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Lo de APRODEH fue un serio error, pero en su nombre no puede liquidarse al movimiento de derechos humanos

Luego de varios días de debate sobre la negativa del Parlamento Europeo para reconocer al MRTA como grupo terrorista y el papel que cumplió APRODEH en este caso, caben hacer algunas reflexiones finales, que considero importantes para hallar un justo medio sobre este tema.

Es bastante claro que el MRTA es un grupo terrorista. Asi lo dijo la Comisión de la Verdad y Reconciliación, que, además, señaló que tuvo una práctica sistemática de asesinatos y secuestros que, si bien no llegaron a la escala mortícola de Sendero Luminoso en número de víctimas, constituyen actos excecrables que ningún peruano debería aprobar y que han sido debidamente sancionados en tribunales civiles en los últimos años.

Tanto en la carta dirigida al Parlamento Europeo como en un comunicado posterior, APRODEH ha mencionado y reiterado su rechazo a las acciones cometidas por Sendero Luminoso y el MRTA durante las últimas décadas. Esa ha sido su línea desde que se fundó en 1983 y que ha mantenido durante todos estos años. Y el movimiento de derechos humanos, por entero, se jugó por una línea que diferenciara claramente el rechazo a la violencia, viniese de donde viniese, aunque claro, algunas organizaciones privilegiaron la crítica al Estado.

Por tanto, acusar de pro - terrorista a APRODEH o al movimiento de derechos humanos no es más que una acusación sin fundamento en la realidad, que solo es esgrimida, lamentablemente, por un fuerte sector de la clase política que pretende que los peruanos creamos que las muertes generadas durante el conflicto por los agentes del Estado se justificaban bajo el pretexto de la insanía senderista y emerretista.

Sin embargo, el error de APRODEH fue poner en bandeja una posible crítica con la misiva al Parlamento Europeo. En términos reales, la condena que el Parlamento Europeo era un gesto necesario, no solo por un tema de principio, sino para que más personas en el mundo pudieran conocer el proceso peruano y cuales fueron los aciertos y errores que se cometieron en el combate al terrorismo, en tiempos en que la lucha contra el terror es un problema global y varios de los errores que se cometieron en el Perú parecen repetirse en varias parte del mundo.

De otro lado, creo que también se equivocó el peso específico del PE para cambiar una política macarthista de parte del gobierno. No era el escenario para hacerlo, ni la forma de hacerlo. Y, por lo demás, García no cederá en sus afanes de rechazo a sus críticos por una acción como esta. Por el contrario, se ha dado el gusto de vociferar la frase “traidores a la Patria” y de tener un respaldo parlamentario de todas las bancadas en este tema.

Martín Tanaka también ha comentado el tema y señala acertadamente lo siguiente:

Me parece un error descomunal; primero, porque nada nos asegura que el terrorismo haya dejado de ser una amenaza en el país; segundo, porque la mejor manera de combatir la criminalización de la protesta y limitar un ambiente macartista es demostrar que la protesta social no tiene absolutamente nada que ver con la subversión. Y que quienes protestan y respaldan las protestas la tienen absolutamente clara en su rechazo y condena al terrorismo. Actitudes y respuestas como las de APRODEH, por el contrario, legitiman el discurso que afirma que “los defensores de derechos humanos defienden terroristas”. Es la excusa perfecta que necesitaban quienes quieren, precisamente, criminalizar la protesta social.

¿Por qué se comete este error, que es tan contraproducente para ellos mismos y las causas que defienden? Me parece que hay algo que esos sectores de la izquierda y ONGs no terminan de entender: no es que no haya que contribuir a crear un ánimo de temor al terrorismo; ese ánimo existe, nunca dejó de existir. Y no tener respuestas claras frente al terrorismo le cede totalmente la iniciativa a los adversarios. No es que “debemos evitar hablar del terrorismo para no desviar la atención de los juicios a Fujimori y de la criminalización de protesta”; lo que desvía la atención es no tener una actitud clara en contra del terrorismo. Si APRODEH se hubiera pronunciado a favor de incluir al MRTA en la lista de organizaciones terroristas, estaríamos comentando a favor de APRODEH, y no estaríamos dedicándole tanto tiempo a este tema.

