Archivo de la Categoría “Gustavo Gorriti”

Si una táctica mediática fue desplegada en los años noventa fue la campaña sistemática en contra de los opositores al fujimorato. A través de titulares que tocaban el mismo tema en varios diarios - todos comprados al mejor postor por Vladimiro Montesinos -, todo aquel que se opusiera a Alberto Fujimori era pasado por una moledora de carne sistemática, con contenido dictado desde la salita del SIN.
Y si bien Fujimori y Montesinos ya están en prisión, su espíritu está presente en algunos medios de comunicación.
A estas alturas del partido, queda claro que los diarios Expreso y La Razón están enfocados en una campaña sistemática en contra de las organizaciones de derechos humanos, la CVR y todo aquel que defienda estas causas o plantee reformas institucionales de fondo. Los ataques son sistemáticos y parten desde dos miradas distintas: en el caso de Expreso, un macarthismo a prueba de balas, mientras que en el de La Razón es su fujimorismo el que los delata. En ambos casos, tienen enemigos comunes a los que les dan con palo.
Uno de estos enemigos es Gustavo Gorriti, una de las personas que encarna lo que debe ser un buen periodista: una buena pluma, uso de los métodos de investigación y corroboración, principios democráticos sólidos e investigaciones que lo respaldan.
El 7 de mayo de 2008, Gorriti sacó un artículo sobre la lucha que viene emprendiendo la Policía Nacional contra “Artemio”, uno de los líderes de lo que queda de Sendero Luminoso. La historia que cuenta el periodista nos da una idea de como se va estrechando el cerco sobre este personaje, a pesar de las limitaciones logísticas a las que el despacho que “encabeza” Luis Alva Castro. Debo decir que del relato de Gorriti puedo admirar a los policías que, con inteligencia y sin violar derechos humanos, vienen aplicando una estrategia inteligente y que, estoy seguros, dará resultados en el futuro cercano.
Sin embargo, días más tarde, el domingo 11 de mayo, Expreso y La Razón pasaron a Gorriti por sus respectivas moledoras de carne: sus secciones de trascendidos - Polidatos y Carnecitas, respectivamente - sacaron sendas notas en contra del reportaje, específicamente por hacer alusión a la palabra “guerrillero”, a la que estos diarios atribuyeron como condescendencia con Sendero Luminoso, la cual, cualquiera que conoce la trayectoria de Gorriti, sería bastante idiota en creer en la misma.
Dos cuestiones me llamaron la atención de este asunto.
La primera, es el párrafo de marras al que ambos medios aluden y que, como verán, es claro en su afán descriptivo de un fenómeno militar:
Con más de 25 años de experiencia militar en el terreno, “Artemio” es uno de los más veteranos guerrilleros en América Latina. (A diferencia de quienes utilizan el término “terrorista” o “guerrillero” con una connotación esencialmente valorativa, IDL-SC los usa solo como una descripción de metodología militar). Su conocimiento del terreno y su red de información rápida, ambos muy eficientes, le han permitido eludir varias veces capturas que parecieron inminentes.
Los dos diarios no solo se olvidan de todo el contenido del artículo, que reconoce de modo amplio los esfuerzos que viene haciendo la Policía por acabar con los remanentes de Sendero en el Alto Huallaga. Asimismo, se olvidan del segundo párrafo del artículo, que aclara las cosas aún más:
Así, frente a una insurrección guerrillera (que suele incluir acciones terroristas, de sabotaje, políticas y de propaganda junto con las propiamente guerrilleras), no es fácil saber quién está ganando y quién perdiendo. El número de bajas y de arrestos, por ejemplo, puede ser un indicador engañoso, que demuestre el resultado de golpes eficaces contra los insurrectos o, por lo contrario, mayor actividad de éstos.
En otras palabras, Gorriti no propagandiza a favor de SL, tal como ambos medios pretendieron presentarlo, sino hacer lo que hace un analista militar serio: presentar los hechos y las estrategias describiendo los hechos y tomando partido, de manera indiscutible, por el bando democrático, que es el del Estado que hoy gobierna Alan García.
Pero más sorprendente es aquello que ambos diarios hicieron y que el propio Gorriti denunció el miércoles pasado en su acostumbrada columna semanal en Caretas: Palabras más, palabras menos, Expreso y La Razón colocaron en sus secciones de trascendidos el mismo texto. Vean los recortes de ambos diarios y hagan la comparación:


En jerga periodística, a esto se le conoce como un “bajado”. Es decir, alguien redacta una nota para que otros medios la reboten tal cual, o cambiando solo unas palabras. En el caso de La Razón y de Expreso, se trata del mismo trascendido en dos partes, al que le cambian los títulos y algunas cuestiones ligeras de redacción, pero el contenido esencial y hasta el final son exactamente iguales.
Esto hace suponer dos cosas: O ambos diarios están coordinando campañas de este tipo - a las cuales también se suma en varias ocasiones Correo - o alguien les dicta a ambos diarios el contenido de sus notas, trascendidos y supuestas investigaciones.
Señores Luis García Miró y Uri Ben Schmuel, por un mínimo de respeto a sus lectores y a la verdad, ¿podrían explicarnos cual es realmente su cau - cau?
