Archivo de la Categoría “Patria Roja”


Ola de detenciones en Lima

El día de hoy, las paralizaciones y protestas en Lima han terminado con sendas detenciones. Una de ellas, justificada, las otras no tanto.

La primera se produjo en contra de Robert Huaynalaya, el controvertido secretario general de la facción radical del SUTEP, por alteraciones del órden público.

Como informa hoy Correo, el dirigente tiene algunas perlas que aclarar con la justicia:

Según el expediente 10339-2004 del Segundo Juzgado Penal de Huamanga, el sutepista Robert Huaynalaya azuzó a sus huestes para que tomaran e incendiaran la sede de la Corte Superior de dicha ciudad, además de atentar contra otras entidades públicas, causando cuantiosas pérdidas materiales entre el 22 y 26 de junio del 2004.

Frente a tales hechos, la procuraduría pública a cargo de asuntos de terrorismo del Ministerio del Interior denunció penalmente a Huaynalaya ante la fiscalía de turno de Huamanga, acción que determinó que en diciembre de ese año se le abriera instrucción por el delito contra la tranquilidad pública, en la modalidad de “terrorismo”.

Pero la pugna entre facciones sutepistas no se ha detenido. Según informa El Comercio, un grupo de maestros culpó a Luis Muñoz, el secretario general del SUTEP, de tenerle una trampa a Huaynalaya, para que pueda ser detenido.

Paradójicamente, a los pocos minutos, también Muñoz y otros miembros de Patria Roja eran llevados a la misma comisaría donde estaba Huaynalaya, también acusados de atentar contra el orden público.

Pero donde la actuación policial parece haber cometido un serio exceso es con el ex congresista Javier Diez Canseco. El presidente del Partido Socialista fue detenido en la propia comisaría de San Isidro, cuando fue a averiguar por la situación de los maestros detenidos. Según la Policía, Diez Canseco cometió una agresión contra los agentes de la Policía, pero las versiones llegadas aquí nos informan que fue más bien el dirigente de izquierda el que fue objeto de vejámenes.

Aunque este espacio ha estado en contra de la huelga de maestros y de las demandas radicales de algunos sectores, no comparte algunos de los métodos empleados el día de hoy frente a las protestas sociales, sobre todo, en el caso de Javier Diez Canseco. La Policía debe saber actuar con inteligencia, para no confundir a requisitoriados con personas que, aunque radicales, no habían cometido ningún acto delictivo.

POSTDATA: Miren el Utero de Marita, donde se toma con mayores pinzas la versión de Javier Diez Canseco. Pero sobre todo, comparto el comentario final, que coincide con lo dicho por el blogger Fantomas: ¿Qué hace JDC con Humala y los chavistas (y sigue apoyando a Castro)? Pregunta que explica porque nunca voté por Javier Diez Canseco, a pesar de parecerme un tipo honesto.

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La co-responsabilidad de los actores en la crisis de la educación peruana

Nueva huelga magisterial. Siempre de carácter indefinido. Siempre con los mismos actores. Siempre con las mismas antojeras de ambos lados.

Hace unos meses, cuando escribía sobre las protestas ante la anunciada evaluación a los maestros, decía lo siguiente sobre el SUTEP, opinión que no modifico en una sola línea:

La visión que tiene el SUTEP de la educación sigue anclada en los años 70, cuando el mundo era otro y la educación peruana sí merecía el nombre de tal (aunque ya comenzaba a dar signos de su visible deterioro). Aun se sigue pensando en una educación gratuita para todos, cuando es necesario que quienes puedan pagar aunque sea una cantidad simbólica lo hagan. Se continúa pensando en términos de una estabilidad laboral que inmovilice ante el mal rendimiento. Se sigue pensando en términos del “empleador cuco que sólo quiere despedirme”. Se sigue pensando que la confrontación es la única vía para hacer cosas. Y se nota la carencia de ideas que tienen los dirigentes del SUTEP sobre que hacer con la educación peruana, pues siguen pensando que “sólo el cambio del modelo económico” será la condición necesaria y suficiente para que el sistema educativo funcione de verdad.

El tema central para el sindicato es que ha sido capturado por dos grupos que no practican la democracia hacia adentro y uno - liderado por Robert Huaynalaya -en el que se puede discutir incluso si es que no está ya incurso en una vertiente cercana a la lucha armada. Claro, Huaynalaya tuvo apoyo aprista durante el gobierno de Toledo, como lo ha recordado Rosa María Palacios.

Incluso, aunque de manera tímida, Ollanta Humala acepta que el dominio de Patria Roja en el sindicato de maestros contribuye al problema de la educación. Hay un claro consenso mínimo de que los liderazgos radicales le hacen mal a la legitimidad de las demandas de los profesores - muchas de ellas, bastante justas, sobre todo las que se refieren a su calidad de vida - y a la calidad de la educación peruana.

