¿EL QUE NO LA DEBE NO LA TEME?
Escrito por: jgodoymejia en Alan García, El Frontón, derechos humanos, matanza¿Por qué aún no se aclara el tema de los penales?
Acabo de ver esto vía CPN Radio:
El presidente Alan García no acudirá este viernes a la citación formulada por la jueza María León Yarango, a fin de interrogarlo sobre cuestiones relacionadas con la matanza en el penal El Frontón, ocurrida en 1986, durante su primer gobierno.
Así lo informó el jefe del gabinete, Jorge del Castillo, al explicar que la magistrada citó al mandatario a la vivienda ubicada en la avenida Paseo de La República 3571, en el distrito de San Isidro, cuando esta ya dejó de ser la oficina de García Pérez.
Del Castillo Gálvez argumentó, en ese sentido, que León Yarango está desactualizada y despistada, por lo que debe ponerse al día.
“Esa propiedad fue vendida en julio del año pasado. El presidente no irá a una dirección equivocada, están despistados. ¡Que se pongan al día!” exclamó el titular del Consejo de Ministros.
Es cierto lo que dice Jorgito, debieron notificar bien a Alan. Pero también es cierto que el caso de la matanza de los penales, producida en junio de 1986, es el caso al que más teme Alan García.
¿QUE DIJO LA CVR?
Sendero Luminoso tuvo las cárceles como espacio de lo que llamaban “guerra popular” y no era más que un enfrentamiento contra todo el Estado pruano sin ninguna legitimidad. El estado de las cárceles, sin política penitenciaria por parte del Estado, generó que los senderistas pudieran organizarse rápidamente y preparar sus acciones dentro de las cárceles.
La intención de Abimael Guzmán era intentar provocar una reacción del gobierno aprista que, en sus palabras, “le quitara la careta”, lo que en jerga senderista era provocar una reacción descomunal que deslegitimara al gobierno aprista y a las Fuerzas Armadas y legitimara su sanguinario accionar.
Así, asesinaron a un alto jefe de la Marina, cuyos principales oficiales comenzaron a solicitar la pena de muerte para los terroristas y, planearon, en coincidencia con una reunión de la Internacional Socialista en Lima (la asociación de partidos socialdemócratas del mundo, a la que pertenecía el APRA), un motín en varios penales de la capital. En los penales de Lurigancho, Santa Bárbara y El Frontón se tomó rehenes y se inició la revuelta planeada, el 18 de Junio de 1986.
Si bien era necesario restablecer el principio de autoridad en los penales, lo que ocurrió durante ese día y el día siguiente fue un error que nunca se debe volver a cometer.
Lo que hemos mencionado antes era de conocimiento de las autoridades, por lo que debía procederse con energía, pero, a la vez con inteligencia.
Hay que tener en cuenta que, si bien en el penal de Lurigancho los internos tomaron de rehén a un agente penitenciario y en el Fronton a tres miembros de la Guardia Republicana con sus respectivos armamentos, cuando se llevó a cabo la sesión del Consejo de Ministros del 18 de junio de 1986 los motines tenían pocas horas de iniciados y no se habían producido enfrentamientos armados entre autoridades e internos ni se habían registrado víctimas.
En dicha sesión de Consejo de Ministros se tomó la decisión de encargar la debelación de los motines a las Fuerzas Armadas, con instrucciones de actuar “con energía y decisión para alcanzar los objetivos previstos en el menor tiempo posible”, lo que a criterio de la CVR constituyó una decisión apresurada. ¿Los motivos? A mi modo de ver, porque había un peligro de “inducción al genocidio” creado por Sendero, porque la situación no lo justificaba y porque, dado el clima existente en la Marina y la Guardia Republicana, algunos miembros de los destacamentos a cargo del develamiento podían entender que se les daba carta blanca para hacer lo que quisieran, como efectivamente ocurrió en Lurigancho y en el Frontón.
Concentrémonos en el Frontón, que es el caso por el cual se convocó a AGP como testigo.
La CVR estableció que, luego de la debelación del motín, miembros de la infantería de Marina procedieron a ejecutar arbitrariamente a un número indeterminado de intrnos rendidos mediante procedimientos compatibles con fusilamientos y el empleo de armas blancas.
El operativo de develamiento estuvo a cargo del hoy vicepresidente Luis Giampietri. El almirante niega haber participado en el segundo momento, en el que ocurrieron las ejecuciones, otros creen que sí y por ello sostienen que el parlamentario debe ser incluido como acusado y no como testigo en esta operación. Creemos que la justicia deberá aclarar si es que en ese segundo momento realmente estuvo Giampietri.
