Archivo de la Categoría “fotografías”


El año pasado escribí un post recordando lo que fue el atentado de la calle Tarata, ocurrido hace exactamente 16 años. Fueron 25 los fallecidos, 155 los heridos y la sociedad limeña entera conmocionada. Si bien no era la primera vez que sentíamos el terror, pues los coches bomba, los apagones y los asesinatos selectivos para causar terror eran parte de la estrategia de Sendero Luminoso, fue la ocasión en la que quienes somos privilegiados en un país como el nuestro sentimos, en toda su magnitud, el impacto del horror que miles de nuestros compatriotas vivían en otras zonas de nuestro país.

¿Cuál fue el real impacto de dicho atentado? Salomón Lerner Febres lo explica:

La explosión de la calle Tarata, en Miraflores, tiene una ubicación remarcable en la memoria de la violencia en el Perú. Hay quienes, dejándose llevar por la retórica, sostienen que solamente a partir de ese atentado criminal de Sendero Luminoso las clases medias y altas de la capital tomaron nota del conflicto que desangraba al país. Eso resulta evidentemente falso si tenemos en cuenta que desde muy temprano, en la década de 1980, la prensa nacional reseñaba los asesinatos y desapariciones que venían cometiendo los actores armados. Más justo sería decir que aquella explosión, que cobró la vida de muchas personas inocentes, ha conquistado carácter icónico porque simbolizó el extremo de autoengaño al que había llegado aquella organización subversiva. El atentado de la calle Tarata creó la impresión fugaz, poco meditada, de que Sendero Luminoso estaba a un paso de conquistar el poder nacional; en realidad, fue la señal clara de que, ya perdido el norte estratégico, trataba de desmentir con actos de atrocidad desbocada una realidad que se le había escapado de las manos.

En muchas ocasiones, más que las palabras, es a través de la expresión artística que podemos encontrar la verdadera dimensión de lo que nos ocurre. Cuando Picasso hizo el Guernica, no solo vimos a través de sus figuras y formas el horror de la Guerra Civil Española, sino de todas las guerras. Cuando Spielberg dirigió Schindler’s List, nos contó una historia del pueblo judío y de como hubo alguien que, en medio de sus negocios y su ambición económica, ayudó a sobrevivir a cientos de persona. Ver una muestra como Yuyanapaq nos traslada a los años del conflicto armado interno y ver en lo que nos convertimos, en lo que podemos ser y lo que debemos dejar de ser como país.

En el caso del atentado de la calle Tarata, las expresiones artísticas no se han hecho esperar. Hace más de 10 años, en la miniserie La Captura del Siglo, que contaba la historia del GEIN, se recreó la explosión ocurrida en Miraflores. En los próximos meses, Fabrizio Aguilar filmará una película que retratará a la sociedad limeña de 1992 a partir de los coches bomba que interrumpieron la noche miraflorina y causaron muerte, destrucción y pavor. 

Hoy, en el Espacio de Arte del Café Bar Habana, en Miraflores, se inaugura la muestra Memoria del Olvido, elaborada por Ana María McCarthy sobre la base de fotografías y vídeos hechos por ella y por su hermano Kevin, a los pocos días de ocurrido el atentado. Los hermanos McCarthy compartían un departamento en Tarata que fue destruido y cuyas imágenes son las que se podrán ver en esta muestra. Luego de observar parte de esta muestra, nos queda como evidencia la desolación y la tristeza que acompaña a un momento como este. Y por ello comparto este video hecho por Kevin McCarthy y que solo es una pequeña parte de lo que puede verse desde esta noche hasta el 18 de agosto:

Es necesario señalar que esta exposición es parte de un proyecto mayor denominado Partes de Guerra, que se completará con una instalación de Ricardo Wiesse, en el mismo lugar, sobre los desaparecidos de La Cantuta. Como lo indicó Roberto Bustamante hace un año, ambos sucesos tienen una relación directa y particular: sin Tarata, no hubiera sido posible para la camarilla de poder encabezada por Alberto Fujimori justificar los asesinatos de La Cantuta.

Y esa también es una verdad.