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Edwin Donayre Gozzich. General del Ejército Peruano. Comandante General del Ejército. Productor de películas sobre el conflicto armado interno, censurador de obras de arte y condecorador de diarios bastante cuestionados.
Hasta allí, parecería ser el perfil de un comandante general típico en el Perú: conservador, demasiado pegado a un malentendido espíritu de cuerpo y procurando una buena relación con los medios que no lo cuestionan.
Sin embargo, Donayre tiene algo serio que responder y por lo que intenta evadir a la justicia.
En diciembre de 2006, Gustavo Gorriti remeció al Ejército con una documentada denuncia sobre una inusitada inflación de gasolina en la Comandancia General del Ejército. Esta fue la causa de la caída del General César Reinoso y del ascenso de Donayre al alto cargo que hoy ocupa.
Pero Donayre no es indemne a estas denuncias y, de hecho, aprovechó su amistad con el Presidente de la República para quedarse un año más en el puesto y hacer las siguientes movidas en el alto mando, que las relató así La República:
Fuentes del Ejército confirmaron que Donayre proyecta cambiar de colocación al inspector general Francisco Vargas Vaca y al jefe de la Región Militar del Centro (RMC), Otto Guibovich Arteaga. Al primero lo enviaría como comandante general de alguna región militar, mientras que al segundo lo designaría al Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas (CCFFAA).
Vargas Vaca es autor del informe de Inspectoría que detectó el presunto mal uso de combustible asignado a distintas unidades. Entre los oficiales a los que señaló para que respondan sobre el destino de miles de galones de petróleo y gasolina se encuentran los generales Edwin Donayre Gotzch y Luis Cateriano Vela, precisamente los números uno y dos del Ejército y, por añadidura, compañeros de la 79ª “Promoción Teniente Coronel Juan Bautista Zubiaga”.
El caso lo ventila la fiscal anticorrupción Marlene Berrú Marreros. Donayre ha faltado al menos a dos citaciones “por razones de agenda” y asistiría después de las celebraciones del Día del Ejército.
Efectivamente, los cambios se produjeron. A Vargas Baca se le mandó a Iquitos, como castigo por “osar” meterse con el Comandante General. Y Donayre no ha concurrido a las, ahora, 6 citaciones que la Fiscal Berrú le ha extendido para que aclare su situación.
En estas semanas, Gustavo Gorriti ha averiguado algunas de las movidas poco santas alrededor de este caso. En primer lugar, una malsana intención para sacar a Marlene Berrú del caso:
La semana pasada expliqué la estrategia de la defensa del general (r) Reinoso, de pedir que se incluya en la investigación a los comandantes generales que tuvo el Ejército desde el 2000 hasta el 2006. El propósito, como expuse entonces, era lograr incluir en la investigación al general EP (r) Roberto Chiabra, ex comandante general del Ejército y ex ministro de Defensa, quien tuvo como ayudante al comandante EP Orlando Berrú, hermano de la fiscal, para forzar a esta a excusarse y separarse del caso.
En realidad, la movida es más complicada. La defensa de Reinoso busca involucrar a todos los ex comandantes generales que lo precedieron para, de taquito, sacar a la Fiscal Berrú con la argucia legal antes comentada. Ellos, indignados, fueron a buscar a Donayre el miercoles 26 de marzo al Pentagonito para darle las quejas. Pero la actitud del Comandante General del Ejército fue bien rara. Relata Gorriti:
En la reunión con los comandantes generales, el 26 de marzo, el actual comandante general del Ejército, general EP Edwin Donayre ni se refirió a Reinoso ni lo culpó de nada. Dijo, mas bien, que “el responsable” de la “fuga” de documentación a los medios fue el ex inspector general del Ejército, general EP Francisco Vargas Vaca.
Es decir, no culpó a su antecesor y comenzó a decir sandeces sobre su investigador. Digamos, ahora se entienden los cambios.
Pero la trama se complica con la aparición de un personaje oscuro: Gino Ríos Patio, el procurador anticorrupción nombrado por Alan García para investigar a Alejandro Toledo y a este gobierno y que tiene una serie de cuestionamientos por varias inconductas.
Pues bien, Ríos Patio ha hecho lo siguiente, de acuerdo con Gorriti:
Si alguna duda quedaba respecto de la intención del gobierno aprista de encubrir el mayor caso conocido de corrupción militar en lo que va de esta década, Gino Ríos Patio, el procurador de Alan García, se encargó de borrarla el viernes pasado.
Ese día, uno después de la publicación de “Cuestión de generales” en Caretas 2021, Ríos Patio se dirigió por escrito a la fiscal anticorrupción Marlene Berrú (que investiga la asignación corrupta de combustible el año 2006, bajo el entonces comandante general del Ejército, general EP (r) César Reinoso) para hacerle una solicitud que casi equivale a una confesión.
En el escrito, Ríos Patio le solicita “la suspensión de las diligencias programadas por su Despacho (sic) debido a que he solicitado (…) se inhiba del conocimiento de la presente investigación”.
Es decir, el presunto procurador “anticorrupción” le exige a la fiscal Berrú paralizar toda su investigación en este megacaso de corrupción.
