1. No pasó tan desapercibida como se esperaba. Aunque la Declaración de Lima parece ser un documento bastante genérico y que refleja que hay aun diferencias en los temas medioambientales, la preocupación por el tema del cambio climático es global y se ha hecho patente en esta cumbre.
5. Por favor, apenas se acabe la última reunión, quiten las dichosas rejas. Han sido días en los que quienes vivimos cerca de lugares claves no la hemos pasado tan bien. Lo mejor es que nos devuelvan nuestra normalidad lo más pronto posible. Y por favor, alcalde Castañeda, planifique mejor las obras con sus pares distritales.
Hoy se inauguró la Cumbre Empresarial ALC-UE, evento previo a la reunión de jefes de Estado y de Gobierno que es el evento más esperado de los que ocurrirá en esta semana, por lo menos, en el plano formal.
El ex titular de la Presidencia del Consejo de Ministros, Pedro Pablo Kuczynski, consideró hoy que la V Cumbre de América Latina, el Caribe y la Unión Europea (ALC-UE) no es el lugar adecuado para llegar a un arreglo concreto para un tratado de libre comercio (TLC) con la Unión Europea.
Antes de su participación el Cumbre Empresarial de la ALC-UE, que se desarrolla en el Museo de Arte, Kuczynski sostuvo que una discusión donde participarán muchos jefes de Estado no es el lugar indicado para concretar el mencionado TLC, que además demandará mucho tiempo. “Sin embargo, sí es un buen momento para hacer una propuesta al respecto”, dijo.
Francisco Acosta, consejero político, económico y comercial de la delegación de la Comisión Europea -órgano que gestiona y aplica las políticas de la UE- en el Perú, comentó al medio centener de periodistas allí presentes que los representantes europeos estaban muy dolidos con la expresión del presidente de la Comisión Organizadora de la V Cumbre, Ricardo Vega Llona, quien declaró públicamente -refiriéndose a este encuentro- que “le tocó bailar con la más fea”, en comparación con la Cumbre APEC.
Acosta dijo textualmente: “Nos dolió mucho escuchar de un alto funcionario, comparando a la Unión Europea con la APEC. No somos los más bonitos pero tampoco los más feos. Sabemos bailar y podemos ofrecer a los países de América Latina y el Caribe valores y principios como la democracia, diálogo político, instituciones, derechos humanos, ademas un amplia apertura comercial”.
Acosta también habló de un escaso interés del Peru por una asociación estratégica con la Unión Europea: “Los peruanos creen que la APEC puede generar más inversiones. Pero estas frases despectivas no son las mas adecuadas. Sabemos bailar y bien. Y aquel que baile con nostros aprende rapido”.
Lo mismo que ha dicho Acosta lo han manifestado analistas políticos como Santiago Pedraglio, quien también ve que al gobierno le importa un modelo de desarrollo meramente centrado en lo económico, dejando de lado lo político, lo social y los derechos humanos. Y los europeos son conscientes de ello. Basta ver el reportaje de Utero.tv sobre los parlamentarios europeos y los derechos humanos para darnos cuenta de la imagen que venimos dando ante el mundo, la de una república bananera.
En este caso, la Ley N° 29157 autorizó al Gobierno a legislar en diversas materias relacionadas con la implementación del Acuerdo Comercial o Tratado de Libre Comercio celebrado por el Perú y los Estados Unidos. Una de estas materias, señaladas en el inciso g) del artículo 2.1., se refiere al “fortalecimiento institucional de la gestión ambiental”.
Cabe preguntarse si dicha norma puede comprender la creación de un Ministerio del Ambiente. Pues, muchos consideran que no porque las materias delegadas deben ser precisas en su delimitación y utilización, entendiendo que una cosa es mejorar la gestión de las instituciones estatales dedicadas a la regulación, fiscalización y control de los aspectos ambientales derivados de las actividades económicas y explotación de los recursos naturales, y otra distinta es crear un nuevo ministerio específico para esta labor modificando la estructura orgánica del Poder Ejecutivo, las competencias actuales de otros ministerios y entidades públicas. Así, la creación del Ministerio del Ambiente excedería los términos de la delegación parlamentaria, lo que la convertiría en inconstitucional.
