC y la posición del gobierno y del Presidente de la República. En campaña, García decía que sería un error que el gobierno de Toledo firme un tratado que él se encargaría de revisar artículo por artículo. Claro, cuando llegó a Palacio no revisó nada - cosa que tampoco podía hacer, por cierto - y nombró un representante personal, Hernando de Soto, para que haga el lobby exterior y, al mismo tiempo, se ocupe de los mecanismos internos de compensación y aprovechamiento interno de las ventajas del TLC.
Esta jugada descolocaba a quienes debían encabezar las tratativas, es decir, al embajador en Estados Unidos Felipe Ortiz de Zevallos y a la Ministra de Comercio Exterior, Mercedes Araoz.
Sin embargo, poco a poco se hizo evidente que la capacidad de lobbing del economista de apellido de conquistador, bastante sobrevalorado en el medio, era restringida, a lo que se sumó la derrota republicana en la elección parlamentaria. Ante la evidencia del error, García ha tenido que hacer lo que desde el inicio debió hacer: colocar a quienes ocupaban los cargos que, durante el gobierno de Toledo, permitieron la negociación con los norteamericanos, es decir, el embajador en Washington y la titular del MINCETUR, quien, además fue la jefa del equipo asesor para la negociación del TLC.
Y aunque De Soto ha quedado relegado al “TLC hacia adentro”, no se entiende bien su papel, dado que existe un Plan Nacional de Competitividad - en cuya elaboración intervino de primera mano Mercedes Araoz - que, de aplicarse, debiera ser suficiente junto con medidas específicas y concretas para contrarrestar los perjuicios que causará el tratado en un sector de la población y aprovechar las ventajas que sin duda conlleva.
En resumen, el capricho presidencial supedita las opciones de reforma. Lo mismo pasa con la evaluación a los maestros, con las bravatas al Poder Judicial para que se reforme. Pero de planes concretos - muchos de ellos existentes, incluso desde el gobierno de transición - nadie habla en el gobierno.
NO HAY RESPONSABILIDAD
El debate sobre la pena de muerte y las recientes sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos nos han permitido confirmar la persistencia de un estilo presidencial dado a buscar el aplauso fácil, la maniobra distractiva y vacía de contenido y la carencia de escrúpulos para soliviantar a nuestra envilecida sociedad despertando las más bajas pasiones y pulsiones que afloran en este tipo de situaciones.
Ese mismo estilo, como bien lo ha señalado Lourdes Flores Nano, no es más que el infantilismo y el capricho llevado a la Presidencia y, que represalia a los empresarios que lo traicionaron, lo llevó a sus pretenciones de estatizar la Banca en 1987. Es decir, lo mismo que hizo de su primer gobierno algo difícil de olvidar y no precisamente por su buena gestión.
El encaprichado Presidente quiere matar gente. No pudo hacerlo por vía parlamentaria, en una derrota política que nadie quiere admitir en Alfonso Ugarte y ahora miente al decir que lo harà por referéndum, cuando la Constitución no permite una consulta popular para disminuir derechos fundamentales.
El Presidente y su cada vez más patética bancada parlamentaria hacen todo lo posible por desprestigiar al sistema interamericano de derechos humanos, confundiendo a la gente con cifras - cosa que saben bien hacer los que ponían la inflación más baja de lo que era - para dar el mensaje que estamos ante un organismo que no entiende al Perú y que pretende hacernos pagar el oro y el moro. No duda en calificar de terrorista a un campesino de 68 años sin ninguna relación con el senderismo y que fuera torturado por no entregar dos carneros a la tropa.
Lo que no dice García, por cálculo político y por inescrupulosidad, es que la pena de muerte es inviable. No dice que si tenemos que reparar a personas por decisiones del sistema interamericano es por errores - y horrores - cometidos por el Estado, atrocidades que nunca se debieron cometer y que no ayudaron en nada para la derrota de los grupos subversivos. Eso es lo que haría un estadista.
