Archivo de la Categoría “memoria histórica”


El día sábado, en Televisión Nacional del Perú, se presentó el conocido científico social y actual director de la Biblioteca Nacional del Perú, Hugo Neira, para exponer sus puntos de vista sobre diversos temas.

El primero de ellos fue su posición contraria a levantar un monumento a las víctimas del conflicto armado interno, por considerar que las heridas estaban abiertas, que no podía hablarse de reconciliaciòn en comunidades y familias que se habían delatado y/o matado unas a otras y que era necesaria cierta prudencia. Dijo incluso que el levantamiento del monumento correspondía a una “lógica limeñocéntrica” y “caviar”.

Cabría recordarle al destacado sociólogo - y miembro del Frente Social que apoya a Alan García - el concepto de reconciliación señalado por la Comisión de la Verdad y Reconciliación:

“La CVR entiende por reconciliación un proceso de restablecimiento y refundación de los vínculos fundamentales entre los peruanos, vínculos voluntariamente destruidiso o deteriorados por el estallido de un conflicto violenco iniciado por el Partido Comunista del Perú - Sendero Luminoso en las últimas décadas y en el que la sociedad entera se vio involucrada”.

La elaboración de este concepto no pasó por un ejercicio intelectual construido sobre una torre de marfil. Fue producto de una reflexión a partir de cuatrocientos testimonios directos dados a la CVR sobre lo que significa la reconciliación. Y tan no se construyó en una torre de marfil, que la Comisión identificó como dificultades para la reconciliación varios de los puntos señalados por Neira: la persistencia de diferencias dentro de las comunidades por el comportamiento de unos y otros dentro del conflicto, las reconciliaciones ficticias impuestas por los Comandos Políticos Militares durante los años 90, la reinserción de los actores de la guerra y la ausencia del Estado. La CVR era consciente de ello y lo puso en su diagnóstico, para que los encargados de implementar sus recomendaciones tengan estas consideraciones en cuenta.

El énfasis que la CVR hace se enmarca en la reconstrucción de un nuevo pacto social, es decir, sobre la dimensión política y social de la reconciliación. Por ello es que el perdón, que es como comúnmente se entiende la reconciliación - y como parece que la entiende Neira - sólo ocupa un papel complementario dentro de este esquema.

Perdón es un ejercicio de libertad individual, mediante el cual el afectado por un daño otorga una gracia al perpetrador del mismo. Al ser un componente individual, no puede ser impuesto u obligado por el Estado - como, por ejemplo, como se pretendió hacer en Sudáfrica - y su función es reparar el daño interpersonal.

De esto debería ser consciente Hugo Neira, para poderse formar una opinión más completa sobre este tema.

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“Si usted pasa por Lima, trate de ver “El ojo que llora”, en una de las esquinas del Campo de Marte, en el distrito de Jesús María. Es uno de los monumentos más bellos que luce la ciudad y, además, hay en él algo que perturba y conmueve. Pero, apresúrese. Porque no es imposible -el Perú es el país de todos los posibles- que una singular conjura de la ignorancia, la estupidez y el fanatismo político acabe con él”.
(Mario Vargas Llosa, El Ojo que Llora, 14 de enero de 2007)

Hace unos minutos llegó a mi correo electrónico el Acuerdo de Consejo tomado por la Municipalidad de Jesús María con relación al monumento “El Ojo que Llora“, dedicado a las víctimas del conflicto armado interno. Y la verdad es que el Consejo - comenznado por el alcalde Luis Ocrospoma - han hecho gala de una suma ignorancia.

El acuerdo se inicia bien, haciendo un reconocimiento a todos los afectados por violaciones a los derechos humanos, en particular a las víctimas del terrorismo.

Sin embargo, los peros comienzan en el punto 3 del acuerdo, que dice, “el retiro de los nombres que indebidamente han sido incluidas en las piedritas que que se ubican en la escultura “El Ojo que Llora” dependerá de la ejecución por el Estado peruano”.

Un par de aclaraciones no le vendrían mal al alcalde.