¿Pero el SUTEP es el único responsable de esta situación? No. El gobierno tiene su cuota de responsabilidad en este problema, tanto en no saberlo afrontar de manera adecuada, como en empujar a la radicalidad al sindicato.

Como sabemos, este nuevo pleito tiene su nombre: Ley de Carrera Pública Magisterial. Una norma que puede servir claramente para que los maestros tengan oportunidades para mejorar su calidad de vida y de condiciones, pero que, torpemente, el gobierno - y gente como Aldo Mariátegui - la vende como la manera de acabar con el sindicato. Y claro, con eso abonas más gasolina al fuego y le das pretextos a la gente de Patria Roja y Huaynalaya para radicalizarse aún más.

Como lo ha expuesto brillantemente Constantino Carvallo:

Hay otro modo de hablarles que llamarlos sinvergüenzas y no distinguir la dirigencia de la legión de maestros, entre los cuales hay miles de profesionales serios que con sus atenciones a los niños impiden que este país se autodestruya más? ¿No puede el gobierno seducirlos a ellos? ¿Hablarles de pagarles mejor, de mejorar su situación, de convocarlos para participar en una reforma de la que son actores necesarios? No. La ley se vende por el lado más prepotente: evaluar, despedir. Y se impone abusivamente en la Comisión de Educación.

Resultado: convertir ahora al sector más duro del Sutep en protagonista y acentuar la desconfianza de los maestros, los correctos, aquellos a quienes, humildemente, debiera dirigirse la acción gubernamental.

Federico Salazar más bien acentúa los errores del gobierno en otro punto: dejar de lado el tema de la capacitación, que tan bien sirvió para vender al público en general y a los maestros cuando se aplicaron las evaluaciones. Y además hace una pregunta de fondo: ¿Un examen escrito es la única forma de saber cual es el rendimiento de los profesores? Quizás el ministro Chang pueda respondernos a esa pregunta.

Y para culminar con la serie de errores gubernamentales, una nueva provocación del gobierno. Esta se llama Declaración de la Educación como servicio esencial, eufemismo que sirve para restringir el derecho a huelga. Sin embargo, cuando uno lee las interpretaciones hechas por la OIT a sus Convenios sobre Huelga en el sector público, se da cuenta que “servicio esencial” es solo aquello que afecte a la vida o a la seguridad de las personas. Y la educación no está comprendido en este concepto. Solo en caso de huelgas prolongadas, la OIT acepta que una actividad se considere como servicio esencial, pero solo para tener un servicio mínimo. Es decir, si la gente del SUTEP ha sido bien asesorada, le va a ganar la demanda de acción popular que le ha interpuesto al gobierno, por la vulneración de un derecho fundamental.

Y en el medio de todo, alumnos que no pueden educarse de manera adecuada, padres de familia desesperados y una ciudadanía confundida. En esto, tanto el SUTEP como el Gobierno merecen un 05, por lo que ambos le hacen a la educación peruana.

ACTUALIZACION (02:50 PM):

Y confirmando que la “estrategia” del gobierno es el insulto, hoy Alan se despachó con un discurso furibundo en una inauguración en Surco. Y de ello se deja constancia en la propia web de la Presidencia de la República. Aquí los parrafitos más, ejem, resaltantes:

“Quiero enviar un mensaje de absoluta tranquilidad contra todo lo que dicen: Los fundamentos económicos del país están sólidos y el Perú avanza, hay un poco de ruido en el techo, ruido de exageración, de revancha, de extremismo, ruido alentado desde afuera, pero los fundamentos están sólidos, el edificio está firme”.

“Todos saben que los gatos maullan y lloran en las noches, especialmente cuando han perdido las elecciones(…). Hemos tomado un camino democrático y un camino de construcción y de inversión y esto no va a cambiar; no zapatees, espera la elección del 2011 si puedes. Hay que hablarle con tranquilidad y serenidad al país para que no se deje engañar por el cuento de los fantasmas

Don picón, don criticón, don comechado están siempre queriendo detener el rumbo del Perú, pero el Perú no se va a dejar detener porque ya tomó un camino. Hay muchos comechados que no quieren ir a dar clases, no quieren capacitarse, lo que queremos es que a nuestros hijos les enseñen bien”

Gracias Alan, así les das más pretextos a los radicales.

Y claro, van a tener más luego de lo que ha ocurrido esta mañana en Huancavelica. La menor Janeth Sánchez falleció al caerle una piedra durante una manifestación del SUTEP, por lo que 14 maestros han sido detenidos para que declaren sobre las circunstancias de la muerte de la menor.

La radicalidad va tomando extremos que no queremos que vuelvan al país, tanto de un lado como del otro.