Sin embargo, antes que un Pelé que estaba al servicio de su equipo, García es como aquellos amarrabolas en las pichangas, aquellos que solo buscan su provecho personal, meter el gol, hacer la jugada para la tribuna, sin importar que los principios básicos que un Estado democrático tienen se vayan al tacho de la basura y que para “hacer sus goles” tenga que jugar con un equipo descalificado por mandar las reglas del juego al diablo, como lo es el fujimorismo.
Para esto no lo elegimos señor Presidente. No votamos por usted - sabiendo lo que era - para que fuera un vulgar Fujimori o un Humala redivivo. Hoy podrá tener el aplauso popular, que ensordece o hace acallar a los pocos que se ateven a decirle que no tiene rumbo ni ritmo. Hoy baila “La Vida es un Carnaval”, cuando el gobierno se viene asemejando a una farsa de mal gusto. Hoy disfruta su efímero poder, sin embargo, seremos nosotros los que, al dia siguiente que deje el poder, en julio de 2011 tendremos que lamentar que no gobernó para todos los peruanos, sino para su propio megalomaniaco ego.
Aun se está a tiempo de enmendar rumbos y hacer las cosas bien. Han transcurrido sólo 6 meses. Pero también se han perdido 6 meses. El tiempo se le agota, más adelante no podrá emprender los cambios requeridos y allí se quejará de no haberlos hecho antes. Acuérdese de su primer gobierno, no sea tan impulsivo ni protagonista. No se parezca al extraditable. Compórtese como el líder de un partido democrático y no como el capataz abusivo de una chacra de la que solo ve la cosecha inmediata y no su mantenimiento permanente.
Gobierne como estadista y no como Alan García.
MAS SOBRE EL TEMA: Lourdes Flores Nano: El Perú no está para seguir caprichos de Alan García. Augusto Alvarez Rodrich: Perdiendo ritmo y rumbo. César Hildebrandt: Enamorado de la muerte. Enrique Bernales: Solo Pilatos hizo consulta sobre pena de muerte. Martín Tanaka: “Fujimori debe estar satisfecho”. Federico Salazar: El fetichismo no es justicia. Alberto Adrianzén: Caudillismo y Autoritarismo. Iván García: Ruta Equivocada. Miguel Santillana: ¿Le quitaron la sonaja?
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Esta no es primicia mía, sino de Morena:
“Bien, para los que pedían que Toledo se abra un blog, aquí tienen: Cartas desde San Francisco. Aunque se ha encargado de bombardearnos los mails con sus cartitas, pero creo que la mayoría solo leyó la primera, jojojo“.
Como sabrán, cuando el año se despedía y, probablemente, entusiasmado con lo que fue su gira “Toledo CADE - Congreso - a mi no me van a perseguir - Palacio 2006“, el ex Presidente envió Cartas desde San Francisco, un mail masivo dirigido inicialmente a periodistas en el que Toledo prometía dar sus opiniones coyunturales.
El espacio causó sorpresa y varios comentaristas en un conocido blog nos preguntamos si no sería mejor que dicha “interactividad” pasara por un blog antes que un mail masivo al cual pocos se suscribirían. Parece que Chantal o alguno de sus alumnos en Stanford le hizo la sugerencia y el Cholo la acató.
Ahora bien, hay que ser claros, dadas 3 ediciones de dicho espacio y salvo su pronunciamiento en favor de la liberación de Jaime Rázuri, no ha logrado la repercusión que esperaba, en buena parte, porque Toledo opta por no polemizar y ni siquiera por defenderse, más aún luego de dos semanas en que lo han vuelto a cargar como piñata.
Pregunta final. En su último post, Toledo indica que “a todos aquellos que están interesados en crear una comunidad para el diálogo, los invito a que dejen sus opiniones en este espacio, libremente“. ¿Responderá a sus detractores que seguramente le llenarán la bandeja de comentarios? ¿Filtrará los insultos?
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Hoy Perú.21 me hizo el día y más que eso, matarme de la risa, cosa que necesitaba luego de ver al rival tradicional dar una vuelta olímpica más (a pesar de ello, saludos a los Alianza boys).