Es decir, para Eguiguren, la creación del Ministerio del Medio Ambiente sería inconstitucional. Por tanto, el Decreto Legislativo que lo crea debería ser derogado y reemplazado por una Ley del Congreso. Es decir, la oposición tenía razón. Tamaño roche en plena cumbre.
¿Vendrá Chávez? ¿A quién insultará esta vez? ¿La cumbre culminará con un “Y por qué no te callas” de Angela Merkel? No se pierda los próximos posts de su miniserie, “Los Tiranos también lloran”.
La investigación de El País se basa en unos documentos encontrados en el computador de Raúl Reyes, a estas alturas, convertida en una de las fuentes de revelación de muchas conexiones de las FARC que para muchos eran presumidas. Como unas negociaciones entre las FARC y Chávez que hablan de plata, presiones a Uribe y otras cosas:
El pasado 8 de noviembre, Hugo Chávez recibía en Caracas a Luciano Marín, alias Iván Márquez, dirigente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). El motivo: impulsar el acuerdo humanitario con Colombia para canjear a 44 secuestrados por 500 guerrilleros presos. Eso fue la parte pública. Pero hubo otra reunión secreta. En ella, el presidente venezolano “aprobó sin pestañear la solicitud” de 300 millones de dólares [194 millones de euros] hecha por la guerrilla marxista. Además, se diseñó un plan para recibir en la región venezolana del Orinoco el armamento enviado a las FARC por dos traficantes australianos y se puso en marcha un mecanismo de coordinación entre la guerrilla y el Ejército venezolano, al más alto nivel.
Pero también se negocian armas, relata El País:
Así, en un correo del 4 de enero de 2007, Iván explica que el general Carvajal y el general Alcalá les van a hacer llegar “la próxima semana bazucas [lanzagranadas] de gran potencia, de los cuales 10 serán para Timo [Timochenko, otro comandante guerrillero en la zona fronteriza] y 10 para acá”. El general Alcalá, además, iba a hacerse cargo del puerto de Maracaibo, “una gran ventaja” para el “desembarque de carga”. Todo apunta a que se trata de Cliver Alcalá, destacado en el Estado del Zulia, cuya capital es Maracaibo.
El envío se materializa días más tarde: “Los aparatos que hemos recibido con Timo son cohetes antitanque de 85 mm., 2 tubos y 21 cargas. El amigo dice que tienen más de 1.000 cargas, y que próximamente nos harán llegar otras más”, escribe Iván el 20 de enero. El general Carvajal se ha comprometido “a traer un ofertante de armas de Panamá”, mientras que el general Alcalá les hace saber que “los jefes de las Brigadas fronterizas tienen toda la disposición” para colaborar con ellos.
¿Y que ha dicho Chávez sobre este reportaje? Respondió en su estilo, como lo detalla Perú.21:
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, aseguró que el gobierno de Colombia intenta provocar a su país para ir a una guerra y “justificar” una intervención de Estados Unidos.
“El gobierno de Colombia es capaz de provocar una guerra contra Venezuela para justificar la intervención de Estados Unidos. Presidente Uribe, piense muy bien hasta dónde es capaz de llegar, le hago un llamado a la reflexión públicamente”, dijo el mandatario venezolano.
“Alerto al continente, al pueblo venezolano, a la Fuerza Armada, acerca de la intención del gobierno de Colombia de provocarnos para una guerra”, expresó Chávez en su programa de radio y TV Aló, Presidente.
“Uribe es muy peligroso, fue amigo del (capo del nacotráfico) Pablo Escobar Gaviria”, dijo el presidente venezolano, al indicar que “hay muchos libros” que lo demuestran.
“Uribe es un irresponsable, un tremendo irresponsable, no sé cómo es presidente de un país. Es un embustero, un manipulador”, añadió.
