Archivo de la Categoría “Gustavo Faverón”


Durante los últimos meses, la blogósfera peruana se ha visto sacudida por una serie de escaramuzas que no se bien cuando comenzaron, pero que, para mi, tienen hoy su fecha de cierre.

Ha sido público que he mantenido discrepancias abiertas con Gustavo Faverón Patriau y Daniel Salas, que, por parte de ambos lados, no han sabido ser bien procesadas y que han degenerado en un ánimo intemperante. Por mi parte, pido disculpas por algún exceso verbal que pueda haber tenido en esta larga bronca y que haya ofendido al público habitual de este espacio.

Sin embargo, este cierre no se puede hacer sin que la blogósfera tenga un último elemento de juicio sobre el tema. Basta Faverón es un espacio en el que, junto a otros bloggers (con los que en ocasiones no he estado de acuerdo), presentamos un mail dirigido por Gustavo Faverón a uno de sus comentaristas. Saquen ustedes sus propias conclusiones.

El día de hoy, en gesto que quizás puede ayudar a mejorar el ambiente bloggero literario. Ivan Thays ha hecho una autocrítica sobre el rol de los blogs literarios y ahora abre su espacio televisivo a todo aquel que quiera participar. Ojalá quienes alguna vez se sintieron agredidos por Thays usen esa tribuna abierta.

Este es el último post que hago sobre este tema. De cuando en cuando comentaré sobre literatura, porque es algo que me place, pero no me referiré más a las personas aludidas anteriormente. Es necesario parar con este enfrentamiento adolescente y seguir adelante con los temas habituales de este blog, que para eso fue que se creó ese espacio. Espero, finalmente, que el ánimo de reflexión también se encuentre de la otra orilla de la blogósfera.

PD: El presente post, de manera excepcional, no tiene habilitada la opcion de comentarios. Ello para evitar que se sigan manteniendo escaramuzas inútiles sobre un episodio que hoy doy por concluido.

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Eloy Jauregui, plagios y dobles raseros.

El Tobara. Aquel legendario bar de Surquillo. Hoy ya no existe, al igual que la credibilidad de uno de sus más conocidos clientes.

Mientras todos disfrutábamos de la Semana Santa, Gustavo Faverón Patriau reveló otro caso de plagio: Eloy Jauregui, poeta y periodista, actualmente colaborador de La República, copió un texto de la Real Academia Española de la Lengua sobre el Quijote y, consignó, además, otro caso con relación a otro “copy paste” hecho al diario Página 12 de Argentina.

No me sorprende conociendo la trayectoria periodística del poeta. En los noventa, fue parte del equipo de reporteros de Panorama, dirigido en ese entonces por Umberto Jara, uno de los periodistas más genuflexos con el fujimorato. Allí Jauregui no se distingió precisamente por su labor crítica hacia el régimen más corrupto de nuestra historia. Y años más tarde fue director de la revista 5to Poder, un medio vinculado a Fernando Zevallos, uno de los capos de la droga en el Perú.

Pero tampoco me causa sorpresa el doble rasero con el que algunos personajes vinculados al quehacer literario peruano - sea desde Lima o desde el extranjero - hablan sobre el tema del plagio. Uno de ellos, justamente el autor de la revelación sobre el ex integrante de Hora Zero, no señaló palabra alguna sobre la poco afortunada respuesta - por decirlo elegantemente - de Alonso Cueto a las acusaciones comprobadas de plagio hechas por el diario Correo.

Cuando se trata de gente con la que no se coincide, la condescedencia; cuando se trata de amigos, la amistad se confunde con el silencio y el silencio termina siendo complicidad. Y luego, este mismo personaje, termina acusando de doble moral a las personas que dijimos algo sobre los temas Bryce y Cueto. Con ese mismo criterio, Luis Jaime Cisneros, un maestro de maestros, debería ser llevado a la hoguera, por decir en Perú.21 que la única explicación de los plagios de su amigo Alfredo Bryce se encuentra en una supuesta adicción que el escritor no puede controlar.

Asi como le critico a los personajes políticos la mentira y la inconsecuencia, lo mismo debería plantearse para el caso de varios de nuestros personajes del mundo de las letras. Lo de Jauregui es un plagio realmente descarado y La República debería sacarlo de inmediato de su plana de comentaristas. En el otro caso, me queda claro que cuando sus amigos se equivocan es incapaz de decir una sola palabra.

MAS SOBRE EL TEMA:
Utero de Marita: Te pongo al día.
El Morsa: Temporada de Plagios: ahora Eloy Jaúregui.

(Foto: El Peruano)

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Si hay un género inclasificable en la chologósfera es el de los literatos y criticos literarios. Con contadas excepciones, buena parte de ellos se ha dedicado a la diatriba y al insulto fácil.

Ello no es fenómeno privativo de los blogs. Recordemos que hace un tiempo - casi un par de años - a raíz de un congreso de escritores peruanos comenzó una de esas peleas que confirman que somos un país más provinciano que del primer mundo: el famoso pleito entre “andinos” y “criollos”.

