Archivo de la Categoría “Joseph McCarthy”


Hace un par de semanas volví a ver Buenas Noches, Buena Suerte, la pelicula dirigida por George Clooney en la que se cuenta el daño que ocasionó el macarthismo a Estados Unidos, debido a la persecusión de personas por sus ideas y por las violaciones al debido proceso que se generaron en la tristemente célebre comisión del Senado norteamericano. Pero también se contó como la prensa supo hacer una investigación seria para develar este tipo de irregularidades y la existencia de algunos medios de comunicación proclives a sostener las fobias de McCarthy.

Pues bien, parece que Clooney podría venír a Lima, tranquilamente, a hacer una segunda parte de la película, pero, esta vez, enfocada en los efectos que la prensa puede hacer en favor de una cacería de brujas.

A estas alturas, todos conocemos el caso de Melissa Patiño, una joven de 20 años que fue detenida hace casi 60 días en Aguas Verdes por haber asistido a una reunión de la Coordinadora Continental Bolivariana, una agrupación continental que junta a varios grupos ubicados en el espectro más radical de la izquierda. Hasta allí, nada que reprochar en términos de la libertad de expresión y de conciencia - claro, quien escribe está en las antípodas de lo que piensan estas personas -, aunque no han faltado quienes busquen una conexión entre la CCB y las FARC, cuestión que, de todas maneras merece una investigación.

¿Por qué fueron detenidos Melissa y otras personas? Porque supuestamente la reunión de la CCB era para iniciar acciones terroristas para ir en contra de las cumbres internacionales de mayo y noviembre. Sin embargo, como bien lo ha mencionado Rosa María Palacios:

Ustedes no han leido el auto apertorio de instrucción. Yo si. Y ahi no hay nada que sirva para acusar de colaboración con el terrorismo en agravio del Perú, Ecuador y Colombia

.

Y cuando un auto de instrucción no tiene fundamento, pues estamos ante una acusación sin pruebas y sin siquiera indicios. Es decir, hay personas injustamente detenidas a las cuales debería liberarse en este mismo instante. Claro, aquí median dos incompetencias: la de la Policía Nacional por no hacer bien su chamba de inteligencia y la de quien se encarga del caso en el Poder Judicial por no verificar que los indicios eran suficientes en este tremendo embrollo.

A pesar de ello, hay medios de comunicación que se han prestado a seguir con este juego de la persecución por ideas. En este caso, un espacio con nombre de película de Hitchcock se prestó a intentar cubrir con mentiras - bien editadas, por cierto - lo que a todas luces parece una arbitrariedad. El video de La Ventana Indiscreta, que pueden ver a continuación, es un claro ejemplo de lo que, en términos generales, se llama hacer periodismo tendencioso:

Sin embargo, la verdad ha podido salir a la luz gracias al vlog Utero TV, que ha podido rescatar las declaraciones del verdadero novio de Melissa Patiño, así como develar una serie de inexactitudes que tuvo el reportaje de César Hildebrandt Chávez. Vean ahora lo que prepararon Marco Sifuentes y Juan Carlos Goicochea sobre este tema:

Asi que ya sabes, Clooney, date una vueltita por Lima. Material para hablar de macarthismo tienes de sobra. Y periodistas de ambos bandos, también.

MAS SOBRE EL TEMA:
Utero de Marita: El vídeo de Melissa Patiño en La Ventana Indiscreta
Menos Canas: Represión asolapada
La Palabra Ingenua: Libertad a los 7. A los 7

Augusto Alvarez Rodrich: Melissa Patiño

Diario de IQT: Cecilia Valenzuela y su fustán alanista

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“El comunismo ha fracasado en su intento de promover el desorden y el caos en el país, el comunismo que desde hace un buen tiempo viene tomando posiciones disociadoras para frenar el avance económico y social que el Perú tiene, ha propalado una y otra vez y lamentablemente con la ayuda de algunos medios de comunicación, la idea que podía atacar el corazón del orden y la seguridad del país que está en la Policía Nacional y la Fuerzas Armadas. El comunismo intenta agitar, promover e instigar supuestos desordenes al interior de las fuerzas del orden, no tiene más propósito, que el eterno propósito del comunismo, enfrentar a los peruanos”

Si no tuviera la palabra Perú y peruanos, creería que que esta frase fue pronunciada por Joseph McCarthy, el perseguidor de comunistas en Estados Unidos durante la década de 1950, lo que ocasionó que ese periodo fuera conocido como la “caza de brujas”.

