Una imagen vale más que mil palabras. Así trata el Estado a sus médicos en huelga, con una dosis de provocación que envalentonará más al menos radical de los galenos.
Por si no lo recuerdan, éste es el Ministro de Salud:
PD: Por cierto, cantar “Provócame” parece ser costumbre de otros ministros, como el de Educación.
(Foto del Ministerio de Salud: Roberto Bustamante)
Hoy dejo la política de lado para hablarles de algo que a todos nos toca: nuestra propia salud. No soy médico, ni tampoco me gusta dar sermones a la gente sobre lo que tiene o no tiene que hacer, pero creo que sí es necesario que adquiramos conciencia de lo que nos puede ocurrir.
Hace algunos años, todas las mañanas escuchaba religiosamente el programa de Guillermo Giacosa en Radio San Borja. A pesar que no estaba de acuerdo con todas sus ideas y visiones sobre la Aldea Global - así, además, se titulaba el espacio -, me entretenía oir otra visión del mundo y como comentaban los diarios locales con Renato Cisneros y Carlos Bejarano.
Pero en dicho espacio también redescubrí algo importante: la prevención de la salud. En microprogramas de 30 minutos y en un bloque de media hora una vez a la semana, un médico peruano, Elmer Huerta, que ha tenido importantes posiciones en el gobierno norteamericano como asesor presidencial en materia de lucha contra el cáncer, nos ilustraba sobre la importancia de preocuparnos por nuestra estabilidad física y mental en el momento en que podemos preocuparnos por la misma: cuando estamos sin alguna enfermedad en el camino.
Felizmente comienzan a haber autoridades que tienen la misma preocupación que Huerta. En mi distrito, San Borja, se ha instalado un Preventorio, modalidad de establecimiento de salud que solo atiende a personas sanas, en las que se hacen chequeos para prevenir enfermedades cuyas manifestaciones se presentan cuando ya nos encontramos enfermos: la diabetes, la hipertensión y el cáncer son los principales focos a tratar.
Creo que todos, en algún momento, hemos tenido algún familiar que ha padecido alguna de las enfermedades descritas y todos sabemos, sobre todo en el caso del cáncer, el desgaste que supone para el paciente, así como para todo el entorno familiar y amical. Y nadie quiere pasar por esos duros momentos. Hasta el día de hoy, encuentro que la manera de reducir la incidencia de esta enfermedad y detectarla a tiempo sea a través de la generación de una cultura de la prevención, en la que cada persona se haga responsable por su propia salud, con la vigilancia del médico de confianza. Ello, en un país donde encontramos hospitales abarrotados todos los días, supone un cambio de actitud y podría suponer un cambio en la política pública de salud que ayudaría a más personas.
Ciertamente, un distrito como San Borja puede hacer esto porque cuenta con voluntad de sus autoridades y, claro, con los recursos y contactos necesarios para implementar una unidad de este tipo. Sin embargo, ¿no sería bueno que hospitales como el Loayza, el Dos de Mayo o el María Auxiliadora cuenten con este tipo de especialidades? O que en las postas médicas se hagan campañas destinadas a que cada ciudadano tome conciencia de que, cuando estamos sin ningún síntoma aparente de enfermedad, es el mejor momento para evitar las mismas.
Se de la importancia de comprar ambulancias y de construir más hospitales. Los necesitamos a gritos en país de tantas carencias como el nuestro. Pero quizás también necesitamos un nuevo enfoque de política pública de salud donde cada uno de nosotros sea co-responsable de la misma y, antes que buscar curar enfermedades, veamos que es lo que tenemos que hacer para prevenir las mismas y, cuando aparezcan, procurar que sea en el tiempo suficiente para poder curarlas.
Decía, al inicio, que la política podía parecer ajena a este problema. Sin embargo, mientras escribía estas líneas motivado por un suceso personal, me daba cuenta que el tema no estaba tan alejado de los tópicos normales de este blog. Solo que, a veces, uno necesita de golpes para acordarse de tópicos olvidados. La salud en nuestro país lo es. De hecho, el presupuesto de este sector viene disminuyendo cada año y no contamos con el mejor de los Ministros en esta materia. Quizás, con estas líneas, sea necesario hacer mayor incidencia en algo que a ti y a mi nos afecta, pues tiene que ver con lo más importante de nuestra vida: nuestra propia supervivencia.
El sector se ha movido entre la falta de dirección política y poca articulación de políticas con algunas medidas acertadas en el fondo pero tuvieron problemas por la forma en que se llevaron a cabo.
Por un lado, se cumplió con una evaluación a los maestros que fue el resultado del voluntarismo del Presidente de la República y que no tuvo mayores precisiones en relación con los objetivos que quisieron plantearse con la misma. Fue, además, la primera confrontación con el SUTEP, con un claro triunfo político para el gobierno.