Y adivinen que diligencia se suspendería. Sí, la tantas veces postergada declaración de Donayre ante la Fiscal Berrú.
¿Coordinaron algo Ríos Patio y Donayre? Última cita de Gorriti:
Donayre también afirmó a los ex comandantes generales que no conocía a Ríos Patrio. Les mintió. Ríos Patio ha acudido asolapadamente varias veces a verlo. También ha ido el jefe de la policía “anticorrupción”. Ahora ya hay que ponerle comillas.
Luego de este relato, algunas preguntas: 1. ¿Por qué los ex Comandantes Generales fueron a ver a Donayre si sabían que también estaba comprendido en la investigación? 2. ¿Por qué Donayre tiene toda la discrecionalidad y aval presidencial para poder mandar a la siberia iquiteña a quien lo investigó? 3. ¿Por qué Gino Ríos Patio sigue en el cargo de Procurador a pesar que la ex Ministra de Justicia, María Zavala, dijo que debía salir y dejaba en manos del Presidente la decisión de su salida? 4. ¿Por qué Donayre no es citado de grado o fuerza a dar su declaración?
Aquí huele a gasolina quemada. Y el humo que comienza a desprender es tóxico para la sanidad del Ejército.
MAS SOBRE EL TEMA: La República: Ejército contrata a empresa a la que denunció por adquisiciones irregulares
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¿Cecilia Valenzuela? La pequeña Salomé. No es una buena entrevistadora. Tiene los pros y los contras de la obsesión (Fernando Vivas a Pedro Salinas, Rajes del Oficio)
Si un programa periodístico en nuestro medio resulta polémico por los medios y formas que utiliza es, sin duda, La Ventana Indiscreta. Ya en algunas oportunidades se ha discutido sobre la utilización del humor en el plano periodístico como recurso, los intereses influyentes del dueño de Frecuencia Latina en determinados reportajes o la falta de rigor en algunos de sus trabajos.
Ello no desmerece la calidad de varios de sus reportajes y denuncias. Basta citar dos casos: la denuncia sobre el primer caso de compra de patrulleros en este gobierno o el tema de la compra de contenidos a La Razón por parte del Ministerio de Vivienda.
Sin embargo, los errores antes anotados han desmerecido un reportaje que sí tenía algún valor periodístico.
La semana pasada, César Hildebrandt Chávez presentó un reportaje sobre una reunión ocurrida en la casa de Adam Pollack, en la que coincidieron Alejandro Toledo y César Vega Vega. Sin duda, hubo un elemento valioso allí: ver como el Presidente de la Corte Superior de Lima acude a reuniones sociales en las que están presentes personajes políticos, cuestión criticable para la imparcialidad del Poder Judicial. Además, otros medios periodísticos han seguido la pista y han podido establecer que se reemplazó al juez del caso del sobrino del ex presidente acusado de violación, asi como supuestas vinculaciones del juez Vega con el clan Sánchez Paredes, asociado con el narcotráfico.
Sin embargo, existe un punto flojo en la investigación, que demuestra una falta de rigor periodístico y, además, pone de relieve la frase con la que comenzamos este post: muchas veces la directora de LVI antepone sus obsesiones personales a la metodologia de la investigación periodística.
Como se puede ver de la transcripción del reportaje, un hecho menor es relevado por el reportero encargado de la nota:
Según los asistentes recuerdan que, además del chancho, bife argentino, chorizos, y asados de tira, hubo prolongados relatos y varias anécdotas. Por ejemplo, el periodista Gustavo Gorriti relató toda la historia de cómo lo secuestraron. “Contó como una hora, con lujo de detalles”, añadió.
Gorriti, quien desde el IDL ha defendido la tesis de que la denuncia de Diana Arévalo contra Alejandro Toledo por intento de violación, sería imposible, afirma que la reunión de esa tarde en la casa de Polack no fue política.
“Somos amigos, nos hemos reunido amicalmente desde que dejó la presidencia”, comentó Gorriti, quien remarcó que su presencia en la reunión nada tiene que ver con la investigación realizada por el IDL.
A Gorriti, a quien considero uno de los mejores periodistas de este país, le ha molestado mucho esta alusión de Hildebrandt Chávez. Y creo yo que tiene motivos fundados para ello.
Por un lado, como todos conocen, LVI tiene una animadversión clara hacia Alejandro Toledo. No conozco los motivos de la misma, pero si me queda medianamente claro que no se tiene la misma actitud hacia que, por ejemplo, hacia el actual Presidente de la República.
Esta animadversión ha llevado a su conducta a dar amparo a la denuncia hecha por el congresista Gustavo Espinoza sobre la supuesta violación cometida por Toledo, parlamentario al que entrevista cada vez que puede.
Por su parte, Gorriti ha encabezado una investigación en la que se ha ido demostrando que tal violación no existió y que, además, existen motivos fundados para pensar que nos hallamos ante un montaje bien armado.
El comentario de Hildebrandt Chávez da a pensar que algo vinculado a la violación podría haberse tratado en la reunión o que hay una cercanía entre Toledo y Gorriti que hace a este último defender a quien apoyó en la campaña presidencial del 2001. Pues ninguna de las dos cuestiones es verdadera: la reunión es anterior a la denuncia del congresista Espinoza y, de otro lado, basta ver cualquier artículo de Gorriti durante el gobierno de Toledo para darnos cuenta que no era precisamente poco crítico.