“Yo no sé si voy a la reunión a Lima. Ellos quieren que uno se quede callado. Si voy a Lima, de repente le digo algo y se pone brava, entonces se va a parar también y decir: ¿Por qué no te callas?, carajo”.
Como vemos, ya la bronca con Chávez se inició y con ello, lo que tanto temía la Cancillería peruana: que el tirano de Caracas se robe el show. Como que Alan y Joselo debieron preveerlo antes.
Luego de una semana de tensiones, hoy los presidentes de Ecuador, Colombia, Venezuela y Nicaragua limaron asperezas y culminaron una jornada en la que, si bien no dejan de haber puyas, reclamos y acusaciones mutuas, se dejó en claro que no podía continuarse con una crisis diplomática que tenía aún visos de telenovela.
Sin duda, el gesto es acertado para liberar tensiones, luego de una semana en las que no faltaron los malos augurios sobre un conflicto armado y en las que la intemperancia de todas las partes involucradas hizo más dífícil la salida a este problema.
¿Qué nos debe dejar en claro los sucesos vividos? Que la lucha contra el terrorismo debe hacerse respetando la soberanía de los Estados, lo que debe llevar a América Latina a ir viendo las maneras de colaborar para luchar contra un problema internacional que viene siendo cada vez más grave - y bien lo sabemos los peruanos - y que requiere el concurso de todos.
Pero también esto ha servido para establecer que hay un dictador que está tratando de aprovechar errores y rencillas para poder ganar aliados internacionales, así como aminorar las críticas internas a una gestión autoritaria cada vez más cuestionada dentro y fuera de Venezuela.
No olvidemos esas dos lecciones, pues son las que marcarán, de alguna manera, la agenda de la región en los próximos meses.
Desde este espacio he sido, soy y seguiré siendo crítico de una gestión de gobierno que parece no tener como prioridad la ejecución de reformas claras ni una visión de futuro que nos introduzca, verdaderamente, en el camino del desarrollo. Sin embargo, una actitud crítica no debe caer en el extremo de la mezquindad a la hora de reconocer aciertos.
Hago esta introducción dado que me he quedado gratamente sorprendido por el comportamiento que ha tenido Alan García frente a la crisis Colombia - Ecuador - Venezuela. El Presidente ha sido claro en mencionar tres puntos claves: la intromisión colombiana en territorio ecuatoriano y la mentira posterior para negarlo estaba fuera de las reglas de juego, la OEA puede ser el potencial escenario de resolución de conflictos, Caracas debe mantenerse lo más lejos posible de la hoguera que ha contribuido a atizar.
En medio de un escenario regional donde los países llamados a decir algo - Argentina, Brasil y Chile - se callan la boca en los 7 idiomas o miran hacia el techo, por primera vez en lo que va de su gestión, García logra configurar una visión clara e independiente de su política exterior. No deja de apoyar los esfuerzos de Uribe para combatir el terrorismo, pero le recuerda que esa lucha debe emprenderse dentro de estándares internacionales y en el respeto de las reglas del Derecho y no como pretende Estados Unidos. Asimismo, intenta canalizar el lógico enojo del presidente ecuatoriano hacia canales diplomáticos y sacar a Chávez de uno de los juegos más peligrosos a los que nos ha llevado su megalomanía bolivariana.
En este espacio hemos criticado anteriormente la ausencia de una política exterior clara en el año de las cumbres internacionales y, en particular, ante dos temas que estaban presentes en ese comentario: la relación con los miembros de la Comunidad Andina y la reacción frente a las potencias internacionales cuando las mismas tuvieran actitudes dignas de no ser respaldadas. García ha intentado preservar la unidad de la CAN a la que varias veces ha petardeado en los hechos y, a la vez, manda un mensaje a Washington que debiera ser la tónica de los gobiernos latinoamericanos: somos socios comerciales, pero no por ello avalo todo lo que haces. A ello debe sumarse una posición clara frente al chavismo, que no implique, a la vez, la satanización de las protestas internas, tal como ya se viene presentando en estos momentos.