MAS SOBRE EL TEMA:
Comisión de la Verdad y Reconciliación: Los asesinatos y lesiones graves producidos en el atentado de Tarata.
Audiencias Públicas de la CVR: Testimonio de Oswaldo Cava Arangoitia y Oswaldo Cava Gárate

Katherine Subirana: Tarata y la memoria del olvido
Roberto Bustamante: Violencia política: recordando Tarata

Marco Sifuentes: Tarata: 16 años después

(Foto: Ana María McCarthy, Memorias del Olvido)

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Hace algunas semanas, la sección Polidatos de Expreso colocaba las siguientes notas vinculadas:

¿Qué hace allí?
La falaz muestra fotográfica Yuyanapaq de la CVR, que falsea la historia de la guerra terrorista contra la sociedad peruana, ha sido instalada en el 6to. piso del Museo de la Nación. ¿Qué hace allí? Señor ministro de Educación, no permita que se engañe más a los peruanos. Retírela. La mentira no es cultura

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Nos hemos enterado que la permanencia de esa muestra mendaz en el Museo es patrocinada por la Defensoría del Pueblo, institución pública que vive del dinero de los contribuyentes. ¿Para eso usa los tributos de los peruanos Beatriz Merino? ¿Quién controla estos gastos, señor contralor Genaro Matute?

Contrabando
En esa exposición casi todas las fotos están en blanco y negro, sin embargo en lugar privilegiado resalta una gigantografía –esa sí a todo color– de una bandera roja debajo de la cual una leyenda dice “Muchas veces, durante el conflicto armado Interno, los cerros de Lima amanecían embanderados”. ¿Casualidad? No, contrabando político.

Estas expresiones no extrañan viniendo de un diario que hace ver a Joseph McCarthy como un candidato al premio a la tolerancia. Expreso sigue sosteniendo, erróneamente, que la Comisión de la Verdad y Reconciliación embarra a las Fuerzas Armadas con acusaciones falsas, cuando fue evidente en el país que se cometieron violaciones de los derechos humanos que, en algunos lugares y momentos, no fueron simples cuestiones aisladas. Hasta allí, la falacia del diario de Luis García Miró no tendría mayor trascendencia, pues se trataría de una raya más al tigre.

Sin embargo, la sección 5 Espinas de la revista Somos de El Comercio, publicó esta semana el siguiente dato:

Ver para creer. Desde que la exposición Yuyanapaq: para recordar se encuentra en el sexto piso del Museo de la Nación, no han faltado quienes, a través de cierta prensa, han puesto el grito en el cielo e incluso exigido su cancelación. en su edición del 05 de enero, el diario Expreso critica que la muestra “sea patrocinada por la Defensoría del Pueblo, con dinero de todos los contribuyentes”. La muestra fotográfica forma parte del legado visual que la Defensoría recibió de la CVR y cuenta con el respaldo de la cooperación internacional. Quien más interesado estaría en que la muestra sea retirada antes de la II Cumbre de Líderes empresariales de ALC- UE (14 y 15 de mayo) sería el primer vicepresidente Luis Giampietri. Que raro.

A estas alturas, que Giampietri le tenga tirria a la CVR es un hecho por todos conocido. Bueno, no extraña de alguien que tenía como asesor a un personaje ligado a la dictadura militar argentina o que tenga aún algunas cosas por explicar en el caso El Frontón.

Sin embargo, hay algunos datos interesantes que, además de dichas antipatías, hacen que el dato dado a Somos revista la mayor gravedad y preocupación.

Como sabemos, este año se celebrarán dos grandes cumbres internacionales en nuestro pais. Giampietri es el encargado de la organización de la reunión de APEC que se celebrará en noviembre, mientras que el empresario Ricardo Vega Llona se ocupa de la cumbre América Latina y el Caribe - Unión Europea.

Y las conexiones entre ambos personajes no son pocas. La central tiene que ver justamente con el caso El Frontón. La Comisión de la Verdad y Reconciliación encontró que el autor directo de las ejecuciones extrajudiciales registradas en 1986 fue Juan Vega Llona, hermano del empresario y que posteriormente fuera asesinado por Sendero Luminoso. El actual organizador de la cumbre con la Unión Europea reconoció que su hermano fue el ejecutor directo, en declaraciones que quisieron salvar a Giampietri de una posible responsabilidad en este asunto peliagudo.

Sin embargo, y a pesar de coincidir con esta afirmación de la CVR, Vega Llona es otro de sus críticos, por los mismos prejuicios que acompañan al Almirante en referencia a los militares que violaron los derechos humanos.

Pero no es el único vínculo “extraño” - por denominarlo de algún modo - entre los amigos de Alan. Hace algunos meses, Edmundo Cruz presentó un informe sobre los entretelones de una amenaza de atentado contra el Presidente de la República, hipótesis que fue puesta en manos de Palacio de Gobierno por Giampietri y por Forza, la empresa de seguridad vinculada a ex miembros de la Marina de la que Vega Llona es director.

Y aquí viene el otro detalle que a ambos les preocupa: La cumbre América Latina y el Caribe - Unión Europea se celebrará en el Museo de la Nación. Por tanto, los jefes de Estado y de gobierno invitados recorrerán las instalaciones y exposiciones del Museo, incluyendo Yuyanapaq. Es por ello que la intención de sacar la muestra antes de mayo es plausible. Y me imagino que las presiones irán hacia el Instituto Nacional de Cultura (del cual depende este recinto cultural), dirigido por Cecilia Bákula, experta en censuras gubernamentales.