Pero, además, Hildebrandt Chávez faltó a su compromiso con Gorriti como entrevistado. Compromiso que quedó registrado en una cinta de audio que, con consentimiento del reportero de LVI, fue registrada, al igual que toda la entrevista.
Desde el Tercer Piso ha podido acceder a partes de la grabación que hizo Gorriti de la entrevista. La primera, ya difundida en Prensa Libre, se refiere a las condiciones de la conversación para el reportaje (Haga clic en el link anterior para poder escuchar el audio). La transcripción dice lo siguiente:
GORRITI: Las reglas de la entrevista, para estar claros: yo estoy haciendo una grabación para también quedar con un testimonio de ella, me haces preguntas concretas y yo voy a buscar hacer respuestas lo más concretas posibles. HILDEBRANDT CHAVEZ: E íntegramente van en la nota. GORRITI: Estas van integramente en la nota, sin edición. Sin edición y sin musiquita. (Risas de Hildebrandt Chávez) GORRITI: Sin musiquita ni efectos psicodélicos.
Pues bien, los requisitos se incumplieron. Y lo prueba el segundo audio de la conversación: Gorriti menciona a Baruch Ivcher y sus idas a la casa de Pollack. Hildebrandt Chávez nunca citó esto en el reportaje(Haz clic en el link anterior para escuchar el audio). Veamos que es lo que se menciona:
GORRITI: Digamos, hay un primer momento en el que la gente…si le preguntas a Baruch Ivcher, que va a poder seguramente…o mejor a Gil Shavit, el yerno de Baruch Ivcher, te va a poder hacer una descripción de la casa de campo de Adam Pollack, allí cerca de Chaclacayo. HILDEBRANDT CHAVEZ: Claro GORRITI: Hay una entrada, que es adonde además están la parrilla, el horno de Adam y está luego una especie de pequeña terraza sobre el río, una terraza natural que es allí donde pusieron las mesas. En esa mesa, yo estuve sentado… HILDEBRANDT CHAVEZ: Que es al lado de la piscina me parece GORRITI: No, no, no. Además, que recuerde, en este momento no recuerdo la piscina. Hay un río, igual, el elemento hídrico esta proporcionado por el río que viene de abajo.
Finalmente, hay una pregunta que el reportero no se hace y que, según me hicieron notar varias personas, debió ser la pregunta central del reportaje: ¿Por qué un juez de claras cercanías con el APRA coincide en una reunión con el presidente de un partido rival? ¿No es esta misma conducta la que se critica a jueces como Javier Villa Stein, en el 2005, cuando tenían reuniones con Alan García?
El trabajo periodístico siempre tiene que tener un norte: la búsqueda de la verdad. Muchas veces los prejuicios se superponen a dicho objetivo y terminan produciéndose episodios lamentables como el que hemos descrito en estas líneas. Como lo decía ayer, la pasión es buena para sacar adelante las cosas, pero, en ocasiones nos onubila. Parece que ello también le pasa a cierto programa que, pudiendo hacer mejor las cosas en términos generales, termina incurriendo en errores que afectan la solidez de un trabajo que se debe al público. El día que pierdes la credibilidad, lo perdiste todo, es una lección que algunos periodistas debieran aprender.
ACTUALIZACION (27.11.2007): Vean en los comentarios los descargos de César Hildebrandt Chávez.
ACTUALIZACION (28.11.2007): Vean en los comentarios la respuesta de Gustavo Gorriti.
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EL EX PRESIDENTE NO SE FUE DE RUMBA…O LA CONFIRMACION DE LA CORTINA DE HUMO
Alejandro Toledo no es precisamente un personaje del que guarde un gran recuerdo. De hecho, en este mismo espacio criticamos la falta de vocación reformista de su gobierno y su vocación por la frivolidad, las dos grandes falencias de su gestión, a pesar de reconocer su buen manejo macroeconómico.
Sin embargo, considero que mucha de la leyenda negra alrededor de su conducta personal - alimentada, sin duda, en buena parte por el mismo - ha sido exagerada y lleva a comentarios prejuiciosos de parte de un sector de la prensa. Algo de ello es lo que ha ocurrido frente a la denuncia por violación contra el ex presidente, hecha hace un par de semanas y que debía someterse a investigación.
Pues la investigación demuestra que no hubo nada.
El Área de Seguridad Ciudadana del IDL, encabezada por los periodistas Gustavo Gorriti y Paola Ugaz han presentado dos reportajes (parte 1 y parte 2) en los que se puede concluir que ni el ex Presidente, ni su amigo Adam Pollack estuvieron el 18 de septiembre en la casa en la que supuestamente se habría registrado la presunta violación. La versión ha podido ser corroborada por las cámaras de seguridad del condominio donde vive Pollack y por la versión de la seguridad de Toledo. El tema puede costarle la carrera a cuatro policías de la Comisaría de Orrantia del Mar, quienes, curiosamente, son defendidos por un personaje cercano a Antauro Humala y al congresista Gustavo Espinoza: Edmundo Inga Garay, ex candidato presidencial en 2005.