El debate se reducía a lo siguiente: los “criollos” (Fernando Ampuero, Iván Thays, Alonso Cueto, Alfredo Bryce, Alfredo Pita, Mirko Lauer y Guillermo Niño de Guzmán) eran unos “argolleros”, cuyos amigos críticos no dejaban resquicio alguno para exhibir la narrativa de autores como Miguel Gutiérrez, Tulio Mora u Oswaldo Reynoso. Mientras que los “andinos” eran escritores cuya calidad no era significativa como para ser reconocida por la literatura peruana. No en vano esta bronca sería bautizada por Beto Ortiz como un auténtico “Clásico de la Provincia” (tomando el título del primer disco exitoso de Carlos Vives), dado que en ambos sectores habían buenos escritores y también bastantes escribidores.

Volvamos a la chologósfera. En 2005 comenzaron a aparecer espacios dedicados a la literatura. Dentro de los que tienen pretensiones de más seriedad - y muchas veces, no hay que negarlo, sacan articulos o notas interesantes - se encuentran Puente Aéreo, de Gustavo Faverón Patriau, y Notas Moleskine, de Iván Thays. Desde la orilla opuesta y con un estilo más bien confrontacional, se ubicó Leonardo Aguirre, primero desde las páginas de La República y, posteriormente, en el portal de Agencia Perú y con su blog epónimo.

Como era de esperarse, la bronca entre ambos bandos no se hizo esperar. Para muestra un botón: Aquí vean un dardo de Faverón, en donde se acusa a Aguirre de homofóbico.

Para complicar más las cosas, aparecieron algunos blogs que, con humor bastante corrosivo y algo de mala leche, comenzaron a sacar ataques contra Thays y Faverón, con el mote de argolleros con los que se le ha identificado desde algunos sectores de la provinciana “clase literaria”. Puerto el Hueco (firmado por algunos Dinthilacos, en alusión a que pertenecerían a la PUCP), Con Ventilador (uno de cuyos autores era el escritor Santiago del Prado) y, más recientemente, La Disciplina de la Necedad (en clara ironía a la novela de Thays, La Disciplina de la Vanidad) fueron los espacios desde donde le llovían dardos a ambos críticos.

Lamentablemente, en lugar de tomar las cosas como de quien viene, Faverón hizo más fama a estos espacios de la que pensó, pues en su blog hacía constantes alusiones a los ataques que recibía desde estos espacios. Digamos que si te llaman intolerante, lo menos inteligente que puedes hacer es picarte. Y eso ocurrió con el crítico.

Como lo mencionó hace unos meses otro blog, “la mayoría de los blogs literarios se debaten entre la intolerancia contra quienes no se alinean con ciertas posiciones y el desbande de los anónimos“. Esto es lo que ha ocurrido con la chologósfera literaria y que sus propios autores se han encargado de alimentar.

El último capítulo de esta patética telenovela se ha producido en un blog que pone temas polémicos sobre política y cultura, pero que nunca ha tenido un pleito personal con nadie, el Blog del Morsa, administrado por Roberto Bustamante.

Roberto publicó un domingo un interesante artículo sobre las pretenciones de Santiago Roncagliolo, el premiado escritor de Abril Rojo, por escribir un libro sobre Abimael Guzmán. Dado que, a criterio de Bustamante, la novela de Roncagliolo maneja criterios y tesis sobre Sendero Luminoso que ya son caducos - como el milenarismo -, obviamente puso la alarma ante lo que podría ser un texto - con pretensiones de crónica - que repitiera los errores de escritores europeos que no comprendieron lo que ocurrió durante el conflicto armado interno. Incluso Roberto cita la crítica hecha por Gustavo Faverón sobre Abril Rojo, donde el libro es bien diseccionado.

Como pueden ver en los comentarios del blog de Roberto, aparece uno que dice:

“A ver: en tu mundo, los amigos complotan, en el mío no. Por lo menos, yo no. Te será difícil de comprender, pero es verdad.”

Gustavo Faverón Patriau’s fan club

http://puenteaEreo1.blogspot.com/

Y el enlace hacía alusión a un blog en el que se sacaban las mejores frases dadas por el conocido crítico literario.

Sin embargo, la reacción de Faverón ha sido sobredimensionada y bastante agigantada con relación a lo que, sin duda, es una buena pieza de humor o un homenaje involuntario al crítico:

¿Me quieres decir con qué derecho publicas un comment que usurpa la identidad de otra persona y además colocas, en ese mismo comment, un link a una página infame que utiliza mi nombre y mis apellidos para insultarme? ¿Se te hace tan difícil diferenciar entre respetar la libertad de expresión y apoyar y publicitar el blog de unos miserables delincuentes virtuales?

¿Te tengo que pedir que por favor no contribuyas a hacerle propaganda a la comisión de un delito en el que se me insulta y se roba mi identidad y la de otras personas? Pobre idiota. Pobre infeliz.

Mi pregunta es, ¿por qué picarse ante un blog donde no lo atacan? ¿O es que nadie puede referirse críticamente a Gustavo Faverón? Un poco de valeriana, contar hasta diez o alguna terapia de relajación no le vendría bien al crítico, que, por lo demás, no deja de tener comentarios interesantes, que, lamentablemente, se ven empañados por intolerancias como las antes mencionadas.

MAS SOBRE EL TEMA:
Utero de Marita: Pobre Idiota. Pobre Infeliz.

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