Sin duda, se ha dado un buen paso que puede ser el inicio de una buena política. En Torre Tagle, debieran tomar nota y comenzar a perfilarla.
Muchas veces los seres humanos actuamos movidos por la pasión y, ello, aunque no en todas las ocasiones, genera situaciones de dificultad para todos quienes se ven involucrados en las mismas. Muchas de las relaciones humanas se ven marcadas y complicadas por la actuación con precipitación frente a hechos que se ven como amenazantes y si a esta complicación se le suma un ánimo beligerante, pues los involucrados terminan siendo más afectados por lo que podía ser un problema que podía solucionarse en otros términos.
Todo esto comenzó con un acto precipitado de Colombia. Es cierto que el gobierno colombiano tiene el derecho y el deber de combatir a quienes atentan contra la democracia y los derechos humanos de sus ciudadanos. Pero no ello no lo ampara para mentir sobre lo ocurrido o para pasar una frontera. Fue lo mismo que, a mayor escala, se cuestionó cuando Estados Unidos invadió Irak. Claro, los norteamericanos, a diferencia de los colombianos, no tenían motivo alguno para dicha invasión. Pero el derecho internacional no ampara este tipo de situaciones.
Pero ha continuado gracias a la beligerancia que Hugo Chávez ha instalado en la región. Con un azuzador de las hostilidades, Correa, quien estaba visiblemente molesto por una invasión territorial, ha terminado llevando este problema a un extremo en el que no han faltado los agoreros de un conflicto armado, a pesar que los intereses económicos de los tres países impedirían una conflagación bélica.
Sin duda, Ecuador tiene todo el derecho de protestar ante una invasión de su territorio, pero no puede llevar esto a una situación límite como la que hemos vivido en estas horas, gracias a los “consejos” de su mentor bolivariano, quien desde hace tiempo pretende inmiscuirse en el conflicto colombiano, ante la pérdida de popularidad en su país.
¿A que nos debiera llevar la actuación de los demás presidentes de la región? En primer lugar, a atemperar los ánimos. En segundo lugar, a que Uribe reconozca sus errores y precipitaciones. Y, en tercer lugar, a que Ecuador acepte las disculpas y normalice sus relaciones. Y también es claro que los países latinoamericanos deberán tener convenios claros para combatir al terrorismo. La precipitación y la beligerancia, vale la pena recordarlo, hizo que el Perú se demorara en derrotar militarmente a estos grupos, ya que no se supo distinguir a los inocentes de los terroristas ni se respetaron las reglas del derecho nacional e internacional. Justamente los Estados deben diferenciar su actuación sobre la base de la legitimidad que le da la adopción de reglas comunes y que, además, sean cumplidas. Esa fue una lección que tuvimos y que debemos aprender.
Y a Chávez, habría que recordarle lo que dice hoy el diario La Nación de Argentina:
Sin embargo, hace menos de cuatro años, el 9 de noviembre de 2004, el mandatario venezolano, con el mismo acento y entonación, sostenía, en una visita a Colombia: “Yo soy un hombre de honor. Si yo apoyara a las FARC tengan la seguridad de que lo diría, no lo escondería. Para que quede claro: no apoyo, no he apoyado jamás ni apoyaré jamás a la guerrilla colombiana ni a movimiento subversivo alguno contra gobierno democrático alguno, de ninguna manera. Les juro por Dios y mi madre santa que si yo apoyara la guerrilla, no tendría cara para venir aquí”.
Y advertía: “Llámese como se llame al grupo armado que fuere, en el mismo momento en que entren en territorio venezolano violando nuestra soberanía se convertirán en enemigos de Venezuela y serán tratados como tales”.
¿Qué lo ha hecho cambiar de opinión? Desde Caracas, nos deben a todos los latinoamericanos una respuesa.