De comprobarse todos estos indicios, sin duda, estaremos ante una de los más grandes intentos de desprestigio de la política peruana, que nos hará comprobar que el espíritu de Montesinos sigue presente entre nosotros. Lo cual representa un serio retroceso para el adecentamiento de la política, pues el nivel del debate se rebaja a líos de alcoba, denuncias de baja estofa y prejuicios sobre conductas personales.
SCHUTZ: ¿Y DONDE ESTA EL PROCURADOR?
Pero más escandaloso que una mentira sobre sábanas y violaciones es lo que viene ocurriendo en la Procuraduría Anti Corrupción y que ya informamos esta semana: celos internos, pérdida de independencia y, sobre todo, poca capacidad profesional caracterizan al actual equipo encabezado por Carlos Briceño.
Pues hoy Perú.21 nos confirma dicha opinión, que preocupa de cara al proceso contra Alberto Fujimori. El diario registra el imperdonable descuido en el caso Ernesto Schutz Landázuri, quien se encuentra en Suiza dándose la gran vida mientras que aquí el caso está por prescribir.
La ineficiencia está en la falta de envío de un documento clave que se preparó en tiempos de Antonio Maldonado: la Delegación de Persecución Penal de Schütz a la Confederación Suiza, para que el ex dueno de PANTEL sea procesado en ese país del que también es nacional, dado que los suizos son reacios a dar las extradiciones.
Cuando Maldonado dejó la Procuraduría, el caso pasó a manos de Omar Chehade, el mediático jefe de Extradiciones. Y hasta ahora los suizos siguen esperando el bendito documento. Peor aún, como describe el reportaje, el desconocimiento sobre el tema es mayúsculo:
Chehade tiene tal desconocimiento del tema que, delante del procurador Briceño, dijo el miércoles a este diario que no había presupuesto del Estado para traducir al francés el texto que sería enviado a Suiza. Agregó, inclusive, que se está buscando que un organismo financie esa traducción.
Briceño tuvo que corregirlo de inmediato. El funcionario también manifestó que se había presentado documentos a Suiza sobre este caso, lo cual queda desmentido por la versión oficial del Ministerio de Justicia respecto a que recién van a ser presentadas las solicitudes a Suiza.
Si al procurador Juan Carlos Portocarrero lo han relevado por conflicto de intereses, pues la incompetencia también debería ser castigada. De no hacerlo, preveó fuertes problemas en los procesos pendientes, que no son pocos ni fáciles.
María Zavala, ¿escuchas?
MAS SOBRE EL TEMA: El Comercio: Briceño será quien asuma la defensa del Estado en caso Fujimori
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El día de ayer, los televidentes de La Ventana Indiscreta fueron espectadores de una de las rabietas más antológicas de su conductora, Cecilia Valenzuela.
¿Cuál es la historia detrás de la rabieta y cuáles son las mentiras que se dijeron ayer? Aquí va el relato.
Hace dos semanas, el reportero Jerónimo Centurión presentó en LVI un reportaje que reveló una adquisicion de patrulleros en el Ministerio del Interior. Si bien el proceso parece haberse llevado con normalidad legal, llamó la atención que nos encontráramos ante un único postor y que el monto ganador tuviera una importante sobrevaloración. Lo que en realidad ocurrió fue que la empresa ganadora ofertó la compra de los autos al valor referencial puesto por el Ministerio y es allí donde se encuentra el punto a investigar: una falta de pericia en la estimación de precios que debió ser menor a la puesta por los encargados de la licitación.
El reportaje reveló la falta de pericia del equipo de la Oficina General de Administración del Ministerio del Interior, grupo al que Pilar Mazzetti dio, por casi dos semanas, su absoluto respaldo, hasta que el Presidente de la República le exigiera que despidiera a estos funcionarios, cosa que Mazzetti hizo el fin de semana.
Por ello, a nuestro criterio, la investigación hecha por el programa dirigido por Valenzuela tenía un interés público indudable.
El último domingo, apareció en Perú.21 el artículo La Odisea de Pilar Mazzetti, firmado por el Area de Seguridad Ciudadana del Instituto de Defensa Legal (IDL). Dado el estilo del artículo, su reciente nombramiento como jefe de esta área y lo que he podido averiguar, fue el periodista Gustavo Gorriti quien elaboró esta nota, que contaba los entretelones de la salida de Gloria Vargas, jefa de la Oficina General de Administración, del Ministerio cuya titular la había defendido durante más tiempo del que la prudencia aconsejaría.
El texto de Gorriti no emitía un juicio de valor sobre la salida de la funcionaria, por lo que extraña que ayer Cecilia Valenzuela haya dicho lo siguiente:
“Ayer domingo, el Instituto de Defensa Legal (IDL) publicó un artículo a página entera en un importante diario de circulación nacional. En la nota, que por cierto no consigna la firma de su autor, investigador o periodista, el IDL dedica todos sus esfuerzos a defender a la saliente jefa de la Oficina General de Administración (OGA) del Ministerio del Interior, Gloria Vargas, quien fue desde sus días en el Ministerio de Salud, en tiempos de Toledo, la mano derecha de la ministra Pilar Mazzetti, y quien fue la encargada de revisar y aprobar la convocatoria y la licitación de los 469 patrulleros del escándalo.
