Volvamos a ver que pasa con Fujimori. La verdad, es que no la pasa muy bien entre la seguidilla de miembros de Colina que lo involucran y que van delineando que la cadena de mando va llegando hacia a él. Nagazaki hace su chamba e intenta poner en aprietos a los miembros de este destacamento del Ejército con resultados dispares. Y cada día van disminuyendo los seguidores que van a verlo en las audiencias de Barbadillo. Claro, el Congreso apremia, tienen que justificar el sueldo y, además, ver como hacen para sobrevivir políticamente.
Pero quizás el mayor golpe para el ex dictador no ha venido de un juzgado, sino de su otra patria. Vía Correo:
Una voz importante respaldó al gobierno en su versión de negar una persecución política contra el ex presidente Alberto Fujimori. Se trató nada menos que del representante de Japón, país que dilató por varios años la extradición del ex mandatario y esbozó una discreta protección por su condición de ciudadano nipón.
No obstante, ayer el saliente embajador de Japón en el Perú, Hitohiro Ishida, desestimó la posibilidad de una persecución política contra Fujimori y señaló que su país observa con “respeto” y “serenidad” el proceso judicial que enfrenta éste.
“El Primer Ministro de acá (Jorge del Castillo) y muchas personalidades de Perú rechazan una persecución política, entonces, yo digo que no creo que haya persecución política”, dijo a la agencia Andina.
Agregó que el juicio a Fujimori es “estrictamente judicial” y que Japón observa con respeto ese proceso. “Nosotros respetamos el proceso judicial. Por supuesto que tomamos con serenidad el proceso de enjuiciamiento al señor Fujimori”, remarcó.
“Fujimori de ninguna manera se está quedando solo. Eso es algo que nunca va ocurrir, porque tiene el respaldo popular”, opinó.
“Es una posición lógica y natural y no me sorprende, pues no creo que un embajador extranjero deba definir si hay o no persecución. Nosotros hablamos de persecución en función directa de nuestra experiencia”, dijo Raffo.
Para el legislador, el representante diplomático del Japón “no conoce a fondo ni al interior qué está sucediendo con Fujimori”, pero además “no tiene por qué conocerlo porque no es su función”.
Si, claro. El embajador vive aca y sabe perfectamente como se viene llevando a cabo un proceso realmente pulcro. Y ello demuestra que en Japón ya no aprecian mucho a Fujimori, salvo los ultras de derecha que le hicieron hacer el papelón de postular al Senado de ese país.
Las proyecciones de la agencia Kyodo, citada por EFE, señalan que es “poco probable” que el ex presidente peruano Alberto Fujimori sea senador en Japón al no haber logrado un escaño por el Nuevo Partido del Pueblo en los comicios a la Cámara Alta celebrados hoy.
Cerca de concluir el cómputo de los votos emitidos, Fujimori, que presidió el gobierno peruano durante diez años y que tiene también nacionalidad nipona, no ha logrado su objetivo de ser senador en Japón, precisa la agencia de noticias.
A las 02.45 horas del lunes (12.45 hora peruana) el ex mandatario había logrado 8.225 sufragios y era el cuarto candidato del NPC con mayor número de votos, según la página web del grupo de medios de comunicación Tokyo Broadcasting System. Estas cifras hacen imposible que Fujimori logre un escaño en la Cámara Alta nipona.
Cuando quedaba sólo un escaño por dilucidar, Kyodo le otorgaba a la formación de Fujimori dos asientos en el Senado, uno logrado por el sistema proporcional y el otro adjudicado a Akiko Kamei por la provincia de Shimane, en el oeste de Japón. El escaño conseguido por el Nuevo Partido del Pueblo en el sistema proporcional no será otorgado a Fujimori porque varios compañeros de partido han logrado más votos que él en las elecciones.
Es decir, el tiro le ha salido por la culata. A Fujimorí y Shisuka Kamei les salió mal la jugada.
Ayer, el extraditable quiso contarnos nuevamente el cuento del Bacalao.
Con un mensaje grabado, el hombre que alguna vez, para desgracia del país, nos gobernó, quiso contarnos el mismo cuento que nos dijo en 1990: con mi presencia, las inversiones japonesas se contarán por mione e dolare, derrotare a las amenazas a la seguridad interna japonesa y, claro, luego de esa experiencia volveré al Perú a gobernar.
Claro, lo que Fujimori no cuenta es que: 1. Las inversiones japonesas durante su gobierno fueron significativamente menores que las europeas, canadienses y norteamericanas. Japón no fue “el gran benefactor” que nos vendió el Chino en 1990, cuando viajó a la tierra de sus ancestros por primera vez. 2. Nunca tuvo una estrategia contra el terrorismo. A los líderes senderistas los captura la Policía luego de un trabajo que venía desde finales del primer gobierno de Alan. Los Comités de Autodefensa venían venciendo a la subversión desde 1988. Y su real política antisubversiva fue el Grupo Colina. ¿O será esta última fórmula la que le venderá a los ponjas?
Fujimori ha desnudado su verdadera faz, la del mentiroso, la del ladrón y asesino que, viendose perdido, pretende hacernos tragar el cuento del “globalizado estadista” reclamado por Japón, cuando todos sabemos ahora que mendigaba la candidatura y solo un partido corrupto, marginal y casi facista, como él, le abrió la puerta.