La primera fue el editorial de Augusto Alvarez Rodrich donde comentaba sobre una medida que, de producirse, sería una estupenda noticia para el país: el pago de los impuestos adeudados por SEDAPAL, cuyo pago pasó a ser asumido por el Estado gracias a una ley del Congreso. Alvarez Rodrich recuperó con ello la tradición de la inocentada, aquella chanza o broma que desde la prensa se acostumbraba hacer todos los 28 de diciembre y que con el correr de los años se ha perdido. Dicho sea de paso, nos alerta sobre una estupidez más cometida desde el Congreso y avalada desde Palacio de Gobierno.
La segunda es el recuento de “Las 21 metidas de pata del 2006″, muchas de las cuales son para reirse durante varios días. De las 21, aquí van mis 5 favoritas:
En el puesto 5, la bronca entre María del Pilar Tello y Karina Borrero. Este hecho puso ante la luz pública algo que habíamos comentado en esta columna: la vocación del gobierno aprista para convertir a Canal 7 (o TV Perú) en una suerte de agencia de noticias al servicio del Presidente de la República.
En el puesto 4, el plagio hecho por Rafo León a redactores del diario El Comercio. Como algunos bloggers lo comentaron en su debido momento, León copió textualmente y sin citar la fuente algunas crónicas del ya clásico espacio “Contracorriente” del Decano. León aceptó el hecho, pidió disculpas, aunque aún se espera una nueva edición del libro con las rectificaciones hechas.
En el puesto 3, ¡Pásame la botella!, perdón el impasse entre el entonces Canciller Oscar Maurtua de Romaña y el embajador Javier Pérez de Cuellar. En marzo se conoció que la renuncia de JPC a un cargo como consejero se debió a una serie de insultos vertidos por Maurtua cuando estaba pasado de copas. El incidente mereció las disculpas públicas del Presidente Toledo y el diplomático permaneció en su puesto.
En el puesto 2, un empate de Lourdes Flores Nano con Lourdes Flores Nano. Así es, su invitación a Arturo Woodman, uno de los hombres fuertes del Grupo Romero para que conformara su plancha presidencial (y que le granjeó el mote de “candidata de los ricos”) y su baño desbordante en la piscina de Xavier Barrón nos explicaron en buena parte porque perdió la elección presidencial.
Y finalmente, en el puesto 1, Hugo Chávez y sus insultos a Aln García, insultos que costaron una elección a Ollanta Humala y que culminaron con el lamentable amiste entre ambos personajes, dignos representantes del histrionismo latinoamericano.
Aunque claro, para nosotros, la metida de pata del 2006 seguirá siendo el baile de Alan durante la campaña. ¡Música maestro!
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La relación entre empresarios y política en debate.
La semana pasada, Lourdes Flores Nano presentó su balance de los 100 primeros días de gestión del Presidente Alan García. Aunque reconoció aciertos del gobierno, la tónica general fue de crítica a las reformas que el gobierno estaría dejando de hacer, en un momento de bonanza económica y alta popularidad.
Sin embargo, las declaraciones que más llamaron la atención fueron aquellas referidas a los empresarios - entendiéndose como ellos a los agrupados en CONFIEP - y su relación con AGP: “se han echado con el gobierno”, “son mercantilistas”, fueron algunas de las expresiones utilizadas y que fueron rechazadas por representantes de los gremios empresariales.
Es ciertamente curioso que sea Lourdes Flores quien haga estas declaraciones. Después de todo, el Partido Popular Cristiano - que preside -, a pesar de su impronta socialcristiana, ha sido el mejor defensor político de los intereses empresariales. Y no olvidemos el mote de “candidata de los ricos” a los que se hizo acreedora por llevar en su plancha a Arturo Woodman, uno de los brazos derechos de Dionisio Romero, como por tener el respaldo de aquellos cuya única y sempiterna preocupación ha sido que los intereses de los grupos económicos se solidifiquen, incluso a despecho de trabajadores y del crecimiento del propio país.
Pero, a pesar de esta observación, Lourdes Flores no ha dicho una mentira. Por el contrario, que recuerde, es la primera vez que un político que no pertenece a la izquierda o haya sido zurdo haya dicho palabras como esta. Aunque, debemos decirlo, Hernando de Soto fue quien acuñó la percepción sobre el mercantilismo en su libro El Otro Sendero.