Según el inexplicable texto del IDL, que no se pregunta en ningún momento por qué Vargas firmó un contrato pagando precio unitario cuando se iban a comprar 469; la señora Vargas es una funcionaria leal y modesta que no ganaba más de 3 mil soles al mes, y que finalmente resultó siendo traicionada por “Pilar”, quien al despedirla le dijo “perdóname, perdóname””.
Del texto, repetimos, no se desprende defensa alguna de Gloria Vargas ni de Pilar Mazzetti. Por el contrario, en entrevista que tuvo Gustavo Gorriti con Hans Landolt en el programa Sin Rodeos (coproducción del IDL y Canal N), el periodista señaló que el equipo era sumamente inexperto y que la Ministra había quedado en posición tan débil que no le quedaba otra salida que la renuncia.
Pero otra cosa que Gorriti y el artículo dijeron el domingo fue la razón de fondo por la cual esta licitación se hizo a tontas y a locas:
“Cuando Mazzetti recibió el ministerio a comienzos de agosto, el presupuesto del sector solo se había ejecutado en un 25%. Entre agosto y diciembre hubo que ejecutar, dicen los funcionarios actuales, el 75% restante. Pero, además, surgió la inédita tarea de gastar los ciento once millones de soles del “shock de inversiones” entre octubre y diciembre del año pasado (fueron 121 millones, pero 10 de éstos se dedicaron a solventar traslados de policías)”.
Ya lo hemos mencionado antes en este espacio: el shock de inversiones impulsado por el gobierno de Alan García ha servido para desnudar la poca capacidad que tiene el Estado de saber administrar de manera adecuada sus recursos y de gastar los ingresos que tiene. Ahí tenemos una explicación a los delirios económicos que tiene el Presidente, como bajarle la llanta al Sistema Nacional de Inversión Pública (SNIP).
Pero volvamos al punto de la disputa, el climax de la rabieta de la periodista Valenzuela llegó al paroxismo con lo siguiente:
“Para coronar, el mismo día de ayer, en Canal N, en el programa “Sin Rodeos” del IDL, dos de sus empleados salieron a reforzaban las ideas de su patético artículo. Ellos especulaban sobre la posibilidad que detrás de la denuncia que hizo agenciaperu.com hace dos semanas, estuviera el interés del dueño de Frecuencia Latina de vender colchones al Estado.
Insinuar que la denuncia sobre la sobrevaloración de los patrulleros obedece a una venta o al rechazo de una oferta de la fábrica de colchones “Paraíso”, de propiedad del dueño de Canal 2, es una cobardía. Una sucia y tartaja bajeza.”
Y de allí Chichi se arrancó con una rabieta digna de los redactores de Expreso y La Razón:
“No hay caso: si el IDL estaba detrás de que la expectorada mano derecha de Mazzetti, la leal y modesta Gloria Vargas, les contratara una consultoría carísima, pagada con nuestros impuestos sobre temas de “seguridad ciudadana”, y la denuncia de este programa le arruinó el negocio. Pena. Pena, penita, pena”.
Comencemos por lo primero. En ningún momento se desacreditó la investigación. Incluso personas cercanas al IDL, como Carlos Basombrío - fundador de dicha institución - han elogiado la investigación hecha por LVI.
Pero en ningún momento se dijo que se haya rechazado alguna oferta sobre colchones elaborada en la fábrica Productos Paraíso del Perú, aquella que Baruch Ivcher conoce tan bien.
Quizás Ivcher deba recordar una licitación reciente, del año pasado, en la que obtuvo la buena pro. ¿El contratante? El Instituto Nacional de Defensa Civil. ¿De quién depende esta entidad? Adivinen, del Ministerio del Interior.
Si revisamos el Portal de Adquisiciones y Contrataciones del Estado, elaborado por la Contraloría General de la República, encontraremos un buscador. Si escribimos “Productos Paraíso del Perú” encontraremos 3 concursos ganados por esta empresa. De ellos, dos nos parecieron significativamente importantes:
LICITACION PUBLICA Nº 001-2006-INDECI/DNL/12.0
1RA. CONVOCATORIA
Objeto de Convocatoria ADQUISICION DE BIENES DE AYUDA HUMANITARIA Clase BIENES Subclase BIENES-ALIMENTOS E INSUMOS Valor Referencial 4,134,644.79 SOLES Costo de las Bases 10 SOLES Departamento LIMA Fecha de Publicación 22/08/2006 Fecha de Publ. Resultados 22/09/2006 PARCIALMENTE ADJUDICADO Fecha de Venta de Bases 23/08/2006 al 20/09/2006 Fecha Present. Propuestas 21/09/2006 Funcionario Responsable JUAN JOSE ALVA OBESO, DIRECTOR DE LOGISTICA 225-9898 5201
En el ítem 0002 - COLCHON DE ESPUMA DE 3/4 DE PLAZA(cantidad: 15,476), el ganador fue Productos Paraíso del Perú, pero, miren de que es lo que aparece también:
Valor Referencial: S/. 921,441.04 Monto Ofertado: S/. 921,441.04
Y en el ítem 0003 - COLCHON DE ESPUMA DE 1 PLAZA (cantidad: 3500), también ganó Paraíso y aparece lo siguiente:
Valor Referencial: S/. 275,030.00 Monto Ofertado: S/. 275,030.00
Es decir, esto parece poderosamente parecido a lo que ocurrió en el caso de los patrulleros del Ministerio del Interior. Tal vez sea interesante saber si también en este caso hubo o no una sobrevaloración en los bienes, tal como en la licitación de las camionetas.