La liberación de dos rehenes colombianas retenidas por las FARC ha supuesto un revuelo político en el que lo más importante no ha sido el tema humanitario, sino como se ha terminado ubicando Hugo Chávez como un factor adicional de perturbación del conflicto armado interno en el país del norte.
Si bien los afanes de influencia de Chávez en la región son por todos conocidos, éstos se limitaban al financiamiento o apoyo tácito a candidatos presidenciales antisistema, los cuales, a pesar de su discurso, competían en elecciones libres y democráticas. Estas semanas ha dado un paso adelante, al pretender convertirse en lo que, en su tiempo, fue Fidel Castro: el puente con algunos de los grupos armados aún activos en el continente y que tuvieron influencia de lo que algunos siguen llamando “Revolución Cubana”. El hecho de aparecer como interlocutor reconocido por Manuel Marulanda, el líder de esta organización, le da pie para seguir interviniendo, cuantas veces se lo proponga, dado que Alvaro Uribe quedaría bastante mal si es que se niega a seguir permitiendo liberaciones de rehenes.
Desde los puntos de vista jurídico y ético, lo que ha dicho Chávez es una barbaridad. El status de beligerantes es reconocido, en el Derecho Internacional, solo a aquellos ejércitos irregulares a los que se considera que luchan por una causa justa, que, por lo general, se asocia a la liberación de un régimen opresor o por la independencia. Que se recuerde, el caso más reciente y único sobre la materia ha sido el reconocimiento de la Organización para la Liberación de Palestina, en los años setenta y que, en su momento, fuera bastante discutible, dado que durante años los dirigidos por Yasser Arafat emplearon métodos terroristas.
Las FARC no compatibilizan con dicha categoría. Colombia, con sus dificultades, es un estado democrático y con plena apertura para todas las corrientes políticas y no se tiene una vocación separatista dentro de dicho estado. Y la caracterización de sus actividades como terroristas es acertada. De hecho, varias de las conductas que han cometido las FARC - en particular, asesinatos selectivos, atentados y secuestros - no solo califican como delitos destinados a causar terror en la población, sino que también suponen violaciones masivas de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario.
Por tanto, dicha declaración poco feliz - por decir lo menos - nos obliga a hacernos una pregunta: ¿A qué está jugando Chávez?
A diferencia de otros países de la región, el hombre fuerte de Venezuela no tiene influencia en la agrupación ubicada a la izquierda de Uribe: el Polo Democrático Alternativo. Esto hace que la alternativa de influencia en Colombia sea el camino más peligroso, a través de una agrupación armada desacreditada a nivel internacional, pero que aun cuenta con poder militar suficiente como para evitar que el conflicto se resuelva por dicha vía. Lamentablemente y por razones que hasta ahora parecen incomprensibles, Uribe ha dejado que maniobre hasta cierto punto, lo cual le ha dado una cabecera de playa a quien ha sido su rival más duro en el plano internacional.
En medio de estos cubileteos políticos, persiste un drama. El de más de 700 personas secuestradas y sometidas a pobres condiciones de subsistencia. El de un país que no quiere seguir sufiendo más violencia. El de una región en la que no se quisiera que se aproveche una circunstancia triste para un beneficio político subalterno.
Pero, como en el caso de la libertad de su pueblo, Hugo Chávez Frías no está dispuesto a ceder. La terquedad, en algunas personas, no es sinónimo de un bien entendido espíritu crítico, sino de un triste indicio de una megalomanía que le hará mucho daño a un grupo significativo de personas. Estamos advertidos.
Bloque A: Reelección indefinida, más poderes presidenciales, profundización del “socialismo del siglo XXI”.