Pero quien la profirió fue nada menos que Alan García, Presidente Constitucional de la República del Perú y presidente de un partido democrático, el APRA, frente a la frustrada huelga policial que se anunciaba vía mail y en algunos medios de comunicación.

Creo que nadie en su sano juicio quisiera una huelga policial, pero tampoco estamos conformes con los bajos sueldos y calidad de vida que tienen los policías - sobre todo, los suboficiales - y me parece legítimo que los partidos políticos intenten representar a dicho sector que, además, desde hace un par de años, vota. De hecho, el actual Presidente del Congreso ha hecho parte de su carrera justamente bregando para la mejora de la calidad de vida de militares y policías - aunque con gazapos autoritarios como querer una amnistía para los que violaron derechos humanos - y así se convirtió en referente para este sector. Si Gonzáles Posada puede, ¿por qué no otros partidos, quienes, por cierto, no han tenido que ver con esta convocatoria?

Preocupa ciertamente esta declaración del Presidente de la República. Aunque a estas alturas, el comportamiento del jefe de Estado ya no es de extrañar. De hecho, desde inicios de este periodo, varios personajes del gobierno y medios afines al mismo padecen de una misma enfermedad: macartismo. Primero se refirió a la izquierda democrática y al movimiento de derechos humanos y hoy se refiere a los sindicatos y a los partidos de izquierda radical.

Ni el Presidente, ni sus compañeros, ni sus aliados mediáticos han entendido que, en democracia, hasta los sectores más radicales tienen que estar representados. Empujarlos fuera del sistema o satanizarlos provoca solo dos efectos: el primero, darles más importancia de la que realmente tienen en el juego político; el segundo, empujar a estos sectores hacia opciones que linden con la lucha armada y de allí el camino hacia algo como Sendero Luminoso está garantizado.

El sistema político de los años ochenta, con todos los deméritos que tuvo, tenía el plus de incorporar a todos los sectores del espectro político peruano: desde los radicales de izquierda hasta los radicales de derecha. Ello evitó que más sectores se incorporaran a Sendero Luminoso o al MRTA o que se resistiera los embates del terrorismo en varias zonas de nuestro país. Y eso a pesar de la división de la izquierda y de su tardío deslinde con la lucha armada como forma de hacer política.

Creo que en el Perú no se ha logrado entender que los proyectos nacionales no son de un solo sentido, sino que tienen que incorporar los aporte de todos. Aun se cree, en la izquierda, la derecha y el aprismo que su receta para cambiar las cosas es unívoca, sin errores y que cualquier aporte del sector contrario la vuelve impura o impracticable. No creen en la concertación y parece que tampoco en la democracia, a la que solo entienden - como Aldo Mariátegui - en un mero mecanismo de elección de autoridades y no en una forma de vida que implica el respeto de quien piensa distinto y no su satanización.

Discrepar no es insultar, Dr. García.

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Hace dos días, escuché a Julio Cotler en el programa de Rosa María Palacios tocar el tema referido a la ley que intenta amordazar a las ONG’s, promovida por el fujimorismo y auspiciada por el aprismo y por Unidad Nacional.

En dicha entrevista, Cotler dijo una de las frases más lúcidas que el reconocido sociólogo peruano ha proferido: “nuestro país no ha tenido una derecha liberal” y añadió “los liberales en el Perú son escasos” y muchos de ellos - señaló - provienen ahora de las canteras de la ex izquierda.

Pero el tema quedó rebotando en mi cabeza: ¿en verdad hemos tenido liberales en el Perú? Y creo coincidir con lo que dice Cotler, son pocos y contados con los dedos de la mano los liberales consecuentes. Mario Vargas Llosa es el primer nombre que se me viene a la mente. Fernando de Syzszlo otro. Por allí, Ricardo Vega Llona. Rosa María Palacios el último nombre. Y de allí no cuento a más - de notoriedad - en el Perú.

Es curioso que quienes se proclamen liberales en el Perú solo miren el aspecto de la apertura comercial y económica, sólo se preocupen cuando las empresas privadas son afectadas y aplaudan a los gobiernos de turno cuando se da una dádiva a los intereses empresariales.

