Archivo de la Categoría “GEIN”


No es secreto para nadie que considero al gobierno de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos como el peor de la historia republicana. Independientemente del desastre económico que supuso la primera gestión de Alan García, considero más grave que el país haya padecido la dictadura más cleptómana de su recorrido como nación independiente, que la economía de mercado se haya asociado con una autocracia travesti que no dudó en convertir al Derecho en un instrumento para cubrir sus peores atrocidades y que, además, existan muertos y desaparecidos como parte de su herencia de gobierno.

Pero si hay algo más que hizo que la dictadura fujimorista me provocara una melancolía bastante cercana al asco es su vocación por la felonía y por la mentira. Si nadie recuerda las diversas manifestaciones de ambas conductas, expresadas con creces durante la década de los noventa, basta presenciar una audiencia del juicio a Fujimori para darnos cuenta hasta donde quedan las deudas del ex autócrata con la verdad y con quienes dicen ser sus seguidores, al dejarlos sin argumentos de defensa.

Si hay una mentira de esos años que aun quedado grabada en cierto imaginario popular es la del autócrata vencedor del terrorismo – con ayuda de su todopoderoso asesor -, lo que justifica el golpe de Estado, las muertes, las desapariciones, las violaciones de los derechos humanos y las demás tropelías de ese decenio infame. Ello explica porque el fujimorismo ataca con fruición a la Comisión de la Verdad y Reconciliación, cuyo Informe Final derriba, letra por letra, la mitología que durante años se vendió al pueblo peruano sobre la pacificación. Y lo mismo ocurre con cualquier periodista independiente o cualquier ciudadano común que ose recordar a Fujimori pescando zúngaros en Iquitos mientras la Policía Nacional daba el golpe final a la cúpula de la organización más sanguinaria de América Latina.

Pues si esa mentira ya estaba herida de muerte, una investigación de Gustavo Gorriti, publicada en la más reciente edición de Caretas, puede darle el tiro de gracia.

La historia se resume en lo siguiente. El GEIN, la unidad de inteligencia policial que capturó a Abimael Guzmán, pudo haberlo hecho en diciembre de 1990, exactamente al día siguiente del cumpleaños del líder senderista. Las coordenadas estaban establecidas: avenida Buenavista, distrito de San Borja, a pocas cuadras del Pentagonito. Tal como fue la costumbre senderista, su demencial cabecilla residía en barrios de lujo, en los cuales, además, era más fácil despistar a la Policía. Aún así, el preparado GEIN logró ubicar a la jefatura de Sendero.

Pero la captura no se produjo en ese momento. ¿Por qué? Lo que detalla Gorriti detalla movimientos extraños lindantes con la felonía más incomprensible y desdeñable. El 5 de diciembre de 1990, se recibió la orden superior de no proceder con la captura, el Director General de la Policía destituyó al jefe de la DINCOTE y su reemplazo, Héctor Jhon Caro, no ejecutó el plan de detención que se encontraba en marcha. Peor aún, la cúpula de Sendero recibió un mensaje que alertó de la inminencia de la operación policial, lo que les hizo huir.

Para que nos demos cuenta de lo importante que era la casa de Buenavista, leamos este párrafo del Informe Final de la CVR:

El GEIN dedicó este primer mes del año (1991) a la consolidación de la Operación Caballero. Habían ubicado e iniciado vigilancia a una casa de aparente importancia para la organización del PCP-SL. Al finalizar el mes, el día 31, procedieron a su intervención. Se encontró que, en esa casa, ubicada en la calle Buenavista en Chacarilla del Estanque, San Borja, venía funcionando el Departamnto Central del PCP-SL. Si bien no llegaron a tiempo para encontrarlo (ahora sabemos porque), recogieron información valiosa incluyendo el conocido video en que aparecía Guzmán en una reunión social bailando Zorba el griego, acompañado de importantes miembros del partido. Este video sería de especial importancia, pues permitió contar por primera vez con imágnes recientes de altos mandos del partido. Asimismo, se encontró información detallada sobre el I Congreso Nacional del PCP-SL, cuyas sesiones se realizaron entre el 26 de enero de 1998 y el 29 de junio de 1989. Estos documentos permitieron recién a los policías del GEIN saber, con exactitud, quienes eran los miembros del Comité Central, del Buró Político y de otros organismos importantes del PCP-SL. En esta oportunidad, se logró también detener a Nelly Evans Risco de Álvarez Calderón y otros subversivos.
(Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, Tomo II, p. 219).

Como señala Gorriti, esta operación frustrada por “orden superior” pudo haber cambiado el curso de la historia:

¿Quién ordenó abortar la captura de Abimael Guzmán? ¿Quién saboteó la operación? Si se hubiera actuado entonces se lo habría arrestado y el golpe hubiera sido fulminante, porque con él habría caído Feliciano, y Sendero habría quedado ideológica y operativamente decapitado de un solo golpe.

Además no habría habido la menor excusa para el golpe del 5 de abril de 1992. Y no habría habido ni Tarata, ni Barrios Altos, ni La Cantuta ni los centenares de muertes y destrozos que tuvieron lugar esos dos años. Se habría demostrado además la clara posibilidad de una democracia de defenderse eficazmente, empleando las armas de la inteligencia y los valores de la libertad.

Solo hay dos posibilidades de quien pudo haber ordenado semejante ignonimia: Alberto Fujimori y/o Vladimiro Montesinos. Y de confirmarse esta especie, pues no solo será hora de que la justicia haga su tarea.

Clio, la musa de la historia, tiene una nueva chamba.

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