SÍ 49.29% NO 50.70%
Bloque B: recorte de la libertad de expresión y atributos procesales en estados de excepción
SI 48.94% NO 51.05%
Pues bien, escribo este post luego de soplarme el discurso de Chávez vía Globovisión. No le ha quedado otra que reconocer el resultado electoral, aunque con frases enigmáticas como “esto es una victoria pírrica”, “este es otro por ahora, que yo he preferido así” o “por ahora no pudimos”. El señor que maneja Venezuela más allá de los límites democráticos ahora quiere pegarla de demócrata compungido. Hasta ha dicho que hay “plena libertad de expresión”, sin acordarse de lo que hizo con RCTV hace unos meses. No lo dudo, algo trama este personaje que ahora quiere iniciar una carrera nuclear en América Latina.
Lo cierto es que el resultado comprueba dos cosas. La primera, es que Venezuela está polarizada gracias a su estrambótico Presidente, que, como hemos dicho reiteradamente, no es de izquierda, sino que encarna el peor mal de América Latina: las tiranías. Alguien que quería quedarse hasta el 2050 no puede ser sino puesto al lado de gentuza como Pinochet, Videla, Fujimori o Fidel Castro.
La segunda, es que la oposición venezolana tiene la gran oportunidad de fortalecerse y, como se hizo en el Perú, buscar una salida al autoritarismo sobre la base de los mecanismos legales existentes. Y para ello, además, tendrá que tener un programa político que pueda incorporar las demandas económicas y sociales que ya están presentes en Venezuela, como la escasez de alimentos, la desigualdad y la inflación.
Y es que el gran reto de América Latina, para poder frenar a estos autoritarismos de nuevo cuño, es demostrar a la gente que la libertad democrática es compatible con un programa económico basado en el mercado y en la inclusión social, respondiendo a las demandas de la población por Estados más eficientes, menos corruptos y más preocupados por las carencias de sus ciudadanos.
De no hacerlo, seguiremos con estos caudillos autoritarios gobernando o amenazando con gobernar países como los nuestros, con los resultados que todos conocemos: menos bienestar económico y social a mediano plazo, más corrupción, menos libertades.
Ojalá en Venezuela se cante próximamente la primera línea de nuestro himno: Somos libres, seámoslo siempre. Y que el ¡abajo cadenas! de su himno se entone en todo Caracas.
Hace algunos años, El Comercio sacó un libro compilatorio de algunos artículos de Mario Vargas Llosa, al que tituló El Lenguaje de la Pasión. Creo que el título no podía ser más acertado. Cuando una persona coge su lapicero - sea azul, negro y en algunos casos rojo - o se sienta frente a la computadora, no solo escribe procurando transmitir ideas, sino también sentimientos y sensaciones. La pasión nos empuja a decir lo que sentimos y lo que pensamos, pero, en ciertas ocasiones, también nos puede ocultar algunos desaciertos que, en el momento, consideramos que son buenos. Y a veces hace falta que personas que están en tu misma vereda te hagan notar que la pasión puede, en ocasiones, hacerte aplaudir cosas que no están del todo bien.
Creo que es conocido por todos que no siento ninguna simpatía por Hugo Chávez. Las razones las conocen de sobra: creo en las reformas en democracia antes que en las revoluciones violentas, creo que un nuevo Estado no se construye destruyendo todo lo que se opone a uno, creo en que la libertad y la justicia social no son cuestiones incompatibles y por ello es que las dictaduras, con sus horrores y represiones, sin importarme su signo, son de lo peor que nos legó el siglo XX.
Hace una semana, a raíz de los incidentes en la Cumbre Iberoamericana que ya todos conocen, escribí un post llamado El Complejo Escenario Regional, acerca de la actitud de los presidentes latinoamericanos frente a un personaje que ha hecho de la prepotencia y la desmesura verbal su gran legado para la historia latinoamericana de los dictadores. Y dicho post terminaba con la satisfacción frente al gesto del Rey Juan Carlos de España por haber “puesto en su sitio” al gobernante caribeño.