Afortunadamente, ha existido reflejos rápidos en el Secretario Ejecutivo de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos y en el Instituto de Defensa Legal, entre otras organizaciones, para minimizar parte del daño cometido y para procurar que no se siga emprendiendo una campaña de la que alerta Augusto Alvarez Rodrich:

Seamos claros: Aprodeh cometió un error, pero este no fue defender al MRTA. Permitir que se le acuse, sin fundamento, de ser proterrorista, significa no darse cuenta de que el motor del cargamontón es la reactivación de la intención aprofujimorista de demoler a las ONG y, en general, a quienes no compartan sus objetivos, como la prensa que no se les cuadre. Y ahora cuentan con la ayuda de Ollanta Humala, y de algunos fujimoristas de Unidad Nacional que están saliendo del clóset

Porque, en el fondo, se trata de esto: De un lado, sectores que defienden la tierra arrasada y el asesinato selectivo como método para combatir a la subversión, personas o partidos cuyos líderes tienen acusaciones pendientes por violaciones a los derechos humanos. De otro lado, un error grosero que ha aumentado la gasolina de una pira en la que quisieran meter a todos los que creemos en los derechos humanos, gracias a una visión de corto plazo sobre un tema que siempre debe verse no solo en los importantes términos de principio, sino también con la responsabilidad sobre nuestros actos. Eso que Weber llamaba ética de la responsabilidad, que no quiere decir avalar ilegalidades o arbitrariedades.

Y mientras tanto, para el gobierno y para buena parte del sector dirigente del país, los derechos humanos de todos les siguen pareciendo una cojudez.

MAS SOBRE EL TEMA:
Martín Tanaka: APRODEH, el MRTA y la criminalización de la protesta
Augusto Álvarez Rodrich: Seamos claros
Rosa María Palacios: Un error grave
Santiago Pedraglio: La nueva guerra fría
Mirko Lauer: Doble estándar

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Comedia de equivocaciones. Creo que así podría llamar a la negativa del Parlamento Europeo de reconocer al MRTA como una organización terrorista y que ha sido condenada energicamente por el Congreso de la República el día de ayer.

Un primer punto que hay que tener en cuenta es que esta negativa no le confiere nada a una organización que causó terror, muerte y destrucción en nuestro país. El Parlamento Europeo no es un ente que proclame inocencia o culpabilidad y menos aún estatus de beligerante. Asímismo, existe aún una petición pendiente del gobierno peruano ante el Consejo Europeo sobre este tema, un órgano de mayor peso político en el viejo continente y ante el cual la Cancillería debería hacer esfuerzos serios para obtener una condena.

Sin embargo, nos deja un mal sabor de boca saber que la experiencia dolorosa que pasamos - por lo menos, en lo que se refiere al MRTA, ya que a Sendero Luminoso si se le considera como organización terrorista - haya sido ignorada. Si bien el MRTA no causó tantas muertes como Sendero Luminoso, vale la pena recordar que cometieron graves violaciones de los derechos humanos, sobre todo, asesinatos y secuestros. La Comisión de la Verdad y Reconciliación concluyó sobre este grupo lo siguiente:

En 1984, el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) inició a su vez una lucha armada contra el Estado y es responsable del 1.5 por ciento de las víctimas fatales que fueron reportadas a la CVR. A diferencia del PCP-SL, y en forma similar a otras organizaciones armadas latinoamericanas con las que mantuvo vínculos, el MRTA reivindicaba sus acciones y sus miembros usaban distintivos para diferenciarse de la población civil, se abstuvo de atacar a la población inerme y en algunas coyunturas dio muestras de estar abierto a negociaciones de paz. Sin embargo, el MRTA incurrió también en acciones criminales, recurrió a asesinatos, como en el caso del general Enrique López Albújar, a la toma de rehenes y a la práctica sistemática del secuestro, crímenes que violan no sólo la libertad de las personas sino el derecho internacional humanitario que el MRTA afirmaba respetar. Cabe resaltar también que el MRTA asesinó a disidentes de sus propias filas.