Y ello nos permite confirmar, lamentablemente, que Cecilia Valenzuela se ha convertido en la boca de Baruch Ivcher y sus intereses. El desfase entre su agenda y las investigaciones de sus reporteros es claro y lo hemos anotado hace unos días.
¿Terminará de romperse con esto la Ventana?
ACTUALIZACIÒN: Esta es la carta que el IDL le ha enviado al programa La Ventana Indiscreta:
Lima, 20 de febrero de 2007.
Señora: Cecilia Valenzuela. Programa “La Ventana Indiscreta”. Frecuencia Latina.
Estimada Cecilia:
Nos sorprende la intolerancia y la falta de argumentos con las que has reaccionado ayer, en “La Ventana Indiscreta”, frente a naturales diferencias de análisis, diagnóstico y opinión de la crisis en el Ministerio del Interior. Especialmente porque, hasta ayer, como tu misma lo has reconocido, el IDL era para ti una institución que tenías “como obligada referencia”.
Tu reacción frente a nuestra institución, que en más de una ocasión te ha defendido judicialmente en casos derivados del ejercicio de tu profesión como periodista, puede causarnos sorpresa; pero con indignación rechazamos tajantemente tu opción por la mentira y la calumnia.
Es absolutamente falso que el IDL haya tenido o pretendido contratar “una consultoría carísima” pagada con dineros del Estado. Es igualmente falsa tu calumniosa afirmación de que el IDL “haya sucumbido así a los devaneos que producen las jugosas consultorías para el poder”. Y sabes que es igualmente un invento malintencionado de tu parte el afirmar que tu programa nos haya arruinado algún negocio.
En tu condición de periodista de investigación, te desafiamos a presentar alguna prueba de tan graves acusaciones.
Es política institucional del IDL mantener su independencia. Ni con ésta ni con cualquier otra gestión anterior en el Ministerio del Interior, hemos tenido ningún tipo de consultoría rentada. Tampoco con otras dependencias del Ejecutivo.
También es falso que hayamos insinuado “que la denuncia sobre la sobrevaloración de los patrulleros obedece a una venta o rechazo de una oferta de la fábrica de colchones “Paraíso” de propiedad del dueño de Canal 2″, para el que trabajas. Si prestas atención a la entrevista de “Sin Rodeos” el último domingo y al artículo que te desvela, no establecemos ningún tipo de relación deshonesta entre la licitación para adquirir los patrulleros y las varias otras compras hechas por el Estado en el marco del shock de inversiones; entre las que, según el SIAF, existen contratos de Productos Paraíso y Frecuencia Latina por más de 5.5 millones de soles.
Por último: decir que el domingo, el IDL “publicó un artículo a página entera en un importante diario de circulación nacional”, sugiere que nuestra institución pagó por ello. Sabes que no es así. El artículo, difundido en nuestro ideele-mail No 525, fue reproducido por Peru.21 por los elementos de juicio y de información inéditos que aportaba. Gratuitamente y sin coordinación previa. Si ese diario ha llegado a ser importante, es porque en él prevalece el criterio periodístico y no los intereses subalternos.
Esperamos que leas esta carta en “La Ventana Indiscreta” y la cuelgues en la página web de “agenciaperú”. Y que te rectifiques en honor a la verdad.
Atentamente.
Hans Landolt Director
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Como diría Martinez Morosini, aquí no pasó nada.
Prometía ser pelea de titanes, algo así como La Roca vs. Hulk Hogan, o una de esas broncas antólogicas que hemos visto en televisión, como Hildebrandt vs. Genaro el 98 (se acuerdan: “lanza tu candidatura nomás” “y tu sigue defendiendo Tiwinza, Genaro, como siempre“) o la más reciente entre Patricia Simon y Raúl Tola de Carreño.
Sin embargo, quienes vimos ayer La Hora N para espectar la anunciada pelea entre Gustavo Gorriti y Aldo Mariátegui terminamos decepcionados.
Por un lado, Gorriti, con su poco manejo televisivo - conocido desde la época en que dirigía Periodistas en Frecuencia Latina - le puso un ritmo cansino, parecido al de aquellos boxeadores subidos de peso que intentan llevar la pelea a su terreno. Incluso la intentó pegar de gracioso, cuando mencionó el célebre Diccionario de Mariateguismos, para pasar luego a intentar cátedra de periodismo o preguntarle por posiciones polémicas - como la pena de muerte o el tema de las ONG’s - a Mariátegui.
Del otro lado, Mariátegui estuvo bastante más mesurado que cada vez que va a la televisión, con el ácido estilo escondido bajo la manga. Es cierto que las preguntas que hizo Gorriti fueron recontra aburridas, pero tampoco quiso entrar al terreno de la polémica.