Este es el verdadero Fujimori. No el “hábil estratega político” que muchos piensan, sino un inescrupuloso delincuente con planes de fuga. Pero ahora, todos los ojos del mundo están sobre él.
Solo un familiar suyo, los mafiosos que lo apoyan en Japón, o una geisha - como Carlos Raffo o el director de La Razón - pueden estar orgullosos de la última ignonimia de Alberto Fujimori: pretender presentarse como candidato al Senado Japonés, para procurar evadir (nuevamente) a la justicia peruana y chilena.
Incluso hasta una de sus más fervientes partidarias, Martha Chávez, ha señalado su estupefacción. Claro, lo mismo dijo Luz Salgado cuando el Chino se mudó a Tokio en noviembre del 2000, pero continuó con su papel de ama de llaves del fujimorismo.
Los cínicos abundan en la política peruana, es cierto. Pero los cobardes son una especie bastante rara en nuestro medio, a pesar que muchos en el exterior acusen a los peruanos de gallinas. Y Fujimori ha demostrado en cuantas ocasiones le ha sido propicio, desde aquel cuento del bacalao en 1990, que la mentira y la felonía eran su marca registrada para hacer política.
Y no hoy no nos cabe dudas de que esto no fue algo impensado. De hecho, se conoce que Fujimori intentó postular al Senado japonés bajo el signo de otro partido político. que terminó rechazando su oferta. La fuga, una de las cosas a las que ha apelado este personaje cuando las papas quemaban, y su nacionalidad japonesa, se han convertido en los argumentos de Fujimori para evadir lo que parece ser inminente: una sentencia chilena que lo mande de regreso al Perú.
A estas alturas, ya no se dice que no hay pruebas para acusarlo. Tampoco, que esto es una persecusión política. Poco a poco, los argumentos falaces del fujimorismo sobre la inocencia de su líder han quedado desfasados o durmiendo el sueño de la ignonimía. Solo quiere salvarse a toda costa, incluso, a la de liquidar el fujimorismo en el Perú para todo efecto práctico.
El cuento de “Honradez, Tecnología y Trabajo” ha quedado sepultado en varios expedientes judiciales, una conducta deshonrosa y un grupo político realmente a la deriva. Fujimori pudo hacerse el Seppuku, pero prefirió hacerlo a sus posibilidades de hacer política en el Perú.
Quizás el comentario más lúcido que he escuchado en estas horas es el hecho en otro blog por Rosa María Palacios. Y lo dejo como colofón de lo que es la indignación de la mayoría de peruanos:
“Que se puede, se puede continuar la batalla legal. Ahi vamos y espero que con éxito. Pero cuando Japón tenga a su senador preso en la base naval del Callao al lado de Abimael mínimo rompemos relaciones. Del incidente internacional al que este sinverguenza irresponsable nos ha llevado, no nos libra nadie.”
Con esto, Fujimori quiere obligar a Japón a que lo proteja de nuevo, si es que es electo Senador. Triple vergüenza para alguien que fue 11 veces a Japón como Presidente de la República del Perú, se ha fugado dos veces anteriores a territorio japonés y, además, aun señala por boca de sus voceros que tiene aspiraciones políticas en Lima. Pregunta para Carlos Raffo y aldáteres: luego de esta nueva burla, ¿seguirán gritando Chino, Chino, Chino?
Aunque, hay que decirlo, Japón abogaría por él sea o no senador, dado que es considerado como ciudadano japonés por los nipones.
Lo cierto es que este gesto también reconoce que la batalla jurídica para él está casi perdida, por los argumentos dados por la Fiscal y lo que parece ser una decisión del juez Alvarez en su contra.
Consultas hechas en los últimos minutos a personas vinculadas al proceso de extradición me permiten confirmar que jurídicamente este hecho no afecta a la decisión a tomarse en el proceso de extradición. Por un lado, ya la Fiscal rechazó que exista inmunidad para Fujimori por los delitos de corrupción y violaciones a los derechos humanos de los que se le acusa, por lo que su salida como Senador no le da un manto de impunidad. Claro, si se va a la embajada japonesa ahi si estaría el real peligro. Por otro lado, la contundencia de las acusaciones hace que el caso tenga bastante solidez tanto ante el magistrado Alvarez como ante la Corte Suprema de Chile.
En otras palabras, estamos en manos del juez chileno y su decisión. Si Chile decide enviarlo al Perú, pues no habrá palabra nipona que valga para tenerlo en la Base Naval o en Piedras Gordas. Espero que esa decisión se tome lo más pronto posible.
La noticia llega en momentos cruciales para todos los involucrados: Fujimori espera un fallo que probablemente comience su camino de retorno a Lima para ocupar una celda, mientras que el actual primer ministro japonés Shinzto Abe afrontará una nueva elección en plena bajada de popularidad.
Los fujimoristas se han dividido: mientras que Carlos Raffo ha dicho que el Chino la está pensando, Santiago Fujimori le pide a su hermano que no acepte la propuesta y Martha Chávez la considera como remota.
El único “peligro” que veo para la extradición es que Fujimori, aceptando la propuesta y siendo elegido, pretenda asumir una inmunidad diplomática para querer safar bulto de Chile y Japón lo proteja. Sin embargo, hay tres inconvenientes claros para Fujimori: Chile lo considera como peruano, la Fiscal Maldonado ha descartado la tesis de la inmunidad de altos dignatarios como defensa y, además, en el caso Pinochet en Gran Bretaña, dicho argumento también fue dejado de lado.