La primera, es que esos nombres no estaban “indebidamente incluidos”. Si se encontraban allí no es por su condición de terroristas, sino porque fueron víctimas de ejecuciones extrajudiciales perpetradas por agentes del Estado - bajo las órdenes de Alberto Fujimori - en 1992. Y hasta la sentencia de la Corte Interamericana en el caso Castro Castro, nadie criticó la existencia del monumento.

La segunda, es la existencia de una propuesta más sensata, señalada por Mario Vargas Llosa en un reciente artículo:
“¿Hay alguna forma de solucionar este impasse? Sí. Dar media vuelta a los cantos rodados con los nombres que figuran en ellos, ocultándolos temporalmente a la luz pública, hasta que el tiempo cicatrice las heridas, apacigüe los ánimos y establezca alguna vez ese consenso que permita a unos y a otros aceptar que el horror que el Perú vivió a causa de la tentativa criminal de Sendero Luminoso -repetir la revolución maoísta en los Andes peruanos- y los terribles abusos e iniquidades que las fuerzas del orden cometieron en la lucha contra el terror, no dejaron inocentes, nos mancharon a todos, por acción y por omisión, y que sólo a partir de este reconocimiento podemos ir construyendo una democracia digna de ese nombre, donde ya no sean concebibles ignominias como las que ensuciaron nuestros años ochenta y noventa”.

Segunda barbaridad del acuerdo de consejo. Artículo 4: “Solicitar a la Presidencia del Consejo de Ministros la modificación de la etapa complementaria del proyecto arquitectónico “Alameda de la Memoria” que contiene la escultura denominada “El Ojo que Llora” cuya partida asciende a S/. 200,000.00; del cual sólo se ha ejecutado la suma de S/. 18,000.00; con el objeto de que se destine a la recreación infantil en los parques del distrito”.

Lo que ignoran los rudimentarios conocimientos de Ocrospoma y sus regidores es que dicho dinero fue otorgado por la CMAN, organismo dependiente de la PCM que se encarga de elaborar los programas de reparaciones recomendados por la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Y que esos montos fueron derivados a la Municipalidad de Jesús María para un objetivo específico: una reparación simbólica, que era el proyecto “Alameda de la Memoria“. Una vez “modificado” el proyecto, que es un eufemismo para decir que no va a ser realizado en Jesús María, simple y llanamente la plata se va.

Hace unos minutos el Secretario Ejecutivo de la CMAN, Jesús Aliaga Baldéon, ha señalado que la petición del alcalde de Jesús María “es improcedente y el burgomaestre debe saber que ese dinero pertenece a un presupuesto que está en el rubro del Plan Integral de Reparaciones (PIR) de la PCM y darle un uso distinto sería imposible y podría dar lugar a acciones legales“.

Cabe señalar que el proyecto “Alameda de la Memoria” constaba, además del monumento “El Ojo que Llora” de otros dos componentes: la muestra fotográfica “Yuyanapaq“, actualmente en el Museo de la Nación y el “Quipu de la Memoria”, que recopila cientos de quipus recolectados durante una caminata por la paz que recorrió todo el país durante el año 2005. Es decir, un esfuerzo de constituir un lugar de recordación de las víctimas del conflicto armado interno, que incluso ha sido incluido como lugar de recordación por la Coalición internacional de Museos de Sitio de Conciencia.

En su artículo quinto, la resolución señala la formación de una convocatoria para un “Proyecto Integral del Campo de Marte”, que será sometido a consulta vecinal.

La pregunta que se hace uno, a estas alturas, es: ¿Este “proyecto integral” comprende o no la salida del monumento “El Ojo que Llora” del Campo de Marte?

No han faltado quienes han intentado argumentar en contra de la permanencia del monumento en base a una argucia legal. La Ley citada es la N° 16979, que declara como “area verde intangible” el Campo de Marte en 1968. Claro, no citan el artículo 2 de dicha norma, que indica que “queda excluido del Campo de Marte como lugar de toda clase de juegos recreativos, de exposiciones y ventas de productos comerciales e industriales, así como de toda construcción que reduzca y afecte su área y la perspectiva de su belleza urbana“.

