EL LAPSUS PAPAL Y LA INTOLERANCIA RELIGIOSA
Escrito por: jgodoymejia en Benedicto XVI, Islam, fundamentalismosA pesar de nuestras preocupaciones por lo que podría ser el futuro de la Iglesia durante su pontificado, durante su primer año como Papa, Benedicto XVI dio ciertas muestras de apertura y de que su paso por el trono de San Pedro estaría marcado por pocos cambios, dando la razón a quienes afirmaban que nos encontrábamos ante un “Papa de Transición”.
Pero un discurso papal ha puesto a Joseph Ratzinger en una de las mayores polémicas religiosas de los últimos años.
Durante su viaje a Alemania, celebrado la semana pasada, el Papa dio una conferencia en la Universidad de Ratisbona, titulado “Fe, razón y verdad. Recuerdos y Reflexiones”. Allí comenzó su conferencia con las siguientes frases, que han levantado la polémica:
“En el séptimo coloquio (controversia) editado por el profesor Khoury, el emperador toca el tema de la “yihad” (guerra santa). Seguramente el emperador sabía que en la sura 2, 256 está escrito: “Ninguna constricción en las cosas de la fe”. Es una de las suras del periodo inicial en el que Mahoma mismo aún no tenía poder y estaba amenazado. Pero, naturalmente, el emperador conocía también las disposiciones, desarrolladas sucesivamente y fijadas en el Corán, acerca de la guerra santa.
Sin detenerse en los particulares, como la diferencia de trato entre los que poseen el “Libro” y los “incrédulos”, de manera sorprendentemente brusca se dirige a su interlocutor simplemente con la pregunta central sobre la relación entre religión y violencia, en general, diciendo: “Muéstrame también aquello que Mahoma ha traído de nuevo, y encontrarás solamente cosas malvadas e inhumanas, como su directiva de difundir por medio de la espada la fe que él predicaba”.
El emperador explica así minuciosamente las razones por las cuales la difusión de la fe mediante la violencia es algo irracional. La violencia está en contraste con la naturaleza de Dios y la naturaleza del alma. “Dios no goza con la sangre; no actuar según la razón es contrario a la naturaleza de Dios. La fe es fruto del alma, no del cuerpo.
Por lo tanto, quien quiere llevar a otra persona a la fe necesita la capacidad de hablar bien y de razonar correctamente, y no recurrir a la violencia ni a las amenazas… Para convencer a un alma razonable no hay que recurrir a los músculos ni a instrumentos para golpear ni de ningún otro medio con el que se pueda amenazar a una persona de muerte…”.
Estas palabras, en particular la cita hecha sobre Mahoma, han desatado las iras de los sectores más fundamentalistas del Islam, en particular los vinculados a Al Qaeda, quienes han llamado para el viernes para una “jornada de ira” pacífica.
El domingo, Benedicto XVI ofreció algo parecido a unas disculpas por las expresiones vertidas en Alemania. Ese mismo día, Leonela Sgorbati, monja italiana, fue asesinada en Somalia (país de mayoría musulmana y una de las naciones más convulsionadas del planeta), en represalia por las declaraciones papales.
Sin duda alguna. Benedicto XVI enfocó mal el inicio de su conferencia, que según he podido leer en versión completa, buscaba dejar en claro de lo contraproducente de la justificación de la violencia basada en motivos religiosos y de la manipulación de textos biblicos o religiosos en nombre de una guerra santa.
Este error ha sido tomado en consideración por personas que no responden a lo que piensa la mayor parte de los creyentes musulmanes y que buscan, en nombre de la religión, imponer una idea al resto del mundo, olvidando los valores de la tolerancia y del respeto a las creencias de los demás.
Lamentablemente, Ratzinger despidió (con anterioridad a los discursos) a quien se encargaba de las relaciones con el Islam, el arzobispo británico Michael Fitzgerald, quien cual profeta había señalado que si el Vaticano decía “algo tonto” sobre el Islam, podrían desencadenarse consecuencias lamentables como muerte de cristianos en Africa o quema de iglesias. Un hombre prudente, al que Benedicto XVI no supo aprovechar.
Creo que hablar de guerra de religiones es excesivo y contraproducente. Pero sí es necesario que los fundamentalistas de uno y otro lado entiendan que la mayoría de la población quiere vivir en paz y no morir en nombre de una creencia religiosa, por más respetable que ésta sea. Esperemos que en el Vaticano enmienden rumbos y no provoquen más a aquellos que desean provocar la barbarie.
ENLACES:
Benedicto XVI: El discurso de la polémica en versión completa.
Ocram: Ratzinger se la buscó.
BBC Mundo: El Vaticano y el Islam.
Archivo del Tercer Piso: Benedicto XVI:un Papa de transición (conservadora).
(Foto: Agencia France Presse)





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