No comparto los comentarios que acusan de franquista y antidemocrático al Rey. Ataques ad hominem como los recibidos esta semana por el monarca español no hacen sino ver que los partidarios de Chávez, onubilados por lo que creen que es el “Socialismo del Siglo XXI” - y que no es otra cosa que repetir, muertos más, muertos menos, las dictaduras de Castro, Pinochet o Fujimori -, han pretendido llevar este tema al terreno de un supuesto enfrentamiento ideológico, cuando aquí el tema es más profundo: ¿pretendemos sacrificar las libertades democráticas y el derecho al disenso sobre la base de una supuesta ventaja económica asistencialista? Ojo, Fujimori hizo lo mismo con las privatizaciones y muchos de los que hoy aplauden a Chávez en ese momento hicieron un escándalo. Para mi, ideologías al margen, me parece exactamente lo mismo, pues los pueblos terminan renunciando a lo más importante para ellos: la libertad.
Pero dicho esto, quisiera introducir un matiz autocrítico sobre uno de los aspectos del artículo del domingo pasado: mis felicitaciones al Rey, motivado por un texto que leí el viernes y que motivó varias preguntas que quiero compartir con ustedes.
Deben haber notado que entre los blogs que más he recomendado en este último tramo del año se encuentra Menos Canas. Particularmente, es uno de los espacios que leo más frecuentemente por dos razones: la primera, es que en un país donde la política es antropocéntrica, también tiene género másculino, y ello hace valioso el esfuerzo de que alguien del género femenino pueda exponer sus ideas con vehemencia y, muchas veces, con más pasión de las que varios de sus congéneres hombres lo harían. La segunda, es que los textos están bien escritos y, dentro de la ironía que los caracteriza, siempre te dejan algo, sobre todo, muchas preguntas. Y cuando un texto de este tipo te deja preguntas o indignación realmente ha funcionado.
Pues es lo que me ha sucedido con el post titulado ¿Por qué no me callo?. Sosteniendo una posición igualmente crítica frente al chavismo, el texto se plantea una pregunta central: ¿No es que el Rey cometió un acto de intolerancia semejante al del dictador venezolano? Y creo que, meditándolo en frío, parece ser que sí. Chávez, con todo lo que dice o piensa, se merecía respeto, al igual que el Rey o cualquier otro ciudadano y cualquier reclamo podía hacerse en un tono menos destemplado. Peor aún, el tema le ha servido al veneco para hacerse pasar como víctima, cuestión que le queda de maravillas.
Con una actitud igualmente intolerante, Juan Carlos habría terminado cayendo en el mismo nivel de Chávez, lo que me plantea otra pregunta: ¿Cómo dar batalla a dictadores como quien dirige los destinos de Venezuela?
Quizás un inicio de respuesta sea diciendo que no cayendo en las mismas prepotencias en la que ellos caen. Y me acuerdo de la lección de civismo que la oposición a Fujimori dio hace algunos años: nunca se cayó en la violencia, las marchas fueron pacíficas, las reacciones dentro del orden constitucional y la desmoronación del régimen fue procesada dentro de los cauces establecidos. Ello terminó dándole una lección al mundo sobre como un pueblo puede deshacerse de un sátrapa son necesidad de un tanque o de armas, haciéndolo ver con los pies en polvorosa frente a la espantosa corrupción de su régimen. ¿Pasará lo mismo en Venezuela? Pues la respuesta la tiene, principalmente, la hasta ahora desarticulada oposición llanera.
En la misma Cumbre del “¿por qué no te callas?” hubo un gesto igualmente valioso pero menos resaltado. Sin estridencias, ni frases altisonantes, José Luis Rodríguez Zapatero rechazó las actitudes bravuconas de Chávez, en gesto que no ha sido suficientemente resaltado, quizás porque no tenga la notoriedad mediática de un gesto real, pero sí la valentía y exactitud verbal de un demócrata a carta cabal. Y esa actitud debe ser más aplaudida que lo que ya se ha convertido en muestra de chistes y hasta canciones en Internet.
Decía al inicio que la pasión puede ser buena pero que, a veces, nos onubila. Cuando se acompaña de la razón y de las formas democráticas, sin duda, puede servir para que las cosas comiencen a cambiar en un país al que todos apreciamos.