El principal responsable de las ejecuciones fue el capitán de navío Juan Carlos Vega Llona, fallecido en 1988 por un atentado de Sendero Luminoso en Bolivia. Su hermano, el empresario Ricardo Vega Llona, ha reconocido públicamente la autoría del hecho. La CVR también sindica a los tenientes AP César Patrón Baldwin, Carlos Tello Aliaga y Luis Román Rodriguez como responsables. Dada la envergadura de los hechos, estas ejecuciones no pudieron haberse perpetrado sin el conocimiento del Comandante de la Segunda Región Zonal Naval, vicealmirante Víctor Ramírez Isola (ya fallecido) y del Comandante General de la Marina, Víctor Nicolini del Castillo.
A despecho de lo que dicen algunas organizaciones de defensa de los derechos humanos, la Comisión de la Verdad y Reconciliación no sindicó a Alan García Pérez como responsable penal y directo de lo ocurrido en los penales entre el 18 y 19 de junio de 1986.
Según lo que he podido conversar con varios miembros de este grupo de trabajo, no se encontraron evidencias que pudieran comprobar que el nuevamente Presidente de la República diera la orden de ejecutar extrajudicialmente a los internos de los penales, ni que tuviera conocimiento de dichas acciones.
Sin embargo, la CVR fue bastante dura en lo que se refiere a las responsabilidades políticas. A la falta de inteligencia y a la decisión desproporcionada antes comentada, la Comisión señala que la responsabilidad política del gobierno es alta dado que se privilegió de antemano la intervención militar antes que la solución pacífica y no se adoptaron mecanismos idóneos de control que garantizasen un enpleo racional de la fuerza en la intervención militar.
Finalmente, la CVR señaló que el caso debía ser esclarecido en el Poder Judicial. El sistema de administración de justicia cuenta con elementos y prerrogativas con las que la Comisión no contó, por lo que era de esperarse que el caso pueda ser investigado con rigurosidad por las autoridades judiciales.
UN CASO SIN ESCLARECER: 21 AÑOS DESPUES
Asi llegamos, 21 años después de lo ocurrido, sin el establecimiento formal de responsabilidades de estos casos y con varias dificultades para hacerlo.
La primera, es que el principal responsable de los hechos, Juan Vega Llona, ya no puede prestar declaraciones sobre los hechos, dado que fallecíó hace 18 años, víctima de SL.
La segunda, que podía ser el tiempo, ha quedado atrás. Las pericias forenses practicadas a los cadáveres, las dos sentencias sobre el caso dictadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, las investigaciones de la CVR y el reconocimiento hecho por Ricardo Vega Llona confirman que sí hubieron ejecuciones extrajudiciales en el Frontón, luego de debelado el motín de junio de 1986.
La tercera, la lentitud y parsimonia casi ancestrales del Poder Judicial, son de las que más han agitado el cotarro. Los cambios constantes de jueces y fiscales del caso aumentan las suspicacias sobre una manipulación política del caso, sea a favor de Alan o en contra de él.
La cuarta, a mi modo de ver, es la casi fanática convicción que con las que algunos abogados ven en García como un reo posible de ser condenado por lo del Frontón. Gloria Cano y Carlos Rivera son dos personas que tienen una trayectoria reconocida en la defensa de los derechos humanos y desde aquí la reconozco. Sin embargo, considero que su visión casi talibánica por encontrar responsabilidades en AGP sin tenerse hasta el momento evidencia suficiente de ello ha terminado por dar a los apristas un arma para eludir interrogatorios o investigaciones mayores.
La quinta y última, el celo con el que el APRA procura tapar el caso. Lo ocurrido el día de hoy es una clara muestra de que es el camino que pensarían tomar. Si las evidencias son contrarias a la responsabilidad de García o no llegan hasta él, entonces, ¿por qué los miedos y las valerianas en Alfonso Ugarte?
Algunos podrían arguir que el caso se convirtió en una bandera política cuando el FIM fue aliado del APRA, pero la vocación persecutoria de Fernando Olivera - quien ahora anda desaparecido del mapa - no debe ser óbice para que los hechos se aclaren.
Otros podrían decir que a quien se intenta proteger es a Agustín Mantilla, quien estuvo presente en la escena del crimen. Pero ello aumenta las sospechas sobre García, pues en ese momento Mantilla era su hombre de confianza.
Al Presidente de la República se le adjudico la frase el que no la debe, no la teme. Sólo él y su conciencia sabe cuáles son los temores más íntimos que afloran, cada vez que escucha la palabra Frontón. Por su bien y el del país, es hora que conozcamos toda la verdad de lo que pasó en junio de 1986.
POST SCRIPTUM: Tres personas que actualmente están presentes en política activa podrían aclarar varias cosas de lo ocurrido en la sesión del Consejo de Ministros de 1986: Luis Alva Castro y Luis Gonzáles Posada, actuales parlamentarios apristas, y Allan Wagner, actual Ministro de Defensa. Dado el carácter de omertá que tiene el APRA sobre este tema, quizás Wagner, un tipo honesto y sensato, pueda darnos algunas luces adicionales sobre lo que allí se discutió.







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