En el Perú, se ha confundido el apoyo al empresariado y a la inversión con “hagamos lo que el inversionista quiere”, “demósle prebendas no importa su productividad”, “quedemos bien con el poderoso” o “no importa que los trabajadores o las comunidades revienten, flexibilicemos las reglas laborales al máximo y no nos preocupemos del medio ambiente, papá Estado siempre defenderá la inversión”.
Esta situación nos resume nuevamente la precariedad institucional de nuestro país, donde el empresariado trata de congraciarse con el gobierno, para que éste no boicotée sus actividades o le permita trabajar como desea. Pasó en el segundo belaundismo con Ulloa y Rodríguez Pastor como representantes de los empresarios, con los 12 apóstoles de García en su primer gobierno, con los contubernios con el fujimorismo, con PPK durante casi todo el gobierno de Toledo.
Es cierto que algunos empresarios parecen haber entendido el mensaje de responsabilidad social empresarial que está en boga en el mundo contemporáneo y de no pasar por Palacio para hacer negocios. Sin embargo, un gran bloque, que parece ser aún mayoritario sigue considerando que la legislación sólo debe estar adecuada a sus intereses, que el trato directo con el gobierno es la única manera de hacer business, que el medio ambiente y el trabajador son sólo meros instrumentos del capital. Eso es contrario a la existencia de una economía social de mercado estable, sólida, con reglas claras y que permita un desarrollo sostenible.
El país necesita inversión para poder crecer. Es cierto. Pero no por ello todos los pedidos empresariales son per se saludables. Nuestros empresarios deben reflexionar en que no son una isla, ni los únicos en el país y que el desarrollo de sus actividades debe tener en cuenta su entorno, tanto dentro como fuera de la empresa.
En el país necesitamos más Wong, Añaños y Acurios, empresarios emprendedores y creativos, y menos Dionisios que sigan sacándole dádivas a un Estado siempre dispuesto a hacerles caso.
ENLACES: Lourdes Flores Nano: Empresariado está “totalmente echado” al gobierno. Juan de la Puente: Empresariado nacional es tradicionalmente mercantilista. Augusto Alvarez Rodrich: Los políticos de los ricos. Pérdidas y Ganancias. Federico Salazar: Lourdes descubre la pólvora.
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Los 100 días del gobierno aprista.
Gobierno de gestos antes que de propuestas de cambios a mediano y largo plazo ha sido el segundo debut de Alan García como Presidente de la República. Y no porque el tiempo ha sido escaso, sino porque ha privilegiado tener un buen índice de aprobación en las encuestas antes que en pensar y sostener un programa de largo aliento para el desarrollo nacional.
¿Aciertos? Sí los ha tenido y no pueden negarse. En primer lugar, un estilo de trabajo distante de su antecesor, con actividad durante el fin de semana, ejemplo de austeridad (con la reducción de sueldos) y, en términos generales, posicionamiento de la agenda política.
En segundo lugar, un equipo de ministros que, en términos de conjunto, ha cumplido una tarea medianamente aceptable. Resaltan Allan Wagner, Mercedes Araoz, Verónica Zavala y, sin duda, Jorge del Castillo.
En tercer lugar, un manejo de conflictos sociales basado en el diálogo y en un nuevo tipo de relación - por lo menos informal - entre el capital, el Estado y la sociedad. Sin embargo, urge la institucionalización de los canales de diálogo en el país para poder prevenir los conflictos sociales y tener respuestas más proactivas y menos reactivas. Además, la capacidad concertadora del Primer Ministro ha evitado conflictos entre instituciones del Estado, así como con personajes del APRA.
En cuarto lugar, y viniendo de AGP es un logro, un manejo responsable de la economía, siguiendo las líneas que desde el gobierno de transición se dictaron para ello.
Finalmente, y en uno de los temas más tocados en esta columna, la creación y puesta en funcionamiento del Consejo de Reparaciones entra en la lista de checks para el gobierno.
Pero, ¿es ello suficiente para catalogar estos días como aceptables?