Sin embargo, el monumento mejora indudablemente la belleza del Campo de Marte. Un tal Mario Vargas Llosa, que sabe alguito más de arte que yo, señala lo siguiente:
Las creaciones artísticas inspiradas en buenas intenciones sociales, religiosas, morales o de cualquier orden ajeno al propiamente estético, suelen ser esos bodrios convencionales y cursis que generalmente afean los recintos oficiales. Pero “El ojo que llora” no es nada de eso. Sus propósitos altruistas no le restan originalidad, elegancia, vigor, y las formas elegidas así como la combinación de piedras que lo componen en los que las limaduras, cortes o añadidos efectuados por la artista son mínimos, crean una atmósfera impregnada de recogimiento y alarma, una tensa serenidad. Es imposible no sentir una enorme tristeza ante los miles de nombres escritos por voluntarios en aquellos cantos rodados, entre los que figuran muchas criaturas de pocos meses o pocos años, e innumerables inocentes a los que el terror sacrificó sin el menor escrúpulo en aquellos años de odio y locura ideológica“.

Finalmente, el alcalde Ocrospoma no ha tenido otra cosa mejor que hacer que mentir. Así lo recuerda el ex burgomaestre Carlos Bringas:

“El es un mentiroso, está mintiendo porque dice que la escultura de El Ojo que Llora que está en el Campo de Marte no fue aprobada en sesión de concejo y se aprobó estando él presente porque fue regidor y posteriormente se ratificó también por él. (…) En ese año, nunca dio un argumento en contra con respecto a este monumento, ahora está mintiendo”.

Ahora el papelón ya no es patrimonio exclusivo del Presidente de la República, ni del Partido Aprista, ni de los diarios filo-facistas que mienten descaradamente todos los días. Hoy, con esta verguenza, el alcalde de Jesús María, Luis Ocrospoma, perteneciente al Partido Popular Cristiano, no hace otra cosa más que confirmar que la irracionalidad y la ignorancia también están instaladas en su sillón de alcalde.

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Pocas cosas me causaron tanto dolor como la tragedia de Alianza Lima, hace casi 19 años.

Es cierto, soy hincha del equipo rival (en la cancha), pero la pérdida de vidas jóvenes de una manera tan trágica conmovió a todo el país, incluso a quienes eramos niños en aquella época y pensabamos que el equipo como tal desaparecería, en la inocencia de los 6 años con los que contábamos por aquellos días.

Recuerdo, desde aquellos días, que las causas que motivaron el accidente nunca se conocieron. Situación que, viendo hacia atrás, resulta poco comprensible, o lo resultaba hasta el día de ayer.

Como ya sabrán, La Ventana Indiscreta ha comenzado la publicación de una serie de reportajes sobre la tragedia del Fokker de Alianza Lima. Lo visto hasta el día de hoy demuestra que el piloto y el copiloto de la nave no estaban preparados para el vuelo que realizaron en condiciones nocturnas, con alto stress y con poco conocimiento del inglés técnico necesario para poder leer correctamente el manual de vuelo de la nave.

Pero lo más indignante, a mi modo de ver, ha sido el ocultamiento de la verdad durante 19 años.

Como lo señaló el reportaje, el documento de la Marina de Guerra fue declarado como secreto, nunca fueron entregadas sus conclusiones a los familiares y el original permanece en una caja de seguridad de un banco norteamericano. ¿Por qué? Porque, en el mal entendido espíritu de cuerpo que tienen algunos oficiales de la Marina de Guerra del Perú, era necesario ocultar la responsabilidad de los oficiales que ordenaron pilotear el avión Fokker a los dos infortunados oficiales aquel fatídico día.

Como bien ya lo han mencionado otros bloggers - sobre todo, Roberto Bustamante, el Morsa - lo ocurrido con la tragedia de Alianza es una metáfora de lo que nos ocurrió como país durante la época de la violencia. Negación tras negación, ocultamiento tras ocultamiento, un espíritu de protección que, antes que hacerle bien a una institución, la termina debiitando pues, como en todo, la verdad siempre se sabe.