Esto sin duda es preocupante. Por un lado, estamos ante un gobierno que ya tiene antecedentes de sacar obras de arte vinculadas con derechos humanos y cuya tolerancia frente a este tipo de temas es bastante escasa. De otro lado, hay dos personajes cuyo discurso sobre lo ocurrido entre 1980 y 2000 es compatible con el ocultamiento de los hechos y la intolerancia. Y finalmente, y esto me parece lo más grave, se pretende que nuestros visitantes extranjeros desconozcan una parte de la historia del Perú que, aunque dura y dolorosa, tiene importantes lecciones que dejar, no solo para los peruanos, sino también para la comunidad internacional, sobre todo ahora que el terrorismo es encarado como un problema global.

Sacando fotografías no se oculta una verdad. Si mañana - Dios no lo quiera - el Guernica de Picasso fuera dañado, ninguno de los horrores de la Guerra Civil Española se borraría. No me imagino a los Kirchner cerrando el Museo de la Memoria creado en la ESMA porque viene una cumbre internacional o a Michelle Bachelet cerrando algún monumento en Santiago referido al drama que ella misma pasó.

Pero estamos ante el gobierno de la amnesia selectiva y del Alzheimer prematuro. ¿Otra cosa puede esperarse?

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Va revuelo que se ha armado por el reportaje Una Noche Paulista, difundido el día de hoy por la revista Caretas.

Como ya deben saber, José Vega Antonio, Primer Vicepresidente del Congreso, y Javier Velásquez Quesquén, presidente de la Célula Parlamentaria Aprista, fueron fotografiados apreciando - y Vega siendo parte - de un show de samba en Sao Paulo, en diciembre de 2006, cuando se encontraban representando al país en el Parlamento Latinoamericano.

El único interés público que debía entrar en juego para la publicación de las fotos es la utilización de víaticos otorgados por el Congreso para financiar el ágape. Sin embargo, no queda muy claro si es que los viáticos fueron utilizados para este fin o si los congresistas financiaron con sus propios recursos esta vista al lugar que los congresistas afectados han considerado como la versión brasileña del Brisas del Titicaca.

Independientemente de este punto, que sería el único relevante para la publicación de una celebración privada - claro, viene el consabido problema de los personajes públicos -, esto nos revela el porqué del éxito de Magaly Medina y su estilo de hacer programas y revistas de espectáculos. La misma mentalidad de “ah, mira quien se juerguea“, “miren al borracho o al jugadorazo” es la que ha primado en este caso, tanto en quienes han comentado el tema como en los propios actores pidiendo disculpas a la Nación como si bailar fuera un delito. Parafraseando al refrán conocido, Dios perdona el pecado, pero ni él, ni los limeños, ni la moralistona Medina perdonan el escándalo.

Otro punto a contemplar es que este tema ha explotado por la filtración de un congresista. Los congresistas perjudicados han señalado que Carlos Torres Caro - parlamentario cercano al APRA - ha sido quien tomó las fotos y todo hace suponer que también fue responsable de filtrarlas a los medios de comunicación. A mis oidos ha llegado la versión de que Gustavo Espinoza, congresista perteneciente a la mini-bancada de Torres Caro, ha ofrecido desde hace dos semanas estas fotos a distintos medios de comunicación. Es una pista de investigación que los reporteros allegados al trabajo parlamentario deberían confirmar, a fin de aclarar la fuente de esta nota de Caretas.

Y es importante confirmar la fuente porque los afectados no son cualquier persona. Se trata del Primer Vicepresidente del Congreso y del Presidente de la bancada de gobierno. Es decir, aquí ha habido un interés de perjudicar a ambos personajes, en lo que sin duda es una estrategia para evitar que puedan postular en julio a la Presidencia del Congreso.

Por ello, la pregunta que Roberto Bustamante se hace en su blog es válida: ¿quién gana con este destape?

ACTUALIZACION (09/03/2007):
De acuerdo al blog Pepitas Punto Com, Luis Nava Guibert, Secretario General de Palacio de Gobierno, habría tenido acceso a las fotos antes que la prensa. Esto confirmaría nuestra hipótesis sobre los posibles intereses alrededor de este escándalo.

(Fotos: Carlos Torres Caro, publicadas por Caretas)

MAS SOBRE EL TEMA:
Augusto Alvarez Rodrich: Pícaros y Cucufatos
Aldo Mariátegui: Ya, no seamos mojigatos.
Utero de Marita: ¡Escándalo!

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