Creo que nadie puede olvidar escenas como esta:

… nuestro cautiverio estaba marcado por lo cotidiano, por la rutina. Era indispensable buscar un contrapeso a esa toma de conciencia de que podíamos morir al amanecer, durante la noche, en la mañana o al medio día, porque de lo contrario caíamos fácilmente en la depresión, en el desaliento, en la desesperanza, en la irritabilidad y en la ansiedad. Buscar el contrapeso era la gran tarea y ello significaba planear para cada hora o cada minuto un conjunto de actividades, porque el tiempo comienza a presentarse como un enemigo. Teníamos que ganarle, hacer que el día sea los más corto posible. Yo me repetía a mí mismo: “el tiempo no me va a enterrar vivo”. Tenía que seguir trabajando, tenía que hacer algo, ejercer una actividad. Hacíamos de todo: ejercicios físicos, leer, escribir, cantar, tocar guitarra, etc.

(Declaraciones de Dante Córdova Blanco, secuestrado en la residencia del Embajador de Japón)

Pero ello no solo pasaba con altos funcionarios o empresarios, como fueron la mayor parte de los secuestros del MRTA en Lima. Veamos este testimonio de una comunera de Chanchamayo, sobre acciones ocurridas en esa zona entre 1991 y 1995:

…yo decía pero en qué forma se encuentran estos pobres, ya que seguro los trajeron a este lugar caminando y sus pies estaban heridos, con las manos atadas hacia atrás y vendados, que de seguro de tanto haber estado en la misma posición seguían rígidos con las manos
desamarradas pero hacia atrás, y por el calor y el cansancio de seguro que se desmayó mientras hablaba éste en el parque, que con poco de ayuda de la gente lo colocamos en la sombra, pero yo decía ¿Qué tan vivos están? Venían hecho polvo moral y psicológicamente.

Esa historia la vivimos y la sentimos todos.

Sin embargo, veo que se cometieron errores en la tramitación de esta solicitud. Para comenzar, este trámite comenzó como una iniciativa personal de un senador conservador español y que no fue suficientemente apoyada por la Cancillería peruana, que debió estar más interesada en la práctica en sacar este tema adelante. Ello se desprendió de la presentación del Canciller ayer, criticado con justicia por la oposición.

Otro hecho que se ha puesto de manifiesto es la existencia de una carta enviada por APRODEH al Parlamento Europeo para que no se apruebe esta moción. Según sus directivos, la misiva consideraba que el MRTA era un movimiento extinto - lo que la evidencia hasta este momento comprueba - y que esta condena podría ser utilizada para seguir persiguiendo opositores como parece que está el gobierno de turno.

Rosa María Palacios dijo anoche que, si bien comprendía estos motivos, parecían estar muy concentrados en una coyuntura muy inmediata y dejaban de lado cuestiones de fondo que el movimiento de derechos humanos siempre ha defendido - es decir, la condena clara y explícita a Sendero Luminoso y al MRTA - , generando las críticas de sus opositores de siempre, quienes aprovecharán este error - que lo es y uno del tamaño de la Catedral de Lima - para meter más agua para su molino (Ya Carlos Raffo ha pedido que investiguen a las ong’s de derechos humanos). Litio, de El Otro Tambor, expresa, desde el otro lado de la orilla política, un sentimiento en la misma línea, con otros matices:

No hay que negar que la manipulación de la información por radio y televisión es muy fuerte (la noticia en la versión audio de RPP pasó rápidamente a ser algo como: por pedido de APRODEH el Parlamento Europeo ha decidido que el MRTA sea considerado como un grupo no terrorista). Pero no habría que darles en el gusto, ¿no?