Lo peor de este asunto es que termina debilitando la confianza en las instituciones. Esta mañana, antes de venir a trabajar me preguntaba: ¿Cuántos documentos importantes, cuántas investigaciones sobre casos donde oficiales de la Marina han estado involucrados - como el Frontón - habrán corrido la misma suerte que los documentos del Fokker? Y las palabras de Giampietri, negando en el día de la Marina que los militares hubieran cometido violaciones a los derechos humanos durante la época del terrorismo, resonaron nuevamente en mi cabeza.

Constantino Carvallo habló ayer de la importancia de no olvidar, de mantener la memoria histórica viva y presente como algo que requiere una nación. La Comisión de la Verdad y Reconciliación nos lo hizo presente hace 3 años. Hoy este reportaje nos demuestra la importancia de recuperar la verdad y de como ocultar los sucesos puede dañarnos como personas y como sociedad.

19 años después, 42 familias recién reciben una respuesta a sus preguntas. Lamentablemente, por los términos legales vigentes, no se podrá hacer nada para repararlos o para sancionar a los culpables del ocultamiento de la información. Que no ocurra lo mismo con las víctimas de la violencia.

UPDATE (11/10/2006):
Vergonzosas también han sido las declaraciones del ex Presidente de Alianza Lima, el conocido funerario Agustín Merino, quien, ante la pregunta del reportero César Hildebrandt Chávez sobre la posibilidad de que Alianza hubiera demandado a la Marina de haberse conocido en 1988 el informe oculto, señaló lo siguiente:
Un club es un club de deportes, no es un club de juicios ni de peleas ni de nada de esas cosas. Esto tiene que arreglarlo cada familia, es potestad de cada familia arreglar sus problemas. Nosotros no tenemos por qué arreglar problemas que no son de nosotros. Por más que al club le hubiera pasado lo que le pasó, no se metía en nada. Menos con la Marina, en ningún sentido“.

Lo lamentable de todo esto es que quien profirió dicha declaración debió ser uno de los más interesados en que el caso se resuelva.

Pero la Marina tiene toda una historia de ocultamientos:
- A Alvaro Artaza, “comandante Camión”, responsable de violaciones a los derechos humanos en Huanta entre 1983 y 1985, lo “desparecieron” y hoy estaría viviendo en Estados Unidos.
- La isla El Fronton fue declarada zona militar reservada, por lo que ningun fiscal civil pudo indagar que ocurrió en 1986, hasta años más tarde.
- Al igual que El Fronton, la zona de la playa de Ventanilla donde se estrello el Fokker de Alianza fue declarada como zona militar reservada. Los familiares nunca pudieron acceder a la zona y eran amedentrados para que no se acercaran.
- Luis Giampietri nunca reconoce que miembros de las FF.AA. violaron los derechos humanos en la lucha contra el terrorismo. Eso aquí y e todas partes se llama encubirmiento.
- Fue la Marina la que filtró los audios trucados en contra de Javier Ciurlizza sobre sus conversaciones con Abimael Guzmán, para pretender desprestigiar a la CVR. Luego se descubrieron que las transcripciones entregadas al diario La Razón eran falsas.
- La ADOGEN (Asociación de Oficiales, Generales y Almirantes), donde se encuentran agrupados muchos de quienes hoy son procesados o investigados por violaciones a los derechos humanos, fue una de las principales detractoras de la CVR. Es dirigida, desde hace varios años, por un marino.

ENLACES:
La Ventana Indiscreta: La tragedia fue producto de una negligencia. Los que ocultaron el Informe. Una cadena de errores. La inverosímil versión sobre la muerte de Alfredo Tomassini y el juicio enterrado por la Marina (en cajón de Agustín Merino).
Vea el reportaje completo: Parte 1. Parte 2. Parte 3. Parte 4.
Constantino Carvallo: Lo más indignante es que la tragedia fuera ocultada por la Marina.
El Blog del Morsa: Alianza y la Tragedia del Fokker: Memoria, verdad e impunidad. Memoria y Justicia: La tragedia de Alianza como alegoría de nuestra historia reciente.
Perú.21: Marína se pronunciaría, informa Ministro Wagner.

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