En el Perú tenemos falsos liberales, gente que se presenta como defensora de las libertades, pero sólo de las económicas, quedándose sólo con el primer capítulo de los libros de Adam Smith y rindiendo un culto al mercado que ni los feligreses de la iglesia del pastor Lay profesan a Dios.

Son los que se callaron en los idiomas existentes en el mundo de los atropellos profusos efectuados por el fujimorismo durante la década de los noventa, los que apluadieron el golpe de Estado, los que pedían (y piden) dejar sin derechos laborales a sus trabajadores, los que exigieron luego a Toledo y García que reprimieran a sangre y fuego las protestas sociales, los que poco les importó que miles de compatriotas que viven en la sierra y la selva de nuestro país murieran a manos de SL o de las Fuerzas Armadas. Algunos de ellos incluso acudieron a la salita del SIN a recibir dádivas o a hacer gala de su “trato directo” con el poder.

Son los que aplaudieron la Ley de Amnistía, como Rafael Rey, los que exigían que Fujimori se quede en su puesto cuando la reelección inconstitucional se consagraba, como Julio Favre, los que vendían su línea editorial como Calmell del Solar (cuyo fantasma parece haber reencarnado en Luis García Miró, actual director de Expreso), los que llaman electarado a los que no votaron por su candidata, como Aldo Mariátegui. Los que acudieron a hablar con Montesinos a pedir favores, como Dionisio Romero. Los que son capaces de dar pena de muerte hasta a los carteristas, como Lourdes Alcorta.

Hoy están parapetados en sus medios de comunicación y escriben cosas como estas:

Los mismos actores socialistas de los ochenta –hoy vestidos de metroizquierdistas– vuelven a denigrar al Perú. Recordémoslos viajando al extranjero para desacreditar al gobierno democrático de Fernando Belaunde Terry. Porque ese era –y es– su negocio: participar en foros y en conferencias ante medios del exterior, con el fin de desacreditar y extorsionar a nuestra nación. Este chantaje les facilitó siempre –y en simultáneo– adquirir poder y dinero. ¿Cómo? Al presentar ante gente poco informada el espectáculo de una supuesta lucha por los menesterosos, y los principios democráticos y derechohumanistas, para justificar pedidos de donaciones al extranjero, pero eso sí, a nombre de los pobres del Perú, cuando en rigor su objetivo fue –y sigue siendo– dominar al Estado peruano. Preparémonos entonces porque el poder caviar es inescrupuloso y mendaz. Pretendió desestabilizar al gobierno de Belaunde y ahora prepara una guerra sucia para debilitar a los flamantes Parlamento y Ejecutivo. Porque a las ONG no les interesan los pobres, los derechos humanos ni la democracia. Sólo el Poder, para seguir recibiendo dineros secretos del exterior sin transparencia alguna“.
(Editorial de Expreso, 08/11/06)

Sucede que Beatriz Merino –de regreso de las poderosas oficinas washingtonianas del Banco Mundial– ha retomado su viejo proyecto de ser candidata presidencial, presumiblemente el 2011. Y con la ingenuidad que la caracteriza considera que el ruido mediático de una prensa de vergüenza –comprometida hasta los pelos con las oenegés políticas– puede servirle de “catapulta” en su imaginario tránsito a la primera magistratura. Pero, ¿por qué Merino no protestó ante esa permisividad de su gobierno que engendró la reagrupación terrorista que hoy amenaza a la sociedad? ¿Acaso Merino alzó la voz cuando la Corte Interamericana anuló las sentencias a cadena perpetua para los terroristas, beneficiando tanto a Guzmán Reynoso como a Lori Berenson, “la joven norteamericana pacifista, defensora de los derechos humanos y periodista presa en el Perú” según señala la página web de su abogado, Ramsey Clark, quien como informamos ayer sospechosamente defiende –asimismo– a Saddam Hussein, uno de los principales colaboradores de la secta terrorista islámica Al Qaeda?”
(Luis García Miró, Expreso, 08/11/2006)