Del vals Alan - Chávez al “¿Por qué no te callas?”
Vaya que es una región compleja e impredescible la nuestra. La última cumbre iberoamericana, con algunas ausencias, nos confirma que el escenario regional viene siendo cada vez más complejo y, por que no decirlo, agrio.
El estilo personalista, malcriado y autoritario de Hugo Chávez se ha convertido en el principal elemento divisor entre países de la región. Lejos de hacer concordar visiones sobre como encarar una relación con Estados Unidos menos dependiente y, a la vez, cordial, o sobre como encarar los problemas de la pobreza y la desigualdad en la región y potenciar los espacios económicos regionales, hemos terminado discutiendo como nos relacionamos con el reemplazo de Fidel Castro en eso de ser el autoritario más poderoso de América Latina.
Como lo hemos manifestado en otra ocasión, el problema con Chávez no es de izquierda o de derecha, como sus defensores y los más torpes de sus detractores intentan poner sobre la mesa. El problema es que intenta ponerse él como única alternativa válida a alinearse absolutamente con Estados Unidos y vender una receta que termina concentrando el poder en una sola mano, con el funesto resultado que ha generado en América Latina, sin importar el signo que la dictadura de turno nos haya puesto.
El grave problema es que sus pares - los presidentes latinoamericanos democráticos - no hacen lo posible por deslindar con este sujeto. Como lo relató Carlos Basombrío hace algunas semanas:
Lo anterior no ha sido óbice para que, a nivel regional, Chávez siga consolidando su influencia. Hace unas semanas logró que su idea del Banco del Sur, como respuesta al Banco Mundial y al FMI, se convierta en realidad y que, además de los países del ALBA, participen Brasil, Argentina y Colombia. Chávez ha logrado, también, una relación muy cercana con Uribe y es hoy nada menos que el principal mediador para un acuerdo humanitario para la liberación de los rehenes de las FARC. Incluso con Brasil, con el que ha tenido roces a lo largo del año, acaba de conseguir que Lula empuje, en la Câmara dos Deputados, la ratificación del ingreso de Venezuela al Mercosur, faltando ahora solamente el Senado.
¿Y ello por qué se produce?
Por un lado, el juego de Chávez, tanto dentro como fuera de las fronteras venezolanas, se basa en un solo tema: petróleo y recursos económicos ingentes. Con el precio del barril de petróleo cercano a los 100 dólares, el gobierno venezolano sabe que tendrá recursos ingentes para seguir desarrollando su política de asistencialismo, profundización de la dictadura - con cambio de Constitución incluido - y venta de su modelo a otros vecinos de la región. Ello, en un contexto donde los problemas energéticos para el Cono Sur son angustiosos.
Pero de otro lado, Chávez se beneficia de lo que pasa en cada uno de los países de la región, sobre todo, en aquellos que podrían ser alternativas a su modelo. Lula ha quedado debilitado como líder regional, tanto por falta de definición en su política exterior como por los escándalos de corrupción que afectaron su primer gobierno. En Argentina, la dinastía K tiene que hacer frente a las críticas hacia la creciente personalización de su poder y los problemas económicos ocultos que parece tener, sin tampoco tener las cosas claras con relación a que hacer con Chávez, con quien Nestor tiene una relación cercana y parece que Cristina no tanto. En Chile, ya son conocidos los problemas de la presidenta Bachelet por tener consenso popular y la lucha por la sucesión tanto en la Concertación como en la Alianza, más que un interés en lo que pasé en el vecinario, salvo en resolver los problemas con Bolivia y Perú.
Tampoco es que los aliados de Chávez la tengan todas consigo. Vean los post de Martín Tanaka sobre Ecuador y Bolivia para que nos percatemos que la situación es más compleja de la que TVSur y los canales venezolanos informan. Claro, el peligro del personalismo lindante con lo autoritario en ambos países sigue siendo fuerte, pero, hasta el momento, no han dado ese paso que los ubicaría en la mísma égida que su mentor.