Yo no sé si el MRTA sigue activo o no, pero sé que como organización nunca tomó distancia de sus acciones terroristas, que es el primer requisito para grupos armados que se convierten en organizaciones legales dentro de un sistema democrático (lo cual -ojo- puede suceder y ha sucedido en muchos países).

A tal punto ha llegado el tema que la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos ha señalado de manera clara que no propulsaron, como agrupación paraguas de varias organizaciones, una misiva como la que envió APRODEH y que condenan claramente las acciones del MRTA. Via Perú.21:

De otro lado, la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos aclaró que no se ha pronunciado sobre la resolución rechazada en el Parlamento Europeo, pero expresó que condena todo acto de violencia, y recuerda que la Comisión de la Verdad y Reconciliación reconoció al MRTA y a Sendero Luminoso como los principales violadores de los derechos humanos.

Y para dejar más en offiside a APRODEH, el director del Instituto de Defensa Legal, Hans Landolt, acaba de hacer un deslinde bastante claro:

El Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) perpetró hechos absolutamente abominables y a pesar de no estar operativa, debió ser incluida en la lista negra de organizaciones terroristas de la Unión Europea, afirmó Hans Landolt Pardo, director del Instituto de Defensa Legal (IDL).

“Lo primero que hay que recordar es que no hay lugar a dudas de que el MRTA fue una organización que perpetró hechos absolutamente abominables y que en la conciencia de los peruanos se le recuerda como una organización terrorista. Eso está fuera de discusión y creo que en eso hay un consenso clarísimo”, manifestó en el programa “No Hay Derecho” de Ideeleradio.

“Mal no nos hubiera hecho que figure así (en la relación de organizaciones terroristas), porque es recordar y responde a la consciencia de todos los peruanos que es una organización que se percibe como terrorista y es la responsable de hechos execrables”, consideró.

Si bien la gente de APRODEH ha manifestado hoy que condena al MRTA, la forma en como enviaron la carta ha abonado claramente a que Aldo Mariátegui no deje de tener algo de razón en su editorial de hoy (y en el que cabe anotar, cita a la CVR, de la que tanto ha denostado en estos años).

Una comedia de errores, pero que no genera risa. Porque hay heridas que aun no cicatrizan del todo.

MAS SOBRE EL TEMA:

Comisión de la Verdad y Reconciliación: El Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (Como para que César Hildebrandt recuerde que su columna de hoy es realmente infame)

Juan Paredes Castro: ¿Convirtiendo en héroes a los villanos de ayer?

Hans Landolt: El MRTA perpetró hechos absolutamente abominables y debió ser incluido en lista de la Unión Europea

El Otro Tambor: No aceptemos ningún terrorismo: UE y el MRTA

Utero de Marita: La UE dice que el MRTA no es una OT

El Blog del Morsa:  APRODEH y el MRTA (Y me sumo a su pedido: Armando Villanueva y Javier Valle Riestra deberían dejar de defender a Víctor Polay).

Eduardo Villanueva: Aprodeh: un error táctico, estratégico y conceptual

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Uno de los acontecimientos que mayores sentimientos encontrados me suscita es la toma de la residencia del Embajador de Japón en Lima durante 126 días y su culminación en la Operación Chavín de Huantar, cuyo décimo aniversario se cumple el día de hoy.

Por un lado, el rechazo a toda acción que implique la limitación de la libertad. Lo cometido por los miembros del MRTA que capturaron a cientos de personas - quedando, al final 72 rehenes -, exponiendo la vida de los capturados, así como su accionar violento es condenable desde todo punto de vista. La violencia no es el medio para poder acceder al poder ni para conseguir nada.