Si bien es idealista y liberal, Merino también tiene indudables ambiciones políticas y por allí que razona que no vale la pena pelearse con la caviarada, dada la tremenda fuerza mediática que están demostrando. Es muy “políticamente correcto” y romántico quedar como una Juana de Arco en la defensa de libertades que supuestamente se estarían recortando (lo cual no es cierto en este caso).
De otro lado, Merino demostró un razonamiento jurídico espectacular en su presentación con la frase: “Allí donde pocos alzaron su voz durante gobiernos autoritarios, las ONG canalizaron la decidida voluntad democrática de nuestro pueblo y reivindicaron los derechos que eran conculcados”.
Esas palabras son: a) Un juicio de valor bastante relativo, porque hubo muchas ONG, como la Comisión Andina de Juristas y otras más, que firmaron jugosos contratos con Fujimori (y con integrantes que antaño apoyaron al dictador Velasco o a la dictadura del proletariado). B) Una evaluación política muy discutible, pues es dudoso que “hayan canalizado” algo cuando demostraron políticamente ser cuatro gatos en las urnas. Seguramente se referirá a la mesa de diálogo de la OEA, pero ésta se impuso por presión gringa, no por las ONG. O tal vez la Marcha de los Cuatro Suyos, aquella caviar gesta épica que supuestamente tumbó a Fujimori. Pero ésta también anda sobrevalorada. Lo que desintegró a Fujimori, cual la luz a Drácula, fue el video Kouri-Montesinos, y allí todo el mérito es de Olivera, un político, no de las ONG. C) Y lamentablemente es irreal ese aserto de que nuestro pueblo tiene una “decidida voluntad democrática”. Más del 40% votó por Fujimori. Posteriormente, Humala sacó una cifra similar. Y esos votos provenían mayoritariamente de C-D-E y de provincianos, que es lo que más se conoce coloquialmente como “pueblo”.
No pues. Estas son simples opiniones, no el análisis jurídico riguroso que uno espera de una defensora del Pueblo. Si Merino sale a hablar, que nos diga que la norma es inconstitucional o represiva por “x” razones, no con frasecitas políticas
“.
(Columna de Aldo Mariátegui, Correo, 07/11/2006)

Y son falsos liberales, porque el liberalismo, desde John Locke, pasando por J. Stuart Mill y el propio Adam Smith hasta llegar a nuestros días no sólo cree en la libertad económica, sino también en la libertad política y en los derechos ciudadanos, en la igualdad de oportunidades, en la autonomía individual no sólo como consumidores, sino también como seres humanos.

Ni siquiera merecen título de “neo liberales”, palabreja acuñada hace algunos años para denominarlos, sino el de “neo conservadores”.

El término “neo conservador” no es como los epítetos que esta gente se atreve a soltar en contra de quien no piensa como ellos, es acuñado por la ciencia política desde los años ochenta. En un inicio hizo referencia a los asesores de Reagan que impusieron liberalización económica a todos los países del mundo y aplaudían dicha liberalización sin importar que en dicho estado se atropellaran los derechos ciudadanos. Hoy han vuelto a la Casa Blanca y encabezan uno de los gobiernos más torpes y desprestigiados de los que la historia norteamericana contemporánea tiene historia. Hablan de libre comercio, pero restringen beneficios sociales. Hablan de paz en el mundo, e invaden un país a la mala. Hablan de libertad, pero la restrigen con su Ley Patriota.

Hoy sus émulos en el Perú tachan de “caviares” a quienes le incomodan, a la prensa que no se alinea con el gobierno - como ellos lo hacen todos los días -, a quienes se oponen a su proyecto de control de libertades ciudadanas que busca no incomodar al capital, a la bayoneta y a su muy querido Cardenal. No responden con argumentos, lo hacen con los insultos y la prepotencia de la que siempre han hecho gala. Y desde algunas torres del Club Empresarial, el Cuartel General del Ejército y el Arzobispado de Lima, los aplauden con fruición.

Como lo dijimos hace unos meses, Joseph McCarthy, el perseguidor de izquierdistas, el que hacía cacerías de brujas, goza de buena salud en la ciudad de Lima.

ENLACES
Gonzalo Gamio: El gran miedo a la sociedad civil.
Mirko Lauer: Socavando la democracia liberal.
Juan Paredes Castro: La lógica que no calza en la ley contra las ONG.
Augusto Alvarez Rodrich: Los perros en la chacra.
Otra Orilla: Los espejismos de la libertad.
El Blog del Morsa: Nace el mundo de Alditus.
Archivo del Tercer Piso: Mc Carthy vive en Lima.

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