Creemos que no. El gobierno a solo 80 días de concluir su Plan de Acción Inmediata presentado para los primeros 6 meses de gobierno, sólo ha cumplido totalmente con el 13% de dichas propuestas, en parte porque muchas de ellas obedecían al largo plazo, en parte porque la vocación reformista parece estar limitada a algunos sectores. Defensa, Transportes y Comercio Exterior son los abanderados.
De otro lado, los sectores sociales no tienen logros o planes en marcha. Educación parece una cartera acéfala, donde las propuestas las puso el Presidente pasando sobre el Ministro. Salud no exhibe más que el éxito en la polémica vacunación contra la rubeóla. El MIMDES comienza a sufrir los primeros signos de “carnetitis”, mientras que las políticas de lucha contra la pobreza y promoción de la mujer languidecen en el despacho de Virginia Borra.
De la reforma judicial, solo se habló cuando un vocal supremo - hoy destituido - prostituía su profesión y cargo por 400 soles. Luego, el debate se centró en los sueldos de los magistrados y en si se les podía levantar el secreto bancario.
Finalmente, del “TLC interno” anunciado por Hernando de Soto ni siquiera hemos visto las líneas maestras, así como su posible articulación con “Sierra Exportadora”.
Tres son las grandes carencias del gobierno. La primera, que ya hemos comentado, es la poca vocación reformista que tiene el gobierno en temas institucionales y sociales.
La segunda es tener en cuenta que el mandato que se le dio al gobierno implicaba responsabilidad, pero también cambios. Y ello parece no percatarse el gobierno, decidido a levantar su popularidad con medidas efectistas, antes que comenzar reformas que eviten el surgimiento de alternativas autoritarias y violentas y ponernos en el camino del desarrollo.
La tercera y tal vez la más preocupante, es el poco aprecio por la tolerancia y los derechos ciudadanos que parece exhibir el Presidente de la República, un grupo de sus ministros y un sector de su bancada parlamentaria. Las propuestas sobre la pena de muerte, la poca tolerancia ante las críticas y el proyecto de mordaza maquillada contra las organizaciones no gubernamentales son una muestra de ello. A esto se suma su poca vocación en la lucha anticorrupción y la suerte de servinacuy que ha establecido con el fujimorismo en el Congreso de la República.
Si el gobierno no aprovecha su alta popularidad de hoy para hacer cambios de largo plazo que beneficien a todos los peruanos, si continua persistiendo en acallar a todos aquellos que lo criticamos, si echa por la borda todo esfuerzo concertador, entonces mañana, cuando las protestas sociales - acalladas ahora por la campaña municipal y regional - y el propio (y natural) desgaste gubernamental impedirán que se hagan. Tendríamos otro quinquenio de crecimiento en piloto automático, pero sin reducir la brecha social que durante la campaña presidencial pasada nos gritó a la cara la imperiosa necesidad de hacer algo, ni sin consolidar el sistema democrático a través de reformas institucionales.
Para ello, también requerimos una oposición que haga su tarea, que esté presente en los debates públicos y que proponga ideas y propuestas alternativas a las del gobierno. Pero ello no se hará con el inmovilismo en que parece haberse sumido Unidad Nacional ni con los cantos autoritarios y llamados a la insurgencia dados desde el cada día más venido a menos humalismo. La alternativa es construir partidos de verdad. El APRA es el único que en este país se merece el calificativo de partido. Si quieren representar una alternativa seria a largo y mediano plazo, ese debe ser el trabajo a emprender por estas y otras agrupaciones políticas.
Seguiremos vigilando desde nuestro tercer piso, Dr. García. No haga que su gobierno, antes que un carnaval, termine siendo un funeral de expectativas insatifechas y reformas sin implementar.
ENLACES: Proyecto Coherencia: Boletin de Lupa 180. Perú.21: Los 100 días de García. La República: Los 100 Primeros Días. Política y Poder. Carlos Melendez: El APRA y la otra mitad del país. RPP Noticias: Opiniones divergentes sobre los 100 primeros días de gobierno aprista. Javier Diez Canseco: Cien días bastan y sobran.
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