MAS SOBRE EL TEMA:
César Hildebrandt: Gobernar es educar
Constantino Cavallo: Ley Magisterial favorece al maestro, pero el manejo político del gobierno es muy malo.
Martín Tanaka: Como responder a la “ola de protestas”
Mirko Lauer: Tres preguntas sobre la ola de protestas
Utero de Marita: Maravilla de Maravillas
Nicolás Lynch: La desconfianza y el diálogo
Pepitaspuntocom describe el discurso de García de esta mañana.

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La portada de ayer de La República fue bastante elocuente: los conflictos sociales son cada vez mayores, más intensos y se vienen extendiendo por todo el país.

El foco más fuerte de protestas se encuentra en Pucallpa. Marco Sifuentes estuvo por allá y ha descrito mejor de lo que yo haria que es lo que viene pasando por la selva que básicamente se resume en dos frases: las exoneraciones no han servido para incentivar las inversiones y era lógico que se recorten, pero no se ha calculado el impacto social que la medida ha podido tener. Y claro, entre un gobierno que no prevee el efecto de la protesta, los distintos intereses regionales en juego y la ausencia de Estado, resulta la precariedad institucional. Tiene que ir una ministra a negociar y, luego de discutir hasta como se va a llamar el acta, acuerdan que se paraliza la eliminación de las exoneraciones y se buscarán soluciones al pliego de reclamos. Digamos, era lo que cabía como medida de damage control, pero no puede ser el modus vivendi del gobierno.

Para que tengamos una idea real de lo que pasa en el paìs, procuren darle una chequeada cada mes a los Reportes de Conflictos Sociales de la Defensoría del Pueblo. Allí están registrados los focos de protesta en marcha, los conflictos latentes y, más importantes, las causas reales de porque las personas vienen protestando. El mensaje que la Defensoría le manda al gobierno con este tipo de reportes es el siguiente: “Oiga, prevea los posibles efectos de sus medidas o mire lo que está ocurriendo en tal o cual zona del país”. ¿Y que hace el Estado frente a ello? Pues en la mayor parte de casos, nada, y luego tenemos corriendo a Jorge del Castillo o a otros ministros competentes a apagar los incendios en cada región del país donde no se tuvo capacidad de previsión.

Peor aún. Este gobierno ciego no tuvo mejor idea que petardear el Consejo Nacional de Descentralización y volarlo en mil pedazos. Claro, había que reformular la entidad, que se había convertido en un elefante blanco y burocrático. Pero tenía algo bueno: era la única instancia donde estaban representados gobiernos regionales y locales. Ahora lo han reemplazado por un órgano de línea de la PCM, la Secretaría de Descentralización, sin representación alguna de los gobiernos regionales y locales. Si antes se tenía un CND que no servía de mucho, ahora ni siquiera existe institucionalidad. Se prefiere el “trato directo” y ahora vemos las consecuencias. Los presidentes regionales medianamente responsables - como Vladimiro Huaroc y Yehude Simon - intentan armar una Asamblea de Presidentes Regionales para tener una agenda concertada, mientras otros eligen el protestar más fuerte para que el gobierno ceda a las presiones.

Y, claro, luego el Gobierno comienza a demonizar a los manifestantes, a llamar a los sindicatos “primos hermanos” de Sendero Luminoso, o a decir que hay una mano oscura que está detrás de todas las protestas sociales. Como bien nos lo ha recordado Martín Tanaka, el hecho que varias protestas se presenten de manera simultánea no implica concertación, porque cada grupo de protesta tiene su propia plataforma y, en el caso de las cuestiones regionales, su propia dinámica. Demonizar a Patria Roja como causante de todos los males genera dos efectos perversos: dar a ese grupo político más importancia de la que realmente tienen y, además, solo logra tranquilizar a los chicos del Club Empresarial de San Isidro o a cualquier incauto que quiera creerle al Gobierno. Más allá de mis diferencias y discrepancias abiertas con los radicales de izquierda, ni son terrucos, ni son los causantes de todos los males del país, como algunos medios y políticos quieren hacernos creer. Claro está, tampoco es que ayuden mucho para modernizar el país en serio.

Si de algo adoleció Alejandro Toledo fue de muñeca para hacer frente a estas protestas con inteligencia. Tal parece que el cambio de mando no hizo que los hábitos frente a los conflictos sociales cambiaran mucho en Palacio de Gobierno.

MAS SOBRE EL TEMA:
Perú.21: Frente de Defensa de Ucayali da 10 días de tregua al gobierno.
El Comercio: Hay 35 conflictos sociales activos según la Defensoría
Augusto Alvarez Rodrich: Corvinas fritas con su limón
Mirko Lauer: La estructura de la protesta regional
Javier Torres Seoane: Hay que desatar los nudos.

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