La Ley de Carrera Pública Magisterial fue una de las mejores acciones del gobierno en el fondo, pero fue una idea pésimamente vendida por el gobierno, en medio de insultos y amenazas de despidos. Ello provocó una huelga magisterial que acaba de resolverse en estos días.
El problema es que, si bien el gobierno ha aprobado el Proyecto Educativo Nacional como política de Estado, no ha logrado articular estas medidas con este documento.
Ha sido una gestión gris e intrascendente. Puede anotar como logros la ampliación del horario de los hospitales en Lima y Callao y, sobre todo, la vacunación contra la rubeola y el sarampión.
Sin embargo, dos aspectos revelan la poca preocupación del gobierno en este sector: el hecho de que el presupuesto siga siendo de los más escasos y el escándalo de la compra sobrevaluada de ambulancias.
TRABAJO
Quizás sea uno de los sectores donde más se haya avanzado. El Ministerio de Trabajo ha procurado cierto equilibrio entre las posiciones extremas de gremios sindicales y empresariales, no siempre posible. Claro, ello ha impedido que, como durante 5 años, siga sin aprobarse la Ley General del Trabajo.
Sin embargo, se sigue careciendo de una política de largo plazo para las condiciones laborales y el sector sigue contando con el presupuesto más exiguo de todos los Ministerios.
VIVIENDA
Se han continuado con los esfuerzos de la administración anterior a través de los programas Techo Propio y Mi Vivienda. Claro, también persisten los defectos, como el hecho de que no se tenga un proyecto similar para el sector D. Aunque no se sabe bien si por impacto mediático o realización plena, Agua Para Todos es mencionado como el programa más exitoso del gobierno.
Al igual que Salud, otro sector opaco y con pocos resultados que mostrar. Una Ministra de bajo perfil, con pocas ideas sobre el enfrentamiento de la lucha contra la pobreza y el manejo de los programas sociales. La agenda del Ministerio, sobre todo, estuvo vinculada al tema de la violencia familiar.
No cabe duda que el tan mentado shock de inversiones ha terminado siendo para el gobierno un auténtico shock de inestabilidad.
El martes último, Rosa María Palacios presentó una serie de documentos vinculados a la compra de ambulancias por parte del Ministerio de Salud. Las ambulancias habían sido adquiridas a, adivinen, Automotores Gildemeister.
Peor aún, la denuncia de Rosa María Palacios indicaba que el modus operandi de la compra fue exactamente igual lo ocurrido con los patrulleros. Es decir, Gildemeister se asoció con la empresa Anjo - Tech para la implementación de los vehículos. El Ministerio de Salud hizo la oferta y terminó pagando de más por unidades que, como se había comprobado, ya habían tenido serios problemas en su operatividad.
Vallejos solo atinó ayer a balbucear incoherencias en Prensa Libre. Y hoy día ha tenido el cuajo de decir que no renunciará.
Pero hoy en la mañana, el (aún) Ministro de Salud pasó el papelón de su vida. En una ceremonia dedicada a temas agrarios, Alan García, su jefe, ordenó detener la compra de ambulancias y acusó de negligente al Ministerio de Salud por no saber gastar la plata del Estado.
Sin embargo, luego de la bravata para la tribuna, cuando se le preguntó a García sobre si le pediría la renuncia a su Ministro (que es lo que cabe), el mandatario solo atinó a decir que Vallejos no había entregado los pagos y que, por tanto, el tema se cerraba con la suspensión de la compra. Y más curioso aún, Jorge del Castillo dijo en la mañana que “El proceso no lo hace él; lo hacen funcionarios, que si tienen responsabilidad tendrán que responder“.
Y es que hay una diferencia muy grande entre Mazzetti y Vallejos: el carnet partidario.
Pero, más allá sobre la discusión sobre la renuncia o no de Vallejos, que juntando lo poco de dignidad que le queda, debería producirse esta noche, lo cierto es que nos encontramos ante un problema bastante grueso: el Estado no sabe como gastar sus recursos, una misma empresa se pasea a los funcionarios de dos ministerios y el gobierno sólo atina a mandar a Del Castillo y a Richard Webb a arreglar el entuerto.
Si el Estado - más allá de anunciar comisiones externas de compras estatales - no ajusta sus mecanismos de control y cuenta con funcionarios más capacitados, seguirá pagando las consecuencias de estas malas decisiones, más ministros serán llevados a la hoguera pública y, además, estaremos de renegociación en renegociación. Ya que tanto se habla de reforma del Estado, estas adquisiciones nos muestran su urgencia y que no debe limitarse a la tan cacareada fusión de organismos públicos.
No alarguen más las crisis. Ya es hora de hacer reformas de fondo. Y, señor Ministro, váyase en ambulancia.