Pero también existió la solidaridad. Recuerdo que durante la crisis se cancelaron, por solidaridad, varias fiestas de promoción y los festejos de Año Nuevo fueron bastante moderados. Cadenas de oración por los rehenes, invocaciones en ceremonias de diverso tipo, la cobertura noticiosa de la prensa peruana que fue bastante responsable, me hizo sentir que, de alguna manera, todos fuimos rehenes durante aquel centenar y un poco más de días.

Dentro de los rehenes se generó un espíritu de familia. Frente a la adversidad que suponía estar en cautiverio, con las condiciones básicas para vivir severamente recortadas y con poca esperanza por saber si saldrían con vida, hubo momentos para disipar tensiones, aprender los unos de los otros - a pesar de las diferencias que subsistían entre el grupo de capturados - la vida espritual e incluso varias sesiones de conferencias y clases que durante esos días se dictaron.

La operación militar de rescate fue todo un éxito. Mérito de los comandos dirigidos por el General José Williams Zapata. Y un sentido reconocimiento a Juan Valer Sandoval y Raúl Jiménez, los dos miembros del equipo que murieron en dicha operación.

Pero no dejaron de haber cosas que no fueron, sin duda, agradables.

Por un lado, el hecho de que fracasara una salida pacífica. Varia gente estuvo bregando por ella. Tengo para mi que esas lágrimas de Juan Luis Cipriani - luego de la única acción meritoria que hizo durante el conflicto armado interno - eran verdaderas. La intransigencia de los miembros del MRTA y la búsqueda del gobierno de una salida militar a como diera lugar tuvieron este desenlace. Esto lo viví de cerca. Durante esos días de cautiverio, mi familia estuvo bastante cerca a la esposa de Carlos Giusti Acuña, el único rehén que falleció. Su viuda, durante los días en que el honorable juez estaba capturado, no quería una operación militar, tal vez presintiendo que no volvería a ver a su esposo con vida. Ese 22 de abril debe haber sido de los días en que mis viejos han derramado más lágrimas. Y, diez años después, ambos siguen pensando que la salida pacífica hubiera podido evitar esa muerte lamentable.

Por otro lado, el aprovechamiento político que se le dio a este tema. El gobierno de Alberto Fujimori pretendió hacernos olvidar que fueron errores groseros de inteligencia los que permitieron que estos hechos se desarrollaran. Y luego que la operación militar deviniera en exitosa, los triunviros Fujimori, Montesinos y Hermoza terminaron disputándose los méritos de la operación: el “general victorioso” presentando un libro donde sólo él y Montesinos tenían méritos, Fujimori diciendo que el telescopio de Kenji fue clave para las operaciones, los generales desagraviando al corrupto general en público. Y, como no recordarlo, las patéticas escenas de Fujimori desfilando entre los muertos de la operación, mirándolos de reojo, friamente. Sólo faltaba la Marcha Imperial de Star Wars como fondo musical.

Finalmente, tal como lo señalaron testigos, la Comisión de la Verdad y Reconciliación e incluso periodistas que otrora fueron parte clave del aparato mediático fujimorista, existió un grupo de militares vinculados a Fujimori y Montesinos que tuvieron la misión de rematar a los terroristas muertos y ejecutar a los que capturaran vivos. El proceso judicial sobre este caso, cuya fase oral comenzará en el mes de mayo, permitirá diferenciar a los héroes de aquellos que cometieron una orden que era claramente vulneratoria de los derechos humanos, por más delincuentes que fuesen los afectados.

Termino, con unas palabras escritas por Juan Julio Wicht, sacerdote, economista, rehen voluntario y un ser humano a carta cabal:

Podemos celebrar la victoria, pero no nos engañemos con falsos triunfalismos, muy explicables pero ilusorios. No pensemos que con esta victoria se han resuelto los problemas. Queda mucho por hacer. Precisamente construir un Perú más humano, ordenado, en armonía y paz.

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