Sin embargo, Aldo mintíó descaradamente cuando dijo que sus columnas expresaban ideas y posiciones políticas. Mi pregunta es, ¿se expresan ideas cuando se cataloga a un grupo de personas bajo el manto de un conocido producto hidrobiológico? ¿o cuando se descalifica a alguien por el hecho de ser “rojo”? Como diría Roberto Bustamante, el sueño del blog impreso convertido en realidad (aunque yo diría que muchos blogs tienen más calidad y argumentos que los que puede exhibir Alditus en sus columnas diarias).
Siempre he tenido gran respeto por Gustavo Gorriti. Creo que es uno de los mejores periodistas del país y uno de nuestros mejores expertos civiles en materia de defensa y seguridad. Y escribe paja. Pero creo que ayer demostró que la televisión no es lo suyo y le perdonó la vida - en términos metafóricos - a un diatribante profesional.
Por su parte, Mariátegui es más leido que el promedio de sus colegas, sin embargo, sus lecturas y la inteligencia que tiene la desperdicia en insultos, adjetivos y fundamentalismos económicos que podrían ser canalizados de otra manera.
El periodismo puede (y en muchos casos debe) ser confrontacional, pero con argumentos de por medio. De no ser así, el periodista pasa a ser un mono con metralleta o una caricatura. Desafortunadamente para él, Aldo está más cerca de lo segundo que de lo primero.
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Como parte de mi retiro de fin de año en la playa, me llevé, como es mi costumbre, un libro de los tantos que esperan en la ruma de pendientes para leer. El escogido fue el libro escrito por el periodista Gustavo Gorriti, La Calavera en Negro.
La Calavera en Negro cuenta dos historias paralelas.
La primera, uno de los mayores escándalos de narcotráfico ocurridos en el Perú durante los años ochenta. Para ser más exactos, el primer gran caso de narcotráfico sonado en nuestro país.
Carlos Lamberg era un próspero empresario que había hecho dinero de la nada. Tenía un mini-diario, P.M., desde el cual difamaba al gobierno de Fernando Belaúnde Terry y a los dueños de los otros medios de comunicación. Y, más importante aún, tenía estrechos vínculos con hombres claves del Partido Aprista Peruano.
La investigación hecha por Gustavo Gorriti para la revista Caretas reveló en su momento que Lamberg había sido detenido en 1980 en Acapulco por un caso de narcotráfico, en un yate en el que se encontraba como pasajero Jorge Idiaquez, ex secretario personal de Víctor Raúl Haya de la Torre, el líder máximo del aprismo. Asimismo, se indicó que entre sus amigos personales se encontraba el entonces secretario general del APRA, Fernando León de Vivero, quien fue Presidente de la Cámara de Diputados años después. Villa Mercedes, la finca del máximo jerarca aprista, había sido comprada por Lamberg y puso plata en la campaña presidencial de Armando Villanueva en 1980, que incluyó un spot que hacía recordar las propagandas facistas de los años 30.
Ademàs, el mayor cargamento de droga capturado hasta ese momento en el Perú, en 1980, pertenecía a Lamberg, que utilizó sus influencias políticas en el gobierno militar para evadir la cárcel.
Lamberg, por esta investigación periodística, que fue recogida y ampliada por la Fiscalía de la Nación - recién creada y donde trabajaba un bisoño Fernando Olivera como secretario - y llegó a un juicio en el que el ex hombre de prensa fue sentenciado a 14 años de prisión en 1986. Políticamente, esto significó una revolución generacional en el APRA, que terminó encumbrando a Alan García en 1982 como Secretario General del Partido, para bien o para mal.
La segunda historia que cuenta Gorriti es la de Caretas de aquellos tiempos y la elaboración del reportaje en si. Gorriti cuenta como se combina su matrimonio, los cierres histéricos de Enrique Zileri en Caretas, que se asemejaban (y hasta ahora se parecen) a una opereta, las dificultades de la página en blanco, el ritmo al filo de la navaja que tiene Gorriti para entregar sus textos (casi siempre, al fin del cierre de edición) y los conflictos éticos que suponía arriesgar la vida por llevar adelante una noticia.
Como yapa y para que se animen a leer el libro, dos párrafos del mismo, donde Gorriti describe (y critica) la “extraña fascinación” que AGP ha ejercido sobre Enrique Zileri.
“¿Qué periodista no quiere un acceso así con, primero, el candidato favorito y después el Presidente de la República? El problema es la pregunta inversa: ¿qué presidente no quiere un acceso asì con el director de uno de los medios más influyentes? Y el otro problema es que entre adolescentes, sean precoces, puntuales o tardíos, la amistad y sus lealtades es lo más importante. Claro que Zileri - gran periodista antes que nada - no dejó de criticar a García cuando fue indispensable hacerlo, pero aun entonces se sentía la tensión del amigo forzado a critica a quien te ha dado su amistad y confianza.
Esa amistad le hizo bien a Garcìa, pero no a Caretas. Me imagino que Zileri no estará de acuerdo con lo que digo, pero en este asunto creo que, entre los veteranos de la revista, su director está en minoría absoluta. Pocas cosas tan nobles en la vida como la amistad y la lealtad a ella, pero me temo que esa nobleza puede convertirse en peligro cuando se introduce en la relación entre la prensa y el poder”.
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